Entrada ¨Lagrimas¨

🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"

🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...

sábado, 3 de enero de 2026

💥Cuando el imperio secuestra la soberanía: Venezuela como advertencia❗🇻🇪❗

 
Ante el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro,se abren múltiples signos de interrogación que el tiempo,y la lucha de los pueblos,se encargarán de responder.

Pero más allá de los detalles coyunturales,
de los vericuetos jurídicos o de los relatos mediáticos cuidadosamente construidos, 
hay una certeza que no admite ambigüedades: el imperialismo norteamericano ha vuelto a actuar como lo que es desde hace más de un siglo,una verdadera asociación para delinquir a escala global.
No se trata de un hecho aislado ni de un “exceso” puntual. 
Es un patrón histórico. 
Estados Unidos no reconoce gobiernos,reconoce intereses. 
Cuando un país decide salirse del libreto impuesto —control de recursos,alineamiento geopolítico,subordinación económica— el castigo llega tarde o temprano. 
A veces en forma de sanciones criminales, otras mediante golpes “blandos”, lawfare,asfixia financiera o, directamente,mediante la coerción y la captura política. Venezuela,una vez más,se convierte en el laboratorio y en el mensaje disciplinador.
Hoy es Venezuela. 
Mañana puede ser cualquiera de los países de nuestra Patria Grande. Ninguna nación que aspire a una mínima soberanía está a salvo mientras el imperialismo conserve la capacidad de actuar impunemente,violando el derecho internacional,pisoteando la autodeterminación de los pueblos y arrogándose el papel de juez,jurado y verdugo del mundo. 
Quien crea que esto no lo afecta porque vive en otro país,porque su gobierno es “amigo” de Washington o porque repite obedientemente el discurso dominante,padece una peligrosa ilusión.
Lo más grave no es solo la acción imperial,sino el silencio cómplice —o el aplauso descarado— de sectores políticos, mediáticos y académicos de nuestra región. 
Ese cipayismo contemporáneo,que se disfraza de institucionalismo o defensa de la “democracia”,termina justificando cualquier atropello siempre que venga con sello del Norte. 
Así se normaliza la barbarie,se invierte la carga de la prueba y se criminaliza a los pueblos que resisten.

No se trata aquí de idealizar gobiernos ni de negar contradicciones internas. 
Se trata de algo mucho más profundo y urgente: defender el principio elemental de que ningún imperio tiene derecho a decidir el destino de nuestros países. 
Cuando se acepta la detención,la persecución o el derrocamiento de un dirigente por imposición extranjera,se está aceptando también la colonización política de toda la región.

La historia latinoamericana es clara y brutal con quienes olvidan sus lecciones. Divididos fuimos sometidos; organizados y conscientes logramos,al menos por momentos,torcer el rumbo. 
Por eso,hoy más que nunca,los pueblos dignos deben condenar enfáticamente esta nueva aberración imperial. 
No mañana,no con tibieza,no con cálculos electorales: ahora y con claridad.

La disyuntiva es sencilla, aunque incómoda: o nos unimos en la defensa irrestricta de la soberanía y la autodeterminación,o repetimos la historia de saqueo,humillación y dependencia. Venezuela no es un caso aislado. 
Es una advertencia. 
Y frente a las advertencias de la historia,la neutralidad no existe.

(...)

❗Aplaudir la intervención militar norteamericana es de cipayo❗

Hay palabras que no envejecen porque nombran realidades persistentes. Cipayo es una de ellas. 
No designa simplemente a quien piensa distinto,sino a quien se coloca voluntariamente del lado del poder extranjero cuando ese poder despliega su fuerza sobre pueblos ajenos. 
Aplaudir la intervención militar norteamericana —en cualquiera de sus formas,excusas o disfraces— no es un gesto ingenuo ni una postura “pragmática”: es una toma de partido clara a favor del imperialismo y en contra de la autodeterminación de los pueblos.

La historia latinoamericana es una larga lista de “intervenciones necesarias” que dejaron tras de sí países devastados,sociedades fracturadas y generaciones enteras marcadas por la violencia. 
Guatemala en 1954,República Dominicana en 1965,Chile en 1973,Panamá en 1989,por mencionar solo algunos casos de nuestra región. 
En todos ellos,Estados Unidos actuó no para “defender la democracia” ni los “derechos humanos”, sino para proteger intereses geopolíticos y económicos concretos: recursos naturales,control territorial,alineamiento ideológico. Quien hoy aplaude esas acciones,o sus equivalentes contemporáneos en Medio Oriente,África o Europa del Este,o no conoce la historia o la conoce demasiado bien y decide justificarla.

El discurso es siempre el mismo: se invoca una amenaza,se demoniza a un gobierno,se simplifica un conflicto complejo y se presenta la guerra como una solución moral. 
Pero la guerra imperial nunca trae libertad; trae bases militares,endeudamiento,gobiernos títeres y una dependencia aún más profunda. 
Los misiles no distinguen entre “buenos” y “malos”: caen sobre hospitales, escuelas y barrios obreros. 
Sin embargo,desde la comodidad de las pantallas,hay quienes celebran los bombardeos como si fueran goles,repitiendo el relato del Departamento de Estado como si fuera verdad revelada.

Aplaudir la intervención militar norteamericana también implica un desprecio profundo por la soberanía. 
Significa aceptar que ciertos países —los del Norte global— tienen derecho a decidir quién gobierna,cómo se gobierna y hasta quién vive o muere en el Sur. 
Es una lógica colonial reciclada,sostenida por una élite local que aspira a ser aceptada por el amo,aunque sea a costa de su propio pueblo. 
Ese es el núcleo del cipayismo: la renuncia a la dignidad política a cambio de migajas simbólicas.
No se trata de defender gobiernos ni de idealizar procesos políticos. 
La crítica a cualquier Estado es legítima y necesaria. 
Pero una cosa es la crítica desde la solidaridad entre pueblos y otra muy distinta es pedir,justificar o festejar la intervención armada de una potencia imperial. 
Quien reclama marines,drones o sanciones como solución a los problemas internos de un país ha abandonado toda perspectiva emancipadora. 
Ha cambiado la lucha por la justicia por la fe en la bota extranjera.

En tiempos de confusión ideológica,conviene recordar una verdad elemental: ningún imperio bombardea por altruismo. 
La intervención militar norteamericana no es un error ocasional del sistema; es una herramienta estructural de dominación. 
Aplaudirla no es neutralidad ni lucidez política. 
Es,lisa y llanamente,ser cipayo.

(...)

❓Interrogantes ante un secuestro que sacude certezas❓

El supuesto secuestro exprés de Nicolás Maduro deja una estela de interrogantes que, por ahora,no encuentran respuestas concluyentes. Más allá de las versiones que circulan,de los silencios oficiales y del ruido mediático,hay una pregunta central que atraviesa cualquier análisis serio: ¿cómo es posible que un país que se declara bajo amenaza permanente,con hipótesis de conflicto abiertas y un discurso de alerta constante frente al imperialismo,no haya estado en máxima vigilancia las 24 horas del día?

No se trata de una duda menor ni de una especulación malintencionada. 

Si Venezuela ha sostenido —con razón histórica— que es blanco de agresiones,sabotajes y operaciones encubiertas,resulta inevitable preguntarse por el funcionamiento real de sus sistemas de defensa. 
¿Dónde estaban los dispositivos de seguridad? 
¿Por qué no actuaron las fuerzas armadas ni los mecanismos de protección del Estado? 
¿Fue una falla,una omisión,una infiltración o algo más complejo que aún no se quiere —o no se puede— decir?

El hecho,tal como se lo presenta,tensiona el relato de fortaleza y control que suele acompañar a los Estados bajo asedio. 
Y esa tensión no debe ser leída automáticamente como una condena,sino como un llamado a pensar con mayor profundidad las contradicciones que surgen cuando la amenaza es permanente,pero la respuesta no parece estar a la altura de esa gravedad. 
La historia enseña que los golpes más duros al poder no siempre vienen de afuera con estruendo,sino que muchas veces se filtran por grietas internas,por excesos de confianza o por estructuras que se erosionan con el tiempo.

También es necesario advertir sobre la utilización política del acontecimiento. 
El imperialismo —cuando actúa— no solo busca capturar cuerpos o neutralizar dirigentes,sino sembrar confusión, desmoralización y desconfianza. 
En ese sentido,un secuestro exprés no es solo un hecho de fuerza: es una operación simbólica destinada a demostrar vulnerabilidad, 
a enviar un mensaje disciplinador tanto hacia adentro como hacia afuera.

🔸Sin embargo,sería un error apresurarse a conclusiones definitivas. 
🔸En contextos de alta tensión geopolítica,
la información suele llegar fragmentada,manipulada o directamente falseada. 
El tiempo,como tantas veces,será el encargado de ordenar los hechos,de separar la operación real del montaje,la torpeza del plan deliberado,la traición de la simple falla humana.

🔸Lo que sí queda claro es que este episodio —sea cual sea su desenlace y su verdad final— obliga a repensar los discursos automáticos. 
La defensa de la soberanía no puede reducirse a consignas ni a declaraciones altisonantes; requiere coherencia,preparación efectiva y una vigilancia acorde a las amenazas que se denuncian. 
Cuando eso no ocurre,las preguntas se multiplican y la credibilidad se resiente.

🔸Por ahora,lo único responsable es sostener la duda crítica,rechazar las lecturas simplistas y no regalarle al enemigo la verdad antes de tiempo. 

La historia latinoamericana está plagada de episodios que solo se comprendieron años después. 
Este,probablemente,será uno de ellos.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️

domingo, 28 de diciembre de 2025

🔸"Impuestos encubiertos: cuando cambiar el cálculo es meter la mano en el bolsillo"



Esta película ya la vimos. 
¿Se viene la segunda parte de la saga?  
Todo indica que sí. 

Y lo más grave no es solo el hecho en sí,sino el mecanismo: cambiar reglas técnicas,mover topes y recalcular fórmulas para que el ajuste pase desapercibido, mientras se lo vende como “no aumento”.
Ya lo vimos durante el gobierno de Lacalle Pou.

Primero fue la quita del 2% de descuento del IVA, presentada como modernización.
Después,el cambio en el cálculo de las franjas del IRPF,que en los hechos significó que miles terminaran pagando más, aunque el discurso oficial insistiera en que no se aumentaban impuestos.

Hoy,el libreto vuelve a escena. 
Esta vez,con el Fonasa.
Cambiar el cálculo no es neutral. 
Es una decisión política con consecuencias económicas concretas. 
Y cuando ese cambio implica que trabajadores y jubilados reciben menos dinero en devoluciones,estamos frente a un impuesto encubierto,por más vueltas técnicas que se le quiera dar.
🔸El impacto es claro y triple:
Quienes estaban al borde del tope dejarán de cobrar devoluciones que antes les correspondían.
Quienes ganan un poco más verán reducidos sus retornos,perdiendo parte de un derecho ya adquirido.
Los topeados —especialmente autónomos— pierden ese tope,quedando expuestos a un descuento mayor sin compensación.
🔸El resultado final es brutal: más de 100 millones de dólares menos en los bolsillos de trabajadores y jubilados. 
Dinero que no desaparece: cambia de manos. 
Sale del ingreso popular y engrosa las arcas del Estado,mientras se evita decir la palabra que incomoda: 
ajuste.

Lo más preocupante no es solo la medida,sino el silencio cómplice o la defensa acrítica de sectores qué,cuando estaban en la oposición,denunciaban exactamente estas prácticas. 
Hoy,algunos fundamentalistas del gobierno prefieren justificar lo injustificable antes que asumir que se está aplicando una política regresiva.
Si hay que ajustar,que se diga.
Si hay que discutir prioridades que se dé el debate.
Pero no se puede gobernar con trampas semánticas,ocultando recortes detrás de fórmulas técnicas que solo entienden los contadores del poder.
Porque cuando el relato dice “no suben los impuestos”,pero el recibo de sueldo dice otra cosa,la verdad es simple: el ajuste siempre cae del mismo lado. 
Y la película,efectivamente,se repite.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

*🅰️punte:
Sostener que este es un gobierno de izquierda no es solo un error conceptual: es una renuncia a la honestidad política. 
La izquierda no se define por consignas,símbolos ni relatos edulcorados,sino por a quién protege y a quién le hace pagar el costo de gobernar. 
Cuando los ajustes recaen sobre trabajadores y jubilados,cuando se recortan derechos por la vía técnica y se evita decirlo de frente,lo que hay no es izquierda: es gestión del sistema con retórica progresista.
Lo más grave no es la confusión,sino la complicidad consciente. 
Vender como “progresista” un rumbo que debilita el ingreso popular y naturaliza el ajuste es intoxicar la conciencia colectiva, desarmar la capacidad crítica y convertir a compañeros en meros repetidores de un discurso vacío. 
Eso no construye poder popular: lo desactiva.

La izquierda,si quiere seguir llamándose así,no puede ser ambigua con el ajuste ni pedagógica con el retroceso. 
O se está del lado de quienes viven de su trabajo,o se administra el orden existente con palabras bonitas. 
Todo lo demás es autoengaño… o algo peor.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

🗣️Yo nunca seré obsecuente.
Yo soy Comunista y,en consecuencia profundamente anti derecha y anti fascista.
🗣️Sepan: escribiré lo que a mí criterio crea que es lo más justo en todos los momentos.
Gritaré,si es necesario,
y diré la verdad si pienso que hace falta.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

viernes, 26 de diciembre de 2025

👷Obrera,obrero,asalariados de todos los países: ¿sabés lo que es la plusvalía? 🤔


Si no lo sabés,no es culpa tuya.
El sistema se encarga muy bien de que no lo sepas. Porque si la clase trabajadora entendiera con claridad qué es la plusvalía, entendería también por qué trabaja cada vez más y vive cada vez peor,mientras unos pocos acumulan fortunas obscenas sin producir nada.

•Vamos por partes.
¿Qué es la plusvalía?
La plusvalía es,sencillamente,el trabajo no pago del obrero.
Es la riqueza que vos producís y que el patrón se queda.
Cuando entrás a trabajar,no vendés tu trabajo: vendés tu fuerza de trabajo. 
El capitalista te paga un salario que apenas alcanza para que sobrevivas,comas,pagues el alquiler y vuelvas al día siguiente a trabajar. 
Pero durante la jornada laboral producís mucho más valor del que recibís como salario.
Esa diferencia —ese excedente— es la plusvalía.
Y es la base de toda la ganancia capitalista.
•Un ejemplo simple (porque no hace falta ser economista)...
Supongamos que en 4 horas de trabajo ya generaste el valor equivalente a tu salario diario.
Pero tu jornada es de 8 horas.
Las otras 4 horas,trabajás gratis para el capitalista.
No importa si trabajás en una fábrica,un supermercado,una oficina,una app de reparto o frente a una computadora:
si sos asalariado,generás plusvalía.

🤔 ¿De dónde salen las ganancias de los ricos?

No salen de su “genio”,ni de su “esfuerzo”,ni de “arriesgar capital”.
Salen de:
🔸Jornadas largas🔸
🔸Salarios bajos🔸
🔸Ritmos de trabajo inhumanos🔸
🔸Despidos,precarización y miedo🔸

El capital no crea valor por sí mismo.
El valor lo crea el trabajo humano.
El burgués no es un creador: es un apropiador.

•Plusvalía y explotación: dos caras de lo mismo:

La explotación no es un insulto ideológico.
Es una relación económica concreta.
Mientras exista:
🔸propiedad privada de los medios de producción,
🔸trabajo asalariado,
🔸una clase que vive del trabajo ajeno
existirá plusvalía,y por lo tanto,explotación.

El capitalismo no es injusto “porque funciona mal”.
Es injusto porque funciona exactamente como fue diseñado.

🤔 ¿Por qué no nos lo explican así?
Porque entender la plusvalía es peligroso para el sistema.
Porque cuando el obrero entiende que:
🔸no es pobre porque “no se esfuerza”,
🔸no es explotado por accidente,
🔸no es reemplazable por naturaleza,
empieza a preguntarse por qué otros deciden sobre su trabajo,su tiempo y su vida.
Y cuando la clase obrera empieza a hacerse esas preguntas,empieza también a organizarse,luchar y disputar el poder.

🔸🔸En conclusión: saber es el primer acto de rebeldía:
La plusvalía no es una teoría vieja.
Es una realidad cotidiana.
Está en cada hora extra no paga.
En cada aumento que no llega.
En cada ganancia récord anunciada mientras se recortan derechos.
Por eso,obrera,obrero,asalariado: entender la plusvalía es entender tu lugar en el sistema.
Y entenderlo es el primer paso para cambiarlo.

Porque la historia no la mueven los capitales.
La mueven los pueblos cuando toman conciencia de su fuerza.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

🔸José Gervasio Artigas: el socialista antes del socialismo🔸

 
A José Gervasio Artigas se lo ha intentado encerrar,durante décadas,en una imagen cómoda y edulcorada: prócer neutral,caudillo pintoresco,figura apta para billetes y efemérides. 
Pero Artigas fue algo muy distinto y mucho más incómodo. 
Fue un revolucionario social en una época en la que aún no existía el lenguaje para nombrar aquello que estaba poniendo en práctica. 
Por eso puede afirmarse,sin forzar la historia,que Artigas fue socialista antes de que el socialismo tuviera nombre.
Cuando en 1815 proclama el Reglamento Provisorio de Tierras,Artigas rompe con el orden social heredado de la colonia. 
Allí establece un principio radical: “los más infelices serán los más privilegiados”. No se trata de una consigna retórica,sino de un programa concreto de redistribución de la tierra. 
Los latifundios de los “malos europeos y peores americanos” debían ser expropiados para entregar parcelas a los pobres,a los negros libres,a los zambos,a los indios y a los criollos sin recursos. 
En el Río de la Plata del siglo XIX,esta medida equivalía a una herejía social.
Artigas entendió,con claridad precoz,que la libertad política sin justicia social era una farsa. 
Su proyecto no se limitaba a romper con la corona española,sino a desmantelar la estructura de poder que concentraba la riqueza y condenaba a las mayorías a la miseria. 
Esta concepción lo coloca mucho más cerca del socialismo moderno que del liberalismo ilustrado que luego dominaría los relatos oficiales.
A diferencia de los proyectos oligárquicos de Buenos Aires,Artigas defendió una organización federal,basada en la soberanía de los pueblos y no en la imposición de una élite comercial y terrateniente. 
El centralismo porteño no era,para él,solo una cuestión administrativa,sino una forma concreta de dominación económica y social. 
En ese conflicto,Artigas eligió el bando de los pueblos,de los trabajadores rurales,de los marginados del sistema.
También su relación con los sectores populares revela una ética profundamente igualitaria. 
Artigas vivió como hablaba: rechazó privilegios, compartió la vida del gauchaje y nunca acumuló riquezas. 
Mientras otros líderes de la independencia se transformaban en propietarios y burócratas,él mantuvo una coherencia que hoy resulta incómoda incluso para muchos que se dicen herederos de su pensamiento.
No es casual que Artigas haya sido combatido, traicionado y finalmente condenado al exilio. 
Su derrota no fue solo militar: fue la derrota de un proyecto social adelantado a su tiempo. 
Las burguesías nacientes no podían tolerar a un líder que cuestionara la propiedad concentrada y pusiera a los pobres en el centro de la política.
Llamar a Artigas “socialista” no significa anacronismo,sino comprensión histórica. 
No conoció a Marx ni habló de plusvalía,pero entendió algo esencial: que la desigualdad no es natural y que la tierra,la riqueza y el poder deben servir al bienestar colectivo. 

En tiempos donde se vacía su figura de contenido,recuperar al Artigas radical,popular y profundamente social es un acto de memoria y de lucha.
Artigas no fue un mito neutro. 
Fue un precursor. 
Y como todo precursor de la justicia social,sigue siendo peligroso para el poder.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

jueves, 25 de diciembre de 2025

•Bukele: el marketing del orden y el negocio del poder•


Para algunos,Nayib Bukele es el “modelo” de seguridad: cárceles gigantes,mano dura,pandillas sometidas,likes en redes y elogios de Donald Trump. 

Para otros —cada vez más— es el ejemplo acabado de cómo el autoritarismo se disfraza de eficacia y cómo la corrupción aprende a vestirse de modernidad. 
Detrás del relato épico del orden recuperado,hay una pregunta incómoda que el marketing oficial intenta silenciar: ¿quién es realmente Bukele y a quién sirve su poder?

Desde que asumió la presidencia de El Salvador,Bukele y su entorno familiar adquirieron 34 propiedades,entre ellas plantaciones de café,terrenos y apartamentos de lujo,valuadas en alrededor de más de 10 millones de dólares. 
No es un rumor,no es una consigna: son algunos datos documentados hasta ahora,puede haber más.

Mientras tanto,la extrema pobreza se duplicó. 
El contraste es obsceno y brutal: un país empobrecido financiando la acumulación privada de una nueva élite gobernante.

El “milagro Bukele” se sostiene sobre un pilar central: el estado de excepción permanente. Detenciones masivas,suspensión de garantías constitucionales,miles de personas presas sin debido proceso. 
¿Se redujo la violencia? Sí. 
¿A qué costo? 
Al costo de convertir la arbitrariedad en norma y el miedo en política pública. 
La historia latinoamericana ya conoce este libreto: orden sin justicia,seguridad sin derechos,silencio impuesto como sinónimo de paz.

Bukele no combate el crimen organizado: administra el control social. 
No desmantela las causas estructurales de la violencia —pobreza,desigualdad, exclusión—,simplemente las encierra,las oculta y las usa como escenografía para su proyecto personal. 
Un proyecto que concentra poder,anula contrapesos institucionales y convierte al Estado en una extensión del líder y su círculo íntimo.

Que Trump lo elogie no es casualidad. 
Bukele encarna el sueño húmedo de la derecha autoritaria global: un presidente que gobierna por decreto,desprecia los derechos humanos,reduce la política a espectáculo y transforma la represión en producto exportable. Cárceles como atracciones mediáticas,presos como trofeos,y redes sociales como tribunal supremo.

No existe el presidente de derecha honrado. 

No porque la corrupción sea un defecto individual,sino porque el modelo mismo está diseñado para saquear: privatiza ganancias,socializa miseria y necesita del autoritarismo para sostenerse. 

Bukele no es una anomalía; es una consecuencia lógica de un sistema que concentra riqueza mientras predica disciplina a los de abajo.

El problema no es solo Bukele. 
El problema es la naturalización de la idea de que los pueblos deben elegir entre derechos o seguridad,entre democracia o eficiencia. 
Esa falsa dicotomía siempre termina igual: con más poder para unos pocos y menos vida digna para las mayorías.

La historia es clara y no perdona: cuando el orden se impone sin justicia,lo que se construye no es paz,es dominación. 
Y cuando el líder se vuelve intocable,el pueblo paga la cuenta.

(...)

El caso Bukele deja una lección incómoda pero imprescindible: no todo lo que nace en la izquierda pertenece al pueblo. 
Su origen político,amparado y promovido por el FMLN en sus primeros pasos como alcalde,no fue un accidente menor,sino una falla grave de lectura política,de formación y de control. 
La izquierda salvadoreña no solo lo toleró: lo impulsó. 
Y al hacerlo,engendró a su propio verdugo.

Bukele no traicionó de un día para otro; ya estaba ahí: el personalismo,el desprecio por la organización colectiva,el culto a la imagen,la lógica del líder por encima del proyecto. 

Cuando rompió con el FMLN,no abandonó esas prácticas: simplemente las llevó a su máxima expresión,ahora sin límites ni contradicciones internas.
Este es el fracaso más profundo: creer que ganar elecciones equivale a construir poder popular. 

La izquierda que renuncia a la vigilancia política,que confunde renovación con oportunismo y carisma con conciencia de clase,termina vaciando su propia herramienta histórica. 
Y ese vacío siempre lo ocupa el autoritarismo.

La enseñanza es clara y dolorosa: no basta con decirse de izquierda; hay que serlo en práctica,en ética y en compromiso con el pueblo. 
Ser celosos,críticos y vigilantes no es sectarismo: es defensa política. 
Porque cuando la izquierda baja la guardia,el monstruo no viene de afuera: sale de adentro.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

👷"El protagonismo obrero frente a la ofensiva imperial"👷

 
La historia de Nuestra América no se repite por azar: se repite cuando los pueblos olvidan quién es el enemigo y quién tiene la fuerza real para enfrentarlo. 
Hoy,una vez más,el imperialismo estadounidense despliega su maquinaria política,mediática y económica para intervenir en los procesos electorales de la Patria Grande. 
Cambian los métodos,se maquillan los discursos,pero el objetivo sigue siendo el mismo: disciplinar a los pueblos,garantizar la subordinación económica y asegurar gobiernos funcionales a los intereses del capital transnacional.
Ante esta embestida,no alcanza con discursos tibios ni con promesas electorales vacías. 
Mucho menos con confiar en políticos lacayos o en pseudos izquierdistas que hablan en nombre del pueblo mientras negocian a espaldas de él. 
La experiencia histórica es contundente: cada vez que el poder popular delegó su destino en dirigentes sin compromiso real con la clase trabajadora,el resultado fue derrota,represión y retroceso social.

Los años 70 son una herida abierta en la memoria colectiva de América Latina. 
Golpes de Estado,dictaduras sangrientas,desapariciones,persecución política y destrucción de conquistas obreras no fueron accidentes ni errores aislados. 
Fueron la respuesta del imperialismo y de las oligarquías locales cuando los pueblos comenzaron a avanzar,cuando la organización sindical,la conciencia de clase y los proyectos emancipadores pusieron en jaque el orden establecido. 
Olvidar esa lección es abrir la puerta a que la tragedia vuelva a golpear.
Por eso,la hora actual exige claridad política y protagonismo social. 
No hay atajos: solo el poder obrero,organizado y consciente,puede enfrentar y vencer al imperio. 
No se trata únicamente de votar,sino de construir correlación de fuerzas real en la calle,en los lugares de trabajo,en los sindicatos,en los barrios y en cada espacio donde se produce y se reproduce la vida social. 
La clase trabajadora no es un actor secundario del proceso histórico: es su sujeto central.
Las elecciones,en este contexto,no pueden ser vistas como un fin en sí mismo,sino como un terreno más de disputa. 
Sin organización popular,sin movilización permanente y sin independencia política de la clase obrera,cualquier triunfo electoral queda a merced del chantaje financiero,la desestabilización externa o la traición interna. 
La democracia vaciada de contenido social es fácilmente capturada por el capital.
La Patria Grande necesita memoria,necesita conciencia y necesita coraje. 
Frenar la ofensiva de los Estados Unidos y de sus aliados locales no es una tarea abstracta ni futura: es una urgencia histórica. 
O el pueblo trabajador toma en sus manos el rumbo de nuestros países,o volveremos a pagar con pobreza, represión y dependencia el precio de la ingenuidad política.

La disyuntiva es clara. 
No hay neutralidad posible. 
La historia la escriben los pueblos cuando deciden ponerse de pie.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

☭ ¿Por qué las tropas nazis preferían rendirse ante los Aliados occidentales y no ante el Ejército Rojo? 🚩

 

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial,
un patrón se repitió de manera sistemática: cuando la derrota alemana era inevitable,decenas de miles de soldados nazis buscaron desesperadamente rendirse ante británicos y estadounidenses,evitando a toda costa caer prisioneros del Ejército Rojo. 
No fue casualidad ni simple rumor. 
Fue una decisión racional,política y moralmente reveladora.


La respuesta es tan evidente como incómoda para ciertos relatos históricos: los nazis sabían exactamente lo que habían hecho en el Este.

🔸El frente oriental: una guerra de exterminio:

La invasión a la Unión Soviética no fue una guerra convencional. 
Fue concebida desde el inicio como una guerra de aniquilación. 
En territorio soviético,el ejército alemán y las SS llevaron adelante:
🔸Ejecuciones masivas de civiles🔸
🔸Destrucción sistemática de aldeas🔸
🔸Hambre planificada como arma de guerra🔸
🔸Exterminio de judíos, comunistas y partisanos🔸
🔸Trato brutal a prisioneros de guerra soviéticos (millones murieron)🔸

No se trató de “excesos aislados”,sino de una política de Estado. 
Los soldados alemanes sabían que habían sido parte —activa o pasiva— de crímenes sin precedentes. 
Y sabían también que el Ejército Rojo no avanzaba como fuerza ocupante neutral,sino como un pueblo en armas que había pagado la guerra con más de 27 millones de muertos.

🔸El miedo a la justicia,
y a la venganza histórica:

Rendirse ante los soviéticos significaba enfrentar:
🔸Juicios
🔸Años de cautiverio
🔸Trabajos forzados
🔸Y,sobre todo,la mirada de quienes habían visto su tierra arrasada🔸

No era solo temor a represalias. 
Era el reconocimiento tácito de una culpa histórica. 
El soldado nazi sabía que, 
del lado oriental,no había relato edulcorado posible.

🔸Occidente: rendición,reciclaje y silencio:

En cambio,rendirse ante Estados Unidos o Gran Bretaña ofrecía otra perspectiva:
🔸Mejores condiciones de prisioneros🔸
🔸Reintegración relativamente rápida🔸
🔸Y,en muchos casos,olvido conveniente🔸

•Con el inicio de la Guerra Fría,numerosos oficiales nazis fueron reciclados:
Científicos incorporados a programas militares
Espías y cuadros de inteligencia reutilizados
Criminales de guerra convertidos en “aliados tácticos” contra el comunismo.
•El enemigo ya no era el fascismo derrotado,sino el socialismo victorioso. 
Y eso cambió muchas prioridades morales.

•La diferencia esencial:

Por eso las tropas nazis corrían hacia el oeste mientras el Ejército Rojo avanzaba desde el este.
No huían solo de los soviéticos: huían de la verdad histórica.
El Ejército Rojo no solo derrotó militarmente al nazismo; lo desnudó. 
Mostró al mundo los campos,las fosas comunes,las ciudades arrasadas. 
Plantó su bandera en Berlín no como gesto simbólico, sino como resultado de una guerra librada casa por casa,cadáver por cadáver.

Que los nazis prefirieran rendirse a los Aliados occidentales no habla de la “crueldad soviética”,como tantas veces se intenta insinuar. 
↪️Habla,más bien,de:
🔸La magnitud de los crímenes cometidos en el Este🔸
🔸El papel decisivo de la Unión Soviética en la derrota del fascismo🔸
🔸Y la diferencia entre una justicia histórica incómoda y una conveniencia política calculada🔸


La historia es clara.
Quienes incendiaron pueblos,asesinaron civiles y soñaron con esclavizar continentes sabían perfectamente ante quién podían fingir arrepentimiento y ante quién no.

☭ Porque el Ejército Rojo no venía a negociar el relato.
Venía a cerrar una cuenta escrita con sangre. ☭

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️