domingo, 26 de abril de 2026

馃敻Entre el fanatismo y la confusi贸n ideol贸gica: una enfermedad de 茅poca馃敻 馃殽 馃攦 馃殾


Hay momentos en la historia donde la confusi贸n no es inocente.
No es un simple error de interpretaci贸n 
ni una ingenua falta de formaci贸n: es una construcci贸n pol铆tica funcional al poder.
Hoy vivimos uno de esos momentos.
Bajo el ruido ensordecedor de etiquetas vac铆as,se ha instalado una forma de pensamiento que mezcla fanatismo con ignorancia,y lo presenta como conciencia pol铆tica.
Es,en los hechos,una enfermedad ideol贸gica.

Se habla de “izquierda” y “derecha” como si esas categor铆as,nacidas en el contexto de la Revoluci贸n Francesa,fueran suficientes para explicar el mundo actual. Pero esa clasificaci贸n —煤til en su momento— hoy se ha vuelto un instrumento de simplificaci贸n que diluye las contradicciones reales del sistema capitalista.
¿De qu茅 sirve declararse“de izquierda”si se termina administrando el mismo orden que explota,precariza y somete a la clase trabajadora?

馃敻El problema no es sem谩ntico. Es pol铆tico.

El comunismo no es una ubicaci贸n en un hemiciclo parlamentario ni una identidad est茅tica.
Es una posici贸n hist贸rica y material frente al mundo.
Es una teor铆a cient铆fica desarrollada por Karl Marx y llevada a la pr谩ctica revolucionaria por Vladimir Lenin.
No naci贸 para adornar discursos progresistas ni para ser absorbido por frentes electorales que,
en nombre de la “unidad”,terminan subordinando los principios a la l贸gica del sistema.

Aqu铆 es donde la confusi贸n se vuelve peligrosa: cuando se iguala comunismo con cualquier forma de “izquierdismo”,cuando se diluye su contenido revolucionario en programas reformistas que no cuestionan la estructura del poder.
Se construye as铆 una ilusi贸n: la de que es posible humanizar el capitalismo sin destruir sus bases.
Y esa ilusi贸n,repetida hasta el cansancio,se convierte en sentido com煤n.

馃敻Pero la historia no avala esa fantas铆a.

La historia —la real,no la edulcorada— demuestra que los avances profundos de la humanidad no fueron concesiones graciosas del poder,sino conquistas arrancadas mediante lucha. 
Fue el movimiento obrero organizado,bajo banderas revolucionarias,el que transform贸 el mundo.
Fue la experiencia socialista la que enfrent贸 y derrot贸 al fascismo en uno de los momentos m谩s oscuros de la humanidad,bajo el liderazgo de Joseph Stalin en la Segunda Guerra Mundial.

Negar esto,relativizarlo o tergiversarlo no es un acto de ignorancia: es una toma de posici贸n.

Hoy,muchos actores pol铆ticos prefieren reescribir la historia antes que asumir sus propias limitaciones. 
Hablan de democracia mientras gestionan desigualdad.
Hablan de justicia social mientras garantizan la acumulaci贸n de riqueza en pocas manos.
Hablan de cambio,pero temen profundamente a cualquier transformaci贸n real.

Y en ese terreno f茅rtil crece el fanatismo: no como convicci贸n ideol贸gica,sino como adhesi贸n acr铆tica.
Se defiende lo indefendible,se justifica lo injustificable,y se ataca cualquier intento de recuperar una perspectiva revolucionaria con el argumento de que “no es el momento”,de que “la gente no est谩 preparada”,de que “hay que ser realistas”.

馃敻Pero el “realismo” que proponen no es otra cosa que resignaci贸n organizada.

Frente a esto,la posici贸n comunista no puede ser ambigua.
No puede adaptarse al clima de 茅poca ni diluirse en alianzas que desdibujan su contenido.
Porque el comunismo no es una marca electoral ni una identidad flexible: es una herramienta hist贸rica para la emancipaci贸n de la clase trabajadora.

Y esa herramienta pierde su filo cuando se la convierte en un eslogan vac铆o.

La tarea,entonces,no es agradar ni encajar.
Es incomodar. Es interpelar. 
Es se帽alar con claridad d贸nde est谩 el problema y qui茅nes lo sostienen.
Es romper con la confusi贸n deliberada que convierte a los oprimidos en defensores del sistema que los oprime.

Porque entre el fanatismo y la confusi贸n ideol贸gica no hay neutralidad posible.

O se est谩 del lado de la transformaci贸n real de la sociedad,o se es parte —consciente o no— de su perpetuaci贸n.

馃敻Y la historia,esa que algunos intentan domesticar,siempre termina poniendo a cada cual en su lugar.

Ⓜ️arcelo Rub茅ns Balboa ✍️ 

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