Entrada ¨Lagrimas¨
🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"
🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...
viernes, 19 de diciembre de 2025
🔸"El bloqueo selectivo y la desnudez del imperio" 🚢
jueves, 18 de diciembre de 2025
☭ Fidel Castro decía lo siguiente sobre Stalin: 🗣️"ÉL ESTABLECIÓ LA UNIDAD DE LA UNIÓN SOVIÉTICA. ÉL CONSOLIDÓ LO QUE LENIN HABÍA COMENZADO: LA UNIDAD DEL PARTIDO. LE DIO AL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO INTERNACIONAL UN NUEVO IMPULSO. LA INDUSTRIALIZACION DE LA URSS FUE UNA DE LAS ACCIONES MÁS SABIAS DE STALIN,Y CREO QUE FUE UN FACTOR DETERMINANTE EN LA CAPACIDAD DE LA URSS PARA RESISTIR." ☭
A lo largo del siglo XX,pocas figuras suscitaron debates tan intensos como Iósif Stalin.
Las palabras de Fidel Castro sobre su papel histórico no deben leerse como una apología acrítica,sino como una valoración política situada en un contexto concreto: el de la supervivencia y consolidación del primer Estado socialista del mundo frente a un cerco imperialista sin precedentes.
Desde esa perspectiva,la opinión de Fidel apunta a elementos estructurales y decisivos que marcaron el rumbo de la Unión Soviética y del movimiento revolucionario internacional.
🔸La unidad como condición de existencia:
Cuando Fidel afirma que Stalin “estableció la unidad de la Unión Soviética” y “consolidó lo que Lenin había comenzado: la unidad del Partido”,está señalando una cuestión central en todo proceso revolucionario: sin unidad política y organizativa,no hay poder popular duradero.
Tras la Revolución de Octubre,la joven URSS heredó un país devastado por la guerra,la intervención extranjera y las contradicciones internas.
Mantener cohesionadas a repúblicas diversas,pueblos distintos y corrientes ideológicas enfrentadas no fue una tarea menor.
En ese escenario,la unidad no era un valor abstracto,sino una condición material para evitar la restauración del viejo orden.
Desde la mirada de Fidel —forjada en la lucha armada, el asedio y el bloqueo— la disciplina partidaria y la centralización política no se entienden como caprichos autoritarios,sino como respuestas históricas a una lucha de clases extremadamente aguda, tanto dentro como fuera de las fronteras soviéticas.
🔸Industrialización: soberanía o dependencia:
Uno de los puntos más contundentes del juicio de Fidel es la industrialización acelerada de la URSS,que considera “una de las acciones más sabias de Stalin” y un “factor determinante” en la capacidad de resistencia soviética.
Aquí la historia resulta elocuente: sin una base industrial propia,sin acero,sin maquinaria,sin energía,ningún país puede defender su soberanía ni sostener un proyecto socialista.
La industrialización soviética no fue solo un programa económico; fue una estrategia de supervivencia nacional y de clase.
Permitió transformar una economía agraria atrasada en una potencia capaz de derrotar al nazismo,el mayor enemigo histórico de la humanidad trabajadora.
Sin fábricas,sin planificación centralizada y sin sacrificios colectivos,la victoria sobre el fascismo habría sido impensable.
🔸Un impulso internacional:
Fidel también subraya el papel de Stalin en dar “un nuevo impulso” al movimiento revolucionario internacional.
En efecto,durante décadas la existencia misma de la URSS funcionó como un faro para los pueblos colonizados,los trabajadores explotados y los movimientos de liberación nacional.
Más allá de los debates internos del socialismo,la Unión Soviética demostró que el capitalismo no era un destino inevitable.
Para líderes revolucionarios del "Tercer Mundo",como Fidel Castro,la experiencia soviética ofrecía una lección fundamental: sin poder estatal fuerte,sin economía planificada y sin independencia real,no hay revolución que resista el embate del imperialismo.
🔸Historia,no caricatura:
La valoración de Fidel invita a mirar a Stalin desde la historia concreta y no desde la caricatura.
No se trata de negar contradicciones,errores o costos humanos,sino de comprender el papel que desempeñó en una coyuntura extrema,donde la alternativa no era entre “socialismo democrático” o “socialismo autoritario”,sino entre la construcción socialista o la derrota,la fragmentación y la recolonización.
En definitiva,la opinión de Fidel Castro sobre Stalin refleja una visión profundamente política y materialista de la historia: los líderes se juzgan no por estándares abstractos,sino por su capacidad de responder a las tareas que su tiempo les impuso.
Y,desde esa óptica,Stalin fue una figura decisiva en la consolidación del socialismo soviético y en la resistencia global frente al capital y la guerra.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
🔸"Che Guevara,Stalin y la batalla contra el revisionismo"
miércoles, 17 de diciembre de 2025
🔸"La indignidad de justificar la propia esclavitud"🔸 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
lunes, 15 de diciembre de 2025
•Chile: el regreso del fantasma pinochetista y las lecciones que no se quieren aprender•
Chile vuelve a pararse frente a un espejo incómodo de su propia historia.
La figura de José Antonio Kast —defensor explícito del legado de Augusto Pinochet y militante activo por el “Sí” en el plebiscito de 1988— condensa algo más profundo que una candidatura o un eventual triunfo electoral: expresa la persistencia estructural del pinochetismo como proyecto de clase,nunca derrotado del todo,apenas administrado con otros ropajes desde la transición.
No se trata de una anomalía. Se trata de una consecuencia.
El pinochetismo no fue solamente una dictadura sangrienta entre 1973 y 1990; fue,sobre todo,una reingeniería brutal del Estado al servicio del capital. Privatización extrema, destrucción del movimiento obrero,mercantilización total de la vida y constitucionalización del neoliberalismo.
Ese andamiaje no fue desmontado.
Fue gestionado,maquillado y legitimado durante décadas por gobiernos que prometieron cambios,pero garantizaron continuidades.
En ese marco,el ascenso político de Kast —o su consolidación como fuerza real de poder— no es un rayo en cielo despejado.
Es el retorno sin complejos de lo que siempre estuvo ahí.
🔸Boric y el límite del progresismo sin ruptura:
La derrota política del actual ciclo progresista en Chile —encarnado en el gobierno de Gabriel Boric— no puede explicarse solo por la ofensiva de la derecha.
Tiene raíces propias.
Un gobierno que llegó al poder impulsado por la rebelión popular de 2019 terminó administrando el mismo Estado neoliberal, respetando sus márgenes,sus candados y sus reglas.
Boric jamás fue de izquierda en el sentido histórico del término.
Fue,en el mejor de los casos, una expresión juvenil de un progresismo institucional que creyó posible humanizar el modelo sin enfrentarlo. Pero en las democracias burguesas,cuando no se es ni chicha ni limonada,el sistema pasa factura.
La ambigüedad no construye poder popular; lo desmoviliza.
La renuncia a la confrontación con el gran capital,la desactivación del impulso constituyente nacido en la calle,la subordinación a la “gobernabilidad” y al consenso de los de arriba,abrieron el camino para que la derecha más rancia se reagrupe,se radicalice y avance.
🔸🔸La derecha avanza cuando la izquierda administra:
Lo que ocurre en Chile no es un hecho aislado.
Es parte de una tendencia regional.
En América Latina,cada vez que los proyectos populares abandonan la lucha de clases para convertirse en gestores “responsables” del capitalismo dependiente,las derechas regresan más violentas,más autoritarias y más desinhibidas.
No vuelven porque sean invencibles.
Vuelven porque nunca fueron derrotadas.
El pueblo chileno enfrenta, una vez más,tiempos difíciles.
No solo por la amenaza concreta de retrocesos en derechos,sino porque el pinochetismo que retorna no lo hace con tanques,sino con votos; no con estado de sitio,sino con discurso de orden,seguridad y mercado.
Es la forma “democrática” de la dominación de siempre.
🔸Tomar nota,por aquí y por todos lados:
La lección es clara y vale para toda la región,incluido Uruguay.
No alcanza con ganar elecciones.
No alcanza con discursos amables ni con reformas tibias.
Sin organización popular,sin ruptura con el poder económico,sin horizonte socialista explícito,el péndulo siempre vuelve hacia la reacción.
Chile vuelve a mostrar que la historia no perdona las medias tintas.
Cuando la izquierda renuncia a ser izquierda,otros ocupan el vacío.
Y lo ocupan sin pudor.
El desafío no es frenar a Kast o a cualquier otro nombre propio.
El desafío es derrotar,de una vez,el proyecto de clase que lo sostiene.
Todo lo demás es administración de la derrota.
Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️
domingo, 14 de diciembre de 2025
•Elegir entre la sed y el agua•°
En la sociedad capitalista,muchas veces se nos presenta la realidad como si estuviéramos frente a una elección inevitable,casi natural: aceptar lo existente o perecer.
Pero en verdad,elegir entre la sed y el agua no es una metáfora abstracta: es la expresión más brutal de un sistema que convierte las necesidades básicas en mercancías y la supervivencia en un privilegio.
La sed no es solo la falta de agua.
Es la precarización del trabajo,el salario que no alcanza,la vivienda inaccesible,la salud condicionada al bolsillo,la educación degradada.
Es la angustia cotidiana de millones de trabajadores y trabajadoras obligados a vivir en un estado permanente de carencia.
El capitalismo necesita esa sed: necesita cuerpos disciplinados por el miedo,conciencias sometidas por la urgencia,pueblos acostumbrados a agradecer migajas.
El agua,en cambio,representa lo que el sistema nos promete pero no puede entregar de forma universal: dignidad,seguridad material,tiempo para vivir y no solo para sobrevivir.
Bajo el capitalismo,el agua existe,pero está cercada.
Se privatiza,se raciona,se encarece.
No falta agua: sobra acumulación.
No falta riqueza: sobra apropiación privada del trabajo social.
Desde una visión socialista,esta falsa elección queda al desnudo.
El socialismo no propone elegir entre la sed y el agua; propone abolir la sed como condición estructural de la sociedad.
Propone organizar la producción y la distribución en función de las necesidades humanas y no de la ganancia.
Propone que el agua —en su sentido literal y simbólico— sea un derecho social,no una mercancía.
La ideología dominante intenta convencernos de que siempre habrá sed,que es parte de la “naturaleza humana”,que la competencia es inevitable.
Pero la sed es histórica,no natural.
Es el resultado de relaciones de producción concretas,de un orden social donde una minoría concentra el agua y decide quién bebe y quién no.
El socialismo afirma algo radicalmente distinto: que la humanidad puede organizarse sin condenar a la mayoría a la escasez.
Elegir el agua implica elegir la planificación democrática de la economía,el control social de los recursos estratégicos,la centralidad del trabajo y no del capital. Implica elegir la solidaridad como principio organizador y no la competencia salvaje. Implica entender que la libertad real solo existe cuando las necesidades básicas están garantizadas para todos.
Hoy,a los pueblos se les dice que no hay alternativa: o aceptan los ajustes,o la sed será peor.
Pero la historia demuestra lo contrario.
Cada conquista social,cada derecho arrancado,cada experiencia de organización popular ha sido un acto consciente de rebeldía contra esa extorsión permanente.
Ha sido,en esencia,una decisión colectiva de ir por el agua.
Elegir entre la sed y el agua,entonces,no es una elección individual.
Es una definición política y de clase.
O seguimos sosteniendo un sistema que necesita la sed para funcionar,o construimos otro donde el agua fluya para todos.
El socialismo no promete milagros: promete terminar con la obscenidad de un mundo donde hay agua suficiente,pero millones siguen muriendo de sed.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
❗América Latina ante la encrucijada histórica: soberanía o repetición del pasado.❗
Mientras el eje del poder mundial se reacomoda y Estados Unidos pierde capacidad de imponer su voluntad en otros tableros —particularmente frente a Rusia y el desgaste de la OTAN—,el imperialismo norteamericano vuelve a hacer lo que mejor sabe cuando se siente amenazado: aferrarse con uñas y dientes a lo que siempre consideró su patio trasero,América Latina.
No es una novedad,no es una teoría conspirativa ni una exageración retórica: es una constante histórica.
Cada vez que el imperio entra en crisis,gira su mirada hacia el sur.
Lo hizo durante la Guerra Fría,lo repitió en las décadas del 70 y 80 con un reguero de golpes de Estado, dictaduras militares, desapariciones,deuda externa y destrucción del tejido social.
Hoy,con otros métodos pero con la misma lógica,vuelve a intentarlo.
La agresión permanente contra Venezuela —económica,diplomática, mediática y política— es la evidencia más clara de este escenario.
Un país castigado no por ser una amenaza real,sino por atreverse a ejercer soberanía sobre sus recursos y su proyecto político.
Venezuela funciona como advertencia: esto es lo que les pasa a quienes no se alinean.
Y el mensaje va dirigido a toda la región.
Pero el problema no se limita a la presión externa.
Sería cómodo —y falso— atribuir todo a Washington. El avance de las derechas en América Latina no sería posible sin la complicidad activa de las élites locales,de las oligarquías económicas,de los grandes medios de comunicación y de una nueva fauna política aún más peligrosa: los falsos progresistas,los pseudoizquierdistas que hablan de pueblo mientras gobiernan para el capital,que levantan banderas populares solo en campaña y luego administran el mismo modelo de dependencia.
El cipayo del siglo XXI ya no siempre viste uniforme ni se proclama abiertamente antipopular.
A menudo se presenta con discurso moderno,lenguaje inclusivo y promesas de consenso,pero su función es la misma de siempre: garantizar que nada estructural cambie,que el saqueo continúe,que la región siga fragmentada y subordinada.
Donald Trump —expresión brutal y sin maquillaje del imperialismo en decadencia— lo sabe.
Por eso Estados Unidos interviene,directa o indirectamente,en cada proceso electoral relevante de la región. Financiamiento externo,operaciones mediáticas,lawfare,presión diplomática,sanciones selectivas: el manual está escrito y se aplica con precisión quirúrgica.
No hacen falta tanques cuando se puede condicionar gobiernos desde los mercados y las embajadas.
La pregunta,entonces,no es si Estados Unidos intenta recuperar control sobre América Latina.
Eso es un hecho.
La verdadera pregunta es otra: ¿se lo vamos a permitir nuevamente?
Porque si algo debería enseñarnos la historia es que la pasividad se paga caro. Los 70 y 80 no fueron una anomalía: fueron la consecuencia de pueblos desorganizados,dirigencias claudicantes y proyectos populares inconclusos. Repetir ese camino no sería una tragedia inevitable,sino una responsabilidad colectiva.
América Latina enfrenta hoy una disyuntiva clara.
O construye unidad real —no discursiva— entre sus pueblos,defiende la soberanía política, económica y cultural,y enfrenta sin ambigüedades la injerencia imperial; o acepta,una vez más,el rol de periferia obediente, condenada al extractivismo,la desigualdad y la represión cuando el pueblo diga basta.
No hay neutralidad posible. No hay tercer camino cómodo.
La historia vuelve a llamar a la puerta y,como siempre,exige definiciones.
Pararlos ahora o repetir la triste historia.
Esa es la elección.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️