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miércoles, 10 de diciembre de 2025

🔸"El valor de una comunidad representa su trabajo acumulado" 👷



El valor real de una comunidad no se mide en billetes,en inversiones externas ni en estadísticas frías diseñadas para maquillar desigualdades. 
El valor de una comunidad —su dignidad,su fuerza y su capacidad de proyectarse hacia el futuro— es el resultado directo de su trabajo acumulado: del esfuerzo cotidiano de quienes la conforman y la sostienen,muchas veces en silencio,sin reconocimiento y sin los derechos que realmente les corresponden.

Una comunidad es,ante todo,una obra colectiva levantada por generaciones de manos callosas. 
Allí donde algunos solo ven calles,casas y comercios,lo que en verdad existe es la historia sedimentada de infinitos días de labor: 
obreros que forjaron estructuras,maestras que educaron a los hijos del barrio,enfermeras que sostuvieron la salud de todos,mujeres que cargaron con el doble peso del trabajo formal y el trabajo invisibilizado del hogar,jubilados que dieron su vida productiva por un porvenir que muchas veces llega menguado. 
Cada uno de esos aportes es trabajo acumulado,y en su conjunto constituyen la riqueza verdadera de cualquier sociedad.

Pero el sistema dominante intenta apropiarse de ese valor. 
El capitalismo ha perfeccionado el arte de capturar el trabajo acumulado de la comunidad y convertirlo en ganancia privada,despojando a los trabajadores del fruto integral de su esfuerzo. 
No es casual que las zonas con mayor productividad popular sean,paradójicamente,
las más empobrecidas bajo el régimen de la explotación. 
El capital extrae,concentra y exporta: se enriquece con el trabajo ajeno y deja tras de sí comunidades exhaustas,pero nunca derrotadas.

Porque en ese trabajo acumulado también reside la memoria colectiva y la fuerza de resistencia. 
Allí se encuentra la conciencia de que nada de lo que existe fue un regalo de las élites ni una concesión del mercado: cada derecho conquistado surgió de la lucha obrera,de la organización de base,de la solidaridad entre vecinos,de la convicción profunda de que el progreso no puede ser un privilegio sino un bien común.

Por eso,cuando una comunidad reconoce que su valor está en su propio trabajo,da un paso gigantesco hacia la emancipación. 
Empieza a comprender su potencia histórica: 
la capacidad de construir,de transformar y de gobernar su propio destino. 
La comunidad trabajadora no necesita permiso para existir; es ella misma la que sostiene la vida social. 
Sin su esfuerzo,ningún empresario,ningún parlamento y ninguna corporación podría operar siquiera un minuto.

Reivindicar que “el valor de una comunidad representa su trabajo acumulado” es devolverle centralidad a aquello que los poderosos buscan ocultar: que el verdadero motor de la sociedad es el pueblo organizado,no los especuladores. 
Y que allí donde el pueblo toma conciencia de su aporte,también emerge la posibilidad de un nuevo horizonte político y social,uno donde la riqueza no sea secuestrada por unos pocos,sino distribuida entre quienes realmente la producen.

Porque al final,la historia lo demuestra una y otra vez: el valor de todo lo humano proviene de quienes trabajan,crean,construyen y luchan. 
Y cuando una comunidad reconoce esa verdad,se vuelve invencible.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

"Canto Revolucionario" •°


🗣️“En la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida” (Carlos Alberto Solari)

(...)

I

En el amanecer rojo de los pueblos cuando el sol lucha por romper la niebla y los campos huelen a promesa herida,se escucha un murmullo que crece,un rumor antiguo como los abuelos,más firme que el acero recién forjado: el murmullo de los que resisten.

No es canto de salón,no es poema para bibliotecas dormidas; es el canto que se hace con la garganta rota,con el pecho cruzado de cicatrices,con los ojos que aprendieron a ver más allá del miedo y de la noche.

Porque allí,en la resistencia que brota como fuego,está el hidalgo valor de la vida.

II

Avanzan los hombres y mujeres del pueblo con pasos que no miden la distancia sino la dignidad.
A cada metro conquistado
la historia toma nota.
A cada compañero que cae
la memoria se levanta 
como columna de mármol vivo.

No marchan por gloria,
ni por medallas de cartón,
ni por aparecer en manuales escritos por cobardes.
Marchan por ese pulso misterioso 
que agita el corazón de los humildes
cuando el abuso quiere hacerse destino.

Marchan y no retroceden,
aunque el viento traiga olor a traición y la tormenta parezca interminable.

III

En las barriadas,donde la vida es dura como piedra sin pulir,las madres enseñan a sus hijos que la dignidad no se negocia.
Los obreros atesoran en sus manos el rumor de las máquinas como si fueran tambores de combate.
Los jóvenes,que heredaron un mundo en ruinas,cargan en sus espaldas la tarea titánica de construir el que viene.

Y el viejo militante,el que vio caer a sus compañeros y siguió de pie,
mira hacia adelante con la certeza
de que nada que valga la pena se conquista sin resistencia.

Porque resistir es decirle 
al opresor que no,
no hoy,no mañana,
no nunca.
Es recordarle que puede dominar la tierra,pero jamás el espíritu.

IV

Y cuando la noche parece eterna y la sombra del tirano se alarga como una bestia devorando calles,surge el acto más heroico:
el pueblo que no se rinde.

Se enciende un faro en cada casa donde se comparte el pan,en cada mano que pasa la palabra,en cada mirada que dice “aguantemos”,en cada paso que se da sin saber si habrá retorno.

Porque la resistencia no promete mañanas fáciles,pero garantiza una cosa:
que el mañana exista.

V

Entonces el canto crece.
Cruza ríos,atraviesa montes,
sacudelos techos de lata,
entra en las fábricas desiertas,hace temblar los palacios donde el poder se cree inmortal.
Es un canto que rompe cerrojos,que despierta conciencias dormidas,que une al solitario con la multitud.

Cantan los que ya no están,
con voces que llegan desde la memoria.
Cantan los que están por venir,porque la resistencia también siembra futuro.
Y canta el presente con su dolor y su furia,con su esperanza hecha de uñas y dientes.

VI

Y así avanza la marcha,al ritmo del pueblo despierto,al compás del tambor del corazón colectivo.
Cada golpe es un “basta”,
cada paso es un “aquí estamos”. 
El horizonte tiembla,porque sabe que está naciendo algo grande.

Y cuando por fin la noche se quiebra y la primera luz asoma con vergüenza,
descubre en la colina a un pueblo erguido,invicto,transformado en su propia leyenda.

No hay monumento que pueda contener esa fuerza que brota de abajo,de los que nunca tuvieron privilegios pero sí tuvieron coraje.

VII

Por eso,en cada tiempo,
en cada lucha,en cada barrio que se enfrenta a la opresión,debe repetirse esta verdad simple y eterna:

"En la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida."

No en la obediencia.
No en el silencio.
No en doblar la cabeza.

La vida vale porque se defiende.
La dignidad existe porque alguien se planta.
Y la historia avanza
porque el pueblo aprende a decir: Aquí no pasarán.

VIII

Que lo escuchen los poderosos,los traidores disfrazados de amigos,
los que venden principios por cargos,los que creen que un pueblo se domará para siempre: mientras exista un solo corazón rebelde,una sola mano dispuesta a levantarse,una sola voz que diga “hasta acá”,la llama seguirá viva.

Y esa llama —aunque quieran apagarla— será faro,será bandera,será camino para los que vienen atrás.

Porque en la resistencia,
en ese gesto sublime y colectivo de no dejarse arrodillar,late lo más noble,lo más humano,
lo más eternoque tiene nuestra especie.

La vida,sí.
Pero la vida con hidalguía,
con historia,con sentido.
La vida que se planta y dice:
somos pueblo… y seguimos de pie.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️