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martes, 21 de noviembre de 2017

'La Historia me absolverá' (Segunda parte)

La segunda sesión fue el martes 22 de septiembre. Acababan de prestar declaración apenas diez personas y ya había logrado poner en claro los asesinatos cometidos en la zona de Manzanillo, estableciendo específicamente y haciéndola constar en acta, la responsabilidad directa del capitán jefe de aquel puesto militar. Faltaban por declarar todavía trescientas personas. ¿Qué sería cuando, con una cantidad abrumadora de datos y pruebas reunidos, procediera a interrogar, delante del tribunal, a los propios militares responsables de aquellos hechos? ¿Podía permitir el gobierno que yo realizara tal cosa en presencia del público numeroso que asistía a las sesiones, los reporteros de prensa, letrados de toda la Isla y los líderes de los partidos de oposición a quienes estúpidamente habían sentado en el banco de los acusados para que ahora pudieran escuchar bien de cerca todo cuanto allí se ventilara? ¡Primero dinamitaban la Audiencia, con todos sus magistrados, que permitirlo!

Idearon sustraerme del juicio y procedieron a ellos manu militari. El viernes 25 de septiembre por la noche, víspera de la tercera sesión, se presentaron en mi celda dos médicos sesión, se presentaron en mi celda dos médicos del penal; estaban visiblemente apenados: "Venimos a hacerte un reconocimiento" —me dijeron. "¿Y quién se preocupa tanto por mi salud?" —les pregunté. Realmente, desde que los ví había comprendido el propósito. Ellos no pudieron ser más caballeros y me explicaron la verdad: esa misma tarde había estado en la prisión el coronel Chaviano y les dijo que yo "le estaba haciendo en el juicio un daño terrible al gobierno", que tenían que firmar un certificado donde se hiciera constar que estaba enfermo y no podía, por tanto, seguir asistiendo a las sesiones. Me expresaron además los médicos que ellos, por su parte, estaban dispuestos a renunciar a sus cargos y exponerse a las persecuciones, que ponían el asunto en mis manos para que yo decidiera. Para mí era duro pedirles a aquellos hombres que se inmolaran sin consideraciones, pero tampoco podía consentir, por ningún concepto, que se llevaran a cabo tales propósitos. Para dejarlo a sus propias conciencias, me limité a contestarles: "Ustedes sabrán cuál es su deber; yo sé bien cuál es el mío."

Ellos, después que se retiraron, firmaron el certificado; sé que lo hicieron porque creían de buena fe que era el único modo de salvarme al vida, que veían en sumo peligro. No me comprometí a guardar silencio sobre este diálogo; sólo estoy comprometido con la verdad, y si decirla en este caso pudieran lesionar el interés material de esos buenos profesionales, dejo limpio de toda duda su honor, que vale mucho más. Aquella misma noche, redacté una carta para este tribunal, denunciando el plan que se tramaba, solicitando la visita de dos médicos forenses para que certificaran mi perfecto estado de salud y expresándoles que si, para salvar mi vida, tenían que permitir semejante artimaña, prefería perderla mil veces. Para dar a entender que estaba resuelto a luchar solo contra tanta bajeza, añadí a mi escrito aquel pensamiento del Maestro: "Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército". Ésa fue la carta que, como sabe el tribunal, presentó la doctora Melba Hernández, en la sesión tercera del juicio oral del 26 de septiembre. Pude hacerla llegar a ella, a pesar de la implacable vigilancia que sobre mí pesaba. Con motivo de dicha carta, por supuesto, se tomaron inmediatas represalias: incomunicaron a la doctora Hernández, y a mí, como ya lo estaba, me confinaron al más apartado lugar de la cárcel. A partir de entonces, todos los acusados eran registrados minuciosamente, de pies a cabeza, antes de salir para el juicio.

Vinieron los médicos forenses el día 27 y certificaron que, en efecto, estaba perfectamente bien de salud. Sin embargo, pese a las reiteradas órdenes del tribunal, no se me volvió a traer a ninguna sesión del juicio. Agréguese a esto que todos los días eran distribuidos, por personas desconocidas, cientos de panfletos apócrifos donde se hablaba de rescatarme de la prisión, coartada estúpida para eliminarme físicamente con pretexto de evasión. Fracasados estos propósitos por la denuncia oportuna de amigos y alertas y descubierta la falsedad del certificado médico, n les quedó otro recurso, para impedir mi asistencia al juicio, que el desacato abierto y descarado...

Caso insólito el que se estaba produciendo, señores magistrados: un régimen que tenía miedo de presentar a un acusado ante los tribunales; un régimen de terror y de sangre, que se espantaba ante la convicción moral de un hombre indefenso, desarmado, incomunicado y calumniado. Así, después de haberme privado de todo, me privaban por último del juicio donde era el principal acusado. Téngase en cuenta que esto se hacía estando en plena vigencia la suspensión de garantías y funcionando con todo rigor la Ley de Orden Público y la censura de radio y prensa. ¡Qué crímenes tan horrendos habrá cometido este régimen que tanto temía la voz de un acusado!

Debo hacer hincapié en actitud insolente e irrespetuosa que con respecto a vosotros han mantenido en todo momento los jefes militares. Cuantas veces este tribunal ordenó que cesara la inhumana incomunicación que pesaban sobre mí, cuantas veces ordenó que se respetasen mis derechos más elementales, cuantas veces demandó que se me presentara a juicio, jamás fue obedecido; una por una, se desacataron todas sus órdenes. Peor todavía: en la misma presencia del tribunal, en la primera y segunda sesión, se me puso al lado una guardia perentoria para que me impidiera en absoluto hablar con nadie, ni aun en los momentos de receso, dando a entender que, no ya en la prisión, sino hasta en la misma Audiencia y en vuestra presencia, no hacían el menor caso de vuestras disposiciones. Pensaba plantear este problema en la sesión siguiente como cuestión de elemental honor para el tribunal, pero... ya no volví más. Y si a cambio de tanta irrespetuosidad nos traen aquí para que vosotros nos enviéis a la cárcel, en nombre de una legalidad que únicamente ellos y exclusivamente ellos están violando desde el 10 de marzo, harto triste es el papel que os quieren imponer. No se ha cumplido ciertamente en este caso ni una sola vez la máxima latina: cedant arma togae. Ruego tengáis muy en cuenta esta circunstancia.

Más, todas las medidas resultaron completamente inútiles, porque mis bravos compañeros, con civismo sin precedentes, cumplieron cabalmente su deber.

"Sí, vinimos a combatir por la libertad de Cuba y no nos arrepentimos de haberlo hecho", decían uno por uno cuando eran llamados a declarar, e inmediatamente, con impresionante hombría, dirigiéndose al tribunal, denunciaban los crímenes horribles que se habían cometido en los cuerpos de nuestros hermanos. Aunque ausente, pude seguir el proceso desde mi celda en todos sus detalles, gracias a la población penal de la prisión de Boniato que, pese a todas las amenazas de severos castigos, se valieron de ingeniosos medios para poner en mis manos recortes de periódicos e informaciones de toda clase. Vengaron así los abusos e inmoralidades del director Taboada y del teniente supervisor Rosabal, que los hacen trabajar de sol a sol, construyendo palacetes privados, y encima los matan de hambre malversando los fondos de subsistencia.

A medida que se desarrolló el juicio, los papeles se invirtieron: los que iban a acusar salieron acusados, y los acusados se convirtieron en acusadores. No se juzgó allí a los revolucionarios, se juzgó para siempre a un señor que se llama Batista... ¡Monstrum horrendum!... No importa que los valientes y dignos jóvenes hayan sido condenados, si mañana el pueblo condenará al dictador y a sus crueles esbirros. A Isla de Pinos se les envió, en cuyas circulares mora todavía el espectro de Castells y no se ha apagado aún el grito de tantos y tantos asesinados; allí han ido a purgar, en amargo cautiverio, su amor a la libertad, secuestrados de la sociedad, arrancados de sus hogares y desterrados de la patria. ¿No creéis, como dije, que en tales circunstancias es ingrato y difícil a este abogado cumplir su misión?

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuartico del Hospital Civil, adonde se me ha traído para ser juzgado en sigilo, de modo que no se me oiga, que mi voz se apague y nadie se entere de las cosas que voy a decir. ¿Para qué se quiere ese imponente Palacio de Justicia, donde los señores magistrados se encontrarán, sin duda, mucho más cómodos? No es conveniente, os lo advierto, que se imparta justicia desde el cuarto de un hospital rodeado de centinelas con bayonetas calada, porque pudiera pensar la ciudadanía que nuestra justicia está enferma... y está presa.

(...)

'La Historia me absolverá'

La Historia me absolverá


Fidel Castro Ruz 

(Primera parte) 

 


Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona. Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales.

Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno ni sensacionalismo de ninguna índole. Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

No faltaron compañeros generosos que quisieran defenderme, y el Colegio de Abogados de La Habana designó para que me representara en esta causa a un competente y valeroso letrado: el doctor Jorge Pagliery, decano del Colegio de esta ciudad. No lo dejaron, sin embargo, desempeñar su misión: las puertas de la prisión estaban cerradas para él cuantas veces intentaba verme; sólo al cabo de mes y medio, debido a que intervino la Audiencia, se le concedieron diez minutos para entrevistarse conmigo en presencia de un sargento del Servicio de Inteligencia Militar. Se supone que un abogado deba conversar privadamente con su defendido, salvo que se trata de un prisionero de guerra cubano en manos de un implacable despotismo que no reconozca reglas legales ni humanas. Ni el doctor Pagliery ni yo estuvimos dispuestos a tolerar esta sucia fiscalización de nuestras armas para el juicio oral. ¿Querían acaso saber de antemano con qué medios iban a ser reducidas a polvo las fabulosas mentiras que habían elaborado en torno a los hechos del cuartel Moncada y sacarse a relucir las terribles verdades que deseaban ocultar a toda costa? Fue entonces cuando se decidió que, haciendo uso de mi condición de abogado, asumiese yo mismo mi propia defensa.

Esta decisión, oída y trasmitida por el sargento del SIM, provocó inusitados temores; parece que algún duendecillo burlón se complacía diciéndoles que por culpa mía los planes iban a salir muy mal; y vosotros sabéis de sobra, señores magistrados, cuántas presiones se han ejercido para que se me despojase también de este derecho consagrado en Cuba por una larga tradición. El tribunal no pudo acceder a tales pretensiones porque era ya dejar a un acusado en el colmo de la indefensión. Ese acusado, que está ejerciendo ahora ese derecho, por ninguna razón del mundo callará lo que debe decir. Y estimo que hay que explicar, primero que nada, y qué se debió la feroz incomunicación a que fui sometido; cuál es el propósito al reducirme al silencio; por qué se fraguaron planes; qué hechos gravísimos se le quieren ocultar al pueblo; cuál es el secreto de todas las cosas extrañas que han ocurrido en este proceso. Es lo que me propongo hacer con entera claridad.

Vosotros habéis calificado este juicio públicamente como el más trascendental de la historia republicana, y así lo habéis creído sinceramente, no debisteis permitir que os lo mancharan con un fardo de burlas a vuestra autoridad. La primer sesión del juicio fue el 21 de septiembre. Entre un centenar de ametralladoras y bayonetas que invadían escandalosamente la sala de justicia, más de cien personas se sentaron en el banquillo de los acusados. Una gran mayoría era ajena a los hechos y guardaba prisión preventiva hacía muchos días, después de sufrir toda clase de vejámenes y maltratos en los calabozos de los cuerpos represivos; pero el resto de los acusados, que era el menor número, estaban gallardamente firmes, dispuestos a confirmar con orgullo su participación en la batalla por la libertad, dar un ejemplo de abnegación sin precedentes y librar de las garras de la cárcel a aquel grupo de personas que con toda mala fe habían sido incluidas en el proceso. Los que habían combatido una vez volvían a enfrentarse. Otra vez la causa justa del lado nuestro; iba a librarse contra la infamia el combate terrible de la verdad. ¡Y ciertamente que no esperaba el régimen la catástrofe moral que se avecinaba!

¿Cómo mantener todas su falsas acusaciones? ¿Cómo impedir que se supiera lo que en realidad había ocurrido, cuando tal número de jóvenes había ocurrido, cuando tal número de jóvenes estaban dispuestos a correr todos los riesgos: cárcel, tortura y muerte, si era preciso, por denunciarlo ante el tribunal?

En aquella primera sesión se me llamó a declarar y fui sometido a interrogatorio durante dos horas, contestando las preguntas del señor fiscal y los veinte abogados de la defensa. Puede probar con cifras exactas y datos irrebatibles las cantidades de dinero invertido, la forma en que se habían obtenido y las armas que logramos reunir. No tenía nada que ocultar, porque en realidad todo había sido logrado con sacrificios sin precedentes en nuestras contiendas republicanas. Hablé de los propósitos que nos inspiraban en la lucha y del comportamiento humano y generoso que en todo momento mantuvimos con nuestros adversarios. Si pude cumplir mi cometido demostrando la no participación, ni directa ni indirecta, de todos los acusados falsamente comprometidos en la causa, se lo debo a la total adhesión y respaldo de mis heroicos compañeros, pues dije que ellos no se avergonzarían ni se arrepentirían de su condición de revolucionarios y de patriotas por el hecho de tener que sufrir las consecuencias. No se me permitió nunca hablar con ellos en la prisión y, sin embargo, pensábamos hacer exactamente lo mismo. Es que, cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos.

Desde aquel momento comenzó a desmoronarse como castillo de naipes el edificio de mentiras infames que había levantado el gobierno en torno a los hechos, resultando de ello que el señor fiscal comprendió cuán absurdo era mantener en prisión intelectuales, solicitando de inmediato para ellas la libertas provisional.

Terminadas mis declaraciones en aquella primera sesión, yo había solicitado permiso del tribunal para abandonar el banco de los acusados y ocupar un puesto entre los abogados defensores, lo que, en efecto, me fue concedido. Comenzaba para mí entonces la misión que consideraba más importante en este juicio: destruir totalmente las cobardes calumnias que se lanzaron contra nuestros combatientes, y poner en evidencia irrebatible los crímenes espantosos y repugnantes que se habían cometido con los prisioneros, mostrando ante la faz de la nación y del mundo la infinita desgracia de este pueblo, que está sufriendo la opresión más cruel e inhumana de toda su historia.


(...)

✔V. I. Lenin ✔AL GOBIERNO ZARISTA ☭

✔V. I. Lenin

✔AL GOBIERNO ZARISTA[*]  

✔Escrita:   En la cárcel,antes del 25 de noviembre (7 de diciembre) de 1896. ✔

Primera publicación:  
☞Publicado como volante mimeografiado. Se publica de acuerdo con el texto del volante. ✔Fuente del texto: V. I. Lenin,Obras completas,Editorial Cartago,tomo II, pagina 113.            

En este año de 1896,el gobierno ruso ha publicado ya dos veces informaciones sobre la lucha de los obreros contra los fabricantes. En otros países tales informaciones no son raras,en ellas no se oculta lo que sucede y los periódicos publican libremente noticias sobre las huelgas. Pero en Rusia el gobierno teme,más que al fuego,la publicidad relativa a los reglamentos en vigor en las fábricas y a lo que acontece en ellas: ha prohibido escribir en los periódicos sobre las huelgas, ha prohibido a los inspectores del trabajo hacer públicos sus informes, dejó inclusive de examinar las causas de las huelgas en los tribunales ordinarios,cuyas audiencias son públicas. En una palabra,ha adoptado todas las medidas para mantener en un estricto secreto todo lo que está pasando en las fábricas y entre los obreros. Y de repente todas estas argucias policiales se desvanecen como pompas de jabón,y el propio gobierno se ve obligado a decir abiertamente que los obreros están en lucha contra los fabricantes. ¿Qué ha provocado este cambio? Durante el año 1895 el número de huelgas obreras ha sido particularmente grande. Sí,pero también antes hubo huelgas,y sin embargo el gobierno logró mantener el secreto, y pasaron inadvertidas para todo el conjunto de obreros. Las actuales huelgas han sido mucho más poderosas que las anteriores y se han concentrado en un solo lugar. Sí,pero antes hubo igualmente huelgas y no menos poderosas,por ejemplo en 1885 y 1886,en las provincias de Moscú y Vladímir. Pero,a pesar de todo,el gobierno aún se mostraba fuerte y nada informaba sobre la lucha de los obreros contra los fabricantes. ¿Por qué,entonces,ha roto esta vez el silencio? Porque esta vez los socialistas acudieron en ayuda de los obreros,los ayudaron a poner en claro la situación, a darla a conocer en todas partes,tanto entre los obreros como en la sociedad,a formular con claridad sus reivindicaciones,a mostrar a todos la mala fe y la violencia desenfrenada del gobierno. Éste se dio cuenta que era completamente absurdo callar cuando todo el mundo estaba al corriente de las huelgas,y también él quiso hacer como todo el mundo. Los volantes de los socialistas exigieron del gobierno una respuesta, y éste se presentó y la dio. Veamos ahora cuál es la respuesta. Al principio el gobierno trató de evitar una respuesta pública y franca. Uno de los ministros,el de Finanzas, Witte, envió una circular a los inspectores del trabajo,en la cual califica a los obreros y a los socialistas de "los peores enemigos del orden social", aconseja a los inspectores intimidar a los obreros,persuadirlos de que el gobierno prohibirá a los fabricantes hacer concesiones,mostrarles la buena disposición y los generosos propósitos de los fabricantes, decirles cuan preocupados están por los obreros y por sus necesidades,y qué "buenos sentimientos" los animan. El gobierno no dijo nada de las huelgas propiamente dichas,no dijo una sola palabra sobre sus causas ni en qué consistían los escandalosos abusos de los fabricantes y las trasgresiones de la ley,sobre qué querían obtener los obreros; en una palabra,en cuanto a las huelgas llevadas a cabo en el verano y otoño de 1895, siguió su costumbre de mentir,trató de salir del paso con las trilladas frases burocráticas sobre los actos de violencia e "ilegales" de los obreros, aun cuando ellos no cometieron violencia alguna; sólo la policía recurrió a ella. El ministro quería que la circular quedara en secreto, pero ni los mismos funcionarios a quienes la confió guardaron el secreto y la circular tomó estado público. En seguida la publicaron los socialistas. Entonces, el gobierno, viéndose ridiculizado como de costumbre por sus propios " secretos",conocidos por todo el mundo,la publicó en los periódicos. Ésta fue, como ya hemos dicho,su respuesta a las huelgas del verano y el otoño de 1895. Pero resulta que en la primavera de 1896 las huelgas se repitieron, y con mucha mayor fuerza[**]. A los rumores que ellas suscitaron se agregaron los volantes lanzados por los socialistas. El gobierno comenzó por callar cobardemente, manteniéndose a la expectativa hasta ver cómo terminaría el asunto, y después,cuando el alzamiento de los obreros se calmó,intervino,a destiempo,con su mentalidad burocrática como con una notificación policial atrasada. Pero esta vez tuvo que hablar francamente y comprometerse a fondo. Su comunicado se publicó en el núm. 158 de Pmvítielstvenni Viéstnik [***]. Pero ya no logró,como antes, difamar las huelgas obreras. Tuvo que relatar qué sucedió,cuáles fueron los abusos de los fabricantes,cuáles las reivindicaciones de los obreros; tuvo que reconocer que los obreros se portaron "decentemente". Fue así cómo los obreros quitaron al gobierno la infame costumbre de las mentiras policiales; lo forzaron a reconocer la verdad cuando se levantaron en masa,cuando recurrieron a los volantes para informar públicamente. Este es un gran progreso. Los obreros sabrán ahora cuál es el único medio de hacer públicas sus necesidades de informar a toda Rusia sobre sus luchas. Sabrán ahora que la falsía del gobierno sólo puede ser refutada por la lucha unida de los propios obreros y por su posición conciente para la obtención de sus derechos. Al informar acerca de lo sucedido,los ministros se pusieron a inventar excusas; comenzaron asegurando,en el comunicado, que las huelgas fueron provocadas sólo por 'las peculiaridades de la industria del hilado de algodón y del hilo". ¡Con que era por eso! ¿No será por las peculiaridades propias de toda la producción rusa,por los métodos del gobierno ruso, que permite a la policía perseguir y detener a obreros pacíficos que se defienden de la opresión? ¿Por qué,entonces, buenos señores ministros,los obreros se arrancaban los volantes de las manos,los leían y pedían más, si en ellos no se hablaba en absoluto del algodón ni del hilo, sino de la falta de derechos de los ciudadanos rusos, de la salvaje arbitrariedad del gobierno,servidor áe los capitalistas? No, este nuevo pretexto es peor todavía,más odioso que el que esgrime el ministro de Finanzas Witte en su circular, en la oue culpa de todo a los "instigadores". El ministro Witte razona sobre la huelga exactamente como lo hace cualquier funcionario policial que recibe alguna limosna de los fabricantes: llegaron los instigadores y surgió la huelga. Abora,después de haber visto a treinta mil obreros en huelga,todos los ministros se pusieron a reflexionar en conjunto,y llegaron a la conclusión de que las huelgas no ocurren porque hava instigadores socialistas,sino que los socialistas aparecen pornue han comenzado las huelgas,porque ha comenzado la lucha de los obreros contra los capitalistas. Los ministros aseguran ahora que los socialistas se "plegaron" después a las huelgas. Es una buena lección para el ministro de Finanzas Witte. ¡Aprenda un poquito, señor Witte! Aprenda a analizar de antemano las causas de una huelga, aprenda a prestar oídos a las reivindicaciones de los obreros y no a los informes de sus ratas policiales, a los que usted mismo no nresta fe. Los señores ministros aseguran que no son más que "individuos malintencionados" los que trataron de dar a las huelgas "un carácter político criminal",o,como ellos mismos dicen en un pasaie, "un carácter social" (los señores ministros Quisieron decir socialista, pero por crasa ignorancia o por pusilanimidad burocrática,dijeron social,lo que resultó un absurdo: socialista auiere decir que anova a los obreros en su lucha contra el capital,mientras míe social quiere decir,simplemente,que concierne a la sociedad. ¿Cómo se puede,entonces, dar a una huelga carácter social? ¡Es como si se quisiera dar a los ministros rango ministerial!). ¡Esto sí que es divertido! ¡Los socialistas dan a las huelgas carácter político! ¡Pero si fue el propio gobierno el que, adelantándose a todos los socialistas,tomó las medidas para que las huelgas tuvieran carácter políticol ¿No fue él quien comenzó a detener a pacíficos obreros,como si fueran criminales? ¿A detener y deportar? ¿No fue él quien envío a espías y provocadores a todas partes? ¿Quien se llevó a todos los que cayeron bajo sus manos? ¿Quien prometió prestar ayuda a los fabricantes para que no hicieran concesiones? ¿Quien persiguió a los obreros sólo por recaudar dinero en favor de los huelguistas? El propio gobierno,mejor que nadie,hizo comprender a los obreros que su lucha contra los fabricantes debe ser, inevitablemente,la lucha contra el gobierno. Los socialistas no tuvieron más que confirmar todo esto y publicarlo en los volantes. Eso es todo. Pero el gobierno ruso es zorro viejo en el arte de la hipocresía, y los ministros se ingeniaron para guardar silencio sobre los medios por los cuales nuestro gobierno "dio a las huelgas un carácter político"; informó a la opinión pública sobre la fecha que llevan los volantes de los socialistas,¿pero por qué no informó también las fechas de las órdenes del prefecto y demás bashibuzuks [****], relativas a la detención de pacíficos obreros,al acuartelamiento de tropas y al envío de espías y provocadores? Informó respecto de la cantidad de volantes de los socialistas; ¿por qué no informó también sobre el número de obreros y socialistas encarcelados,de familias deshechas,de deportados y recluidos sin proceso? ¿Por qué? Porque los ministros rusos, pese a su desvergüenza,se cuidan bien de hablar en público de tales hazañas de bandidos. Sobre los pacíficos obreros que se alzaron por sus derechos,que se defendieron de la arbitrariedad de los fabricantes, se lanzó toda la fuerza del poder público,con la policía y el ejército, con los gendarmes y los fiscales; contra los obreros que se mantenían con sus pocas monedas y las monedas de sus compañeros, los obreros ingleses,polacos,alemanes y austríacos,se lanzó toda la fuerza del tesoro del Estado,que prometió su apoyo a los propios fabricantes. Los obreros no se hallaban unidos. Les estaba prohibido recolectar fondos, atraer a su causa a otras ciudades y a otros obreros; eran perseguidos en todas partes y tuvieron que ceder ante la fuerza conjunta del poder de Estado. ¡Los señores ministros están jubilosos por el triunfo del gobierno! ¡Bonito triunfo! ¡Contra treinta mil obreros pacíficos,sin dinero,toda la fuerza del poder,toda la riqueza de los capitalistas! ¡Los ministros habrían procedido más inteligentemente si hubieran esperado para jactarse de semejante victoria,pues su fanfarronería recuerda la del policía que se vanagloria de haber salido de una huelga sin haber sido golpeado! Las "instigaciones" de los socialistas no han tenido éxito,anuncia solemnemente el gobierno, tranquilizando a los- capitalistas. ¡Pero claro,ninguna instigación, respondemos también nosotros, podría producir ni la centésima parte de la impresión que ha dejado sobre los obreros de San Petersburgo, sobre todos los obreros rusos,la conducta del gobierno en este asunto! Los obreros han visto con claridad cuál es la política del gobierno: silenciar las huelgas obreras y desfigurar los hechos. Han visto cómo su lucha unida logró desbaratar la mentira hipócrita de la policía. Han visto qué intereses defiende el gobierno que promete su apoyo a los fabricantes. Han comprendido quién es su verdadero enemigo,cuando contra ellos, que no infringieron la ley ni alteraron el orden,se lanzó, como contra enemigos,a las tropas y a la policía. Por más que los ministros digan que la lucha no tuvo éxito,los obreros comprueban,sin embargo,cómo se apaciguaron en todas partes los fabricantes,y saben que el gobierno está convocando a los inspectores de fábricas, para discutir qué concesiones hay que hacer a los obreros,pues ha comprendido que las concesiones son inevitables. Las huelgas de 1895 y 1896 no pasaron en vano. Prestaron enorme servicio a los obreros rusos,les mostraron cómo llevar la lucha por sus intereses. Les enseñaron a comprender la situación política y las necesidades políticas de la clase obrera. ● Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera[*****]. Noviembre de 1896.     _________________________________________ [*] Este trabajo fue escrito como volante en la cárcel,antes del 25 de noviembre (7 de diciembre) de 1896, y luego impreso en mimeógrafo por la "Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera" de Petersburgo. Era la respuesta a la circular enviada por S. Witte a los inspectores del trabajo y el comunicado sobre las huelgas del verano de 1896,en Petersburgo, publicado el 19 (31) de julio de ese año en el núm. 158 de Pravttielttvenni Viéstník. 
✔[**] Lenin calificó las huelgas que tuvieron lugar en mayo y junio de 1896,de "célebre guerra industrial de S. Petersburgo". Estas huelgas-que se desencadenaron a raíz de la negativa de los patronos a abonar los salarios correspondientes a los feriados decretados con motivo de la coronación de Nicolás II-,la primera de las cuales estalló en la Hilandería de Algodón Rusa (de Kalinkin),se extendieron rápidamente a las más importantes hilanderías y tejedurías de Petersburgo. El proletariado de esa ciudad se lanzó así,por primera vez,a la lucha contra sus explotadores en un amplio frente que abarcaba a más de 30.000 obreros,dirigido por la "Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera". Esta organización publicó volantes y declaraciones exhortando a los obreros a mantenerse firmes y solidarios en la lucha por la defensa de sus derechos; imprimió y distribuyó las reivindicaciones principales de los huelguistas que exigían la jornada obrera de 10 horas, aumento de las escalas de pago y el pago de las mismas con puntualidad. Las huelgas de San Petersburgo dieron un poderoso impulso al movimiento obrero de Moscú y otras ciudades de Rusia,y obligaron al gobierno a acelerar la revisión de las leyes de fábricas y a promulgar la ley del 2 (14) de junio de 1897,que reducía la jornada de trabajo a 11 horas. Las huelgas,como Lenin escribió más tarde,"inauguraron la era del movimiento obrero,que luego fue creciendo sin cesar, y constituye el factor más poderoso de nuestra revolución".
✔[***] Pravítielstvenni Viéstnik ("El heraldo del gobierno"): diario oficial del gobierno zarista. Se publicó en S. Petersburgo de 1869 a 1917. (Ed.) ✔[****] Bashibuzuks (palabra turca que,literalmente,significa cortador de cabezas); nombre dado a ciertas tropas irregulares turcas, famosas por la brutalidad con que cumplían funciones represivas.  
✔[*****] " Unión de lucha por la emancipacion.de la clase obrera": fue organizada por Lenin en el otoño de 1895. Reunía cerca de 20 círculos obreros marxistas de Petersburgo,y su labor fue realizaba de acuerdo con los principios del centralismo y con rigurosa disciplina. Encabezaba la "Unión" un Grupo Central,dirigido por A. Vanéiey,P. Zaporozhets, G. Krzhizhanovski,N. Krúpskaia, L. Mártov,M. Silvin,V. Starkov,etc. La dirección estaba a cargo de cinco miembros del grupo,encabezados por Lenin. La "Unión" estaba dividida en grupos zonales y sus enlaces con las fábricas y talleres eran los obreros conciertes y progresistas (I. Bábushkin,V. Shelgunov y otros),que organizaban la vinculación del grupo con las fábricas; en las grandes empresas se habían creado para este fin círculos de obreros que reunían las informaciones y distribuían las publicaciones. La "Unión" comenzó, por primera vez en Rusia,a vincular en la práctica el socialismo con el movimiento obrero, pasando de la propaganda del marxismo entre los poco numerosos círculos de obreros de avanzada a la agitación política entre las amplias masas del proletariado; dirigía el movimiento obrero y coordinaba su lucha por las reivindicaciones económicas con la lucha política contra el zarismo. En noviembre de 1895 organizó la huelga en la fábrica de tejidos de lana Thornton. En el verano del año siguiente dirigió la renombrada huelga de los obreros textiles de Petersburgo,en la cual participaron más de 30.000 personas. La "Unión" difundía volantes y folletos para los obreros,y preparó la edición del periódico Rabócheie Dielo,todo ello bajo la dirección de Lenin. La influencia de la organización se extendió más allá de Petersburgo, contribuyendo a fusionar en su organización a círculos obreros de Moscú,Kíev,Ekaterinoslav y otras ciudades y regiones de Rusia. En diciembre de 1895 el gobierno zarista asestó un fuerte golpe la "Unión": en la noche del 8 al 9 (20 al 21),fueron arrestados Lenin y gran número de sus dirigentes; también confiscaron a Rabócheie Dielo,que estaba listo para su impresión. Como respuesta a la detención de Lenin y demás dirigentes se publicó un volante con reivindicaciones políticas, en el cual por primera vez se hacía pública la existencia de la "Unión de lucha". Desde la cárcel Lenin continuaba dirigiendo la organización, la asesoraba,les hacía llegar cartas y volantes cifrados,y escribió el folleto Sobre las huelgas (que no se conservó),el Proyecto y explicación del programa del Partido Socialdemócrata .
Según Lenin,la "Unión" fue el embrión de un partido revolucionario que se apoyó en el movimiento obrero y dirigió la lucha de clase del proletariado. En febrero de 1897,al salir de la cárcel y en vísperas de ser exiliados, los primeros dirigentes de la "Unión" convocaron una reunión de los "viejos" y los "jóvenes"; allí fue donde se revelaron las divergencias sobre el problema fundamental: los objetivos de la socialdemocracia en Rusia. Los "viejos" insistían en consolidar a la "Unión de lucha" como organización política dirigente de la clase obrera, en tanto que los " jóvenes" habían adoptado una posición tradeunionista,propugnaban la creación de sociedades mutualistas obreras,etc. La prolongada ausencia de los fundadores de la "Unión" confinados en Siberia,y sobre todo de Lenin,facilitó a los "jóvenes" la oportunidad de aplicar su política. Desde mediados de 1898 la "Unión de lucha" quedó en manos de los "economistas",quienes difundían en Rusia, a través del diario Rabócheie Misl,las ideas del tradeunionismo y del bernsteinismo. Sin embargo,los antiguos afiliados de la "Unión" que se habían salvado de la detención y del exilio, participaron en los preparativos y la realización del I Congreso del POSDR (1898),así como en la redacción del "Manifiesto" de la "Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera", fundada por Lenin. La "Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera" de Kíev fue organizada en marzo de 1897,por influencia de la "Unión" de Petersburgo. Por resolución aprobada en la Conferencia de Kíev,adoptó el mismo nombre que la "Unión" de Petersburgo,al igual que las restantes organizaciones socialdemócratas de Rusia. Reunía a los grupos ruso, polaco y un sector del Partido Socialista Polaco,y contaba con un total de 30 miembros. Mantenía vinculación directa con la organización de Petersburgo por contactos individuales, por las proclamas publicadas por aquélla, por los trabajos de Lenin sobre el programa,y por su folleto Tareas de los socialdemócratas rusos,cuyo manuscrito recibieron los dirigentes de la organización de Kíev. La actividad de esta organización se inició en 1897,con la publicación de la proclama de mayo que fue muy difundida en las ciudades del sur del país, y en particular en la propia Kíev, donde en ese mismo año se distribuyeron más de 6.500 ejemplares. Ese mismo año una comisión especial de esa organización publicó dos números de Rabóchaía Gazeta,periódico que era considerado el órgano de la socialdemocracia para toda Rusia, y que fue ratificado por el I Congreso del POSDR,como órgano oficial del partido en marzo de 1898. Las publicaciones ilegales de la "Unión" eran distribuidas preferentemente en las ciudades del sur. Además de la labor de agitación dicha organización realizaba propaganda en los círculos y reuniones obreras,y participó activamente en la preparación de la convocatoria del I Congreso del POSDR. Después de la realización de éste la "Unión" fue asaltada por la policía,la que secuestró la imprenta de Rabóchaia Gazeta (que había sido trasladada de Kíev a Ekaterinoslav) y gran cantidad de literatura ilegal; además practicó numerosas detenciones en Kíev y otras ciudades importantes. La "Unión" de Kíev desarrolló una actividad positiva en cuanto a la organización de la clase obrera de Rusia con vistas a la formación de un partido marxista revolucionario. Los integrantes de la misma que no fueron arrestados Iograron muy pronto restablecer la organización clandestina,que fue denominada "Comité de Kíev del POSDR".  ☭

lunes, 20 de noviembre de 2017

✔Lenin V. I. Lenin ✔El Marxismo y la insurrección Carta al Comité Central del POSD de Rusia☭

  ✔Lenin V. I. Lenin

✔El Marxismo y la insurrección Carta al Comité Central del POSD(b) de Rusia1

✔Escrita: El 13-14 (26-27) de septiembre de 1917. Primera publicación: En Proletárskaya,núm. 2, 1921. Fuente: Biblioteca de Textos Marxistas. 

Entre las más malignas y tal vez más difundidas tergiversaciones del marxismo por los partidos "socialistas" dominantes, se encuentra la mentira oportunista de que la preparación de la insurrección, y en general,considerar la insurrección como un arte,es "blanquismo". Bernstein,dirigente del oportunismo, se ganó ya una triste celebridad acusando al marxismo de blanquismo,y,en realidad,con su griterío acerca del blanquismo,los oportunistas de hoy no renuevan ni "enriquecen" en lo más mínimo las pobres "ideas" de Bernstein. ¡Acusar a los marxistas de blanquismo, porque conciben la insurrección como un arte! ¿Es posible una más flagrante distorsión de la verdad, cuando ningún marxista niega que fue el propio Marx quien se pronunció del modo más concreto,más claro y más irrefutable acerca de este problema diciendo precisamente que la insurrección es un arte,que hay que tratarla como tal arte,que es necesario conquistar un primer triunfo y seguir luego avanzando de triunfo en triunfo,sin interrumpir la ofensiva contra el enemigo, aprovechándose de su confusión, etc., etc.? Para poder triunfar,la insurrección debe apoyarse no en una conjuración,no en un partido, sino en la clase más avanzada. Esto en primer lugar. La insurrección debe apoyarse en el auge revolucionario del pueblo. Esto en segundo lugar. La insurrección debe apoyarse en aquel momento de viraje en la historia de la revolución ascensional en que la actividad de la vanguardia del pueblo sea mayor,en que mayores sean las vacilaciones en las filas de los enemigos y en las filas de los amigos débiles,a medias,indecisos,de la revolución. Esto en tercer lugar. Estas tres condiciones,previas al planteamiento del problema de la insurrección,son las que precisamente diferencian el marxismo del blanquismo. Pero,si se dan estas condiciones,negarse a tratar la insurrección como un arte equivale a traicionar el marxismo y a traicionar la revolución. Para demostrar que el momento actual es precisamente el momento en que el Partido está obligado a reconocer que la insurrección ha sido puesta al orden del día por la marcha objetiva de los acontecimientos y que la insurrección debe ser considerada como un arte,para demostrarlo, acaso sea lo mejor emplear el método comparativo y trazar un paralelo entre las jornadas del 3 y 4 de julio2 y las de septiembre. El 3 y 4 de julio se podía,sin faltar a la verdad, plantear el problema así: lo justo era tomar el Poder,pues,de no hacerlo, los enemigos nos acusarán igualmente de insurrectos y nos tratarán como a tales. Pero de aquí no se podía hacer la conclusión de que hubiera sido conveniente tomar el Poder en aquel entonces,pues a la sazón no existían las condiciones objetivas necesarias para que la insurrección pudiera triunfar.
✔1) No teníamos todavía con nosotros a la clase que es la vanguardia de la revolución. No contábamos todavía con la mayoría de los obreros y soldados de las capitales. Hoy tenemos ya la mayoría en ambos Soviets3. Es fruto,sólo de la historia de julio y agosto,de la experiencia de las "represalias" contra los bolcheviques y de la experiencia de la kornilovada.
✔2) No existía entonces un ascenso revolucionario de todo el pueblo. Hoy existe, después de la kornilovada. Así lo demuestra el estado de las provincias y la toma del Poder por los Soviets en muchos lugares.
✔3) Entonces,las vacilaciones no habían cobrado todavía proporciones de serio alcance político general en las filas de nuestros enemigos y en las de la pequeña burguesía indecisa. Hoy, esas vacilaciones son gigantescas: nuestro principal enemigo,el imperialismo de la Entente y el imperialismo mundial (ya que los "aliados" se encuentran a la cabeza de éste) empieza a vacilar entre la guerra hasta el triunfo final y una paz separada dirigida contra Rusia. Y nuestros demócratas pequeñoburgueses,que ya han perdido,evidentemente,la mayoría en el pueblo,vacilan también de un modo extraordinario,habiendo renunciado al bloque,es decir,a la coalición con los kadetes. 4) Por eso,en los días 3 y 4 de julio, la insurrección habría sido un error: no habríamos podido mantenernos en el Poder ni física ni políticamente. No habríamos podido mantenernos físicamente,pues aunque por momentos teníamos a Petersburgo en nuestras manos, nuestros obreros y soldados no estaban dispuestos entonces a batirse y a morir por Petersburgo: les faltaba todavía el "ensañamiento",el odio hirviente tanto contra los Kerenski,como contra los Tsereteli y los Chernov. Nuestros hombres no estaban todavía templados por las persecuciones contra los bolcheviques,en que participaron los eseristas y mencheviques. Políticamente,los días 3 y 4 de julio no habríamos podido sostenernos en el Poder,pues,antes de la kornílovada, el ejército y las provincias podían marchar y habrían marchado sobre Petersburgo. Hoy,el panorama es completamente distinto. Hoy, tenemos con nosotros a la mayoría de la clase que es la vanguardia de la revolución,la vanguardia del pueblo, la clase capaz de arrastrar detrás de sí a las masas. Tenemos con nosotros a la mayoría del pueblo, pues la dimisión de Chernov no es, ni mucho menos,el único indicio,pero sí el más claro y el más palpable,de que los campesinos no obtendrán la tierra del bloque de los eseristas (ni de los propios eseristas),y éste es el quid del carácter popular de la revolución. Estamos en la situación ventajosa de un partido que sabe firmemente cuál es su camino en medio de las más inauditas vacilaciones,tanto de todo el imperialismo como de todo el bloque de los mencheviques y eseristas. Nuestro triunfo es seguro, pues el pueblo está ya al borde de la desesperación y nosotros señalamos al pueblo entero la verdadera salida: le hemos demostrado,"en los días de la kornilovada", el valor de nuestra dirección y,después,hemos propuesto una transacción a los bloquistas, transacción que éstos han rechazado sin que por ello hayan terminado sus vacilaciones. Sería el más grande de los errores creer que la transacción propuesta por nosotros,no ha sido rechazada todavía, que la Conferencia Democrática4 puede aceptarla todavía. La transacción era una oferta hecha de partido a partidos. No podía hacerse de otro modo. Los partidos la rechazaron. La Conferencia Democrática es sólo una conferencia,y nada más. No hay que olvidar una cosa: la mayoría del pueblo revolucionario,los campesinos pobres,irritados,no tienen representación en ella. Trátase de una conferencia de la minoría del pueblo ; no se debe olvidar esta verdad evidente. Sería el más grande de los errores,el mayor de los cretinismos parlamentarios, que nosotros considerásemos la Conferencia Democrática como un parlamento,pues aun suponiendo que se hubiese proclamado parlamento permanente y soberano de la revolución,igualmente no resolvería nada: la solución está fuera de ella, está en los barrios obreros de Petersburgo y de Moscú. Contamos con todas las premisas objetivas para una insurrección triunfante. Contamos con las excepcionales ventajas de una situación en que sólo nuestro triunfo en la insurrección pondrá fin a unas vacilaciones que agotan al pueblo y que son la cosa más penosa del mundo; en que sólo nuestro triunfo en la insurrección dará inmediatamente la tierra a los campesinos; en que sólo nuestro triunfo en la insurrección hará fracasar todas esas maniobras de paz por separado,dirigidas contra la revolución, y las hará fracasar mediante la oferta franca de una paz más completa,más justa y más próxima,una paz en beneficio de la revolución. Por último,nuestro Partido es el único que,si triunfa en la insurrección,puede salvar a Petersburgo,pues si nuestra oferta de paz es rechazada y no se nos concede ni siquiera un armisticio, nos convertiremos en "defensistas", nos pondremos a la cabeza de los partidos de guerra,nos convertiremos en el partido "de guerra " más encarnizado de todos los partidos y libraremos una guerra verdaderamente revolucionaria. Despojaremos a los capitalistas de todo el pan y de todas las botas. No les dejaremos más que migajas y los calzaremos con alpargatas. Y enviaremos al frente todo el pan y todo el calzado. Y,así,salvaremos a Petersburgo. En Rusia,son todavía inmensamente grandes los recursos tanto materiales como morales con que contaría una guerra verdaderamente revolucionaria: hay un 99 por 100 de probabilidades de que los alemanes nos concederán, por lo menos, un armisticio. Y,en las condiciones actuales, obtener un armisticio equivale ya a triunfar sobre el mundo entero.

* * * Luego de haber reconocido la absoluta necesidad de la insurrección de los obreros de Petersburgo y de Moscú para salvar la revolución y para salvar a Rusia de un reparto "separado" por los imperialistas de ambas coaliciones, debemos: primero,adaptar nuestra táctica política en la Conferencia Democrática a las condiciones de la insurrección creciente; segundo, debemos demostrar que no sólo de palabra aceptamos la idea de Marx de que es necesario considerar la insurrección como un arte. Inmediatamente debemos unir en la Conferencia Democrática la minoría bolchevique,sin preocuparnos del número ni dejarnos llevar del temor de que los vacilantes continúen en el campo de los vacilantes; allí,son más útiles a la causa de la revolución que en el campo de los luchadores firmes y decididos. Debemos redactar una breve declaración de los bolcheviques, subrayando con energía la inoportunidad de los largos discursos y la inoportunidad de los "discursos" en general, la necesidad de proceder a una acción imnediata para salvar a la revolución, la absoluta necesidad de romper totalmente con la burguesía,de destituir íntegramente al actual gobierno,de romper de una manera absoluta con los imperialistas anglo-franceses,que están preparando el reparto "separado" de Rusia, la necesidad del paso inmediato de todo el Poder a manos de la democracia revolucionaria,con el proletariado revolucionario a la cabeza. Nuestra declaración deberá formular esta conclusión en la forma más breve y tajante y de acuerdo con los proyectos programáticos: paz a los pueblos,tierra a los campesinos, confiscación de las ganancias escandalosas,poner fin al escandaloso sabotaje de la producción por los capitalistas. Cuanto más breve y tajante sea la declaración,mejor. En ella deben señalarse claramente dos puntos de extraordinaria importancia: el pueblo está agotado por tantas vacilaciones, que está harto de la indecisión de los eseristas y mencheviques; y que nosotros rompemos definitivamente con esos partidos porque han traicionado a la revolución. Una cosa más: la oferta inmediata de una paz sin anexiones,la inmediata ruptura con los imperialistas aliados, con todos los imperialistas,o bien obtendremos en seguida un armisticio,o bien el paso de todo el proletariado revolucionario a la posición de la defensa,y toda la democracia revolucionaria, dirigida por él,dará comienzo a una guerra verdaderamente justa, verdaderamente revolucionaria. Después de dar lectura a esta declaración y de reclamar resoluciones y no palabras,acciones y no resoluciones escritas,debemos lanzar todo nuestro grupo a las fábricas y a los cuarteles: allí está su lugar,allí está el pulso de la vida, allí está la fuente de salvación de nuestra revolución y allí está el motor de la Conferencia Democrática. Allí debemos exponer,en discursos fogosos y apasionados,nuestro programa y plantear el problema así: o la aceptación íntegra del programa por la Conferencia, o la insurrección. No hay término medio. No es posible esperar. La revolución se hunde. Si planteamos el problema de ese modo y concentramos todo nuestro grupo en las fábricas y los cuarteles, estaremos en condiciones de determinar el momento justo para iniciar la insurreccion. Y para enfocar la insurrección al estilo marxista,es decir,como un arte,debemos,al mismo tiempo,sin perder un minuto, organizar un Estado Mayor de los destacamentos de la insurrección, distribuir las fuerzas,enviar los regimientos de confianza contra los puntos más importantes, cercar el Teatro de Alejandro y ocupar la Fortaleza de Pedro y Pablo,arrestar el Estado Mayor y al gobierno,enviar contra los cadetes militares y contra la "división salvaje",aquellas tropas dispuestas a morir antes de dejar que el enemigo se abra paso hacia los centros de la ciudad; debemos movilizar a los obreros armados, haciéndoles un llamamiento para que se lancen a una desesperada lucha final; ocupar inmediatamente el telégrafo y la telefónica, instalar nuestro Estado Mayor de la insurrección en la central telefónica y conectarlo por teléfono con todas las fábricas,todos los regimientos y todos los puntos de la lucha armada, etc. Todo esto,naturalmente,a título de ilustración,como ejemplo de que en el momento actual no se puede ser fiel al marxismo,a la revolución, sin considerar la insurrección como un arte.

✔NOTAS

☞1. "EI marxismo y la insurrección": carta que escribió Lenin al CC del Partido para preparar la insurrección armada por el Poder. El 15 (28) de septiembre de 1917,el CC del Partido discutió esta carta y la otra titulada Los bolcheviques deben tomar el Poder. (Obras Completas, t. XXVI.) Kámenev,adversario de la orientación del Partido de la revolución socialista,propuso su proyecto de resolución en contra de las directivas de Lenin sobre la insurrección armada expuestas en estas históricas cartas. J. Stalin dio respuesta al ataque traidor de Kámenev y el CC rechazó el proyecto de Kámenev. Las cartas de Lenin fueron enviadas por el CC a las más grandes organizaciones del Partido bolchevique según la proposición de Stalin. ☞2. Lenin se refiere a la manifestación del 3-4 (16-17) de julio de 1917 en Petrogrado. El 3 (16) de julio comenzaron manifestaciones espontáneas contra el gobierno provisional en el barrio Viborg. El primero en salir a la calle fue el 1.er regimiento de ametralladoras. A él se unieron otras unidades y los obreros de fábricas y talleres. La manifestación amenazaba transformarse en una acción armada contra el gobierno provisional. El Partido bolchevique estaba en ese momento en contra de una acción armada,por considerar que la crisis revolucionaria no había madurado aún y que el ejercito y el interior del país no estaban preparados todavia para apoyar el levantamiento en la capital. El CC,reunido el 3 (16) de julio a las 4 de la tarde junto con el Comité de Petrogrado y la Organización Militar del POSDR (b) resolvió abstenerse de manifestar. Idéntica resolución adoptó la II conferencia de bolcheviques de la ciudad de Petrogrado que se realizaba al mismo tiempo. Los delegados de la conferencia se encaminaron a los talleres y distritos para disuadir a las masas de la manifestación,pero ésta ya había comenzado y resultó imposible detenerla. Teniendo en cuenta el estado de ánimo de las masas, el CC junto con el Comité de Petrogrado y la Organización Militar,muy avanzada la noche del 3 (16) de julio,adoptó la resolución de participar en la manifestación para conferirle un carácter pacífico y organizado. Lenin no se encontraba en aquel entonces en Petrogrado. Después de haber sido informado de los acontecimientos llegó a Petrogrado en la mañana del 4 (17) de julio. Más de 500.000 personas tomaron parte en la manifestación del dia 4, realizada bajo la consigna de los bolcheviques "¡Todo el Poder a los soviets!" Con el consentimiento del Comité Ejecutivo Central en manos de los mencheviques y socialistas revolucionarios fueron lanzados, contra los obreros y soldados que manifestaban pacíficamente, destacamentos de junkers y oficiales que abrieron fuego sobre los manifestantes. Habían sido llamadas tropas contrarrevolucionarias del frente para sofocar el movimiento revolucionario. En la noche del 4 (17) de julio el CC de los bolcheviques tomó la resolución de suspender las manifestaciones. Ya avanzada la noche Lenin llegó a la Redacción de Pravda para revisar los materiales del número a publicarse,y media hora después de su partida la redacción fue asaltada por un destacamento de junkers y cosacos. Los mencheviques y los socialistas revolucionarios resultaron,de hecho, cómplices de la matanza. Una vez reprimida la manifestación,ellos se lanzaron, de concierto con la burguesía,contra el Partido bolchevique. Los periódicos bolcheviques Pravda, Soldátskaia Pravda y otros,fueron clausurados por el gobierno provisional. Empezaron las detenciones en masa, allanamientos y pogroms. Las tropas revolucionarias de la guarnición de Petrogrado fueron retiradas de la capital y enviadas al frente. Después de las jornadas de julio el Poder en el país pasó por completo a manos del gobierno provisional contrarrevolucionario,en el cual los soviets no fueron más que un apéndice impotente. Terminó la dualidad del Poder. Tocó a su fin el período pacífico de la revolución. Ante los bolcheviques se planteó la tarea de preparar la insurrección armada para derrocar al gobierno provisional. ☞3. Se alude a la transformación de los soviets en manos bolcheviques: de Petrogrado -- 31 de agosto (13 de septiembre) y de Moscú -- 5 (18) de septiembre de 1917. 4. La Conferencia Democrática de toda Rusia: convocada por los mencheviques y eseristas para debilitar el creciente movimiento revolucionario en el país, transcurrió del 14 al 22 de septiembre (27 de septiembre a 5 de octubre) de 1917 en Petrogrado. Asistieron a ella los representantes de los diferentes partidos pequeñoburgueses,de los soviets conciliadores,sindicatos, zemstvo,círculos comerciales e industriales y de unidades militares. La Conferencia Democrática tomó la resolución de formar el Anteparlamento (Consejo Provisional de la República). Utilizando éste,los mencheviques y eseristas trataban de desviar el país del camino revolucionario de los soviets para seguir el burgués y constitucional. El CC del Partido bolchevique insistió categóricamente en el boicot al Anteparlamento. Unicamente los capitulacionistas Kámenev y Zinoviev exigían que el proletariado rechazara su actividad preparatoria para la insurrección armada y permaneciera en el Anteparlamento. Los bolcheviques desenmascararon las acciones traidoras del Anteparlamento llamando a las masas a preparar la insurrección armada. Para una apreciación sobre el Anteparlamento véase los artículos de Lenin "Los héroes del fraude y los errores de los bolcheviques" y "Del diario de un publicista". (Obras Completas,t. XXVI.)  ☭

✔Cuando Fidel Castro cimbró con su palabra a la ONU en 1979 ¿Para qué sirven las Naciones Unidas?!

Distinguidos representantes.

Se habla con frecuencia de los derechos humanos,pero hay que hablar también de los derechos de la Humanidad. ¿Por qué unos pueblos han de andar descalzos,para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años, para que otros vivan 70? ¿Por qué unos han de ser míseramente pobres, para que otros sean exageradamente ricos? Hablo en nombre de los niños que en el mundo no tienen un pedazo de pan. Hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas, hablo en nombre de aquellos a los que se les ha negado el derecho a la vida y a la dignidad humana. Unos países poseen,en fin,abundantes recursos. Otros no poseen nada. ¿Cuál es el destino de éstos? ¿Morirse de hambre? ¿Ser eternamente pobres? ¿Para qué sirve entonces la civilización? ¿Para qué sirve la conciencia del hombre? ¿Para qué sirven las Naciones Unidas? ¿Para qué sirve el mundo? No se puede hablar de paz en nombre de decenas de millones de seres humanos que mueren cada año de hambre o enfermedades curables en todo el mundo. No se puede hablar de paz en nombre de 900 millones de analfabetos. La explotación de los países pobres por los países ricos debe cesar. Sé que en muchos países pobres hay también explotadores y explotados. Me dirijo a las naciones ricas para que contribuyan. Me dirijo a los países pobres para que distribuyan. ¡Basta ya de palabras! Hacen falta hechos. ¡Basta ya de abstracciones! Hacen falta acciones concretas. ¡Basta ya de hablar de un nuevo orden económico internacional especulativo que nadie entiende! Hay que hablar de un orden real y objetivo que todos comprendan. No he venido aquí como profeta de la Revolución, no he venido a pedir o desear que el mundo se convulsione violentamente. Hemos venido a hablar de paz y colaboración entre los pueblos. Y hemos venido a advertir que si no resolvemos pacífica y sabiamente las injusticias y desigualdades actuales,el futuro será apocalíptico. El ruido de las armas, del lenguaje amenazante,de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se pueden resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos,a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre,las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos. Y,en el holocausto, morirán también los ricos,que son los que más tienen que perder en este mundo. Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era,esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además. la premisa indispensable de la supervivencia humana.

Muchas gracias.

Fidel Castro Ruz 《12 de octubre de 1979

domingo, 19 de noviembre de 2017

༺ Lenin V. I. ༺ El programa militar de la revolución proletaria ☭

Lenin V. I. ✍


☭'El programa militar de la revolución proletaria'

↪Escrito: En septiembre de 1916. Primera publicación: Publicado por vez primera en septiembre y octubre de 1917,en los numeros 9 y 10 de Jugend-Internationale. En ruso se publicó por vez primera en 1929,en las ediciones 2 y 3,tomo XIX,de las Obras Completas de V. I. Lenin.*
 
En Holanda,Escandinavia y Suiza, entre los socialdemócratas revolucionarios, que luchan contra esa mentira socialchovinista de la "defensa de la patria" en la actual guerra imperialista,suenan voces en favor de la sustitución del antiguo punto del programa minimo socialdemócrata: "milicia" o "armamento del pueblo",por uno nuevo: "desarme". Jugend-Internationale ha abierto una discusión sobre este problema,y en su numero 3 ha publicado un editorial en favor del desarme. En las últimas tesis de R. Grimm[1] encontramos también, por desgracia, concesiones a la idea del "desarme". Se ha abierto una discusión en las revistas Neues Leben [2] y Vorbote [El Precursor]. Examinemos la posición de los defensores del desarme. I Como argumento fundamental se aduce que la reivindicación del desarme es la expresión más franca,decidida y consecuente de la lucha contra todo militarismo y contra toda guerra. Pero precisamente en este argumento fundamental reside la equivocación fundamental de los partidarios del desarme. Los socialistas,si no dejan de serlo,no pueden estar contra toda guerra. En primer lugar,los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias. La burguesía de las "grandes" potencias imperialistas es hoy reaccionaria de pies a cabeza,y nosotros reconocemos que la guerra que ahora hace esa burguesía es una guerra reaccionaria, esclavista y criminal. Pero, ¿qué podría decirse de una guerra contra esa burguesía, de una guerra,por ejemplo,de los pueblos que esa burguesía oprime y que de ella dependen,o de los pueblos coloniales,por su liberacion? En el 5ƒ punto de las tesis del grupo "La internacional",leemos: "En la epoca de este imperialismo desenfrenado ya no puede haber guerras nacionales de ninguna clase" -- esto es evidentemente erróneo. La historia del siglo XX,siglo del "imperialismo desenfrenado",está llena de guerras coloniales. Pero lo que nosotros,los europeos, opresores imperialistas de la mayoría de los pueblos del mundo,con el repugnante chovinismo europeo que nos es peculiar, llamamos "guerras coloniales",son a menudo guerras nacionales o insurrecciones nacionales de esos pueblos oprimidos. Una de las caracteristicas esenciales del imperialismo consiste, precisamente, en que acelera el desarrollo del capitalismo en los países más atrasados,ampliando y recrudeciendo así la lucha contra la opresión nacional. Esto es un hecho. Y de él se deduce inevitablemente que en muchos casos el imperialismo tiene que engendrar guerras nacionales. Junius,que en un folleto suyo defiende las "tesis" arriba mencionadas, dice que en la época imperialista toda guerra nacional contra una de las grandes potencias imperialistas conduce a la intervencion de otra gran potencia, también imperialista,que compite con la primera,y que,de este modo,toda guerra nacional se conviate en guerra imperialista. Mas también este argu mento es falso. Eso puede suceder, pero no siempre sucede así. Muchas guerras coloniales,entre 1900 y 1914, no siguieron este camino. Y sería sencillamente ridiculo decir que,por ejemplo, después de la guerra actual, si termina por un agotamiento extremo de los países beligerantes, "no puede" haber "ninguna" guerra nacional,progresiva,revolucionaria, por parte de China,pongamos por caso,en unión de la India, Persia, Siam,etc.,contra las grandes potencias. Negar toda posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente falso, erróneo a todas luces desde el punto de vista histórico, y equivalente, en la práctica,al chovinismo europeo. ¡Nosotros,que pertenecemos a naciones que oprimen a centenares de millones de personas en Europa, en Africa,en Asia, etc., tenemos que decir a los pueblos oprimidos que su guerra contra "nuestras" naciones es "imposible"! En segundo lugar, las guerras civiles también son guerras. Quien admita la lucha de clases no puede menos de admitir las guerras civiles,que en toda sociedad de clases representan la continuación, el desarrollo y el recrudecimiento -- naturales y en determinadas circunstancias inevitables -- de la lucha de clases. Todas las grandes revoluciones lo confirman. Negar las guerras civiles u olvidarlas sería caer en un oportunismo extremo y renegar de la revolución socialista. En tercer lugar,el socialismo triunfante en un país no excluye en modo alguno, de golpe,todas las guerras en general. Al contrario,las presupone. El desarrollo del capitalismo sigue un curso extraordinariamente desigual en los diversos países. De otro modo no puede ser bajo el regimen de producción de mercancías. De aquí la conclusión indiscutible de que el socialismo no puede triunfar simultaneamente en todos los países. Triunfará en uno o en varios países,mientras los demás seguirán siendo,durante algún tiempo, países burgueses o preburgueses. Esto no sólo habra de provocar rozamientos, sino incluso la tendencia directa de la burguesía de los demás países a aplastar al proletariado triunfante del Estado socialista. En tales casos, la guerra sería,de nuestra parte,una guerra legítima y justa. Sería una guerra por el socialismo,por liberar de la burguesía a los otros pueblos. Engels tenía completa razón cuando, en su carta a Kautsky del 12 de septiembre de 1882,[3] reconocía directamente la posibilidad de "guerras defensivas" del socialismo ya triunfante. Se refería precisamente a la defensa del proletariado triunfante contra la burguesía de los demás países. Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país,serán imposibles las guerras. Y desde un punto de vista científico sería completamente erróneo y antirrevolucionario pasar por alto o disimular lo que tiene precísamente más importancia: el aplastamiento de la resistencia de la burguesía,que es lo más difícil, lo que más lucha exige durante el paso al socialismo. Los popes "sociales" y los oportunistas están siempre dispuestos a soñar con un futuro socialismo pacífico,pero se distinguen de los socialdemócratas revolucionarios precisamente en que no quieren pensar ni reflexionar en la encarnizada lucha de clases y en las guerras de clases para alcanzar ese bello porvenir. No debemos consentir que se nos engañe con palabras. Por ejemplo: a muchos les es odiosa la idea de la "defensa de la patria", porque los oportunistas francos y los kautskianos en cubren y velan con ella las mentiras de la burguesía en la actual guerra de rapiña. Esto es un hecho. Pero de él no se deduce que debamos olvidar en el sentido de las consignas políticas. Aceptar la "defensa de la patria" en la guerra actual equivaldría a considerarla "justa",adecuada a los intereses del proletariado,y nada más, absolutamente nada más,porque la invasión no está descartada en ninguna guerra. Sería sencillamente una necedad negar la "defensa de la patria" por parte de los pueblos oprimidos en su guerra contra las grandes potencias imperialistas o por parte del proletariado victorioso en su guerra contra cualquier Galliffet de un Estado burgues. Desde el punto de vista teórico sería totalmente erróneo olvidar que toda guerra no es más que la continuación de la politica por otros medios. La actual guerra imperialista es la continuación de la política imperialista de dos grupos de gran des potencias, y esa política es originada y nutrida por el con junto de las relaciones de la época imperialista. Pero esta misma época ha de originar y nutrir también, inevitablemente,la política de lucha contra la opresión nacional y de lucha del proletariado contra la burguesía,y por ello mismo, la posibilidad y la inevitabilidad, en primer lugar,de las insurrecciones y guerras nacionales revolucionarias; en segundo lugar,de las guerras e insurrecciones del proletariado contra la burguesía; en tercer lugar, de la fusión de los dos tipos de guerras revolucionarias, etc. II A lo dicho hay que añadir la siguiente consideración general. Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas,esa clase oprimida sólo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros,si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas,no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases,de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases -- ya se funde en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado -- ,la clase opresora está armada. No sólo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual -- incluso en las repúblicas burguesas más democráticas,como,por ejemplo,en Suiza -- ,representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental,que apenas si hay necesidad de detenerse especialmente en ella. Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas. El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables,fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista. ¡Y ante semejante hecho se propone a los socialdemócratas revolucionarios que planteen la "reivindicación" del "desarme"! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para una clase revolucionaria,táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista, y que es prescrita por este desarrollo. Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal,convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces ; de ningún modo antes. Si la guerra actual despierta entre los reaccionarios socialistas cristianos y entre los jeremias pequeños burgueses sólo susto y horror,sólo repugnancia hacia todo empleo de las armas, hacia la sangre, la muerte,etc.,nosotros,en cambio, debemos decir: la sociedad capitalista ha sido y es siempre un horror sin fin. Y si ahora la guerra actual,la más reaccionaria de todas las guerras,prepara a esa sociedad un fin con horror, no tenemos ningún motivo para entregarnos a la desesperación. Y en una época en que,a la vista de todo el mundo,se esta preparando por la misma burguesía la única guerra legítima y revolucionaria, a saber: la guerra civil contra la burguesía imperialista,la "reivindicación" del desarme,o mejor dicho, la ilusión del desarme es única y exclusivamente,por su significado objetivo,una prueba de desesperación. Al que diga que esto es una teoría al margen de la vida,le recordaremos dos hechos de carácter histórico universal: el papel de los trusts y del trabajo de las mujeres en las fábricas,por un lado,y la Comuna de 1871 y la insurrección de diciembre de 1905 en Rusia,por el otro. El propósito de la burguesía es desarrollar trusts, empujar a niños y mujeres a las fábricas,donde los tortura, los pervierte y los condena a la extrema miseria. Nosotros no "exigimos" semejante desarrollo, no lo "apoyamos",luchamos contra él. Pero ¿como luchamos? Sabemos que los trusts y el trabajo de las mujeres en las fábricas son progresistas. No queremos volver atrás,a los oficios artesanos, al capitalismo premonopolista, al trabajo doméstico de la mujer. ¡Adelante,a través de los trusts, etc., y más allá de ellos,hacia el socialismo! Este razonamiento,con las correspondientes modificaciones, es también aplicable a la actual militarización del pueblo. Hoy la burguesía imperialista no sólo militariza a todo el pueblo,sino también a la juventud. Mañana tal vez empiece a militarizar a las mujeres. Nosotros debemos decir ante esto: ¡tanto mejor! ¡Adelante,rapidamente! Cuanto más rapidamente,tanto más cerca se estará de la insurrección armada contra el capitalismo. ¿Cómo pueden los socialdemócratas dejarse intimidar por la militarización de la juventud,etc., si no olvidan el ejemplo de la Comuna? Eso no es una "teoría al margen de la vida", no es una ilusión,sino un hecho. Y sería en verdad gravisimo que los socialdemócratas,pese a todos los hechos económicos y políticos, comenzaran a dudar de que la época imperialista y las guerras imperialistas deben conducir inevitablemente a la repetición de tales hechos. Cierto observador burgués de la Comuna escribía en mayo de 1871 en un periódico inglés: "¡Si la nación francesa estuviera formada sólo por mujeres,qué nación tan horrible sería!" Mujeres y niños hasta de trece años lucharon en los días de la Comuna al lado de los hombres. Y no podrá suceder de otro modo en las futuras batallas por el derrocamiento de la burguesía. Las mujeres proletarias no contemplarán pasivamente cómo la burguesía, bien armada,ametralla a los obreros,mal armados o inermes. Tomarán las armas,como en 1871,y de las asustadas naciones de ahora, o mejor dicho,del actual movimiento obrero,desorganizado más por los oportunistas que por los gobiernos, surgirá indudablemente, tarde o temprano,pero de un modo absolutamente indudable, la unión internacional de las "horribles naciones" del proletariado revolucionario. La militarización penetra ahora toda la vida social. El imperialismo es una lucha encarnizada de las grandes potencias por el reparto y la redistribución del mundo,y por ello tiene que conclucir inevitablemente a un reforzamiento de la militarización en todos los países,incluso en los neutrales y pequeños. ¿¿Con qué harán frente a esto las mujeres proletarias?? ¿Se limitarán a maldecir toda guerra y todo lo militar, se limitarán a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto serás grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos,los obreros de otros países,como sucede en la guerra actual,y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación,a la miseria y a las guerras,no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola". De renunciar a esta propaganda,precisamente a esta ptopaganda,en relación con la guerra actual, mejor es no decir más palabras solemnes sobre la socialdemocracia revolucionaria internacional,sobre la revolución socialista, sobre la guerra contra la guerra. III Los partidarios del desarme se pronuncian contra el punto del programa referente al "armamento del pueblo",entre otras razones, porque, según dicen, esta reivindicación conduce más fácilmente a las concesiones al oportunismo. Ya hemos examinado más arriba lo más importante: la relación entre el desarme y la lucha de clases y la revolución social. Examinaremos ahora qué relación guarda la reivindicación del desarme con el oportunismo. Una de las razones más importantes de que esta reivindicación sea inadmisible consiste precisamente en que ella, y las ilusiones a que da origen, debilitan y enervan inevitablemente nuestra lucha contra el oportunismo. No cabe duda de que esta lucha es el principal problema inmediato de la Internacional. Una lucha contra el imperialismo que no esté indisolublemente ligada a la lucha contra el oportunismo es una frase vacía o un engaño. Uno de los principales defectos de Zimmerwald y de Kienthal,[4] una de las principales causas del posible fracaso de estos germenes de la III Internacional,consiste precisamente en que ni siquiera se ha planteado francamente el problema de la lucha contra el opor tunismo, sin hablar ya de una solución de este problema que señale la necesidad de romper con los oportunistas. El oportunismo triunfó, temporalmente,en el seno del movimiento obrero europeo. En todos los países más importantes han aparecido dos matices fundamentales del oportunismo: primero,el socialimperialismo franco, cínico,y por ello menos peligroso, de los Plejánov,los Scheidemann,los Legien, los Albert Thomas y los Sembat,los Vandervelde,los Hyndman,los Henderson,etc.; segundo, el encubierto,kautskiano: Kautsky-Haase y el "Grupo Socialdemócrata del Trabajo"[5] en Alemania; Longuet,Pressemane, Mayeras, etc., en Francia Ramsay McDonald y otros jefes del "Partido Laborista Independiente",en Inglaterra; Mártov, Chjeídse, etc., en Rusia; Treves y otros reformistas llamados de izquierda,en Italia. El oportunismo franco esta directa y abiertamente contra la revolución y contra los movimientos y explosiones revolucionarias que se están iniciando,y ha establecido una alianza directa con los gobiernos,por muy diversas que sean las formas de esta alianza, desde la participación en los ministerios hasta la participación en los comites de la industria armamentista (en Rusia)[6]. Los oportunistas encubiertos, los kautskianos,son mucho más nocivos y peligrosos para el movimiento obrero porque la defensa que hacen de la alianza con los primeros la encubren con palabrejas "marxistas" y consignas pacifistas que suenan plausiblemente. La lucha contra estas dos formas del oportunismo dominante debe ser desarrollada en todos los terrenos de la política proletaria: parlamento, sindicatos, huelgas, en la cuestión militar,etc. La particularidad principal que distingue a estas dos formas del oportunismo dominante consiste en que el problema concreto de la relación entre la guerra actual y la revolución y otros problemas concretos de la revolución se silencian y se encubren, o se tratan con la mirada puesta en las prohibiciones policíacas. Y eso a pesar de que antes de la guerra se había señalado infinidad de veces, tanto en forma no oficial como con carácter oficial en el Manifiesto de Basilea,la relación que guardaba precisamente esa guerra inminente con la revolución proletaria. Mas el defecto prin cipal de la reivindicación del desarme consiste precisamente en que se pasan por alto todos los problemas concretos de la revolución. ¿O es que los partidarios del desarme están a favor de un tipo completamente nuevo de revolución sin armas? Prosigamos. En modo alguno estamos contra la lucha por las reformas. No queremos desconocer la triste posibilidad de que la humanidad -- en el peor de los casos -- pase todavía por una segunda guerra imperialista,si la revolución no surge de la guerra actual, a pesar de las numerosas explosiones de efervescencia y descontento de las masas y a pesar de nuestros esfuerzos. Nosotros somos partidarios de un programa de reformas que también debe ser dirigido contra los oportunistas. Los oportunistas no harían sino alegrarse en el caso de que les dejasemos por entero la lucha por las reformas y nos eleváramos a las nubes de un vago "desarme",para huir de una realidad lamentable. El "desarme" es precisamente la huida frente a una realidad detestable,y en modo alguno la lucha contra ella. En semejante programa nosotros diríamos aproximadamente: "La consigna y el reconocimiento de la defensa de la patria en la guerra imperialista de 1914-1916 no sirven más que para corromper el movimiento obrero con mentiras burguesas". Esa respuesta concreta a cuestiones concretas sería teóricamente más justa,mucho más útil para el proletariado y más insoportable para los oportunistas que la reivindicación del desarme y la renuncia a "toda" defensa de la patria. Y podríamos añadir: "La burguesía de todas las grandes potencias imperialistas,de Inglaterra, Francia,Alemania,Austria,Rusia, Italia, el Japón y los Estados Unidos,es hoy hasta tal punto reaccionaria y está tan penetrada de la tendencia a la dominación mundial, que toda guerra por parte de la burguesía de estos países no puede ser más que reaccionaria. El proletariado no sólo debe oponerse a toda guerra de este tipo, sino que debe desear la derrota de 'su' gobierno en tales guerras y utilizar esa derrota para una insurrección revolucionaria, si fracasa la insurrección destinada a impedir la guerra". En lo que se refiere a la milicia,deberíamos decir: no somos partidarios de la milicia burguesa,sino únicamente de una milicia proletaria. Por eso, "ni un céntimo,ni un hombre", no sólo para el ejército regular,sino tampoco para la milicia burguesa,incluso en países como los Estados Unidos o Suiza, Noruega, etc. Tanto más cuanto que en los países republicanos más libres (por ejemplo,en Suiza) observamos una prusificación cada vez mayor de la milicia,sobre todo en 1907 y 1911, y que se la prostituye,movilizándola contra los huelguistas. Nosotros podemos exigir que los oficiales sean elegidos por el pueblo,que sea abolida toda justicia militar, que los obreros extranjeros tengan los mismos derechos que los obreros nacionales (punto de especial importancia para los Estados imperialistas que,como Suiza, explotan cada vez en mayor número y cada vez con mayor descaro a obreros extranjeros, sin otorgarles derechos). Y además,que cada cien habitantes de un país, por ejemplo, tengan derecho a formar asociaciones libres para aprender el manejo de las armas,eligiendo libremente instructores retribuidos por el Estado,etc. Sólo en tales condiciones podría el proletariado aprender el manejo de las armas efectivamente para sí, y no para sus esclavizadores,y los intereses del proletariado exigen absolutamente ese aprendizaje. La revolución rusa ha demostrado que todo éxito, incluso un éxito parcial,del movimiento revolucionario -- por ejemplo,la conquista de una ciudad, un poblado fabril, una parte del ejército -- obligará inevitablemente al proletariado vencedor a poner en práctica precisamente ese programa. Por último,contra el oportunismo no se puede luchar,naturalmente,sólo con programas,sino vigilando sin descanso para que se los ponga en práctica de una manera efectiva. El mayor error,el error fatal de la fracasada II Internacional, consistió en que sus palabras no correspondian a sus hechos,en que se inculcaba la costumbre de recurrir a la hipocresia y a una desvergonzada fraseologia revolucionaria (vease la actitud de hoy de Kautsky y Cía. ante el Manifiesto de Basilea). El desarme como idea social -- es decir,como idea engendrada por determinado ambiente social, como idea capaz de actuar sobre determinado medio social,y no como simple extravagancia de un individuo -- tiene su origen,evidentemente,en las condiciones particulares de vida, "tranquilas" excepcionalmente, de algunos Estados pequeños, que durante un periodo bastante largo han estado al margen del sangriento camino mundial de las guerras,y que confían poder seguir apartados de él. Para convencerse de ello basta reflexionar, por ejemplo, en los argu mentos de los partidarios del desarme en Noruega: "Somos un país pequeño,nuestro ejército es pequeño, nada podemos hacer contra las grandes potencias" (y por ello nada pueden hacer tampoco si se les impone por la fuerza una alianza imperialista con uno u otro grupo de grandes potencias) . . . , "queremos seguir en paz en nuestro apartado rinconcito y proseguir nuestra política pueblerina,exigir el desarme, tribunales de arbitraje obligatorios, una neutralidad permanente, etc." (¿"permanente",como la de Bélgica?). La mezquina aspiración de los pequeños Estados a quedarse al margen,el deseo pequeñoburgues de estar lo más lejos posible de las grandes batallas de la historia mundial,de aprovechar su situación relativamente monopolista para seguir en una pasividad acorchada, tal es la situación social objetiva que puede asegurar cierto éxito y cierta difusión a la idea del desarme en algunos pequeños Estados. Claro que semejante aspiración es reaccionaria y descansa toda ella en ilusiones,pues el imperialismo, de uno u otro modo,arrastra a los pequeños Estados a la vorágine de la economía mundial y de la política mundial. En Suiza,por ejemplo,su situación imperialista prescribe objetivamente dos lineas del movimiento obrero: los oportunistas, en alianza con la burguesía,aspiran a hacer de Suiza una unión monopolista republicano-democrática,a fin de obtener ganancias con los turistas de la burguesía imperialista y de aprovechar del modo más lucrativo y más tranquilo posible esta "tranquila" situación monopolista. Los verdaderos socialdemócratas de Suiza aspiran a utilizar la relativa libertad del país y su situación "internacional" para ayudar a la estrecha alianza de los elementos revolucionarios de los partidos obreros europeos a alcanzar la victoria. En Suiza no se habla, gracias a Dios, un "idioma propio",sino tres idiomas universales, los tres, precisamente,que se hablan en los países beligerantes que limitan con ella. Si los 20.000 miembros del Partido suizo contribuyeran semanalmente con dos céntimos como "impuesto extraordinario de guerra",obtendríamos al año 20.000 francos,cantidad más que suficiente para imprimir periódicamente y difundir en tres idiomas, entre los obreros y soldados de los países beligerantes,a pesar de las prohibiciones de los Estados Mayores Generales,todo cuanto diga la verdad sobre la indignación que comienza a cundir entre los obreros, sobre su fraternización en las trincheras,sobre sus esperanzas de utilizar revolucionariamente las armas contra la burguesía imperialista de sus "pro pios" países, etc. Nada de esto es nuevo. Precisamente es lo que hacen los mejores periódicos,como La Sentinelle,Volksrecht y Berner Tagwacht,[7] pero, por desgracia,en medida insuficiente. Sólo semejante actividad puede hacer de la magnífica resolución del Congreso de Aarau algo mís que una mera resolución magnífica. La cuestión que ahora nos interesa se plantea en la forma siguiente: ccorresponde la reivindicación del desarme a la tendencia revolucionaria entre los socialdemócratas suizos? Es evidente que no. El "desarme" es, objetivamente, el programa más nacional,el más especificamente nacional de los pequeños Estados, pero en manera alguna el programa internacional de la socialdemocracia revolucionaria internacional.
Firmado: N. Lenin 

✔NOTAS
*El artículo "El programa militar de la revolución proletaria " fue escrito en alemán en septiembre de 1916 para la prensa de los socialdemócratas escandinavos de izquierda,que durante la Primera Guerra Mundial se manifestaron en contra del punto del programa socialdemócrata relativo al "armamento del pueblo" y lanzaron la errónea consigna del "desarme". En diciembre de 1916 el articulo, redactado de nuevo,fue publicado en la Recopilación del Socialdemócrata, t. II,con el titulo de "La consigna del 'desarme'" ( V. I. Lenin,Obras Completas,t. XXIII). En abril de 1917, poco antes de salir para Rusia,Lenin entregó el texto en alemán del artículo a la redacción de la revista Jugend-Internationale ; el articulo fue publicado el mismo año en sus núms. 9 y 10. Jugend-Internationale órgano de la Liga Internacional de las Organizaciones Socialistas de la Juventud,adherida a la izquierda de Zimmerwald,se publicó desde septiembre de 1915 hasta mayo de 1918 en Zurich. Lenin emite su juicio acerca de esta revista en la nota "La Internacional de la Juventud" ( V. I. Lenin,Obras Completas,t. XXIII).
✔[1] Se alude a las tesis sobre la cuestión militar escritas por R. Grimm (uno de los lideres del Partido Socialdemócrata de Suiza) en el verano de 1916 con motivo de la preparación del Congreso Extraordinario del mismo Partido. Este Congreso,cuya celebración había sido señalada para febrero de 1917,tenía que resolver la cuestión de la actitud de los socialistas suizos ante la guerra. ✔[2] Neues Leben (Vida Nueva ) órgano del Partido Socialdemócrata de Suiza; se publicó en Berna desde enero de 1915 hasta diciembre de 1917. La revista difundia los puntos de vista de los zimmerwaldianos de derecha; desde comienzos de 1917 adopto la posición socialchovinista.
✔[3]   C. Marx y F. Engels,Obras Completas,t. XXXV. ✔[4] Se alude a las Conferencias Socialistas Internacionales celebradas por los internacionalistas en Zimmerwald y Kienthal (Suiza). La Primera Conferencia Socialista Internacional se celebró del 5 al 8 de septiembre de 1915 en Zimmerwald. En la Conferencia se enfrentaron los internacionalistar revolucionarios, encabezador por Lenin,y la mayoría kautskiana. Lenin formó con los internacionalistas de izquierda el grupo de izquierda de Zimmerwald, en el que sólo el Partido Bolchevique mantuvo una posición acertada y consecuentemente internacionalista contra la guerra. La Conferencia aprobó un manifiesto en el que se calificaba de imperialista la guerra mundial; asimismo condenó la conducta de los "socialistas" que votaron por los creditos de guerra y tomaron parte en los gobiernos burgueses,y llamo a los obreros de Europa a desarrollar la lucha contra la guerra y por la conclusion de un tratado de paz sin anexiones ni contribuciones. La Conferencia aprobó también una resolución de simpatía a las victimas de la guerra y eligió una Comisión Socialista Internacional. Acerca de la significación de la Conferencia de Zimmerwald, veanse los articulos de Lenin "El primer paso" y "Los marxistas revolucionarios en la Conferencia Socialista Internacional del 5 al 8 de septiembre de 1915" (V. I. Lenin,Obras Completas, t. XXI). La Segunda Conferencia Socialista Internacional se celebró en Kienthal del 24 al 30 de abril de 1916. En esta Conferencia el ala izquierda actuó más unida y fue más fuerte que en la Conferencia de Zimmerwald. Gracias a los esfuerzos de Lenin,la Conferencia aprobó una resolución que criticaba el socialpacifismo y la actividad oportunista del Buró Ejecutivo Socialista Internacional. El manifiesto y las resoluciones aprobados en Kienthal fueron un nuevo paso en el desarrollo del movimiento internacional contra la guerra. Las Conferencias de Zimmerwald y de Kienthal contribuyeron a destacar y agrupar a los elementos internacionalistas, pero no formularon abiertamente el problema de la lucha contra el oportunismo,no adoptaron una posición consecuentemente internacionalista y no aceptaron las tesis fundamentales de la política de los bolcheviques: transformación de la guerra imperialista en guerra civil, derrota del gobierno propio en la guerra y organización de la III Internacional. ✔[5] Grupo Socialdemocrata del Trabajo (Arbeitsgemeinschaft: Comunidad del Trabajo ): organización de los centristas alemanes,fundada en marzo de 1916 por los diputados al Reichstag que se habían separado de la fracción socialdemócrata del Reichstag. Este grupo fue el núcleo fundamental del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania,organización centrista constituida en 1917 que justificaba a los social chovinistas abiertos y propugnaba el mantenimiento de la unidad con ellos. ✔[6] Los comités de la industria armamentista fueron creados en 1915 en Rusia por la gran burguesía imperialista. Tratando de someter a los obreros a su influencia y de inculcarles ideas defensistas, la burguesía ideó la organización de "grupos obreros" anejos a esos comités. A la burguesía le convenía que en esos grupos hubiese representantes de los obreros, encargados de hacer propaganda entre las masas obreras en favor de una mayor productividad del trabajo en las fábricas de materiales militares. Los mencheviques partidparon activamente en esta empresa seudopatriótica de la burguesía. Los bolcheviques declararon el boicot a los comités de la industria armamentista y lo aplicaron eficazmente con el apoyo de la mayoría de los obreros.
✔[7] La Sentinelle,órgano de la organización socialdemócrata suiza del cantón de Neuchatel (Suiza francesa),fundado en Chaux de Fonds en 1884. En los primeros años de la Primera Guerra Mundial,el periódico mantuvo una posición internacionalista. El 13 de noviembre de 1914,en el núm. 265 del periódico fue publicado,en forma abreviada,el Manifiesto del C.C. del P.O.S.D.R. "La guerra y la socialdemocracia de Rusia" ( V. I. Lenin,Obras Completas, t. XXI). Volksrecht (El Derecbo del Pueblo ),órgano del Partido Social demócrata de Suiza y de la organización socialdemócrata del cantón de Zurich. Se publica en Zurich desde 1898. Durante la Primera Guerra Mundial el periódico presentó artículos de los Zimmerwaldianos de izquierda. En el aparecieron tambión artículos de Lenin,como por ejemplo, "Doce breves tesis sobre la defensa hecha por G. Greulich de la defensa de la patria", "Sobre las tareas del P.O.S.D.R. en la revolución rusa", "Las maniobras de los chovinistas republicanos". Más tarde el periódico adoptó una posición anticomunista y antidemocrática. Berner Tagwacht (El Centinela de Berna ),órgano del Partido Socialdemócrata de Suiza, publicado desde 1893 en Berna. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial el periódico insertó artículos de K. Liebknecht,de F. Mehring y de otros socialdemócratas de izquierda. A partir de 1917 apoyó abiertamente a los socialchovinistas y más tarde adoptó una posición anticomunista y antidemocrática.  ☭