El 27 de enero no es una fecha más en el calendario de la historia contemporánea.
Es un día atravesado por la tragedia y por la victoria,por el horror absoluto y por la resistencia humana llevada al límite.
En esa misma jornada,con un año de diferencia,el Ejército Rojo escribió dos páginas decisivas de su historia —y de la humanidad—: la liberación de Auschwitz (1945) y el fin del asedio a Leningrado (1944).
Dos hechos distintos,unidos por un mismo hilo: la derrota del nazismo a un costo humano inmenso.
🔸Auschwitz: cuando el mundo vio el infierno🔸
El 27 de enero de 1945,las tropas soviéticas llegaron al complejo de Auschwitz-Birkenau,el mayor campo de exterminio del régimen nazi.
Lo que encontraron no fue una victoria militar convencional,sino la prueba material del crimen más sistemático jamás cometido.
Más de un millón de personas habían sido asesinadas allí: judíos, comunistas,gitanos, prisioneros soviéticos,homosexuales, discapacitados.
El Ejército Rojo no “descubrió” Auschwitz: lo liberó,y al hacerlo arrancó el velo de negación que el nazismo había intentado sostener hasta el final.
Los soldados soviéticos hallaron cuerpos sin enterrar, hornos aún calientes,niños famélicos,sobrevivientes que apenas podían hablar.
Muchos murieron incluso después de ser liberados, demasiado débiles para volver a la vida.
Esa imagen —soldados con la estrella roja abriendo las puertas del campo— es hoy un símbolo universal de la lucha contra el fascismo.
No fue una operación propagandística ni un acto simbólico: fue el resultado directo del avance soviético desde el Este,el mismo avance que cargó sobre sus espaldas el peso principal de la guerra contra Hitler.
🔸Leningrado: 872 días de resistencia🚩
Un año antes,el 27 de enero de 1944,el Ejército Rojo logró romper definitivamente el asedio de Leningrado,una de las páginas más crueles y heroicas de la Segunda Guerra Mundial.
Durante 872 días,la ciudad fue cercada por las fuerzas nazis.
No fue solo un sitio militar: fue una guerra de exterminio por hambre.
Más de un millón de civiles murieron,la mayoría por inanición y frío.
Hubo inviernos sin calefacción,raciones de pan que no llegaban a 125 gramos,fábricas funcionando mientras la gente caía muerta en las calles.
Y sin embargo,Leningrado no se rindió.
La ciudad resistió porque el pueblo resistió.
Obreros,mujeres,ancianos y soldados sostuvieron la vida y la producción bajo condiciones inhumanas.
La cultura no se apagó: se escribieron diarios,se compusieron sinfonías,se defendió la dignidad humana frente al intento nazi de borrar la ciudad del mapa.
El levantamiento del asedio fue una victoria militar,sí,pero sobre todo fue una victoria moral: demostró que incluso en las condiciones más extremas,el fascismo podía ser derrotado.
🗓️ Una misma fecha,una misma verdad histórica🚩
🔸Auschwitz y Leningrado representan dos caras del nazismo:
- El exterminio industrializado,
- y la aniquilación por hambre y cerco.
Y en ambos casos,fue el Ejército Rojo quien puso fin a esas atrocidades.
Recordar el 27 de enero no es un acto neutro.
Es un acto político y moral. Porque la memoria no sirve solo para honrar a los muertos,sino para defender la verdad histórica frente al revisionismo,la banalización y el olvido interesado.
Sin el sacrificio del pueblo soviético —más de 27 millones de muertos—,el nazismo no habría sido derrotado.
Esa es una realidad incómoda para muchos,pero innegable.
El 27 de enero nos recuerda que hubo quienes resistieron hasta el final,quienes liberaron campos de exterminio y quienes defendieron ciudades hambrientas sin arrodillarse.
Nos recuerda que el fascismo no cayó solo.
Y que la historia,por más que intenten reescribirla,no perdona el olvido.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️