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viernes, 26 de septiembre de 2025

☭ La clase obrera debe ser siempre revolucionaria 👷

Hablar de la clase obrera es hablar del corazón vivo de la sociedad. 
Es ella la que mueve la producción,la que sostiene con su esfuerzo diario las fábricas,los talleres,los campos,las minas,los puertos y las ciudades. 
Sin embargo,a pesar de ser la fuerza que todo lo hace posible,continúa siendo la más explotada,la más oprimida y la más invisibilizada por el sistema capitalista. 
Esta contradicción —ser el motor del mundo y a la vez su víctima— es lo que le otorga a la clase obrera un papel histórico irrenunciable: ser la vanguardia revolucionaria.

La clase obrera no puede limitarse a reclamar mejores salarios o condiciones laborales más humanas. 
Esa lucha es necesaria,pero insuficiente. 
El capital,con su maquinaria de opresión,siempre encontrará maneras de extraer más plusvalía,de aumentar la explotación,de precarizar la vida. 
Cada conquista parcial será puesta en cuestión tarde o temprano. 
Por eso la clase obrera,si quiere liberarse realmente,debe elevar su conciencia y convertirse en sujeto revolucionario,orientado no a reformas superficiales,sino a la transformación radical de la sociedad.

Ser revolucionaria significa entender que la emancipación no vendrá de la mano de los patrones,de los gobiernos burgueses o de los parlamentos domesticados. 
Vendrá de la organización propia de los trabajadores,de su unidad y disciplina,de la capacidad de reconocerse como una clase con intereses irreconciliables frente a la burguesía. 
Significa construir sindicatos combativos, partidos de vanguardia y movimientos populares que no se arrodillen ante el poder del dinero ni se dejen seducir por promesas vacías de conciliación.

La historia nos demuestra que cada avance de los trabajadores fue conquistado en lucha,con sacrificio,con sangre incluso. 
Desde las jornadas de ocho horas hasta el derecho a sindicalizarse,nada fue regalado. Y lo que se conquistó,solo se sostuvo cuando la clase obrera mantuvo viva su perspectiva revolucionaria. 
Cuando esa perspectiva se perdió,cuando las direcciones se burocratizaron y pactaron con la burguesía,los retrocesos no tardaron en llegar.

Hoy,en pleno siglo XXI,la clase obrera enfrenta nuevos desafíos: la robotización,la economía de plataformas,la flexibilización laboral y el desmantelamiento de derechos históricos. 
Frente a esta ofensiva capitalista global,más que nunca es necesario que los trabajadores asuman su papel revolucionario. 
No basta con defender el pasado: hay que proyectar el futuro,un futuro socialista en el que la riqueza social no sea propiedad privada de unos pocos,sino patrimonio colectivo de la humanidad.

La clase obrera debe ser siempre revolucionaria porque solo en esa condición será fiel a sí misma. Porque su destino no puede ser la eterna sumisión ni la mendicidad de mejoras parciales. 
Su destino es la emancipación,la construcción de una sociedad nueva en la que el trabajo deje de ser explotación y se convierta en el fundamento de la libertad humana.

Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️ 

🕔 “El tiempo es río,memoria y bandera: ¡que corra hacia la emancipación!” 🚩

                                1️⃣ I

El tiempo es la única riqueza que nunca se acumula,solo se gasta. 
Es invisible y,sin embargo,lo rige todo: desgasta montañas,borra imperios,cicatriza heridas y convierte la vida en un tránsito irreversible. No hay poder humano capaz de detenerlo,ni oro suficiente para comprar un instante más. Cada segundo que pasa es una decisión,un camino elegido o dejado atrás. 
Por eso,el tiempo no debe vivirse como enemigo, sino como maestro: enseña paciencia,recuerda la fragilidad de la existencia y obliga a dar valor a lo esencial. 
Perderlo en lo superfluo es negarse a uno mismo la posibilidad de dejar huella. 
Aceptarlo y honrarlo,en cambio,es vivir con conciencia,intensidad y propósito.

                                2️⃣ II

El tiempo es a la vez íntimo y colectivo. 
En lo personal,marca el pulso de nuestra vida: nos recuerda que cada instante es irrepetible y que la existencia no admite ensayos. 
Nos enfrenta a la certeza de la muerte y,con ello,nos enseña a valorar lo esencial,a vivir con conciencia y a no desperdiciar los días en lo trivial.

Pero el tiempo también es histórico: no corre igual para los pueblos que luchan que para los que se resignan. 
Cada época encierra sus urgencias y sus batallas,y la historia se mueve al ritmo de quienes se atreven a desafiar el presente para abrir camino al futuro. 
El tiempo,entonces,es memoria que preserva lo conquistado,pero también horizonte que exige construir lo que aún no existe.

En esa doble dimensión —la individual y la social— el tiempo nos convoca a ser protagonistas. Porque si dejamos que se nos escape en silencio,habremos vivido sin dejar huella; pero si lo convertimos en acción consciente,en resistencia y en creación,
nuestro tiempo se vuelve parte del tiempo de la humanidad.

                              3️⃣ III

El tiempo es río y es llama. 
Nos envuelve en su fluir implacable y nos recuerda que somos apenas un destello en la inmensidad. 
Pero ese destello puede ser tibieza pasajera o incendio que ilumine caminos. 
En lo íntimo,el tiempo nos enseña a amar lo esencial,a despojarnos de lo vano,
a vivir con conciencia de finitud.
En lo social,el tiempo es historia: tejido de luchas,derrotas y victorias,donde cada generación deja su pulso en la marcha de los pueblos.
Aceptarlo sin rebeldía es dejar que el río nos arrastre; abrazarlo con conciencia es transformarlo en torrente creador.

El tiempo no espera. 
Cada minuto que pasa nos obliga a elegir: 
ser espectadores o protagonistas. 
En lo personal,se nos va la vida en un instante; en lo colectivo,se nos van las oportunidades históricas si no actuamos. 
El tiempo es enemigo de la resignación y aliado de quienes luchan.
Solo quienes lo transforman en acción consciente y organizada logran dejar huella.
Porque el tiempo del pueblo no es el de los relojes,sino el de la memoria y la revolución.

                                 4️⃣ IIII

El tiempo es río y es espada. 
Nos atraviesa con su fluir implacable,
recordándonos que cada instante es único y no retorna jamás. 
En lo íntimo,nos invita a amar lo esencial,a no malgastar la vida en lo superfluo,a vivir con conciencia de que somos finitud y,por eso mismo,urgencia.

Pero el tiempo también es histórico. 
No transcurre igual para quienes se resignan que para quienes luchan. 
Es memoria de pueblos que resistieron,es herencia de victorias y derrotas,y es también horizonte abierto para quienes se atreven a desafiar lo establecido. 
Aceptarlo en silencio es dejarse arrastrar; convertirlo en acción consciente y colectiva es transformarlo en motor de emancipación.

El tiempo no espera. 
Cada minuto es decisión: callar o gritar,someterse o levantarse,ser espectador o protagonista. Solo quien hace del tiempo una herramienta de creación y de lucha logra trascenderlo. 
Porque el verdadero tiempo del pueblo no se mide en relojes,sino en memoria,en dignidad y en revolución.

                               5️⃣ IIIII

El tiempo es río que nunca se detiene,llama que arde y consume silenciosa,recuerda que somos polvo de instantes,pero también memoria luminosa.

En lo íntimo,enseña a no perder la vida 
en lo vano,en lo vacío,en lo fugaz;
cada segundo es semilla encendida,cada suspiro,un nunca más.

Mas el tiempo también es historia,latido de pueblos que lucharon,herencia de victorias y derrotas,horizonte de los que soñaron.

Aceptar su paso en silencio
es dejar que el río nos arrastre,
pero tomarlo en nuestras manos es hacerlo torrente que nace.

El tiempo no espera: 
exige coraje,nos llama a ser voz,memoria,acción.
Porque el verdadero tiempo del pueblo se mide en dignidad y revolución.

                            6️⃣ IIIIII

El tiempo es río que nunca descansa,
corre incansable,no tiene perdón;
se lleva vidas,se lleva esperanzas,
pero en sus aguas germina la acción.

En lo más hondo nos deja su huella,recuerda al hombre su frágil andar; cada momento es luz que destella,cada suspiro no vuelve jamás.

Mas en los pueblos su pulso es distinto,
late en las luchas,en su dignidad;
allí el pasado se enlaza al instinto de abrir futuro con fuerza y verdad.

Aceptar mudo su paso es derrota,es resignarse al poder opresor;mas si lo alzamos en lucha devota,el tiempo estalla en semilla y clamor.

Porque no hay tiempo que al pueblo someta,ni reloj dueño de su corazón; el tiempo es nuestro,bandera completa: memoria, esperanza,justicia y revolución.

                             7️⃣ IIIIIII

El tiempo avanza,indetenible,
como río que arrastra la memoria,como llama que consume lo frágil y enciende el espíritu de la historia.

Nos recuerda que somos instante,que somos polvo y somos final,pero también semilla ardiente capaz de abrir caminos sin igual.

En lo íntimo,nos pide conciencia,vivir con verdad,sin perder lo esencial;
no gastar la vida en sombras vacías,
sino en lo eterno,en lo vital.

En lo colectivo,el tiempo es herencia,
latido de pueblos que saben luchar,memoria de mártires,grito de obreros,horizonte abierto que invita a avanzar.

El tiempo no espera,exige coraje,convierte en torrente la voz del dolor; ser espectadores es muerte temprana,ser protagonistas es acto de honor.

Porque el tiempo del pueblo no se mide en relojes,se mide en victoria,en sangre y canción; el tiempo es nuestra bandera encendida,¡es dignidad,justicia y revolución!

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️