El Primero de Mayo no es una efeméride inocente ni una postal domesticada para calendarios oficiales.
Es una fecha que nace del choque frontal entre dos mundos irreconciliables:
el de quienes viven de su trabajo y el de quienes viven del trabajo ajeno.
En 1886,en Chicago,la clase obrera dijo basta.
Basta de jornadas inhumanas,basta de vidas consumidas en fábricas que devoraban cuerpos y tiempo. La huelga por las ocho horas no fue un reclamo moderado: fue un desafío directo al orden capitalista.
La respuesta no tardó.
En la plaza Haymarket Square,el conflicto alcanzó su punto más brutal.
Tras la explosión que sirvió de excusa perfecta,el Estado mostró su verdadero rostro: represión,persecución y un juicio armado para disciplinar a toda una clase.
Los nombres de August Spies, Albert Parsons, Adolph Fischer y George Engel no son solo historia: son acusación.
Fueron ejecutados no por un crimen probado,sino por representar la posibilidad de que los de abajo se organicen y disputen el poder.
Eso es lo que el sistema no perdona.
🔸No hay derechos sin lucha,
ni lucha sin costo:
La jornada de ocho horas —hoy naturalizada— fue,en su momento,una consigna subversiva.
Porque ponía un límite al capital.
Porque afirmaba algo intolerable para los poderosos: que la vida del trabajador no es mercancía ilimitada.
Cada derecho conquistado lleva detrás una historia de huelgas,despidos,cárcel y muerte.
No hubo concesiones graciosas.
Hubo correlación de fuerzas.
Y esa es la verdad incómoda que muchas veces se intenta borrar: los derechos laborales no nacen del consenso,nacen del conflicto.
🔸La domesticación del Primero de Mayo:
Con el tiempo,el sistema aprendió algo: si no puede borrar una fecha,intentará vaciarla.
Convertir el Primero de Mayo en un acto protocolar,en discursos tibios,en una celebración sin memoria ni conflicto.
🔸🔸Pero el Primero de Mayo no es celebración: es interpelación.
Interpela a una realidad que sigue vigente.
Porque la explotación no desapareció: se sofisticó. Cambió de forma,de lenguaje,de contrato.
Pero sigue siendo la misma relación de fondo: unos pocos acumulando a partir del trabajo de las mayorías.
Hablar de clase no es nostalgia ideológica.
Es describir la estructura real de la sociedad.
🔸🔸Clase contra clase🔸🔸
El Primero de Mayo es,
en esencia,una toma de posición.
No hay neutralidad posible. O se está del lado de quienes producen la riqueza o del lado de quienes la concentran.
O se defiende la organización obrera o se legitima su fragmentación.
O se asume el conflicto o se lo disfraza de armonía ficticia.
Los Mártires de Haymarket Affair no murieron por una reforma menor.
Murieron porque encarnaban una idea peligrosa: que la clase trabajadora puede reconocerse como tal, organizarse y transformar la realidad.
Y esa idea,todavía hoy,
sigue siendo subversiva.
(...)
🔸El Primero de Mayo no pide homenajes.
Exige continuidad.
🔸No convoca a la nostalgia.
Convoca a la lucha.
Porque mientras exista explotación,mientras haya desigualdad estructural, mientras el trabajo siga siendo subordinado al lucro, esta fecha no será pasado.
Será presente.
Y,sobre todo,será combate.
Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️
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