La imagen de Corea del Norte y de Kim Jong-un como encarnación del mal absoluto no surge de un análisis honesto ni de una observación directa de la realidad,sino de décadas de propaganda imperialista sistemática.
Es el mismo libreto que el poder hegemónico ha aplicado contra todo país que se niega a arrodillarse: demonización del liderazgo, caricaturización del pueblo y repetición constante de mentiras hasta que parezcan verdades.
🔸Kim Jong-un no gobierna un país en ruinas,ni una sociedad famélica sometida por el terror,como insisten los grandes medios occidentales.
🔸Gobierna un Estado que,a pesar de más de 60 años de cerco,sanciones y amenazas militares,ha garantizado a su población lo que el capitalismo niega incluso en sus propias metrópolis: salud,educación,vivienda y trabajo digno para todos.
•Mientras en los llamados países del “primer mundo” millones viven endeudados,sin acceso real a la salud,con jornadas laborales extenuantes y salarios que apenas alcanzan para sobrevivir,Corea del Norte ha organizado su sociedad sobre otras bases.
Jornadas laborales reducidas,cobertura sanitaria integral,educación universal y vivienda garantizada no son “privilegios”,sino derechos efectivos, materializados por un Estado que prioriza al pueblo y no al capital.
🔸Uno de los mitos más repetidos es el de un pueblo “amenazado”,“reprimido” o “secuestrado” por su propio gobierno.
🔸Sin embargo,la historia enseña —como bien señaló Ernesto Che Guevara— que si un pueblo se levanta,no hay Estado que pueda contenerlo.
🔸La estabilidad de Corea del Norte no se explica por el miedo,sino por el consenso social construido frente a una agresión externa permanente.
•Porque no hay que olvidar el contexto: Corea del Norte no vive en paz.
•Vive bajo asedio militar constante,rodeada de bases estadounidenses,ejercicios militares hostiles y amenazas explícitas de destrucción.
🔸En ese marco,su desarrollo armamentístico no es una expresión de belicismo,sino una necesidad defensiva.
🔸El imperio solo entiende un lenguaje: el de la fuerza equilibrada.
🔸Y Corea aprendió,a un costo altísimo,que desarmarse frente al agresor es firmar la propia sentencia.
•Aquí surge una pregunta clave,que la propaganda evita responder:
🤔 ¿A cuántos países ha bombardeado Corea del Norte? ¿A cuántos pueblos ha invadido? ¿Cuántos civiles ha masacrado fuera de sus fronteras?
La respuesta es simple y contundente: a ninguno.
🔸Estados Unidos,en cambio,acumula guerras,invasiones,golpes de Estado y millones de muertos.
•Y sin embargo,nunca se habla de “dictadura sanguinaria” cuando se trata de ellos,sino de “intervenciones humanitarias”.
🔸Esa doble vara revela el verdadero problema: Corea del Norte no es odiada por lo que hace,sino por lo que representa.
🔸Representa la posibilidad —intolerable para el imperio— de un país soberano, autosuficiente,que no se somete ni económica ni militarmente.
🔸Un país que,gracias a sus recursos y a su organización interna,no puede ser derribado por sanciones,ni comprado por el capital financiero,ni intimidado con amenazas.
🔸Kim Jong-un no es el demonio que pintan los Estados Unidos y sus lacayos mediáticos.
Es el dirigente de un país que decidió no rendirse.
Y eso,para el imperialismo,es el peor de los pecados.
🔸Rechazar a Corea del Norte no es un acto de pensamiento crítico; es,en la mayoría de los casos,haber aceptado sin cuestionar el relato del poder.
Defender su derecho a existir,a defenderse y a construir su propio camino no es idolatría: es coherencia antiimperialista.
Porque al final,lo que molesta no es Kim Jong-un.
Lo que molesta es que Corea no se arrodilla. 🇰🇵
(...)
🔸Ahora bien,la pregunta a los pueblos de nuestra Latinoamérica: ¿por qué en Latinoamérica deberíamos odiar a Corea del Norte y a Kim Jong-un?
Si la pregunta se formula con honestidad intelectual,la respuesta es incómoda para el sentido común fabricado por los grandes medios: no hay razones reales para que los pueblos latinoamericanos odien a Corea del Norte ni a Kim Jong-un.
Las únicas razones que suelen invocarse no nacen de nuestra historia,ni de nuestros intereses,ni de nuestra experiencia concreta como región,sino de un relato importado,ajeno y funcional a otros poderes.
🔸Latinoamérica no ha sido bombardeada por Corea del Norte.
🔸No ha sufrido golpes de Estado organizados desde Pyongyang.
🔸No ha visto sus recursos saqueados por empresas norcoreanas.
🔸No ha tenido dictaduras militares entrenadas ni financiadas por Kim Jong-un.
•Todo lo contrario: si hay una experiencia histórica que compartimos con Corea del Norte es la del asedio,la amenaza,el castigo por no obedecer.
Bloqueos,sanciones,estigmatización internacional,campañas de demonización,intentos de aislamiento:
América Latina conoce muy bien ese manual.
Cuba,Venezuela,Nicaragua,Chile en su momento,Bolivia,Argentina, Guatemala,Uruguay (mi país)…
la lista es larga,estos son solo algunos ejemplos.
🤔 Entonces,¿por qué deberíamos odiar a un país que no nos ha hecho daño alguno,pero que sí ha sido castigado por la misma potencia que históricamente nos ha intervenido,saqueado y humillado?
🔸La respuesta suele ser simple y peligrosa:
porque nos enseñaron a odiarlo.
•Nos pidieron que aceptáramos sin cuestionar que hay países “malos” y países “buenos”,líderes “monstruosos” y líderes “democráticos”,sin aplicar jamás la misma vara.
Nos pidieron que creyéramos que quien resiste al imperio es automáticamente un tirano,y que quien se alinea con él,aunque masacre a su pueblo,es un “aliado estratégico”.
•Odiar a Corea del Norte desde Latinoamérica implica odiar,sin darnos cuenta,el derecho de los pueblos a defenderse,a organizarse según sus propias condiciones,a no ser colonia.
•Implica asumir como propio el punto de vista del mismo poder que históricamente nos negó soberanía,desarrollo y dignidad.
•Esto no significa idealizar,copiar ni romantizar. •Significa algo mucho más básico y revolucionario: pensar con cabeza propia. •Preguntarnos quién nos pide que odiemos,para qué,y a quién beneficia ese odio.
Porque cuando un latinoamericano odia a Corea del Norte sin haber sufrido jamás una agresión de ese país,lo que en realidad está haciendo es alinearse emocionalmente con el poder que sí lo ha agredido a él.
🔸Y eso no es pensamiento crítico.
🔸Eso es colonización cultural.
Por eso,más que preguntarnos por qué deberíamos odiar a Corea del Norte o a Kim Jong-un,la pregunta correcta es otra,mucho más incómoda:
🤔 ¿Por qué deberíamos odiar a quien no se arrodilla,y no a quien nos arrodilló durante siglos?
🔸Ahí empieza,de verdad,
el razonamiento.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️