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viernes, 6 de octubre de 2017

V. I. Lenin ✔El llamado problema de los mercados ☭

El llamado problema de los mercados

 

✔Escrito: en el otoño de 1893.
Primera publicación:  En  el 7 de noviembre de 1937, en la revistaBolshevik, núm. 21.
Fuente del texto: V. I. Lenin,Obras completas.

 

I

¿Puede el capitalismo desarrollarse, y desarrollarse plenamente, aquí, en Rusia, donde la masa del pueblo es pobre y continúa empobreciéndose cada vez más? En efecto, para el desarrollo del capitalismo hace falta un amplio mercado interno, en tanto que la ruina del campesinado mina dicho mercado, amenaza con cerrarlo por completo y hace imposible la organización de formas capitalistas. Se dice, es verdad, que al trasformar la economía natural de nuestros productores directos en una economía mercantil, el capitalismo crea su propio mercado, ¿pero podemos admitir siquiera la idea de que sobre los míseros restos de la economía natural de nuestros indigentes campesinos pueda desarrollarse aquí una producción capitalista tan potente como la que vemos en Occidente? ¿No resulta claro, acaso, que el solo empobrecimiento de las masas hace que el capitalismo en nuestro país sea de por sí algo impotente y carente de fundamentos e incapaz de abarcar toda la producción del país y convertirse en la base de nuestra economía social?

Tales son los problemas que a menudo se plantean en nuestras publicaciones en oposición a los marxistas rusos; la idea de la ausencia de mercado es uno de los principales argumentos que suelen esgrimirse contra la posibilidad de aplicar la teoría de Marx en Rusia. A la refu-tación de este argumento, entre otros, está dedicado el trabajo El problema de los mercados, cuyo contenido pasaremos a analizar.

 

II

La hipótesis del “dominio general y exclusivo de la producción capitalista” sirve al informan-te de premisa fundamental. A partir de esta premisa expone el contenido del capítulo XXI del tomo II de El capital (Sección 3 - Reproducción y circulación del capital social en su conjunto).

Marx se plantea aquí la tarea de investigar de qué modo la producción social repone la parte del producto que sirve para satisfacer las necesidades personales de los obreros y de los capitalistas, y la que sirve para formar los elementos del capital productivo. Por esta razón, si en el tomo I, al investigar la producción v reproducción del capital individual, era posible limitarse al análisis de las partes integrantes del capital y del producto según su valor -[el valor del producto, tal como se muestra en el primer tomo de El capital, se compone de: c (capital constante) + v (capital variable) + p(plusvalía)]-, aquí ya resulta necesario tomar en consideración la división del producto según su composición material, pues la parte del producto que se compone de los elementos del capital no puede servir para el consumo personal, y viceversa. Por ello Marx divide toda la producción social -y en consecuencia, todo el producto social-, en dos sectores: I) producción de medios de producción, o sea, de ele-mentos del capital productivo -de mercancías destinadas únicamente al consumo productivo-, y II) producción de medios de consumo, o sea, de mercancías destinadas al consumo personal de la clase de los obreros y de la clase de los capitalistas.

Como base para esta investigación se toma el siguiente esquema [las cifras arábigas indican las unidades de valor –millones de rublos, por ejemplo- y las romanas, los sectores antes mencionados de la producción social. La norma de la plusvalía se fija en el 100 por ciento]:

I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000 {Capital = 7500}

II 2000 c + 500 v + 500 p = 3000 {Producto = 9000}

Supongamos, para empezar, que se trata de una reproducción simple, es decir, admitamos que la producción no se amplía, sino que se mantiene constantemente en la misma escala; ello significa que los capitalistas utilizan todo el sobrevalor(1) en forma improductiva, que lo invierten en necesidades personales y no para la acumulación. En tales condiciones resulta evidente, primero, que II 500 v y II 500 p deben ser consumidos por los capitalistas y los obreros de ese mismo sector II, pues dicho producto existe en forma de medios de consumo, destinados a la satisfacción de las necesidades perso-nales. Luego, I 4000 cen su forma natural deben ser consumidos por los capitalistas de ese mismo sector I, pues la condición de invariabilidad de la escala de la producción exige la conservación, para el año siguiente, del mismo capital para la producción de medios de producción; por consiguiente, la reposición de esta parte del capital tampoco representa dificultad alguna: la parte correspondiente del producto, que existe en forma natural de carbón, hierro, máquinas, etc., será intercambiada entre los capitalistas que se ocupan de la producción de medios de producción, y les servirá, como antes, de capital constante. Quedan de este modo I (v + p) y II c. I 1000 v + I1000 p constituyen el producto que existe en forma de medios de producción, y II 2000 c es el producto en forma de medios de consumo. Los obreros y los capitalistas del sector I (en las condiciones de la reproducción simple, o sea, del consumo íntegro del sobrevalor) deben consumir medios de consumo por valor de 2000 [1000 (v) +1000 (p)]. Los capitalistas del sector II, para poder continuar la producción en la escala anterior, tienen que adquirir medios de producción por valor de 2000 a fin de reponer su capital constante (2000 II c). De aquí resulta claro que I vI p deben ser cambiados por II c, porque de otro modo no será posible la producción en la escala anterior. La condición para la reproducción simple es la igualdad entre la suma del capital variable y del sobrevalor del sector I, y el capital constante del sector III (v + p) = II c. En otras palabras, se puede formular esta ley así: la suma de toda el valor nuevamente producido en el trascurso del año (en ambos sectores) tiene que ser igual al valor global del producto existente en forma de medios de consumo: I (v + p) + II (v + p) = II (c + v + p)

En la realidad, se sobrentiende, no puede haber reproducción simple, porque la producción de toda la sociedad no puede permanecer año tras año en la escala anterior, y porque la acumu-lación es la ley del régimen capitalista. Examinemos, pues, cómo se efectúa la producción social en escala ampliada, o sea, la acumulación. En ésta, sólo una parte del sobrevalor es consumida por los capitalistas para sus necesidades personales; la otra parte, en cambio, se invierte productivamente, es decir, se trasforma c-n elementos del capital productivo para ampliar la producción. Por ello, en la acumulación la igualdad entre I (v + p) y II c es imposible: es indispensable que I (v + p) sea mayor que II c para que una parte del sobrevalor del sector I (Ip) no sea cambiada por medios de consumo, sino que sirva para ampliar la producción. Así tenemos:

AEsquema de la reproducción simple:

I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000

II 2000 c + 500 v + 500 p = 3000

                I (v + p) = II c.

BEsquema- inicial de la acumulación:

I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000

II 1500 c + 750 v + 750 p = 3000

                I (v + p) > II c.

Veamos ahora cómo debe desenvolverse la producción social en las condiciones de la acumulación.

Primer año.

    I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000 {Capital = 7.250 }

    II 1500 c + 750 v + 750 p = 3000 {Producto = 9.000}

    I (1000 v + 500 p) se cambia por II 1500 c (igual que en la reproducción simple).

    I 500 p se acumulan, es decir, se destinan a ampliar la producción, y transformándose en capital. Si aceptamos la anterior proporción de capital constante y capital variable tendremos:

                   I 500 p = 400 c + 100 v.

El capital constante adicional (400 c) está contenido en el mismo producto I(su forma natural son los medios de producción), en tanto que el capital variable adicional (100 v) debe ser obtenido de los capitalistas del señor II, los cuales, por consiguiente, tienen que acumular a su vez: cambian parte de su sobrevalor (II 100 p) por medios de producción (I 100 v) y convier-ten estos medios de producción en capital constante adicional. En consecuencia, su capital constante aumentará de 1500 c a 1600 c; para ponerlo en acción es indispensable una fuerza de trabajo suplementaria, 50 v, que se extrae, a su vez, del sobrevalor de los capitalistas del sector II.

Si agregamos el capital adicional de los sectores I y II al capital inicial, obtendremos la siguiente distribución del producto:

            I 4400 c + 1100 v + (500 p) = 6000

            II 1600 c + 800 v + (600 p) = 3000

El sobrevalor que figura entre paréntesis representa el fondo de consumo de los capitalistas, o sea, la parte de sobrevalor destinada, no a la acumulación, sino a las necesidades personales de los capitalistas.

Si la producción sigue realizándose como antes, obtendremos para el fin de año:

        I 4400 + 1100 v + 1100 p = 6600 {Capital = 7900 }

        II 1600 + 800 v + 800 p = 3200 {Producto = 9800 }

I (1100 v + 550 p) se cambian por II1650 c, tomándose los 50 c adicionales de II 800 p [es de notar, que el aumento de c en 50 ocasiona el aumento de v en 25].

Luego, 550 I p se acumulan como antes:

                550 I p = 440 c + 110 v

                                       

               165 II p = 110 c + 55 v.

Si ahora se agrega al capital inicial el adicional [a I 4400 c agregamos 440 c; al I 1100 v los 110 v; al II 1600 c y los110 c; y al II 800 v los 25 v; y los 55 v], obtendremos:

            I 4840 c + 1210 v + (550 p) = 6600

            II 1760 c + 880 v + (560 p) = 3200

Con el subsiguiente movimiento de la producción, tendremos:

            I 4840 c + 1210 v + 1210 p = 7260 {Capital = 8.690 }

            II 1760 c + 880 v + 880 p = 3520 {Producto = 10.780 }

y así sucesivamente.

He aquí, en sus rasgos esenciales, los resultados de las investigaciones de Marx sobre la reproducción del capital social en conjunto. Estos estudios (fuerza es confesarlo) están expuestos aquí en su forma más sucinta: se han omitido muchas cosas analizadas de modo minucioso por Marx, tales como, por ejemplo, la circulación monetaria, la reposición del capital básico que se desgasta poco a poco, etc., pues todo ello no tiene relación directa con el problema que se examina.

III

¿Cuáles son, entonces, las conclusiones que el informante extrae de estas investigaciones de Marx? Por desgracia no formula sus conclusiones de manera completamente precisa y definida, por lo cual debemos extraer nuestras propias deducciones guiándonos por algunas observaciones que no armonizan del todo entre sí.

Por ejemplo, leemos:

“Acabamos de ver -manifiesta el autor- de qué modo se efectúa la acumulación, en el sector I, o sea, en la producción de medios de producción para los medios de producción [...] esta acumulación se realiza independientemente, tanto del movimiento de la producción de artículos de consumo, como del propio consumo personal, sea de quien fuere” (hoja 15/3).

En efecto, no es posible hablar de “independencia” de la acumulación respecto de la producción de artículos de consumo, aunque sólo fuere porque para la ampliación de la producción hace falta un nuevo capital variable y, por consiguiente, también artículos de consumo; es probable que con lo expresado, el autor haya querido simplemente subrayar la particularidad del esquema que consiste en que la reproducción de c, capital constante del sector I, se realiza sin intercambios con el sector II, o sea, que en la sociedad se elabora anualmente, digamos, determinada cantidad de carbón para la extracción de carbón. Se sobrentiende que esta producción (de carbón para la extracción de carbón) se relacionará, a la larga, mediante sucesivos intercambios, con la producción de artículos de consumo; de lo contrario no podrían subsistir, ni los industriales del carbón ni sus obreros.

En otro lugar, el autor se expresa en forma bastante más débil: “El PRINCIPAL movimiento de la acumulación capitalista -dice- se realiza y se realizaba (con excepción de los períodos iniciales) independientemente de cualesquiera productores directos, independientemente del consumo personal de cualquier capa social de la población” (hoja 8). Aquí ya sólo se señala el predominio de la producción de medios de producción sobre la producción de objetos de consumo en el desarrollo histórico de capitalismo. Esta referencia se repite una vez más: “Si para la sociedad capitalista es típico, por un lado, la acumulación para la acumulación, es decir, el consumo productivo, pero no personal, por el otro le es también TÍPICO, precisamente, la producción de medios de producción para los medios de producción” (hoja 21/2). Si con estas referencias el autor quiso significar que la sociedad capitalista se diferencia de otras organizaciones económicas anteriores a ella, precisamente por el desarrollo de las máquinas y de todo lo indispensable para su funcionamiento (carbón, hierro, etc.), ello es absolutamente cierto. Por el nivel de la técnica, la sociedad capitalista es superior a todas las otras, y el progreso de la técnica encuentra su expresión justamente en el hecho de que el trabajo humano retrocede cada vez más a un segundo plano frente al de las máquinas.

En vez de dedicarnos a la crítica de las poco claras manifestaciones del autor, será mejor recurrir directamente a Marx y ver si es posible extraer de su teoría la deducción respecto del “predominio” del sector I sobre el II, y en qué sentido hay que entenderlo.

Del esquema de Marx más arriba citado no es posible extraer deducción alguna acerca del predominio del sector I sobre el II; ambos se desarrollan allí en forma paralela. Pero dicho esquema no toma en consideración, precisamente, el proceso técnico. Tal como lo demostró Marx en el primer tomo de El capital, el progreso técnico se expresa en que la proporción del capital variable con respecto al capital constante v/c disminuye paulatinamente, mientras que en el esquema esa relación es considerada invariable.

Resulta obvio que si se introdujera este cambio en el esquema, daría por resultado un más rápido crecimiento de los medios de producción en comparación con los artículos de consu-mo. Sin embargo, me parece que no estaría de más presentar aquí este cálculo, primero por razones de claridad, y segundo, para prevenir posibles deducciones erróneas al partir de esa premisa.

[En la tabla que sigue la norma de acumulación es considerada como invariable; una mitad del sobrevalor se acumula y la otra va para el consumo personal.]

[El esquema que figura a continuación puede ser omitido y pasar directamente a las conclu-siones en la página siguiente. La letra com significa el capital adicional destinado a la ampliación de la producción, o sea, la parte acumulativa del sobrevalor.]

y así sucesivamente(2).

Comparemos ahora las conclusiones que sugiere este esquema en cuanto al acrecentamiento relativo de las diferentes partes del producto social:(3)

De esta manera vemos que la producción de medios de producción para medios de producción es la que más rápidamente aumenta; luego sigue la producción de medios de producción para medios de consumo; finalmente, la más lenta es la producción de medios de consumo. Tam-bién habríamos podido llegar a este resultado sin las investigaciones de Marx en el tomo II de El capital, basándonos en la ley de que el capital constante tiende a aumentar con más rapidez que el capital variable: la tesis del más rápido crecimiento de los medios de producción es una simple paráfrasis de esa ley, aplicable a toda producción social.

Pero ¿acaso sea menester avanzar un poco más?. Si habíamos aceptado que la proporción de v en c + v disminuye constantemente, ¿por qué no admitir entonces que u llegue a ser igual a cero, que la misma cantidad de obreros resulte suficiente para una mayor cantidad de medios de producción? Entonces, la parte acumulativa del sobrevalor será agregada directamente al capital constante del sector I, y el aumento de la producción social se efectuará de manera exclusiva a costa de los medios de producción, con absoluto estancamiento del sector II.(4)

Por supuesto, ello significaría abusar de los esquemas, porque tal deducción se basa en suposiciones improbables y por lo tanto resulta incorrecta. ¿Es concebible, acaso, que el progreso técnico, que disminuye la proporción de v a c, encuentre su expresión sólo en el sector I, dejando el sector IIcompletamente estancado? ¿Concuerda acaso con las leyes de la sociedad capitalista que exige de cada capitalista la ampliación de su empresa bajo amenaza de ruina si no lo hiciera- el que en el sector II no se produzca acumulación alguna?

Así, pues, la única deducción correcta que se puede extraer de estas investigaciones de Marx es la de que en la sociedad capitalista la producción de medios de producción aumenta con más rapidez que la producción de medios de consumo. Como ya se ha dicho, esta deducción es consecuencia directa de la conocida tesis de que la producción capitalista alcanza un nivel técnico

A título de aclaración, mostraré en el esquema de qué se trata:

    I 4000 c + 1000 v + 1000 p = 6000

    II 1500 c + 750 v + 750 p = 3000

                            I (1000 v + 500 p) = II1500 c

                            I 500 p se acumulan, incorporándose a 4000 c:

            I 4500 c + 1000 c + (500 p) = 6000

            II 1500 c + 750 c + 750 p = 3000

    I 4500 c + 1000 + 1000 p = 6500

    II 1500 c + 750 + 750 p = 3000

            I (1000 v +500 p) = II 1500 c

            I 500 p se acumulan, como antes, y así sucesivamente.

inconmensurablemente más avanzado que la producción de épocas anteriores(5). Especialmente sobre esta cuestión Marx se expresa con absoluta precisión sólo en un pasaje que confirma plenamente la exactitud de lo que acabamos de formular:

“Lo que diferencia a la sociedad capitalista de la de los salvajes no es, como cree Sénior, el privilegio y la peculiaridad del salvaje de gastar su trabajo en forma que no le proporciona productos que pueden trasformarse en renta, es decir, en medios de consumo, sino que la diferencia consiste en lo siguiente,

“a) la sociedad capitalista utiliza más [Nota bene] de su tiempo de trabajo anual disponible en la producción de medios de producción (ergo, de capital constante) que no pueden trasformarse en renta en forma de salario o de sobrevalor, sino que sólo pueden funcionar como capital” (Das Kapital, II Bd. Seite 436).

IV

Ahora se impone la pregunta: ¿qué tiene que ver la teoría que acabamos de exponer con el “famoso problema de los mercados”? Esta teoría parte de la hipótesis “del dominio general y exclusivo del sistema capitalista de producción”, mientras que el “problema” consiste preci-samente en saber si “es posible” en Rusia el pleno desarrollo del capitalismo. Dicha teoría, en efecto, agrega una corrección a la idea habitual sobre el desarrollo del capitalismo, pero es evidente que la explicación de cómo se desarrolla el capitalismo en general no hace avanzar en un ápice la cuestión de la “posibilidad” (y la necesidad) del desarrollo del capitalismo en Rusia. Pero el autor no se limita a exponer la teoría de Marx sobre la marcha de la producción social en su conjunto, organizada a la manera capitalista. Señala la necesidad de distinguir “dos momentos esencialmente diferentes en la acumulación del capital: 1) el desarrollo de la producción capitalista en amplitud, cuando abarca esferas ya existentes del trabajo, desplaza la economía natural y se expande a expensas de esta última; y 2) el desarrollo de la producción capitalista, si cabe la expresión, en profundidad, cuando su ampliación se realiza con independencia de la economía natural, o sea, en las condiciones del dominio general y exclusivo del sistema capitalista de producción' . Sin profundizar, por el momento, en la crítica de esta diferenciación, pasaremos directamente a considerar qué en-tiende el autor por desarrollo del capitalismo en amplitud: el esclarecimiento de este proceso, que consiste en la suplantación de la economía natural por la capitalista, tiene que mostrarnos de qué modo el capitalismo ruso “abarcará todo el país”.

El autor ilustra el desarrollo del capitalismo en amplitud, con el siguiente esquema:(6)

“La diferencia esencial que existe entre los sectores A y W -dice-, consiste en que en A los productores son los capitalistas, que emplean su sobrevalor en forma productiva; en cambio en Wfiguran los productores directos que consumen en forma improductiva su sobrevalor (me refiero aquí al excedente del valor del producto en relación con el valor de los medios de producción y de los medios de subsistencia indispensables).

“Sigamos las flechas en el esquema y veremos con facilidad cómo se desarrolla la producción capitalista en A a expensas del consumo en W, absorbiéndolo poco a poco.” El producto de la empresa capitalista a es enviado a los “productores directos” en forma de artículos de consu-mo; a cambio de ellos, los “productores directos” devuelven el capital constante (c) en forma de medios de producción, el capital variable (v) en forma de medios de consumo y el sobre-valor (p) en forma de elementos de capital productivo adicional: c1 + v1. Este capital sirve para fundar la nueva empresa capitalista a1 que también envía su producto en forma de artículos de consumo a los “productores directos”, y así sucesivamente.

“Del esquema citado, sobre el desarrollo del capitalismo en amplitud se infiere que toda la producción se halla en la más estrecha dependencia respecto del consumo en los mercados 'exteriores', del consumo de las masas! (no importa en absoluto, desde el punto de vista general, dónde se hallen estas masas: cerca de los capitalistas o en alguna parte allende el océano). Es evidente, que la ampliación de la producción en A, es decir, el desarrollo del capitalismo en esa dirección, cesará no bien todos los productores directos en W se conviertan en productores de mercancías, pues, tal como lo hemos visto más arriba, la creación de cada nueva empresa (o la ampliación de la vieja) está calculada para abastecer un nuevo círculo de consumidores, de W. La idea corriente -dice el autor al finalizar- acerca de la acumulación capitalista, o sea, de la reproducción capitalista en escala ampliada, se limita sólo a ese punto de vista, no tiene en cuenta el desarrollo capitalista en profundidad, independientemente de cualquiera que sea el país con productores directos, es decir, independientemente de los así llamados mercados exteriores”.

De todo lo expuesto, sólo se puede estar de acuerdo con el hecho de que esta idea sobre el desarrollo del capitalismo en amplitud, y el esquema que la ilustra, concuerdan enteramente con las concepciones corrientes de los populistas sobre este particular.

En efecto, sería difícil poner más de relieve y mostrar con mayor evidencia de lo que lo hace ese esquema, lo absurdo e incoherente de las concepciones corrientes.

“La idea corriente” siempre consideró a nuestro capitalismo como algo separado del “orden popular”, como algo que se encuentra apartado de él, exactamente como se expone en el esquema: por él resulta completamente imposible ver en qué consiste el nexo entre esos dos “sectores”, el capitalista y el del pueblo. ¿Por qué las mercancías despachadas de A encuen-tran su mercado en W? ¿Qué es lo que produce la trasformación de la economía natural de W en economía mercantil? La opinión corriente jamás dio respuesta a estas preguntas, y consi-deró el intercambio como algo puramente accidental, y no como determinado sistema de la economía.

Es más, la concepción corriente nunca dio explicación alguna a las preguntas de dónde y de qué manera surgió nuestro capitalismo, como tampoco lo explica el esquema: el asunto está presentado como si los capitalistas hubiesen venido de alguna parte de afuera, y no del medio mismo de los “productores directos”. Sigue siendo incomprensible la incógnita en cuanto a de dónde sacan los capitalistas a los “obreros libres”, indispensables para sus empresas aa1, etc. Todo el mundo sabe que estos obreros, en realidad, salen precisamente de las filas de “los productores directos”, pero del esquema no se deduce en absoluto que la producción mer-cantil, al abarcar el “sector” W, creará allí un contingente de obreros libres.

En una palabra, este esquema -exactamente como la concepción corriente- nada explica sobre los fenómenos de nuestro sistema capitalista y por lo tanto, para nada sirve. La finalidad para la cual ha sido ideado, o sea, la explicación de cómo se desarrolla el capitalismo a expensas de la economía natural, abarcando el país entero, no se logra en absoluto, pues, como lo ve el propio informante, “si hemos de atenernos consecuentemente a la opinión que analizamos, sería menester llegar a la conclusión de que en modo alguno es posible llegar al desarrollo general del modo de producción capitalista”.

Después de esto, resulta asombroso, pues, que el propio autor, aunque parcialmente, adhiera a esa misma concepción y diga que “el capitalismo realmente [?] se desarrollaba en los períodos de su infancia de esa manera tan fácil (sic!?) [tan fácil porque aquí se apodera de ramas ya existentes de trabajo], y en parte sigue desenvolviéndose en esta dirección aún ahora [??], por cuanto sobre el globo terráqueo existen todavía restos de economía natural y por cuanto crece la población”.

En realidad esta no es la manera “más fácil” del desarrollo del capitalismo, sino sencillamente la “manera más fácil de comprender” el proceso, y tan “fácil”, que más vale tildarla de abso-luta incomprensión. Los populistas rusos de todos los matices se entretienen aun hoy con estos “facilísimos” procedimientos, sin parar mientes jamás en explicar cómo surgió nuestro capitalismo y de qué modo funciona; se conforman con oponer el “lado enfermo” de nuestro régimen, o sea el capitalismo, al “lado sano”, es decir, los productores directos, “el pueblo”; lo primero lo colocan a la izquierda y lo segundo a la derecha, y toda esta profundidad de pensamiento la coronan con frases sentimentales acerca de lo que es “perjudicial” y lo que es “útil” para la “convivencia humana

V

Para corregir el citado esquema es indispensable comenzar por aclarar el contenido de los conceptos en cuestión. Por producción mercantil se entiende una organización de la economía social en la cual los productos son producidos por productores individuales y aislados, cada uno de los cuales se especializa en la elaboración de determinado producto, de modo que para satisfacer las necesidades sociales le es imprescindible comprar y vender productos (que por esta razón se convierten en mercancías) en el mercado. Por capitalismo se entiende la etapa de desarrollo de la producción mercantil en la cual no sólo los productos del trabajo humano, sino la misma fuerza de trabajo del hombre se trasforma en mercancía. Por consiguiente, en el desarrollo histórico del capitalismo hay dos momentos importantes: 1) la trasformación de la economía natural de los productores directos en economía mercantil, y 2) la trasformación de la economía mercantil en economía capitalista. La primera se efectúa como consecuencia de la aparición de la división social del trabajo: la especialización [NB: condición indispensable para la economía mercantil] de los productores individuales y aislados dedicados sólo a una rama de la industria.

La segunda se realiza debido a que los productores individuales, al producir cada uno aisla-damente sus mercancías para el mercado, se colocan en posición de competidores: cada uno trata de vender más caro y comprar más barato, lo cual necesariamente da por resultado el afianzamiento del fuerte y la caída del débil, el enriquecimiento de la minoría y la ruina de la masa, que conduce a la trasformación de los productores independientes en obreros asala-riados, y de muchos establecimientos pequeños en unas pocas empresas grandes. Por lo tanto, el esquema tiene que ser compuesto de tal manera que pueda mostrar estos dos momentos en el desarrollo del capitalismo, más los cambios que origina este desarrollo en el volumen del mercado, es decir, en la cantidad de productos que se convierten en mercancías.

El esquema que se da a continuación está confeccionado precisamente según ese plan: se ha hecho abstracción de todas las circunstancias accesorias, es decir, que se las considera invariables (tales, por ejemplo, el volumen de la población, la productividad del trabajo y muchas otras), con el objeto de analizar la influencia que ejercen sobre el mercado única-mente aquellos rasgos del desarrollo del capitalismo antes señalados.

 

Aclaraciones al esquema:

I - II... -VI --productores
a, b, c - ramas de la produccion (por ejemplo, agricultura, industria extractora y elaboracion).
a=b=c=3. La magnitud del valor de los productos a=b=c es igual a 3 (tres unidades de valor), de las cuales I corresponde a la plusvalia.(7)
En el apartado "mercado" se indica la magnitud del valor de los productos vendidos (y comprados); la magnitud de la fuerza de trabajo vendida (y comprada) se toma entre parentesis (f. t.)
Las flechas que van de un productor a otro significan que el primero es un obrero asalariado del segundo.
Se presupone reproduccion simple: toda la plusvalia es empleada improductivamente por los capitalistas.

 

 

Analicemos ahora dicho esquema, que muestra los sucesivos cambios que se operan en el sistema de la economía de una comuna compuesta de seis produc-tores. Figuran en él seis períodos que expresan las etapas de transformación de la economía natural en economía capitalista.

ler. período. Tenemos 6 productores, cada uno de los cuales invierte su trabajo en las 3 ramas de la industria (en AB y C). El producto resultante (9 para cada productor: a + b + c = 9) es consumido personalmente en su propia economía. Por lo tanto, es un tipo puro de economía natural; los productos no van al mercado.

2do. período. El productor I varía la productividad de su trabajo: abandona la industria B y el tiempo que antes empleaba en esta rama lo invierte en la industria C. En virtud de tal espe-cialización de un productor, los otros reducen la producción C. puesto que el productor I produjo un excedente con respecto a su propio consumo, y acrecientan la producción B, con el objeto de producir un producto para el productor I. La división del trabajo, que acaba de nacer, conduce inevitablemente a la producción mercantil: el productor I vende l C y compra I B; los demás venden I B (cada uno de los 5 a razón de l/5 B) y compran l C (a razón de l/5 C cada uno); en el mercado entra una cantidad de producto cuyo valor es de 6. La magnitud del mercado corresponde exactamente al grado de especialización del trabajo social: sólo se ha especializado la producción de C (l C = 3) y de B (1 B = 3), es decir, de una nove-na parte de toda la producción social [18 C (= A = B)], y en el mercado entró 1/9 de todo el producto social.

3er. período. La división del trabajo sigue adelante, abarcando totalmente las ramas industriales B y C: tres productores se ocupan sólo de la industria B, y tres se dedican con exclusividad a la industria C. Cada uno vende l C (ó 1 B), es decir, 3 unidades de valor, y compran también 3 – 1 B (ó l C). Este aumento de la división del trabajo conduce al crecimiento del mercado, al cual llegan ahora ya 18 unidades de valor. La magnitud del mercado corresponde otra vez con toda exactitud al grado de especialización ( = división) del trabajo social: se ha especializado la producción de 3 B y 3 C, es decir, 1/3 de la producción social, y entra al mercado 1/3 del producto social.

4to. período. Representa ya la producción capitalista: el proceso de trasformación de la producción mercantil en producción capitalista no entró en el esquema; por lo tanto, debe ser descrito por separado.

En el período anterior cada productor actuaba ya como productor mercantil (en las ramas de la industria B y C, las únicas que aquí se tienen en cuenta): cada productor, por separado, aislada e independientemente de los otros, producía para el mercado, cuya magnitud, desde luego, no era conocida por ninguno de ellos. Esta relación entre productores separados, que trabajan para el mercado común, se llama competencia. Se sobrentiende que el equilibrio entre la producción y el consumo (oferta y demanda) se logra, en estas condiciones, sólo después de una serie de fluctuaciones. El productor más hábil, emprendedor y fuerte saldrá más forta-lecido aun como resultado de estas fluctuaciones, en tanto que el débil y torpe será aplastado por ellos. El enriquecimiento de unos pocos individuos y el empobrecimiento de la masa: tales son los resultados inevitables de la ley de la competencia. El asunto concluye de tal manera que los productores arruinados pierden su independencia económica y entran a trabajar como obreros asalariados en el establecimiento ampliado de su afortunado competidor. Precisa-mente esta situación es la que se describe en el esquema. Las ramas industriales B y C, distribuidas antes entre los 6 productores, se han concentrado ahora en manos de 2 (el I y el IV). Los demás trabajan para ellos por el salario, no percibiendo ya todo el producto de su trabajo, sino que se les resta el sobrevalor del cual se apropia ahora el patrón [hago recordar que el sobrevalor, según nuestra suposición, es igual a 1/3 del producto, de modo que quien produce 2 B (= 6) recibirá de su patrón 2/3 del producto, o sea, 4]. Como resultado de ello, obtenemos el aumento de la división del trabajo y, por ende, el incremento del mercado, al cual afluyen ahora 22, pese a que la “masa” se ha “empobrecido”: los productores que se convirtieron (parcialmente) en obreros asalariados ya no perciben 9 del total del producto sino 7; 3 los obtienen de su economía independiente (agricultura - industria A) y 4 del trabajo asalariado (de la producción 2B ó 2C).

Estos productores, que ya son más obreros asalariados que patronos independientes, han perdido la posibilidad de aportar al mercado producto alguno de su trabajo, pues su ruina les arrebató los medios de producción, indispensables para la fabricación del producto. Han debido recurrir a “ocupaciones auxiliares”, es decir, a ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo, para comprar, con el dinero obtenido de la venta de esta nueva mercancía, los productos que les son necesarios.

Del esquema surge que los productores II y IIIV y VI venden cada uno una fuerza de trabajo igual a 4 unidades de valor, y compran por la misma suma objetos de consumo. Y en cuanto a los productores-capitalistas I y IV, cada uno de ellos produce el equivalente de 21; de ello invierte para consumo propio 10 [3 (= A) + 3 (= C ó B) + 4 (sobrevalor proveniente de 2C ó 2B)1, y vende 11; en cambio, compra mercaderías por valor de 3 (C ó B) + 8 (fuerza de trabajo).

Es preciso señalar que en este caso no obtenemos una concordancia absoluta entre el grado de especialización del trabajo social (se ha especializado la producción 5B v 5C, es decir, por la suma de 3) y la magnitud del mercado (22) -pero esta inexactitud del esquema depende del supuesto de que partimos de la reproducción simple(8) es decir, de la falta de acumulación-, de donde resulta que el sobrevalor quitado a los obreros (a razón de 4 por cada capitalista) es consu-mido íntegramente en especie. Como en la sociedad capitalista es imposible la ausencia de acumulación, más abajo daremos la correspondiente rectificación.

5to. período. La diferenciación de los productores de mercancías se ha extendido también a la industria agrícola (A): los trabajadores asalariados no pueden continuar explotando sus haciendas puesto que trabajan fundamentalmente en establecimientos industriales de otros, y se arruinan: conservan apenas míseros restos de su economía agrícola, la mitad de su cuantía anterior (que en nuestra suposición era suficiente para cubrir las necesidades de la familia), del mismo modo que la tierra cultivada actual de la enorme masa de nuestros campesinos -“agricultores”- sólo representa lamentables migajas de una agricultura independiente.

La industria A comenzó igualmente a concentrarse en un número reducido de grandes esta-blecimientos. Puesto que el cereal cultivado por los trabajadores asalariados ya no alcanza para cubrir sus necesidades, su salario, antes disminuido por la explotación agrícola inde-pendiente, aumenta ahora proporcionándole los medios monetarios para la compra de cereal (aunque en menor escala de la que solía consumir cuando era dueño): ahora el obrero produce por su parte 1 1/2 ( = 1/2 A) y compra además 1, obteniendo en total 2 1/2, en lugar de los anteriores 3 (= A}. Los patronos, capitalistas, que agregaron a sus establecimientos indus-triales la explotación agrícola ampliada, producen ahora a razón de 2A (= 6), de los cuales 2 pasan a los obreros en forma de salario 1 (1/3A] -sobrevalor- queda en su poder. El desarrollo del capitalismo, representado en este esquema, es acompañado por el “empobrecimiento” del “pueblo” (los obreros consumen ahora 6 1/2 en vez de los 7 que consumían en el 4 período) y por la ampliación del mercado, al cual afluyen ahora 26. “La decadencia de la agricultura” en la mayoría de los productores, lejos de provocar una reducción del mercado de productos agrícolas, provocó la ampliación de éste.

6to. período. Se ha completado la especialización de las tareas, o sea, la división del trabajo social. Todas las ramas de la industria se han separado y trasformado en especialidades de productores individuales. Los obreros asalariados han perdido totalmente sus haciendas independientes y subsisten exclusivamente del trabajo asalariado. El resultado es otra vez el mismo: el desarrollo del capitalismo [la explotación agrícola independiente por cuenta propia ha sido totalmente eliminada], “el empobrecimiento de la masa” [pese al aumento del salario, el consumo de los obreros ha descendido de 6 1/2 a 6: ahora producen a razón de 9 (3A, 3B, 3C) y ceden al patrón 1/3 en calidad de sobre valor], y el continuo incremento del mercado, al cual llegan ahora los 2/3 del producto social (36).

VI

Veamos ahora las conclusiones que surgen del esquema anterior.

La primera conclusión consiste en que el concepto “mercado” es totalmente inseparable del concepto dela división social del trabajo, de esta -como dice Marx- “base general de toda producción mercantil” [y por consiguiente -agregamos nosotros-, también de toda producción capitalista]. El “mercado” aparece en el momento y lugar en que surgen la división social del trabajo y la producción mercantil. La magnitud del mercado está estrechamente ligada al grado de especialización del trabajo social.

“La mercancía adquiere su forma socialmente reconocida de equivalente general, sólo cuando se convierte en dinero, pero el dinero se halla en el bolsillo ajeno. Para extraerlo de allí, es necesario que la mercancía sea, ante todo, un valor de uso para el poseedor dé ese dinero, y por consiguiente, el trabajo invertido en la producción de esta mercancía debe ser invertido en forma socialmente útil; en otras palabras, debe constituirse en parte de la división social del trabajo. Pero la división del trabajo es un sistema de producción que ha surgido espontánea-mente, y cuyos hilos se entrelazaban y continúan entrelazándose a espaldas de los productores de mercancías. Es posible que la mercancía sea el producto de un nuevo tipo de trabajo, destinado a satisfacer una nueva necesidad surgida, o crear, con su aparición por vez primera, una necesidad nueva. Alguna operación particular en el proceso del trabajo -que ayer todavía era una de las tantas junciones del mismo productor de mercancías-, hoy posible-mente se separa de este proceso, se independiza y, justamente en virtud de ello, envía al mercado su producto parcial en calidad de mercancía independiente” (Das Kapital,1 Bd. S. 85(9). La cursiva es mía).

De esta manera, los límites para el desarrollo del mercado en la sociedad capitalista son determinados por los de la especialización del trabajo. Y esta especialización, por su misma esencia, es infinita del mismo modo que el desarrollo técnico. Para incrementar la producti-vidad del trabajo humano, tendiente, por ejemplo, a la elaboración de alguna parte del pro-ducto total, es indispensable que la producción de esa parte se especialice, que se convierta en una producción especial, relacionada con la producción en masa y que, por lo tanto, requiera (y permita) el empleo de máquinas, etc. Eso por un lado. Por el otro, el progreso de la técnica en la sociedad capitalista consiste en la socialización del trabajo, la cual exige indispensable-mente que se especialicen las diversas funciones del proceso de producción, que se conviertan de productos fraccionados, aislados, repetidos en cada establecimiento dedicado a esa pro-ducción, en socializados, concentrados en un nuevo establecimiento, con miras a satisfacer las necesidades de toda la sociedad. Citaré un ejemplo.

“Últimamente, en Estados Unidos de Norteamérica las fábricas de la industria maderera se especializan cada vez más, “surgen plantas para la elaboración exclusiva de mangos de hacha, por ejemplo, o de palos de escoba o de mesas plegadizas [... ] La mecanización sigue adelante, continuamente se inventan nuevas máquinas que simplifican y abaratan determinado aspecto de la producción [... ] Cada rama, la de mueblería, por ejemplo, se convirtió en una especiali-dad y requiere máquinas y obreros especializados [... ] En la producción de carruajes, las llantas se fabrican en establecimientos especiales de Missouri, Arkansas, Tennessee; los rayos de ruedas se manufacturan en Indiana y Ohio; los cubos de ruedas se hacen en fábricas especiales de Kentucky eIllinois. Todas estas partes sueltas son adquiridas por empresas determinadas, cuya especialidad son las ruedas enteras. De esta manera, una buena decena de establecimientos participan en la fabricación de algún carruaje barato” (señor Tverskoi, “Diez años en Norteamérica”. Viéstnik Evropi, 1893, I.-Citado según Nik.-on, página 91, nota 1).

De esto se desprende hasta qué punto es errónea la aseveración de que en la sociedad capitalista el crecimiento del mercado provocado por la especialización del trabajo social, debe terminar el día en que todos los productores naturales se conviertan en productores de mercancías. Hace tiempo que la fabricación de carruajes en Rusia se trasformó en mercantil; sin embargo, las llantas siguen fabricándose aún en cada uno de los establecimientos de carruajes (o de ruedas); la técnica es baja y la producción está fraccionada entre la masa de productores. El progreso de la técnica debe traer aparejada la especialización de las diferentes partes de la producción, su socialización y por consiguiente la ampliación del mercado.

Aquí corresponde hacer una advertencia. Lo expuesto, en modo alguno conduce; a la nega-ción de la tesis de que una nación capitalista no puede existir sin mercados exteriores. En la producción capitalista el equilibrio entre la producción y el consumo sólo se logra mediante una serie de fluctuaciones. Cuanto mayor es el volumen de la producción, cuanto más amplio el círculo de consumidores previsto, tanto más fuertes resultan esas fluctuaciones, se com-prende, pues, que cuando la producción burguesa alcanza un alto grado de desarrollo, resulta imposible ya contenerla dentro del marco del Estado nacional: la competencia obliga a los capitalistas a ampliar de continuo su producción y a buscar mercados en el exterior para la venta en masa de sus productos. Es evidente que, para una nación capitalista, la necesidad de mercados exteriores afecta tan escasamente la ley por la cual el mercado es una simple expresión de la división social del trabajo en la economía mercantil (y que, por ende, puede crecer tan infinitamente como la misma división del trabajo) como las crisis a la ley del valor. Las lamentaciones sobre los mercados aparecieron en las publicaciones rusas solo cuando nuestra producción capitalista logró pleno desarrollo en determinadas ramas (industria textil del algodón, por ejemplo), abarcó casi todo el mercado interior y se concentro en un pequeño número de grandes empresas. La mejor prueba de que precisamente los intereses de nuestra gran industria capitalista son los que sirven de base material para estos comentarios y “pro-blemas” sobre mercados, es el hecho de que en nuestras publicaciones nadie ha profetizado aún la ruina de nuestra industria artesanal por falta de “mercados”, aunque la industria artesanal produce valores por más de mil millones de rublos y trabaja para ese mismo “pueblo” empobrecido. Las lamentaciones sobre la ruina de nuestra industria por falta de mercados no son otra cosa que una maniobra apenas disfrazada de nuestros capitalistas, que de esta manera presionan sobre la política, identifican (en modesta confesión de su “impotencia”) los intereses de su bolsillo con los del “país” y son capaces de empujar al gobierno por el camino de la política colonial de conquistas y aun de arrastrarlo a la guerra, en salvaguardia de esos intereses “del Estado”. ¡Hace falta todo el abismo infinito de la utopía e ingenuidad populistas para confundir las lamentaciones acerca de los mercados -lágrimas de cocodrilo de una burguesía totalmente afianzada y ya ensoberbecida- con una prueba de la “impotencia” de nuestro capitalismo!

La segunda conclusión consiste en que el “empobrecimiento de las masas del pueblo (este miembro indispensable en toda disquisición populista sobre el mercado), lejos de obstaculizar el desarrollo del capitalismo, expresa su desarrollo, es condición de éste y lo fortalece. El capitalismo necesita del “obrero libre”, y el empobrecimiento se traduce justamente en que los pequeños productores se convierten en obreros asalariados. Este empobrecimiento de las masas es acompañado por el enriquecimiento de unos pocos explotadores; a la ruina y decadencia de los pequeños establecimientos siguen el fortalecimiento y desarrollo de los más grandes; ambos procesos contribuyen a la ampliación del mercado: el campesino “empobre-cido”, que vivía antes de su propia agricultura, vive ahora de un “salario”, es decir, de la venta de su fuerza de trabajo. Ahora tiene que comprar los artículos de consumo necesarios (aunque en menor cantidad y de peor calidad); por otra parte, los medios de producción de los cuales es liberado este campesino se concentran en manos de una minoría, se convierten en capital, y el producto entra al mercado. Sólo así se explica el fenómeno de que la expropiación en masa de nuestro campesinado en la época que siguió a la reforma haya sido acompañada, no por la reducción, sino por el aumento de la productividad global del país(10) y el incremento del mercado interno: es del dominio público el hecho de que la producción de las grandes fábricas y establecimientos afines ha aumentado enormemente, que también se han difundido de manera considerable las industrias de kustares(11) (tanto éstas como aquéllas trabajan principalmente para el mercado interno); asimismo aumentó la cantidad de cereal que circula en los mercados internos (el desarrollo del comercio de cereales en el interior del país).

La tercera conclusión -sobre el significado de la producción de medios de producción- exige la introducción de una enmienda en el esquema. Como ya se ha señalado, este esquema no pretende en modo alguno presentar todo el proceso del desarrollo capitalista; sólo se desea describir cómo se refleja en el mercado la trasformación de la economía natural en mercantil y de esta última en capitalista. Por este motivo se ha hecho abstracción en él de la acumulación. Pero en realidad, la sociedad capitalista no puede existir sin la acumulación, ya que la competencia obliga a cada capitalista, bajo amenaza de ruina, a ampliar su producción. Esa ampliación de la producción está descrita en el esquema: el productor I, por ejemplo, en el trascurso del intervalo entre el 3º y 4º períodos, amplió su producción C al triple: de 2 C a 6 C; en el pasado solía trabajar él solo en su establecimiento; ahora lo hace con dos obreros asalariados. Resulta claro que esta ampliación de la producción no pudo operarse sin la acumulación: fue necesa-rio levantar un taller especial con espacio para varias personas, adquirir mayor número de instrumentos de producción, comprar materia prima en cantidades mayores, y así sucesi-vamente. Lo mismo rice para el productor IV, quien ha ampliado la producción B. Esta ampliación de diversos establecimientos, la concentración de la producción, forzosamente tuvo que provocar (o incrementar, lo mismo da) la producción de medios de producción para los capitalistas: máquinas, hierro, carbón, etc. La concentración de la producción elevó la productividad del trabajo, suplantó el trabajo manual por el de la máquina y dejó sin ocupación a cierta cantidad de obreros. Por otro lado, aumentó la producción de estas máquinas y de otros medios de producción, que los capitalistas convertían en capital constante, y que comienza ahora a crecer con mayor rapidez que el capital variable. Si comparásemos, por ejemplo, el período 4º con el 6º, tendríamos que la producción de medios de producción ha crecido en una vez y media (puesto que en el primer caso figuran dos empresas capitalistas que requieren el aumento del capital constante, pero en el último caso ya hay tres): compa-rando este aumento con el crecimiento de la producción de medios de consumo, obtendríamos el mismo rápido ascenso de la producción de medios de producción, del cual hemos hablado más arriba.

Todo el sentido y significado de esta ley del más rápido crecimiento de los medios de producción, consiste precisamente en que el reemplazo del trabajo manual por el de las máquinas -en general, el progreso de la técnica de la industria de máquinas- requiere un desarrollo más intenso de la producción de hierro y carbón, verdaderos “medios de producción para los medios de producción”. Que el autor no ha entendido el sentido de esta ley y que los esque-mas del proceso le impidieron ver su verdadero contenido, se desprende con claridad de su declaración: “Vista desde afuera, semejante producción de medios de producción para medios de producción parece totalmente absurda, pero también [sic!] la acumulación de dinero para el dinero de Pliushkin(12) era un proceso [?!!] completamente absurdo. Pero ni uno ni otros saben lo que hacen”. Los populistas, se esfuerzan por demostrar lo mismo: lo absurdo del capitalismo ruso, que, según ellos, lleva a la ruina al pueblo sin brindar una organización superior de la producción. Desde luego, estos son cuentos. En el reemplazo del trabajo manual por el de las máquinas nada hay de “absurdo”; al contrario, en ello, precisamente, reside toda la labor progresista de la técnica humana. A medida que se desarrolla la técnica, el trabajo manual del hombre se deja a un lado, rempla-zado por máquinas cada vez más complejas: en la producción general del país ocupan un lugar cada vez mayor las máquinas y las materias necesarias para su fabricación(13).

Es necesario completar estas tres conclusiones con otras dos observaciones.

En primer lugar, lo expuesto no niega, en modo alguno, esa “contradicción en el modo capitalista de producción”, a la cual Marx se refiere en los siguientes términos: “Los obreros como compradores de mercancías son importantes para el mercado. Pero la sociedad capitalista tiende a reducir al mínimo el precio que les paga como vendedores de su mercancía, o sea, de su fuerza de trabajo”. (Das Kapital, Bd. II. S. 303. núm.32)(14). Ya se ha dicho más arriba que en la sociedad capitalista tampoco puede dejar de aumentar la parte de la pro-ducción social que produce medios de consumo. El desarrollo de la producción de medios de producción sólo relega a segundo plano la contradicción señalada, pero no la elimina. Sólo puede ser eliminada con la eliminación del propio modo capitalista de pro-ducción. Empero, se sobrentiende que sería completamente absurdo ver en esta contradicción un obstáculo para el pleno desarrollo del capitalismo en Rusia (tal como gustan hacerlo los populistas). Por lo demás, eso ya lo aclara bastante el esquema.

En segundo lugar, al analizar la correlación entre el crecimiento del capitalismo y el “mercado”, es imposible olvidar la indiscutible verdad de que el desarrollo del capitalismo trae consigo, inevitablemente, la elevación del nivel de las necesidades de toda la población y también del proletariado industrial. Esta elevación se forma en general por la aceleración del intercambio de productos, que conduce a contactos más frecuentes entre los habitantes de la ciudad y el campo, de distintos puntos geográficos, etc. Ello es también producto de la unión y concentración del proletariado industrial, que elevan su conciencia y su sentido de la dignidad humana, y le brindan la posibilidad de luchar con éxito contra las tendencias rapaces del régimen capitalista. Esta ley de elevación de las necesidades se hizo sentir con toda su fuerza en la historia de Europa; basta comparar, por ejemplo, al proletariado francés de fines del siglo XVIII con el de fines del siglo XIX, o al obrero inglés de 1840(15) con el actual. Esta misma ley está surtiendo su efecto también en Rusia: el rápido desarrollo de la economía mercantil y del capitalismo en la época posterior a la Reforma ocasionó igualmente la elevación del nivel de las necesidades del “campesinado”: los campesinos comenzaron a vivir con “mayor aseo” (en lo que atañe a la vestimenta, la vivienda, etc.). Que este fenómeno, sin duda alguna progresista, debe ser acreditado al capitalismo ruso y a nada más, se comprueba, aunque sólo sea por el hecho notorio (señalado por todos los investigadores de nuestras industrias artesanales y de la economía campesina en general) de que los campesinos de los centros industriales son mucho más “aseados” que los que se dedican únicamente a la agricultura y casi no han sido tocados por el capitalismo. Se entiende que este fenómeno se manifiesta, ante todo y con mayor facilidad, en la asimilación del aspecto puramente exterior y aparente de la “civilización”, pero sólo reaccionarios empedernidos del tipo del señor V. V. son capaces de deplorar este fenómeno y no ver en él otra cosa que “decadencia”.

VII

Para entender en qué consiste propiamente el “problema de los mercados”, lo mejor sería comparar la concepción populista del proceso con la marxista que ilustran los esquemas 1º (sobre intercambio entre los capitalistas del sector A, y los productores directos del W) y 2º (sobre trasformación de la economía natural de seis productores en economía capitalista).

Si tomamos el primer esquema, no podremos explicarnos nada. ¿Por qué se desarrolla el capitalismo? ¿De dónde proviene? Se lo presenta como algo “accidental”, cuya aparición se atribuye a que “hemos errado el camino”..., o a su “implantación” por las autoridades. ¿Por qué “se empobrece la masa”? El esquema tampoco da respuesta a esto y en lugar de ofrecer una, los populistas se evaden con frases sentimentales sobre el “régimen consagrado por los siglos”, sobre la “desviación del buen camino” y otras bagatelas para las que tan ingenioso se muestra el famoso “método subjetivo en la sociología”.

La incapacidad para explicar el capitalismo y la preferencia por las utopías en lugar del estudio y la comprensión de la realidad, conducen a negar el significado y la fuerza del capitalismo. Exactamente como si se tratara de un enfermo desahuciado que no tiene de dónde sacar fuerzas para su mejoría; y aportaríamos al estado de este enfermo un alivio insignifi-cante, apenas perceptible, si dijéramos que está en condiciones de desarrollarse a expensas de la producción de “medios de producción para los medios de producción”. Pues para ello se requiere el desarrollo de la técnica del capitalismo(16) y “nosotros vemos” que precisamente es este desarrollo el que falta. Para ello sería menester que el capitalismo abarcara todo el país, pero “vemos que no es posible, en modo alguno, llegar al desarrollo general del capitalismo”.

Por el contrario, si aceptamos el segundo esquema, ya no nos parecerá casual el desarrollo del capitalismo, ni el empobrecimiento del pueblo. Ambos son los compañeros inevitables del crecimiento de la economía mercantil basada en la división del trabajo social. El problema del mercado queda totalmente eliminado, porque el mercado no es otra cosa que la expresión de esa división del trabajo y de la producción mercantil. El desarrollo del capitalismo se nos presenta ya, no sólo como posible (lo que en el mejor de los casos(17) podría haber demostrado el autor), sino como indispensable, porque el progreso de la técnica, debido a que la economía social está basada en la división del trabajo y en la forma mercantil del producto, no puede menos que conducir a la consolidación y al arraigo del capitalismo.

Ahora cabe preguntarse: ¿por qué hay que aceptar precisamente el segundo punto de vista? ¿Y en qué reside lo acertado de tal criterio?

En los hechos de la realidad económica de la Rusia actual.

En el segundo esquema el centro de gravedad está en el paso de la economía mercantil a la capitalista, en la diferenciación de los productores de mercancías en capitalistas y proleta-riado. Y si analizamos los fenómenos de la actual economía social de Rusia, veremos que el lugar principal lo ocupa precisamente la diferenciación de nuestros pequeños productores. Si tomamos a los campesinos-agricultores, veremos, por un lado, campesinos que abandonan en masa la tierra, pierden su independencia económica y se convierten en proletarios, y por él otros campesinos que amplían continuamente su área sembrada y mejoran sus cultivos. Por un lado, campesinos que pierden sus aperos de labranza y su ganado, y por el otro campesinos que introducen herramientas más modernas, empiezan a adquirir máquinas, etc. [Véase V. V.: Tendencias progresistas en la explotación agrícola] Por un lado, campesinos que abandonan sus tierras, venden sus nadiel o los entregan en arriendo; por el otro, campesinos que toman en arriendo tierras de nadiel y se lanzan con avidez a la compra de tierras de propiedad privada. Estos son hechos notorios y desde hace mucho tiempo establecidos(18), cuya única explicación se halla en las leyes de la economía mercantil, que también diferencian a nuestro campesinado “comunal” en burguesía y prole-tariado. Si tomamos a los artesanos, nos encontraremos que en la época de la posreforma no sólo surgían nuevas industrias artesanales y se desarrollaban con mayor rapidez las viejas [este fenómeno es el resultado de dicha diferenciación del campesinado agricultor, el resultado de una división social progresiva del trabajo(19), sino que, además, la masa artesana se depauperaba cada vez más, caía en la miseria y perdía su independencia económica, mientras una insignificante minoría se enriquecía a costa de esa masa, acumulaba enormes capitales, se convertía en intermediaria, tomaba en sus manos las ventas y terminaba por organizar en la enorme mayoría de nuestras industrias de kustares un sistema doméstico de producción en gran escala, de tipo ya totalmente capitalista.

La presencia de estas dos tendencias opuestas en el seno de nuestros pequeños productores indica con claridad que el capitalismo y el empobrecimiento de las masas no sólo no se excluyen, sino que, por el contrario, se condicionan recíprocamente, y demuestra en forma irrefutable que el capitalismo constituye hoy la base fundamental de la vida económica de Rusia.

He aquí por qué no resulta una paradoja decir que la respuesta al “problema de los mercados” está precisamente en la diferenciación del campesinado.

No es posible dejar de observar también que el planteo mismo (tan en boga) del famoso “problema de los mercados”, oculta una serie de absurdos. La fórmula habitual (véase el § I) se basa directamente en las más inverosímiles hipótesis, tales como que los sistemas econó-micos de la sociedad pueden ser creados o destruidos por voluntad de determinado grupo de personas, de la “intelectualidad” o del “gobierno” (pues de otro modo no cabría plantearse preguntas como ¿”puede” el capitalismo desarrollarse? o ¿”debe” Rusia pasar por el capi-talismo?, ¿”conviene” conservar la comunidad rural?, etc.), que el capitalismo impide el empobrecimiento del pueblo, que el mercado es algo separado e independiente del capita-lismo, una especie de condición particular de su desarrollo.

Si no se rectifican estos absurdos será imposible resolver el problema.

Supongamos, en efecto, que a la pregunta: “¿puede desarrollarse el capitalismo en Rusia, cuando la masa del pueblo es pobre y continúa empobreciéndose cada vez más?”, se le ocurriera a alguien contestar del modo siguiente: “sí, puede, porque el capitalismo no se desarrollará a expensas de los artículos de consumo, sino de los medios de producción”. Es evidente, que tal respuesta se basa en la idea en todo sentido justa de que el crecimiento de la productividad global de una nación capitalista se efectúa principalmente a expensas de los medios de producción (vale decir, más sobre la base de éstos que de los artículos de consu-mo), pero es más evidente aun que semejante respuesta no puede hacer avanzar ni en un ápice la solución del problema, así como es obvio que no puede extraerse una deducción justa de un silogismo cuando es correcta la premisa menor, pero absurda la mayor. Semejante respuesta (lo repito una vez más) presupone que el capitalismo se desarrolla, va abarcando todo el país, pasa a una etapa, técnica superior (a la gran industria mecanizada), en tanto que la pregunta se basa precisamente en la negación de la posibilidad del desarrollo capitalista y del reemplazo de la pequeña producción por la grande.

El “problema de los mercados” debe ser trasladado de la esfera de las estériles especulaciones sobre “lo posible” v “lo debido” al terreno de la realidad, al del estudio y la explicaciónde qué características va adquiriendo el orden económico en Rusia y por qué adquiere precisamente esas características y no otras.

Me limitaré a citar algunos ejemplos extraídos del material que tengo a mi disposición, para mostrar de manera concreta qué clase de datos sirven de base a la exposición precedente.

Para mostrar la diferenciación de los pequeños productores y el hecho de que se produce entre ellos no sólo un proceso de empobrecimiento, sino también de creación (relativamente) de la gran economía burguesa, citaré los datos correspondientes a tres distritos exclusivamente agrícolas de la Rusia europea, que pertenecen a distintas provincias: el del Dniéper en la provincia de Táurida, el distrito de Novoúzensk en la provincia de Samara y el distrito de Kámishin en la provincia de Sarátov. Los datos fueron extraídos de las recopilaciones de estadísticas de los zemstvos. A fin de adelantarme a posibles objeciones acerca de que los distritos escogidos carecen de características típicas (en nuestras redones remotas, que casi no conocieron el régimen de servidumbre y cuya población data en gran parte de la época posterior a la reforma, de la época del régimen “libre”, el proceso de diferenciación marchó, en verdad, a paso mucho más acelerado que en el centro del país), diré lo siguiente:

1) De los tres distritos continentales de la provincia de Táurida, hemos elegido el del Dniéper por ser totalmente ruso [0,6 por ciento de hogares de colonos] y estar poblado por campesinos de las comunidades.

2) Los datos sobre el distrito de Novouzensk se refieren únicamente a la población rusa (comunal) [véase Recopilaciónde datos estadísticos del distrito de Novouzensk, pág. 432-439. Columna a], con exclusión de los llamados jutoríanie(20), es decir, de los campesinos comunales que se segregaron de la comunidad para establecerse por cuenta propia en tierras adquiridas o arrendadas. La incorporación de estos representantes directos de una agricultura capitalista(21) aumentaría considerablemente la diferenciación.

3) Con respecto al distrito de Kámishin se ha tomado en cuenta sólo los datos relativos a la población granrusa (de las comunidades).

En esas Recopilaciones, la clasificación se ha hecho de acuerdo con la cantidad de deciatinas sembradas por familia en el caso del distrito del Dniéper y según la cantidad de animales de laboreo en los otros casos.

En el caso del distrito del Dniéper, el grupo pobre está compuesto por los hogares que no cultivan tierra alguna y los que cultivan hasta 10 deciatinas por familia; en los distritos de Novoúzensk y Kámishiri, las familias sin animales de tiro y con uno solo. Al grupo medio: en el distrito del Dniéper las familias con 10 a 25 deciatinas de tierra labrantía por hogar; en el de Novouzensk, las familias con 2-4 animales de tiro cada una y en el de Kámishin, his que po-seen 2-3 animales de tiro cada una. En el grupo próspero están incluidas las familias con más de 25 deciatinas de sementaras (distrito del Dniéper) o con más de 4 animales de tiro (distrito de Novouzensk) y con más de 3 (distrito de Kámishin).

 

 

De estos datos se desprende claramente que dentro de nuestro campesinado agrícola y comu-nal tiene lugar no un proceso de empobrecimiento y ruina en general, sino de diferenciación en burguesía y proletariado. Una enorme masa de campesinos (el grupo pobre) –aproximada-mente la mitad, término medio– pierde su independencia económica. Les corresponde ahora apenas una ínfima parte del total de la agricultura de los campesinos locales, un 13 por ciento (término medio) del área sembrada; a cada hogar le corresponden 3-4 deciatinas de tierra cultivada. Para tener idea de lo que esto significa, diremos que cada familia campesina de la provincia de Táurida, para poder subsistir exclusivamente de su agricultura independiente, sin recurrir a las llamadas “ocupaciones auxiliares”, necesitaría disponer de 17 a 18 deciatinas sembradas(22). Resulta claro que los representantes del grupo pobre se mantienen mucho menos con su propia agricultura que con las ocupaciones auxiliares, o sea, con la venta de su fuerza de trabajo. Y si recurrimos a datos más detallados que caracterizan la situación de los campe-sinos de este grupo, veremos que éste precisamente es el que provee el mayor contingente de campesinos que abandonan su hacienda, que carecen de aperos de labranza, entregan en arriendo sus nadiel y salen en busca de trabajo. Los campesinos de este grupo representan a nuestro proletariado rural.

Pero por el otro lado, entre estos mismos campesinos comunales se destaca, un grupo en todo sentido diferente y de carácter diametralmente opuesto. Los campesinos del grupo superior poseen sementeras 7-10 veces mayores que las del inferior. Si comparamos estas sementeras (de 23 a 40 deciatinas por familia) con la cantidad “normal” de deciatinas sembradas que permiten a una familia vivir holgadamente de la agricultura, veremos que aquéllos superan a ésta en 2--3 veces. Resulta evidente que este campesinado ya se ocupa de la agricultura con el objeto de obtener ganancias, para comerciar con el cereal. Ahorran sumas considerables y las invierten en el mejoramiento de sus haciendas y de sus cultivos, adquiriendo, por ejemplo, máquinas agrícolas y aperos más perfeccionados. En el distrito de Novouzensk, por ejemplo, el 14 por ciento de las familias posee por lo general aperos agrícolas de mejor calidad; en cuanto a los campesinos del grupo superior, el 42 por ciento de las familias posee esta clase de aperos (de tal modo, a los campesinos del grupo superior corresponde el 75 por ciento del total de fami-lias del distrito que poseen aperos agrícolas perfeccionados) y en sus manos está concentrado el 82 por ciento de los aperos de labranza de calidad que posee el “campesinado”(23). Los campesinos de este grupo superior ya no pueden arreglarse con su sola fuerza de trabajo para atender sus cultivos, y por ello recurren a la contratación de obreros. En el distrito de Novoú-zensk, por ejemplo, el 35 por ciento de las familias del grupo superior tiene obreros asala-riados permanentes (sin contar a aquellos que se contratan por temporada, por ejemplo, para la cosecha y otras faenas); lo mismo sucede en el del Dniéper. En una palabra, los campesinos del grupo superior representan ya, indudablemente, la burguesía. Su fuerza se basa, no ya en la explotación de otros productores (como en el caso de los usureros y “kulaks”), sino en la organización independiente(24) de la producción: en manos de este grupo, que constituye apenas 1/5 del campesinado, está concentrada ahora más de la mitad del total de la superficie sembrada [tomo el término medio general de los tres distritos]. Si tenemos en cuenta que la productividad del trabajo (es decir, las cosechas) de estos campesinos es infinitamente superior a la que obtienen los proletarios del grupo inferior, que arañan la tierra, no es posible sustraerse a la conclusión de que la principal fuerza motriz en la producción de cereales es la burguesía rural.

¿Qué influencia debía ejercer esta división del campesinado en burguesía y proletariado [los populistas no ven en este proceso otra cosa que el “empobrecimiento de las masas”] sobre la magnitud del “mercado”, es decir, sobre la magnitud de la parte del cereal que se convierte en mercancía? Es evidente que esa parte debía acrecentarse en grado considerable, porque la cantidad de cereal en manos de los campesinos del grupo superior excedía en mucho sus propias necesidades y se enviaba al mercado. Por otro lado, los miembros del grupo interior debían comprar la parte de cereal que les faltaba con el dinero obtenido de su trabajo asalariado.

Para citar datos más precisos, sobre este problema tendremos que recurrir, no ya a las recopi-laciones de estadísticas de los zíemstvos, sino a la obra de V. Póstnikov, La explotación agrícola en el sur de Rusia. Póstnikov describe, según datos de las estadísticas de los zemstvos, la explotación agrícola en tres distritos continentales de la provincia de Táurida (Berdiansk, Melitópol y Dniéper), y la analiza tomando los distintos grupos de campesinos [divididos en 6 categorías de acuerdo con la superficie de tierra labrantía de que disponen:

1) los que no cultivan tierra alguna;

2) los que cultivan hasta 5 deciatinas;

3) los que cultivan de 5 a 10;

4) de 10 a 25;

5) de 25 a 50 y

6) arriba de 50 deciatinas]. Para examinar la relación de los distintos grupos con el mercado, divide la superficie sembrada de cada hacienda agrícola en 4 partes, a saber:

1) área de mantenimiento, como denomina Póstnikov a la parte que produce la semilla necesaria para la siembra;

2) área alimentaria, destinada a producir el sustento necesario para la manutención de la familia y los trabajadores;

3) área forrajera, destinada a proveer de alimento a los animales de labor y, finalmente, =

4) área comercial o mercantil, que provee el producto que se trasforma en mercancía y es enajenado en el mercado. Se sobrentiende que sólo esta última área proporciona ingresos en dinero, las demás en especie, es decir, productos que son consumidos en la propia hacienda.

Al hacer el cálculo de la dimensión de cada una de estas áreas en los distintos grupos del campesinado según la cantidad de tierra labrantía de que disponen, Póstnikov nos ofrece el siguiente cuadro:

Observaciones al cuadro:

1) Póstnikov no da la penúltima columna; el cálculo es mío.

2) Determina el ingreso en dinero partiendo del supuesto de que toda el área comercial está sembrada con trigo y calculando el promedio del rendimiento de la cosecha y el promedio del precio del cereal.

Estos datos demuestran que cuanto más grande es la hacienda, mayor es su carácter mercantil y mayor la proporción de cereal que produce para la venta [12-38-52-61 por ciento en los respectivos grupos]. Los principales agricultores, los campesinos de los dos grupos más fuertes (poseen más de la mitad de toda la tierra labrantía), venden más de la mitad de toda su producción agrícola [52 y 61 por ciento].

De no haber existido división del campesinado en burguesía y proletariado, o, en otras palabras, si la superficie de tierra labrantía hubiese estado distribuida entre todos los “campesinos” “equitativamente”, todoslos campesinos pertenecerían al grupo medio (el que cultiva de 10 a 25 deciatinas), y al mercado llegaría sólo el 36 por ciento del cereal, es decir, el producto de 518.136 deciatinas bajo cultivo (36 por ciento de 1.439.237 = 518.136). En cambio, tal como se desprende del cuadro, ahora va al mercado el 42 por ciento del cereal, producto de 608.869 deciatinas. De este modo, “el empobrecimiento de las masas”, la completa decadencia de las haciendas del 40 por ciento de los campesinos (del grupo pobre one no cultiva más de 10 deciatinas), la formación del proletariado rural, todo esto condujo a que se lanzara al mercado el producto del cultivo de 90 MIL deciatinas(25).

En modo alguno quiero decir que el crecimiento del “mercado” como consecuencia de la diferenciación del campesinado, quede limitado a esto. Ni mucho menos. Hemos visto, por ejemplo, que los campesinos adquieren mejores herramientas de trabajo, es decir, invierten sus ahorros en la “producción de medios de producción”. Hemos visto que además del cereal, en el marcado apareció otra mercancía: la fuerza de trabajo humana. No menciono todo esto sólo porque presento este ejemplo con un propósito limitado y particular: mostrar que el empobrecimiento de las masas aquí, en Rusia, conduce efectivamente a la intensificación del desarrollo de la economía mercantil y capitalista. Elegí con toda intención un producto como el cereal, que siempre v en todas partes es el que entra más tarde y con mayor lentitud en la circulación mercantil. Por esa razón se analizan las localidades exclusivamente agrícolas.

Tomaré ahora otro ejemplo, que se refiere a una región puramente industrial, la provincia de Moscú. Los estadísticos de los zemstvos describen la economía campesina en los tomos VI y VII de la Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscúque contienen varios estudios excelentes sobre las industrias de kustares. Me limitaré a citar un pasaje del capítulo La industria artesanal de encajes(26), que explica cómo y por qué causas las industrias artesanales campesinas se desarrollaron con particular rapidez en la época posterior a la Reforma.

La industria del encaje nació en la segunda década del presente siglo en dos aldeas vecinas pertenecientes a la circunscripción de Vorónov, distrito de Podolsk. “En la década de 1840 empieza a extenderse paulatinamente hacia las otras aldeas vecinas, sin llegar, empero, a abarcar todavía una gran región. Mas a partir de 1860, en especial en los últimos 34 años de esa década, se propaga con rapidez a todos los alrededores”.

De las 32 aldeas en que hoy existe esta industria artesanal surgió:

En 2 de las aldeas en 1820

En 4 de las aldeas en 1840

En 5 de las aldeas en los años 60

En 7 de las aldeas en 1870-1875

En 14 de las aldeas en 1876-1879

“Si ahondamos en las causas que dan origen a tal fenómeno -dice el autor del estudio-, es decir, al de una propagación extraordinariamente rápida de esa industria artesanal, precisa-mente en el curso de los últimos años, veremos que, por un lado, las condiciones de vida del campesinado en este lapso empeoraron en grado considerable, y por el otro, las necesidades de la población -de la parte que se halla en situación más favorable-, han crecido notablemente”.

En confirmación de lo dicho, el autor extrae de las estadísticas del zemstvo de Moscú los siguientes datos, que presento en forma de cuadro(27):

 

“Estas cifras -continúa el autor- demuestran con elocuencia que el número total de caballos, vacas y ganado menor en esta circunscripción ha aumentado, pero que este incremento de la prosperidad correspondió a individuos aislados, prácticamente a los pertenecientes a la categoría de los campesinos propietarios de 2-3 y más caballos [. ..] Vemos, en consecuencia, que junto con el aumento del número de campesinos que carecen en absoluto de vacas y caballos crece también el de los que cesan de cultivar la tierra: si se carece de animales, tampoco se dispone de suficiente cantidad de abono; la tierra se agota, no vale la pena seguir cultivándola. Para su propio sustento y el de su familia, para no morirse de hambre, no basta que en la industria artesanal trabajen sólo los hombres -ellos lo hacían también antes, cuando no tenían faenas rurales que realizar-; es menester que también los otros miembros de la familia busquen una ocupación auxiliar...

“...Los guarismos del cuadro nos muestran también otro fenómeno: en esas aldeas y poblados aumentóasimismo el número de personas que poseen 2 ó 3 caballos y vacas. Por lo tanto, la prosperidad de estos campesinos se incrementó, pero al mismo tiempo dijimos que 'todas las mujeres y niños de tal o cual aldea trabajan en la industria artesanal'. ¿Cómo se explica tal fenómeno? Para explicárnoslo tendremos que estudiar cómo viven estas aldeas, conocer más de cerca la situación de las familias, y sólo entonces estaremos tal vez en condiciones de juzgar qué origina este tremendo afán de producir mercancías para la venta.

“Desde luego, no nos pondremos aquí a investigar en detalle por qué afortunadas circuns-tancias comienzan a destacarse poco a poco, en el ambiente campesino, los individuos y familias más fuertes, cuál es el origen de su prosperidad y qué condiciones sociales permiten que esa prosperidad, una vez que aparece, pueda crecer con rapidez y aumentar a tal punto que eleva considerablemente a una parte de los aldeanos por sobre los demás. Para observar este proceso, basta citar una de las manifestaciones más comunes de la vida en la aldea. En una aldea dada, cierto campesino tiene fama entre sus vecinos de hombre sano, fuerte, sobrio y trabajador; posee una familia numerosa, en la cual predominan los hijos varones que se distinguen por su misma fuerza física y buenas costumbres; viven todos juntos, la familia no se ha dividido; reciben un nadiel para 4 ó 5 personas. Es evidente que para cultivar esa parcela no hace falta tanta mano de obra. Así, dos o tres de los hijos trabajan permanentemente en una industria artesanal, en la misma localidad o fuera de ella, y sólo cuando hay que segar el heno abandonan por breve tiempo la industria para ayudar a la familia en las faenas rurales. Los ingresos de todos los miembros de la familia no se fraccionan, sino que van a engrosar el patrimonio común: si existen otras circunstancias favorables, este patrimonio excede conside-rablemente la suma que se invierte para satisfacer las necesidades de la familia. Aparece el ahorro, gracias al cual la familia puede dedicarse a la industria en mejores condiciones: puede comprar la materia prima en efectivo y de primera mano, y vender el artículo elaborado en el momento oportuno, cuando está en precio, sin recurrir a toda clase de 'intermediarios', comerciantes, etc.

“Surge así la posibilidad de contratar a un obrero, después a otro, o de entregar trabajo a domicilio a campesinos pobres que ya no tienen medios para desenvolverse independientemente. A cosecuencia de estas y otras circunstancias parecidas, la familia fuerte a que nos referimos ya está en condiciones de obtener beneficios no sólo de su trabajo exclusivamente personal. No hablamos aquí, por supuesto, de aquellos casos en que surgen de tales familias personajes conocidos con el nombre de kulaks o usureros; sólo examinamos las manifestaciones más comunes en el medio campesino. Los cuadros incluidos en el tomo II de la Recopilación y en el fase. 1 del tomo VI muestran con claridad cómo, a medida que empeora la situación de una parte del campesinado, en la mayoría de los casos aumenta la prosperidad de otra pequeña parte de éste, o de individuos aislados.

“A medida que se extienden las ocupaciones en la industria artesanal, se hace más frecuente el intercambio con el mundo exterior, con la ciudad, en este caso concreto con Moscú, y algunos de los hábitos urbanos penetran poco a poco en la vida de la aldea y se manifiestan, al principio, precisamente en el seno de estas familias más prósperas. Aparece el samovar, la vajilla de vidrio y de loza necesaria, la vestimenta es 'más pulcra'. Mientras que al principio esta mayor pulcritud en el vestir se manifiesta entre los hombres en el hecho de que empiezan a usar botas en lugar del calzado rústico, entre las mujeres el uso de zapatos y botitas constituye la culminación de ese proceso; ella prefiere, antes que nada, los percales de vivos colores y dibujos, los pañuelos, los hermosos chales de lana y otras novedades semejantes...

“...Desde 'tiempos inmemoriales' es costumbre en las familias campesinas rusas que la mujer confeccione la ropa del esposo, la suya propia y la de sus hijos [... ] Cuando cultivaban su propio lino, gastaban menos dinero en la compra de telas y demás elementos necesarios para la vestimenta, y ese dinero lo obtenían con la venta de gallinas, huevos, hongos, bayas, de alguna madeja de hilo sobrante o de un retazo de lienzo que no hacía falta. Todo lo demás se producía en casa. Estas condiciones, es decir, la producción doméstica de todos aquellos artículos que se descontaba debían hacer las campesinas, y el hecho de que en ello empleaban todo su tiempo libre de las faenas agrícolas explican, en este caso, el desarrollo extremada-mente lento de la industria doméstica del encaje en las aldeas de la circunscripción de Vorónov. Los encajes eran hechos de preferencia por las jóvenes de las familias más pudientes o más numerosas, donde no era indispensable que todas las manos femeninas disponibles se dedicaran al hilado del lino y al tejido del lienzo. Pero poco a poco los percales e indianas baratos empezaron a desalojar al lienzo. A esto se sumaron otras circunstancias: que la cosecha de lino se perdía o que se le ocurría a la mujer hacerle a su esposo una camisa de percal rojo y para ella un vestido más elegante; y así, paso a paso, la costumbre de tejer en casa distintos lienzos y paños para la confección de la vestimenta campesina va desapareciendo o se reduce al mínimo. Y también el tipo de vestimenta va experimentando cambios, debido en parte a la desaparición paulatina de las telas de producción casera y a su reemplazo por las de producción fabril...

“... Esto explica que la mayoría de la población se empeñe en producir mercancías para la venta y emplee en ello inclusive toda la mano de obra infantil”.

Este sencillo relato de un atento observador muestra con toda claridad cómo se opera en el seno de nuestra masa campesina el proceso de división del trabajo social, cómo todo eso conduce a la intensificación de la producción mercantil [y, por consiguiente, del mercado] y cómo esta producción mercantil por sí sola, es decir, en virtud de las relaciones en que coloca al productor con respecto al mercado, lleva a trasformar la compra y la venta de la fuerza de trabajo humana en el “fenómeno más común”.

VIII

Para finalizar, tal vez no esté de más ilustrar este discutido problema, -ya demasiado cargado de abstracciones, esquemas y fórmulas, nos parece- con el análisis de la argumentación de uno de los más recientes y destacados representantes de la “concepción corriente”

Me refiero al señor Nikolai-on(28).

Éste ve el mayor “obstáculo” para el desarrollo del capitalismo en Rusia en la “reducción” del mercado interno y en la “disminución” del poder adquisitivo del campesinado. La capitaliza-ción de las industrias artesanales -dice- ha desalojado a la producción doméstica de artículos; el campesino se ve obligado a comprar su vestimenta. Para obtener el dinero necesario, ha tenido que recurrir al cultivo intensivo de la tierra y, debido a que la superficie del nadiel le resultaba insuficiente, fue ampliando sus cultivos hasta mucho más allá de lo que aconseja una agricultura racional; provocó el alza de los precios de las tierras arrendables hasta límites escandalosos, y terminó arruinándose. El capitalismo se cavó su propia fosa, condujo la “economía popular” a la terrible crisis del año 1891, y... se estancó, falto de base en qué apoyarse y sin fuerzas para continuar “por el camino emprendido”. Conciente de que “nosotros nos hemos desviado del orden popular consagrado por los siglos”, Rusia espera ahora... que las autoridades adopten la disposición de “injertar en las comunidades rurales la gran producción”.

¿En qué consiste el absurdo de esta teoría “siempre nueva” (para los populistas rusos)?

¿Acaso en el hecho de que su autor no comprende la significación de la “producción de medios de producción para medios de producción”? Claro está que no. El señor Nik-on conoce muy bien esta ley, y recuerda inclusive que se había manifestado también aquí (págs. 186, 203 y 204). Es verdad que gracias a su talento para rebatirse a sí mismo con sus propias contradicciones, a veces olvida esta ley (ver pág. 123), pero lo cierto es que la rectificación de tales contradicciones no rectificaría en modo alguno el razonamiento fundamental (ya citado) del autor.

El absurdo de su teoría radica en que no sabe cómo explicar nuestro capitalismo y elabora sus razonamientos acerca de éste sobre la base de meras ficciones.

El señor Nik.-on considera “al campesinado”, que quedó arruinado debido al desplazamiento de la producción doméstica por la fabril, como algo homogéneo, orgánicamente unido, que reacciona como un solo hombre ante todas las manifestaciones de la vida.

Nada de eso sucede en la realidad. La producción mercantil no habría podido surgir en Rusia si no hubiesen existido separadamente las unidades productoras (los hogares campesinos), y todo el mundo sabe que en la práctica, cada uno de nuestros campesinos trabaja solo y con independencia de los demás, que produce por su cuenta y riesgo los productos que son de su propiedad privada, y que establece en forma individual su relación con el “mercado”.

Veamos cuál es la situación en el “campesinado”.

“Necesitado de dinero, el campesino aumenta su área de cultivo desmedidamente y se arruina.”

Pero sólo el campesino pudiente, que posee semilla para la siembra y suficiente cantidad de aperos de labranza y animales de labor, está en condiciones de ampliar sus cultivos. En efecto, tales campesinos (y son, como es notorio, la minoría) aumentan sus sementeras e intensifican la agricultura a tal punto, que ya no pueden arreglarse sin ayuda de obreros. En cambio, la mayoría no está en condiciones de satisfacer su necesidad de dinero intensificando la agri-cultura, pues carece de reservas y de suficientes medios de producción. Para obtener dinero, tales campesinos sale en busca de una “ocupación auxiliar”, es decir, lleva al mercado, no va sus productos, sino su fuerza de trabajo. El hecho de trabajar fuera del hogar conduce, como es natural, a la posterior decadencia de la explotación agrícola, y este campesino termina por ceder su nadiel en arriendo a un vecino rico de la misma comunidad, quien así redondea su hacienda. Este último, claro está, no consume personalmente el producto del nuevo nadiel, sino que lo envía al mercado. Se produce así el “empobrecimiento del pueblo”, el crecimiento del capitalismo y la ampliación del mercado. Pero eso no es todo. Nuestro campesino rico, ocupado totalmente en su explotación agrícola ampliada, ya no puede producir como antes para su propio consumo, digamos, por ejemplo, calzado: le resulta más ventajoso comprarlo hecho. En lo que respecta al campesino empobrecido, también él debe recurrir a la compra de calzado: no puede producirlo en su hacienda por la sencilla razón de que ya carece de ha-cienda propia. Surge la demanda de calzado y la oferta de trigo, que proviene del excedente en manos del campesino enriquecido, cuyo desarrollo económico progresivo tanto enternece al señor V. V. Los vecinos artesanos que producen calzado se hallan de pronto en situación parecida a la de los labradores: para poder comprar el cereal que su decadente hacienda ya no produce en cantidad suficiente, es necesario aumentar la producción. Y de nuevo, natural-mente, sólo puede aumentar su producción el artesano que ha acumulado ahorros, vale decir, el representante de la minoría; éste tiene la posibilidad de contratar a obreros o entregar trabajo a domicilio a los campesinos pobres. La mayoría de los artesanos no puede ni pensar en ampliar sus talleres: se darán por contentos si el enriquecido mayorista les “da trabajo”, o sea, si encuentran comprador para su fuerza de trabajo, que es su única mercancía. De nuevo se produce el empobrecimiento del pueblo, el crecimiento del capitalismo y la ampliación del mercado; se da un nuevo empuje al posterior desarrollo y ahondamiento de la división social del trabajo. ¿Dónde se detendrá este movi-miento? Nadie podría decirlo, como tampoco nadie podría decir dónde comenzó. Pero esto carece de importancia. Lo importante es sólo el hecho de que tenemos ante nosotros un proceso único orgánico, vivo, el proceso del desarrollo de la economía mercantil y creci-miento del capitalismo. La “descampesinización” de la aldea nos muestra el comienzo de ese proceso, su nacimiento, sus etapas iniciales; el gran capitalismo de las ciudades nos muestra su final, sus tendencias. Inténtese separar estos fenómenos, inténtese considerarlos aislada e independientemente uno del otro, y no se podrá dar coherencia a los razonamientos, no se podrá explicar un fenómeno ni el otro, ni el empobrecimiento del pueblo, ni el crecimiento del capitalismo.

Sin embargo, en estos casos ocurre, las más de las veces, que los autores de tales razona-mientos, que no tienen principio ni fin, no pueden explicar el proceso y ponen punto final a la investigación declarando que uno de los dos fenómenos, igualmente incomprensibles para ellos [y, por supuesto, precisamente aquel que contradice al “sentimiento moralmente desa-rrollado de una personalidad con pensamiento crítico”] es “absurdo”, “casual”, “cuelga en el aire”.

En realidad, lo único que “cuelga en el aire” son, por supuesto, sus propios razonamientos.

 

 

 

______________________________

✔(1) Sobrevalor, plusvalía (Mehrwert, según Marx). En sus trabajos de la década del 90 Lenin empleaba indistintamente ambos términos. Más tarde utiliza exclusivamente plusvalía. (Ed.)

✔(2) El esquema de la reproducción ampliada, con el progreso técnico incluido, se ha tomado directamente del manuscrito; aunque hay en él algunas cifras inexactas, ello no afecta el curso del razonamiento ni las conclusiones generales. (Ed.)

✔(3) En la columna “Medios de producción para medios de consumo” se da la suma total I (o + p), que incluye la parte destinada a la acumulación.

Es necesario tener presente que en el sector I la parte del valor nuevamente creado está encarnada por los instrumentos y materiales, que son medios de producción complementarios (por encima de la reposición) para este sector, pero no son medios de producción para el sector II. La parte de los medios de producción producidos que está destinada al sector II y la que queda en el sector I pueden juzgarse por la magnitud del capital constante, que en la práctica se conserva en funcionamiento durante el año siguiente en ambos sectores.

En el manuscrito se han deslizado dos errores: en lugar de 3.172 X dice 3.172, y en vez de 10.830 dice 10.828 X, como puede verse en e) esquema incluido en el texto. ( Ed.)

✔(4) No pretendo significar con esto que semejante fenómeno sea del todo imposible como aislado. Pero aquí no se trata de casos aislados, sino de la ley general del desarrollo de la sociedad capitalista.

✔(5) Por esta razón la deducción expuesta puede formularse también de otro modo: en la sociedad capitalista el aumento de la producción (y, por ende, del “mercado”) puede realizarse a expensas del aumento de los artículos de consumo, o -y esto principalmente- debido al progreso de la técnica, o sea, al desplazamiento del trabajo manual por el de la máquina, puesto que el cambio en la relación de v a c expresa precisamente la disminución del papel que desempeña el trabajo manual.

✔(6) m: significa mehrwert (sobrevalor), o sea, plusvalía. (Ed.)

✔(7) La parte del valor que resarce el capital constante se considera invariable, y por eso se omite.

✔(8) Esto se refiere igualmente a los períodos 5 y 8.

✔(9) Véase C. Marx, El capital, Buenos Aires, Ed. Cartago, 1956, t. I, pág. 88. (Ed.)

✔(10) Esto puede parecer discutible, tal vez en lo que atañe a la industria agrícola. “La producción de cereales está completamente estancada”, dice, por ejemplo, el señor N.-on. Llega a esta conclusión basándose en los datos correspondientes a sólo 8 años (1871--1878). Veamos los datos relativos a un período más prolongado; el de 8 años, por cierto, es demasiado corto. Comparemos los datos de la década del 60 [Recopilación estadística militar, 1871], de la década del 70 [los datos de N.-on] y de la del 80 [Recopilación de informes de Rusia, 1890]. Esos datos se refieren a 50 provincias de la Rusia europea y comprenden todos los cultivos, inclusive la papa.

✔(11) Kustar: este término se emplea por lo común para designar al pequeño productor de mer-cancías ocupado en la producción doméstica para la venta en el mercado. En sus trabajos hacía notar, sin embargo, la inexactitud y la falta de carácter científico de este término tra-dicional, ya que significa tanto el productor que trabaja para el mercado como el artesano que lo hace para el consumidor.

A fin de reflejar la diferencia existente entre estos dos grupos de productores, para los cuales el ruso posee términos distintos, se ha resuelto designar en la traducción con la palabra rusa kustar únicamente aquellos que trabajan para el mercado. (Ed.)

✔(12) Pliushlkin, personaje de Almas muertas de Gógol. (Ed.)

✔(13)Por lo tanto, se comprende que no es correcto dividir el desarrollo del capitalismo en desarrollo en amplitud y en profundidad: ambos se realizan igualmente a expensas de la división del trabajo; no existe diferencia “esencial” entre los dos momentos. La que realmente existe entre ellos se reduce a las distintas etapas del progreso de la técnica. Las etapas inferiores del desarrollo de la técnica capitalista -la cooperación simple y la manufactura- no conocían todavía la producción de medios de producción para medios de producción: ésta nace y alcanza enorme desarrollo sólo en la etapa superior de la gran industria mecanizada.

✔(14) Véase C. Marx, op- cít., t. II, pág. 248. (Ed.)

✔(15) Véase F. Engels: La situación de la clase obrera en Inglaterra en 1844. Es el estado de la más terrible y mugrienta miseria (en el sentido literal de la palabra), y de la total degrada-ción del sentido de la dignidad humana. [En español véase editorial Futuro, Buenos Aires, 1965. Ed.]

✔(16) Vale decir, el reemplazo de pequeñas unidades industriales por grandes, el desplazamiento del trabajo manual por las máquinas.

✔(17) Es decir, en el caso de que hubiera justipreciado y comprendido correctamente el significado de la producción de medios de producción.

✔(18) Los propios campesinos calificaron muy acertadamente este proceso de “descampesinización”. [Véase Revista rural de la provincia de Nizhni-Nóveorod, de 1892. N.-N., 1893, fase. III, págs. 186--187.]

✔(19) Uno de los mayores errores teóricos del señor Nikolai-on consiste en que él ignora este fenómeno.

✔(20) Pobladores del jútor, explotación agrícola independiente, pero ubicada dentro de la pro-piedad del terrateniente. (Ed.)

✔(21) En la práctica, 2.294 jutorumieposeen 123.252 deciatinas cultivadas (o sea, un promedio de 53 por agricultor). Emplean 2.662 obreros agrícolas (y 234 obreras). Poseen más de 40.000 caballos y bueyes y una gran cantidad de implementos de labor perfeccionados. Véase Reco-pilación de datos entadaticos del distrito de Novouzensk, pág. 453.

✔(22) En las provincias de Samara y Sarátov, esta norma es inferior en 1 vez y media, debido a que la situación de su población es menos próspera.

✔(23) En todo el distrito, el campesinado posee 5.724 herramientas agrícolas perfeccionadas.

✔(24) También basada, naturalmente, en la expoliación, pero ya no de los productores independientes, sino de los obreros.

✔(25) 90.733 deciatinas = 6,3 por ciento de toda la superficie sembrada.

✔(26) Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú. Sección de estadísticas económicas, tomo VI, fase. II. Las industrias artesanales de la provincia de Moscú, fase. II, Moscú, 1880.

✔(27) Omito los datos sobre distribución de las vacas (la conclusión es la misma) y agrego los porcentajes.

✔(28) Se sobrentiende que no se trata aquí de analizar toda su obra -ello requeriría un trabajo especial-, sino sólo uno de sus argumentos preferidos.


'El capital'✔CAPÍTULO XI《Resumen》

'El capital'✔CAPÍTULO XI《Resumen》

COOPERACIÓN

Como veíamos,la producción capitalista comienza,en realidad, allí donde un capital individual emplea simultáneamente un numero relativamente grande de obreros; es decir,allí donde el proceso de trabajo presenta un radio extenso de acción,lanzando al mercado productos en una escala cuantitativa relativamente grande.

La producción capitalista tiene, histórica y lógicamente,su punto de partida en la reunión de un número relativamente grande de obreros que trabajan al mismo tiempo,en el mismo sitio ( o, si se prefiere,en el mismo campo de trabajo ),en la fabricación de la misma clase de mercancías y bajo el mando del mismo capitalista.

Por lo que se refiere al régimen de producción,vemos que la manufactura,por ejemplo,apenas se distingue en sus orígenes de la industria gremial del artesanado más que por el número de obreros empleados al mismo tiempo y por el mismo capital,número que en la manufactura es mayor. No se ha hecho más que ampliar el taller del maestro artesano.

Por tanto,en un principio,la diferencia es meramente cuantitativa.

Veíamos que la masa de plusvalía  producida por un capital dado era igual a la plusvalía rendida por cada obrero multiplicada por el número de obreros simultáneamente empleados.

El número de obreros no altera para nada...la cuota de plusvalía o grado de explotación de la fuerza de trabajo. Y,desde el punto de vista de la producción de valor de mercancías en general,parece que los cambios cualitativos operados en el proceso de trabajo debieran ser indiferentes. Así se desprende de la naturaleza del valor.

Si representamos por 6 chelines una jornada de trabajo de 12 horas, 1.200 jornadas de trabajo de 12 horas se representarán por 6 chelines  x  1.200. En el segundo caso,se incorporan al producto 12 x 1.200 horas de trabajo; en el primer caso,sólo se incorporan 12. En la producción de valor los muchos sólo cuentan como la suma de factores adicionados. Para estos efectos,lo mismo da, pues,que 1.200 obreros produzcan aislada o conjuntamente,bajo el mando del mismo capital.

Sin embargo,dentro de ciertos límites,la cosa cambia.

El trabajo materializado en el valor es trabajo de calidad social media, aplicación de una fuerza media de trabajo. Pero para obtener una magnitud media,es necesario reunir muchas magnitudes individuales diversas de la misma especie.

Dentro de la misma rama industrial,cada obrero individual, Pedro o Pablo,difiere más o menos del tipo medio de obrero. Estas divergencias individuales,que matemáticamente se llaman “errores”,se compensan y desaparecen  en cuanto se reúne un número relativamente grande de obreros. Y el famoso sofista y sicofante Edmund Burke llega a asegurarnos,como fruto de su experiencia práctica de colono, que basta (pag.259)  “un grupo tan insignificante” como 5 braceros para que se comprendan todas las diferencias individuales en el trabajo...No entraremos a discutir esto,pero lo cierto es que la jornada  total  de  trabajo de un número relativamente grande de obreros que trabajen simultáneamente,dividida por el numero de obreros empleados, representa de por sí una jornada de trabajo social medio. (pag.260)  

Por tanto,el empresario individual, si quiere acogerse íntegramente a laley de la valorización,tiene que producir como capitalista, poniendo en acción desde el primer momento,trabajo social medio.

El empleo simultáneo de un número relativamente grande de obreros revoluciona también las condiciones objetivas del proceso de trabajo,aunque el régimen de trabajo no varíe.

Esto permite utilizar colectivamente en el proceso de trabajo los edificios en que se congregan muchos obreros,los almacenes para las materias primas,los recipientes, los instrumentos,aparatos, etc., que prestan servicio simultáneamente o por turno; en suma,toda una parte de los medios de producción.

De un lado,el valor de cambio de las mercancías, incluyendo por tanto los medios de producción, no aumenta  ni mucho menos porque se explote más intensivamente su valor de uso,y de otra parte,crece la escala de los medios de producción usados colectivamente.

El taller en que trabajan 20 tejedores con sus 20 telares tiene necesariamente que ser más espacioso que el cuarto en que trabaja un tejedor por su cuenta con dos oficiales. Sin embargo, el producir un taller para 20 personas cuesta menos trabajo que el producir 10 talleres para dos personas cada uno,por tanto, el valor de los medios de producción colectivos y concentrados en masa no aumenta en proporción a su volumen ni a su utilidad.

Los medios de producción empleados colectivamente transfieren al producto individual una parte más pequeña de valor, por dos razones: porque el valor total que transfieren se reparte entre una masa mayor de productos y porque estos elementos entran en el proceso de producción con un valor que,si bien en términos absolutos es mayor,en términos relativos y ateniéndonos a su radio de acción es más reducido.

De este modo,disminuye una parte integrante del valor del capital constante,disminuyendo también...en proporción a su magnitud,el valor total de la mercancía. El resultado es el mismo que si los medios de producción de la mercancía se produjesen más baratos.

Esta economía en el empleo de los medios de producción proviene exclusivamente de su aplicación colectiva en el proceso de trabajo de muchos.

Y para que revistan este carácter, como condiciones del trabajo socialcondiciones sociales del trabajo,a diferencia de los medios de producción desperdigados y relativamente costosos de toda una serie de obreros o maestros artesanales independientes,basta con que coincidan geográficamente en los mismos locales muchos obreros,sin necesidad de que trabajen al unísono.

Una parte de los instrumentos de trabajo asume carácter social antes de que lo asuma el mismo proceso de trabajo. (pag.261)   

La economía de los medios de producción puede enfocarse... desde dos puntos de vista. Uno es el del abaratamiento de las mercancías,reduciendo con ello el valor de la fuerza de trabajo. Otro, aquel en que modifica la proporción entre la plusvalía y el capital total desembolsando,o sea,la suma del valor de los elementos constantes y variables de éste. Este último punto sólo podrá ser estudiado en la Sección primera del Libro tercero de esta obra,donde,por razones sistemáticas, trataremos de ciertos aspectos  que tendrían su lugar aquí. La marcha del  análisis  nos obliga a desarticular el tema, aparte de que este descoyuntamiento refleja el espíritu de la producción capitalista.

La forma del trabajo de muchos obreros coordinados y reunidos con arreglo a un plan en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos, pero enlazados,se llama cooperación.

...la suma mecánica de fuerzas de los diversos obreros es algo sustancialmente distinto de la potencia social de fuerzas que desarrollan muchos brazoscoordinados simultáneamente en la misma operación indivisa: levantar un peso,hacer girar una manivela, retirar un obstáculo del camino, etc. En estos casos,el fruto del trabajo combinado no podría alcanzarse por el trabajo individual o sólo podría alcanzarse en un plazo de tiempo mucho más largo o en una escala diminuta.

La cooperación no tiende solamente a potenciar la fuerza productiva individual,sino crear una fuerza productiva nueva,con la necesaria característica de fuerza de masa.

Aparte de la nueva potencia de fuerzas que brota de la fusión de muchas energías en una,el simplecontacto social engendra en la mayoría de los trabajos productivos una emulación y una excitación especial de los espíritus vitales,que exaltan la capacidad individual de rendimiento de cada obrero,razón por la cual doce personas reunidas rinden en una jornada simultánea de trabajo de 144 horas un producto total muy su- (pag.262) perior al que esos mismos obreros rendirían trabajando aisladamente durante 12 horas o al que tendría un obrero que trabajase 12 días seguidos.

La razón de esto reside en que el hombre es,por naturaleza, si no un animal político,como entiende Aristóteles,por lo menos un animal social.

Aunque los muchos obreros congregados ejecutan simultáneamente el mismo trabajo o un trabajo de la misma clase, puede ocurrir que los trabajos individuales de los distintos obreros,considerados como partes del trabajo colectivo,representen diversas fases del proceso de trabajo,fases que el objeto elaborado recorrerá rápidamente gracias a la cooperación. Así...cuando los peones albañiles forman una cadena de manos para subir los ladrillos desde el suelo hasta lo alto del andamio,cada peón realiza el mismo trabajo y,sin embargo, estos trabajos forman otras tantas partes continuas de una operación total,otras tantas fases que cada ladrillo tiene que recorrer en el proceso de trabajo y por medio de las cuales las 24 manos del obrero colectivo,suponiendo que sean 24, lo expiden a lo alto del andamio mucho más rápidamente de lo que lo harían  las dos manos de un solo obrero,que tuviese que subir y bajar al andamio cada vez. El objeto sobre que recae el trabajo recorre el mismo trecho en un espacio de tiempo  menor.(pag.263)

En los casos en que se trata de procesos de trabajo complejos,la simple existencia de una masa de obreros coordinados permite distribuir entre diversos brazos y, por tanto,ejecutar simultáneamente las diversas operaciones,acortándose con ello el tiempo de trabajo necesario para la fabricación del producto total. (pag.264)

De una parte,la cooperación permite extender el radio de acción del trabajo, siendo...indispensable en toda una serie de procesos de trabajo por la concatenación geográfica del objeto sobre que el trabajo recae: desecación de tierras, canalización,irrigación, construcción de diques,calles, líneas ferroviarias,etc. De otra parte,este régimen permite reducir  en  el  espacio la zona de producción,en proporción a la escala de ésta.

La jornada de trabajo combinada produce cantidades mayores de valores de uso que produciría la suma de otras tantas jornadas de trabajo individuales, disminuyendo...el tiempo de trabajo necesario para conseguir una determinada finalidad útil. Unas veces,esta intensificación de la fuerza productiva proviene del hecho de que la jornada combinada aumenta la potencia mecánica del trabajo; otras veces, extiende su radio de acción,o reduce el campo geográfico de producción en proporción a la escala de ésta; otras,se trata de poner en acción mucho trabajo en poco tiempo,para aprovechar los momentos críticos.

Además,este régimen de trabajo fomenta la emulación entre los obreros y pone en tensión sus energías; da a los trabajos análogosde muchos un sello de continuidad y polifacetismo; permite ejecutar simultáneamente distintas operaciones; economiza medios de producción,permitiendo emplearlos colectivamente; imprime al trabajo individual el carácter de trabajo social medio: en resumen,la fuerza productiva específica de la jornada de trabajo combinada es la fuerza productiva social del trabajo o la fuerza productiva del trabajo social.

Esta fuerza productiva brota de la misma cooperación. Al coordinarse de un modo sistemático con otros,el obrero se sobrepone a sus limitaciones individuales y desarrolla su capacidad de creación.

Ahora bien; si ningún obrero puede cooperar directamente con otro(pag.265) sin trabajar junto a él,siendo por tanto la aglomeración de obreros dentro de un cierto espacio condición indispensable de la cooperación,los obreros asalariados no pueden cooperar a menos que los emplee simultáneamente el mismo capital,el mismo capitalista,para lo cual éste ha de comprar, simultáneamente también,sus fuerzas de trabajo.

Por tanto,el número de obreros que cooperen...depende ante todo del volumen de capital que el capitalista pueda invertir en comprar fuerzas de trabajo; es decir,de la medida en que cada capitalista disponga de los medios de subsistencia de muchos obreros.

Y lo mismo que con el capitalvariable,acontece con el capital constante.

La cooperación de obreros asalariados tiene...como condición material la concentración de grandes masas de medios de producción en manos de cada capitalista,y el alcance de la cooperación o la escala de producción depende del grado de concentración de estos elementos.

Con la cooperación de muchosobreros asalariados,el mando del capital se convierte en requisito indispensable del propio proceso de trabajo,en una verdadera condición material de la producción. Hoy, las órdenes del capitalista en la fábrica son algo tan indispensable como las órdenes del general en el campo de batalla.

Todo trabajo directamente social o colectivo en gran escala,requiere en mayor o menor medida una dirección que establezca un enlace armó-(pag.266)nico entre las diversas actividades individuales y ejecute las funciones generales que brotan de los movimientos del organismo productivo total,a diferencia de los que realizan los órganos individuales. Un violinista solo se dirige él mismo,pero una orquesta necesita  un director.

Esta función de dirección, de vigilancia y enlace,se convierte enfunción del capital tan pronto como el trabajo sometido a él reviste carácter cooperativo. Como función específica del capital,la función directiva asume también una importancia específica.

El motivo propulsor y la finalidad determinante del proceso de producción capitalista son,ante todo,obtener la mayor valorización posible del capital,es decir,hacer que rinda la mayor plusvalía posible y que,por tanto,el capitalista pueda explotar  con la mayor intensidad la fuerza de trabajo. Al crecer la masa de obreros empleados simultáneamente,crece su fuerza de resistencia,aumentando también...la presión del capital para vencerla.

El papel directivo del capitalista no es solamente una función especial que se desprende de la naturaleza del proceso social del trabajo...es también una función de explotación en el proceso social del trabajo,función determinante por el inevitable antagonismo entre el explotador y la materia prima de su explotación. Al crecer el volumen de los medios de producción que se enfrentan con el obrero asalariado como propiedad ajena,crece también la necesidad de fiscalizar su empleo, evitando que se malgasten o derrochen.

Desde un punto de vista ideal,la coordinación de sus trabajos se les presenta a los obreros como plan; prácticamente,como la autoridaddel capitalista,como el poder de una voluntad ajena que somete su actividad a los fines perseguidos por ella.

Pero si,por su contenido,la dirección capitalista tiene dos filos, como los tiene el propio proceso de producción por él dirigido, los cuales son,de una parte,un proceso social de trabajo para la creación de un producto (pag.267) y de otra parte un proceso de valorización del capital,por su forma la dirección capitalista es una dirección despótica.

Al desarrollarse la cooperación en gran escala,este despotismo va presentando sus formas peculiares y características; primero,tan pronto como su capital alcanza un límite mínimo, a partir del cual comienza la verdadera producción capitalista, el patrono se exime de su trabajo manual; luego,confía la función de vigilar directa y constantemente a los obreros aislados y a los grupos de obreros a una categoría especial de obreros asalariados. Lo mismo que los ejércitos militares,el ejército obrero puesto bajo el mando del mismo capital, reclama toda una serie de jefes ( directores,gerentes,managers ) y oficiales ( inspectores,foremen, overlookers,capataces, contramaestres),que durante el proceso de trabajo llevan el mando en nombre del capital.

La labor de alta dirección y vigilancia va reduciéndose a su función específica y exclusiva.

El capitalista no es tal capitalista por ser director industrial,sino al revés: es director industrial por ser capitalista.

El alto mando sobre la industria se convierte en atributo del capital, como en la época feudal eran atributo de la propiedad territorial el alto mando en la guerra y el poder judicial. (pag.268)

Por consiguiente,la fuerza productiva desarrollada por el obrero como obrero social, es fuerza productiva del capital. Esta fuerza productiva social del trabajo se desarrolla gratuitamente tan pronto como los obreros se ven sujetos a determinadas condiciones,a que el capital los somete.

Y como la fuerza productiva social del trabajo no le cuesta nada al capital,ya que además,el obrero no la desarrolla antes de que su trabajo pertenezca al capitalista, parece a primera vista como si esa fuerza fuese una fuerza productiva inherente por  naturaleza al capital, la fuerza productiva innata a éste.

La eficacia de la cooperación simple se acusa con rasgos colosales en las obras gigantescas de los antiguos asiáticos,egipcios, etruscos,etc. Para mover aquellas estatuas colosales y aquellas masas enormes,cuyo transporte causa asombro,se derrochaba trabajo humano,sin emplear apenas otro medio.

En la sociedad moderna,este poder de los reyes asiáticos y egipcios o de los teócratas etruscos pasa al capitalista,ya actúe como capitalista aislado o como capitalista colectivo,en forma de sociedad anónima.

La cooperación en el proceso de trabajo,que es la forma imperante en los comienzos de la civilización, en los pueblos cazadores, o en(pag.269)la agricultura de las comunidades indias se basa, de una parte,en la propiedad colectiva sobre las condiciones de produccióny de otra parte en el hecho que el individuo no ha roto todavía el cordón umbilical que le une a  lacomunidad o a la tribu, de la que forma parte como la abeja de la colmena. Ambas cosas distinguen este régimen del de la cooperación capitalista.

La forma capitalista presupone, por el contrario,desde el primer momento,la existencia de obreros libres y asalariados que venden su fuerza de trabajo al capital. Sin embargo,históricamente,esta forma se desarrolla por oposición a la economía agraria y al artesanado independiente,tenga o no éste forma gremial.

Y así como la fuerza productiva social del trabajo se presenta como fuerza productiva del capital,la cooperación aparece también como una forma específica del proceso capitalista de producción,que la distingue del proceso de producción de los obreros aislados o de los maestros artesanales independientes.

Es el primer cambio que experimenta el proceso efectivo de trabajo al ser absorbido por el capital. Este cambio se efectúa  de un modo elemental y espontáneo.

Su premisa,el empleo simultáneo de un número relativamente grande de obreros asalariados en el mismo proceso de trabajo, constituye el punto de arranque de la producción capitalista.

Históricamente,este momento coincide con el nacimiento del capital. Por tanto,si el régimen capitalista de producción se nos presenta, por una parte,como una necesidad histórica para la transformación del proceso de trabajo en un proceso social,de otra parte esta forma social del proceso de trabajo aparece como un método empleado por el capital para explotarlo con más provecho, intensificando su fuerza productiva.

En su forma simple,que es la que hasta aquí hemos venido estudiando,la cooperación coincide con la producción en gran escala,pero no constituye ninguna forma fija característica de una época especial en la historia del régimen capitalista de producción. (pag.270)

La cooperación simple sigue siendo la forma predominante en aquellas ramas de producción en las que el capital opera en gran escala,sin que intervenga de un modo considerable la división del trabajo ni la maquinaria.

La cooperación es la forma fundamental del régimen de producción capitalista,aunque en él su forma simple se presenta como forma especial,al lado de otras formas más complejas. (pag.271)

miércoles, 4 de octubre de 2017

✅V. I. Lenin ✅Socialismo pequeñoburgués y socialismo proletario☭

V. I. Lenin

Socialismo pequeñoburgués y socialismo proletario

✅Escrito: 1905.
✅Primera publicación: El 7 de noviembre (25 de octubre) de 1905 en el número 24 de "Proletari".

 

 

El marxismo es,entre las distintas doctrinas del socialismo,la que ha adquirido hoy predominio completo en Europa; y la lucha por la implantación del régimen socialista se despliega casi íntegramente como una lucha de la clase obrera,dirigida por los partidos socialdemócratas. Mas este predominio completo del socialismo proletario,que se basa en la doctrina del marxismo,no se ha consolidado de golpe,sino después de una larga lucha contra todas las doctrinas atrasadas,contra el socialismo pequeñoburgués,el anarquismo,etc. Hace unos treinta años,el marxismo no predominaba todavía ni siquiera en Alemania, donde prevalecían,hablando con propiedad, opiniones de transición mixtas, eclécticas entre el socialismo pequeñoburgués y el socialismo proletario. Y en los países latinos,en Francia, España, Bélgica, las doctrinas más difundidas entre los obreros avanzados fueron el proudhonismo (96),el blanquismo (97) y el anarquismo,que expresaban claramente el punto de vista del pequeño burgués y no del proletario.

¿A qué se debe esta rápida y completa victoria del marxismo precisamente en los últimos decenios? Todo el desarrollo tanto económico como político de las sociedades contemporáneas y toda la experiencia del movimiento revolucionario y de la lucha de las clases oprimidas han confirmado cada día más la justedad de las ideas marxistas. La decadencia de la pequeña burguesía había de acarrear ineluctablemente,tarde o temprano, la desaparición de todo prejuicio pequeñoburgués. El desarrollo del capitalismo y el enconamiento de la lucha de clases en el seno de la sociedad capitalista fueron la mejor agitación en pro de las ideas del socialismo proletario.

El atraso de Rusia explica, lógicamente,la gran consistencia que tienen en nuestro país diversas doctrinas atrasadas del socialismo. Toda la historia del pensamiento revolucionario ruso durante el cuarto de siglo último es la historia de la lucha del marxismo contra el socialismo populista pequeñoburgués. Y si el rápido crecimiento y los sorprendentes éxitos del movimiento obrero ruso han dado ya al marxismo la victoria en Rusia también,por otro lado el desarrollo de un movimiento campesino indudablemente revolucionario -sobre todo después de los célebres levantamientos campesinos de 1902 en Ucrania- ha reanimado hasta cierto punto el populismo,senil y decrepito. El viejo populismo,remozado con el oportunismo europeo de moda (el revisionismo,el bernsteinianismo y la crítica de la teoría de Marx) constituye todo el bagaje ideológico original de los llamados socialistas-revolucionarios. De ahí que la cuestión campesina ocupe el lugar central en las disputas de los marxistas tanto con los populistas puros como con los socialistas-revolucionarios.

El populismo fue,hasta cierto grado, una doctrina íntegra y consecuente. Se negaba el dominio del capitalismo en Rusia; se negaba el papel de los obreros fabriles como luchadores avanzados de todo el proletariado; se negaba la importancia de la revolución política y de la libertad política burguesa; se pregonaba la inmediata revolución socialista, basada en la comunidad campesina (98) con su pequeña hacienda. De toda esta doctrina íntegra hoy no quedan más que retazos; mas para comprender conscientemente las disputas presentes e impedir que se conviertan en un altercado es necesario tener siempre en cuenta las bases populistas generales y fundamentales de los extravíos de nuestros socialistas-revolucionarios.

El hombre del futuro en Rusia es el mujik,pensaban los populistas,y esta opinión se desprendía inevitablemente de la confianza en el carácter socialista de la comunidad rural y de la desconfianza en los destinos del capitalismo. El hombre del futuro en Rusia es el obrero, pensaban los marxistas,y el desarrollo del capitalismo ruso tanto en la agricultura como en la industria confirma más y más sus opiniones. El movimiento obrero en Rusia ha hecho ahora que se le reconozca; por lo que se refiere al movimiento campesino,todo el abismo existente entre el populismo y el marxismo sigue manifestándose hasta hoy en la distinta comprensión de este movimiento. Para el populista, precisamente el movimiento campesino refuta el marxismo,es un movimiento a favor de la revolución socialista inmediata,no reconoce ninguna libertad política burguesa, y parte de la pequeña hacienda,y no de la grande. Para el populista, en suma, el movimiento campesino es un movimiento verdaderamente socialista,auténtica y directamente socialista. La fe populista en la comunidad rural y el anarquismo populista explican por completo la ineluctabilidad de estas conclusiones.

Para el marxista, el movimiento campesino es precisamente un movimiento no socialista,sino democrático. Es en Rusia, lo mismo que ocurrió en otros países,un acompañante indispensable de la revolución democrática,burguesa por su contenido socioeconómico. Ese movimiento no se orienta lo mas mínimo contra las bases del régimen burgués,contra la economía mercantil,contra el capital. Por el contrario,se orienta contra las viejas relaciones de servidumbre, precapitalistas,en el campo y contra la propiedad agraria terrateniente como principal punto de apoyo de todas las supervivencias del régimen de la servidumbre. Por ello,la victoria completa de este movimiento campesino no eliminará el capitalismo; antes bien creará una base más amplia para su desenvolvimiento,acelerará y agudizará el desarrollo puramente capitalista. La victoria completa de una insurrección campesina solo puede crear un baluarte de la república democrática burguesa en la que se desplegará precisamente por vez primera,en toda su pureza, la lucha del proletariado contra la burguesía.

Esas son,pues,las dos opiniones antagónicas que debe comprender con claridad quien desee orientarse en el abismo que separa en el terreno de los principios a socialistas-revolucionarios y socialdemócratas. Según una opinión,el movimiento campesino es socialista; según la otra, es un movimiento democrático burgués. Por esto puede verse la gran ignorancia de que dan prueba nuestros socialistas-revolucionarios al repetir por centésima vez (comparemos, por ejemplo, el número 75 de Revolutsionnaya Rossia) que,en alguna ocasión, los marxistas ortodoxos han “hecho caso omiso” (no han querido saber nada) de la cuestión campesina. Hay un solo medio de luchar contra semejante ignorancia supina: repetir el abecé,exponer las viejas ideas consecuentemente populistas, indicar por centésima y milésima vez que la diferencia verdadera no consiste en el deseo o en la falta de deseo de tener en cuenta la cuestión campesina,en su reconocimiento u omisión,sino en la distinta apreciación del presente movimiento campesino y de la actual cuestión campesina en Rusia. Quien habla de que los marxistas han “hecho caso omiso” de la cuestión campesina en Rusia es,en primer lugar,un ignorante total,pues las obras principales de los marxistas rusos,empezando por el libro de Plejanov Nuestras discrepancias (aparecido hace más de veinte años),han estado dedicadas primordialmente a explicar el carácter erróneo de las ideas populistas en la cuestión campesina rusa. En segundo lugar, quien dice que los marxistas han “hecho caso omiso” de la cuestión campesina demuestra su tendencia a esquivar la apreciación completa de la discrepancia verdaderamente de principio: ¿es o no democrático burgués el actual movimiento campesino?,¿está o no orientado, por su alcance objetivo,contra los restos del régimen de la servidumbre?

Los socialistas-revolucionarios no han dado nunca,ni pueden dar,una respuesta clara y exacta a esta pregunta,pues se embrollan irremisiblemente entre la vieja opinión populista y la actual opinión marxista sobre el problema campesino en Rusia. Los marxistas dicen que los socialistas-revolucionarios mantienen el punto de vista de la pequeña burguesía (y los denominan ideólogos de la pequeña burguesía) precisamente porque éstos no pueden desembarazarse de las ilusiones pequeñoburguesas,de las fantasías del populismo en la apreciación del movimiento campesino.

He ahí por qué nos vemos obligados a repetir: la b y la a se leen ba. ¿Que se propone el actual movimiento campesino en Rusia? Conquistar la tierra y la libertad. ¿Que alcance tendrá la victoria completa de este movimiento? Al conseguir la libertad, acabará con el dominio de los terratenientes y de los funcionarios en la administración del Estado. Al conseguir la tierra,entregará a los campesinos las tierras de los terratenientes. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes (confiscación de sus tierras) ¿acabarán con la economía mercantil? No,no acabaran con ella. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes ¿acabarán con las haciendas campesinas individuales en la tierra comunal o en la tierra “socializada”? No,no acabarán con ellas. La libertad más completa y la expropiación más completa de los terratenientes ¿acabarán con el profundo abismo existente entre el campesino rico,propietario de muchos caballos y vacas,y el bracero, el jornalero,es decir,entre la burguesía rural y el proletariado agrícola? No,no acabara con él. Al contrario,cuanto más completa sea la derrota y la liquidación del sector superior (terrateniente),más profunda será la discordia de clase entre la burguesía y el proletariado. ¿Qué importancia tendrá la victoria completa de la insurrección campesina por su alcance objetivo? Esta victoria barrera íntegramente todos los restos del régimen de la servidumbre,pero no acabará con el régimen burgués de economía, no acabará con el capitalismo,con la división de la sociedad en clases,en ricos y pobres, en burguesía y proletariado. ¿Por qué el actual movimiento campesino es un movimiento democrático burgués? Porque,al acabar con el poder de los funcionarios y de los terratenientes, crea un régimen democrático de la sociedad,sin modificar la base burguesa de esta sociedad democrática, sin poner fin al dominio del capital. ¿Cuál debe ser la actitud del obrero consciente,del socialista, ante el actual movimiento campesino? Debe apoyar este movimiento,ayudar con la mayor energía a los campesinos,ayudarles hasta el fin a desembarazarse tanto del poder de los funcionarios como del de los terratenientes. Más,al mismo tiempo,debe explicar a los campesinos que no basta desembarazarse del poder de los funcionarios y de los terratenientes. Al hacer esto es necesario, al mismo tiempo, prepararse para destruir el poder del capital,el poder de la burguesía. Y a este fin hay que propagar sin tardanza la doctrina plenamente socialista,es decir, marxista,y unir,cohesionar y organizar a los proletarios agrícolas para la lucha contra la burguesía campesina y contra toda la burguesía de Rusia. ¿Puede el obrero consciente olvidar la lucha democrática en aras de la lucha socialista,o viceversa? No,el obrero consciente se llama socialdemócrata precisamente porque ha comprendido la relación que existe entre una y otra lucha. Sabe que el único camino para llegar al socialismo pasa por la democracia, por la libertad política. Por eso tiende a la plasmación completa y consecuente de la democracia a fin de alcanzar el objetivo final,el socialismo. ¿Por qué no son iguales las condiciones de la lucha democrática y de la lucha socialista? Porque en una y otra lucha los obreros tendrán infaliblemente aliados distintos. Despliegan la lucha democrática aliado de una parte de la burguesía,sobre todo de la pequeña burguesía. Sostienen la lucha socialista contra toda la burguesía. La lucha contra los funcionarios y los terratenientes puede y debe llevarse al lado de todos los campesinos,incluso los ricos y los medios. Mientras que la lucha contra la burguesía,por tanto, contra los campesinos ricos,solo puede mantenerse con la mayor seguridad en compañía del proletariado agrícola.

Si recordamos todas estas verdades elementales del marxismo,cuyo análisis prefieren siempre rehuir los socialistas-revolucionarios,nos será fácil apreciar sus siguientes objeciones “contemporáneas” al marxismo.

“Solo Alá sabe -exclama Revolutsionnaya Rossia (99) (número 75)- para qué hacía falta apoyar en un principio al campesino en general contra el terrateniente y después (es decir, al mismo tiempo) al proletariado contra el campesino en general,en lugar de apoyar de una vez al proletariado contra el terrateniente,y qué tiene que ver el marxismo con todo eso".

Esto constituye el punto de vista del anarquismo más primitivo y pueril por lo ingenuo. La humanidad suena desde hace muchos siglos,incluso muchos milenios, con destruir “de una vez” toda explotación. Pero esos sueños siguieron siendo sueños hasta que millones de explotados comenzaron a unirse en todo el mundo a fin de sostener una lucha consecuente,firme y múltiple para transformar la sociedad capitalista en la dirección del propio desarrollo de esta sociedad. Los sueños socialistas se transformaron en lucha socialista de millones de seres únicamente cuando el socialismo científico de Marx vinculó las aspiraciones transformadoras a la lucha de una clase determinada. Fuera de la lucha de clases, el socialismo es una frase vacía o un sueño ingenuo. Y en Rusia tenemos delante dos luchas distintas de dos fuerzas sociales diferentes. El proletariado lucha contra la burguesía en todas partes donde existen relaciones de producción capitalistas (y esas relaciones existen -dicho sea para conocimiento de nuestros socialistas-revolucionarios- incluso en la comunidad campesina,es decir,en la tierra más “socializada”,desde su punto de vista). El campesinado, como sector de pequeños propietarios de la tierra,de pequeños burgueses,lucha contra todos los restos del régimen de la servidumbre, contra los funcionarios y los terratenientes. Solo gente que desconoce por completo la economía política y la historia de las revoluciones en el mundo entero pueden dejar de ver estas dos guerras sociales, distintas y de naturaleza diferente. Cerrar los ojos ante la diferencia de estas dos guerras,recurriendo a las palabras “de una vez”,significa esconder la cabeza debajo del ala y renunciar a todo análisis de la realidad.

Carentes de la integridad de opiniones del viejo populismo,los socialistas-revolucionarios han olvidado incluso muchas cosas de la doctrina de los propios populistas. “Al ayudar al campesinado a expropiar a los terratenientes -escribe Revolutsionnaya Rossia en el mismo artículo-,el señor Lenin contribuye inconscientemente a colocar la economía pequeñoburguesa sobre las ruinas de formas ya más o menos desarrolladas de economía agrícola capitalista. ¿No es esto un paso atrás desde el punto de vista del marxismo ortodoxo?"

¡Avergüéncense,señores! ¡Han olvidado ustedes a su propio señor V. V. [Vorontsov]! Consulten su obra Los destinos del capitalismo, los Ensayosdel señor Nikolai–on [Danielson],y otros trabajos, que constituyen la fuente de la sabiduría de ustedes. Entonces recordaran que la hacienda terrateniente en Rusia reúne rasgos de capitalismo y del régimen de la servidumbre. Sabrán entonces que existe el sistema de pago en trabajo (100),esta reminiscencia evidente de la prestación personal. Si por añadidura ojean ustedes un libro marxista tan ortodoxo como el tercer tomo de El Capital,de Marx,se enterarán de que el desarrollo de la hacienda basada en la prestación personal y su transformación en capitalista (101) no se efectuó en ningún sitio ni podía efectuarse de otro modo que a través de la hacienda campesina pequeñoburguesa. Para denigrar el marxismo,proceden ustedes de una manera sencilla en extremo y hace demasiado tiempo desenmascarada: ¡atribuyen al marxismo la opinión simplista y caricaturesca de la sustitución directa de la gran hacienda basada en la prestación personal por la gran hacienda capitalista! Ustedes razonan así: las cosechas de los terratenientes son mayores que las de los campesinos; por tanto,la expropiación de los terratenientes supone un paso atrás. Este razonamiento es digno de un estudiante de cuarto curso de bachillerato. Piensen ustedes, señores ¿no habrá constituido “un paso atrás” separar la tierra campesina,de poco rendimiento,de la de los terratenientes,de gran rendimiento,durante la caída del régimen de la servidumbre?

La hacienda terrateniente moderna en Rusia une rasgos de capitalismo y de régimen de la servidumbre. La lucha actual de los campesinos contra los terratenientes es,por su significación objetiva,una lucha contra los restos del régimen de la servidumbre. Mas intentar contar todos los casos aislados y sopesar cada uno de ellos,determinar con la precisión de un peso de boticario donde termina exactamente el régimen de la servidumbre y donde empieza el capitalismo puro significa atribuir a los marxistas la pedantería propia. No podemos saber que parte del precio de los artículos comprados a un pequeño tendero constituye el valor creado por el trabajo y que parte la estafa,etc. ¿Significa esto,señores,que deba arrojarse por la borda la teoría del valor producto del trabajo?

La hacienda terrateniente moderna une rasgos de capitalismo y de régimen de la servidumbre. Únicamente los pedantes pueden sacar de aquí la conclusión de que nuestro deber consiste en sopesar, contar y registrar cada rasgo en cada caso aislado según su carácter social. Únicamente los utopistas pueden sacar de aquí la conclusión de que “no hay ninguna razón” para que diferenciemos las dos guerras sociales distintas. Lo que se desprende de aquí,en realidad,es la conclusión -y únicamente ella- de que tanto en nuestro programa como en nuestra táctica debemos unir la lucha puramente proletaria contra el capitalismo a la lucha democrática general (y campesina general) contra la servidumbre.

Cuanto más desarrollados estén los rasgos capitalistas en la moderna hacienda terrateniente de semiservidumbre,mas imperiosa será la necesidad de agrupar hoy mismo en una organización independiente al proletariado agrícola,mayor será la rapidez con que aparecerá en escena, durante cualquier confiscación,el antagonismo puramente capitalista o puramente proletario. Cuanto más acusados sean los rasgos capitalistas en la hacienda terrateniente,tanto antes empujará la confiscación democrática hacia la verdadera lucha por el socialismo y, por tanto,más peligrosa resultará la falsa idealización de la revolución democrática efectuada con la palabreja de “socialización”. He ahí la conclusión que se desprende del entrelazamiento del capitalismo y del régimen de la servidumbre en la hacienda terrateniente.

Así pues,hay que unir la lucha puramente proletaria con la lucha campesina general, pero sin confundirlas. Hay que apoyar la lucha democrática general y la lucha campesina general,mas sin fundirse, en modo alguno,con esta lucha no clasista,sin idealizarla con palabrejas falaces como socialización,sin olvidarse un solo instante de organizar al proletariado urbano y al agrícola en un partido socialdemócrata de clase completamente independiente. Al apoyar hasta el fin la democracia más decidida,este partido no se dejará apartar del camino revolucionario con sueños reaccionarios y experimentos de “igualitarismo” en la economía mercantil. La lucha de los campesinos contra los terratenientes es hoy revolucionaria; la confiscación de las tierras de los terratenientes, en el momento actual de evolución económica y política,es revolucionaria en todos los sentidos, y nosotros apoyamos esta medida democrática revolucionaria. Mas denominar “socialización” a esta medida, engañarse a sí mismo y engañar al pueblo con la posibilidad del usufructo “igualitario” del suelo en la economía mercantil constituye una utopía reaccionaria pequeñoburguesa que dejamos a los socialistas reaccionarios.

 

 

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Notas

✅(96) Proudhonismo: corriente del socialismo pequeñoburgués hostil al marxismo,a la que se dio el nombre de su ideólogo, el anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon. Proudhon criticaba duramente el capitalismo, pero no veía la salida en la destrucción del modo capitalista de producción que engendra ineluctablemente la miseria,la desigualdad y la explotación de los trabajadores,sino en “perfeccionar” el capitalismo y eliminar sus defectos y abusos mediante una serie de reformas. Proudhon soñaba con eternizar la pequeña propiedad privada,proponía organizar un “banco del pueblo” y un “banco de cambio”,con ayuda de los cuales podrían los obreros,según él,adquirir medios de producción propios,hacerse artesanos y asegurar la venta “equitativa” de sus productos. No comprendía la misión histórica del proletariado,adoptaba una actitud negativa ante la lucha de clases,la revolución proletaria y la dictadura del proletariado y negaba con criterio anarquista la necesidad del Estado. Marx y Engels llevaban una lucha consecuente contra las tentativas de Proudhon de imponer sus opiniones a la I Internacional. La enérgica lucha de Marx, Engels y sus partidarios contra el proudhonismo en la I Internacional acabo en la victoria completa del marxismo.

✅(97) Lenin se refiere al programa publicado en 1874 por el grupo londinense de blanquistas que fueron miembros de la Comuna de Paris. Los blanquistas eran partidarios de una corriente del movimiento socialista francés encabezada por Louis Auguste Blanqui,eminente revolucionario y destacado representante del comunismo utópico francés. Los blanquistas, decía Lenin,esperaban que “la humanidad se libraría de la esclavitud asalariada por medio de un complot de una pequeña minoría de intelectuales,y no por medio de la lucha de clase del proletariado”. Al sustituir la labor del partido revolucionario con las acciones de un punado de confabulados, no tenían en cuenta la situación concreta necesaria para el triunfo de la insurrección y menospreciaban los vínculos con las masas.

✅(98) Comunidad (campesina) en Rusia: forma de usufructo mancomunado de la tierra por los campesinos que se distinguía por la rotación forzosa de los cultivos y el aprovechamiento indiviso de los bosques y los pastes. Los rasgos más importantes de la comunidad rural rusa eran la caución solidaria (responsabilidad colectiva obligatoria de los campesinos por el aprontamiento oportuno y completo de los pagos en dinero y la ejecución de las prestaciones de todo género a favor del Estado y los terratenientes),el reparto periódico de las tierras entre los miembros de la comunidad, la falta del derecho a renunciar al lote y la prohibición de la compraventa de la tierra.

El problema de la comunidad en Rusia motivo acaloradas discusiones y dio origen a multitud de escritos de economía. Dedicaban especial atención a la comunidad, sobre todo,los populistas. Barajando tendenciosamente los hechos, los populistas procuraban demostrar que la comunidad en Rusia tenía una “estabilidad” singular y protegía a los campesinos de la penetración de las relaciones capitalistas en su vida, los “salvaba” de la ruina y de la disociación en clases y,en última instancia,los llevaría al socialismo. Lenin mostró con inmensidad de datos y cifras cómo se desarrollaban las relaciones capitalistas en el campo ruso y cómo el capital, al penetrar en la comunidad campesina patriarcal,descomponía en su seno al campesinado en clases antagónicas: kulaks (campesinos ricos) y campesinos pobres.

✅(99) "Revolutsionnaya Rossia” (“La Rusia Revolucionaria”): periódico clandestino que la Unión de Socialistas-Revolucionarios publicaba en Rusia a partir de fines de 1900; desde enero de 1902 hasta diciembre de 1905 apareció en Ginebra como órgano oficial del partido eserista.

✅(100) Sistema de pago en trabajo,pagos en trabajo: reminiscencias del régimen de la servidumbre,sistema leonino de contrata de campesinos, los cuales debían trabajar con su ganado y sus aperos para los terratenientes o los campesinos ricos explotadores.

✅(101) Véase Karl Marx,El Capital,tomo Ill,capítulo XL,VII.

martes, 3 de octubre de 2017

Consejos al combatiente 《Che 》

✔V. I. Lenin ✔Nuestra tarea inmediata ☭

V. I. Lenin

Nuestra tarea inmediata

 

✔Escrito: En 1899 para Rabochaya Gazeta.

 

 

El movimiento obrero ruso se encuentra actualmente en un período de transición. Su brillante comienzo, cuando se dieron a conocer las organizaciones socialdemócratas obreras de la región occidental, de Petersburgo,de Moscú,de Kíev y de otras ciudades,culminó con la formación del "Partido Obrero Socialdemócrata Ruso" (primavera de 1898). Después de este gran paso adelante,la socialdemocracia rusa parece haber agotado sus fuerzas retroceder a las viejas formas de trabajo disperso,de aisladas organizaciones locales. El partido no dejó de existir; solamente se replegó en sí mismo,para reunir sus fuerzas y encarar la tarea de unificar a todos los socialdemócratas rusos,en un terreno firme. Realizar esa unificación,elaborar las formas convenientes,dejar de lado definitivamente el fraccionado trabajo localista: tales son las más inmediatas y esenciales tareas de los socialdemócratas rusos.

Todos estamos de acuerdo en que nuestra tarea es organizar la lucha de clases del proletariado. «Pero qué es la lucha de clases? Cuando los obreros de una determinada fábrica, de un gremio determinado,inician una lucha contra su patrono,o sus patronos, ¿es eso lucha de clases? No; eso es tan sólo un débil comienzo. La lucha de los obreros se convierte en lucha de clases,sólo cuando los representantes de vanguardia de toda la clase obrera de un país tienen conciencia de la unidad de la clase obrera y emprenden la lucha,no contra un patrono aislado, sino contra toda la clase capitalista y contra el gobierno que apoya a esa clase. Sólo cuando cada obrero tiene conciencia de ser parte de toda la clase obrera,cuando en su pequeña lucha cotidiana contra un patrono o un funcionario ve la lucha contra toda la burguesía y contra el gobierno en pleno,sólo entonces su lucha se trasforma en lucha de clases. "Toda lucha de clases es lucha política”(1) ; esta conocida frase de Marx no debe interpretarse en el sentido de que toda lucha de los obreros contra los patronos es siempre una lucha política. Hay que interpretarla en el sentido de que la lucha de los obreros contra los capitalistas necesariamente se convierte en lucha política,a medida que se convierte en lucha de clases. La tarea de la socialdemócratas consiste, precisamente,en trasformar,por medio de la propaganda,la agitación y la organización de los obreros,esa lucha espontánea contra sus opresores,en una lucha de toda la clase,en la lucha de un partido político determinado,por ideales políticos y socialistas definidos. Semejante tarea no puede lograrse solamente con un trabajo local.

El trabajo local socialdemócrata ya Alcanzó entre nosotros un nivel de desarrollo bastante elevado. La semilla do las ideas socialdemócratas fueron sembradas en todas partes de Rusia,los volantes obreros,esa primera forma de la literatura socialdemócrata,ya son familiares a todos los obreros rusos, desde Petersburgo hasta Krasnoyarsk,desde el Caucazo hasta los Urales. Ahora nos falta, precisamente,unificar todo este trabajo local en el trabajo de un partido. Nuestro defecto principal, a cuya superación debemos consagrar todas nuestras fuerzas,es el estrecho carácter artesano del trabajo local. Debido a esta artesanía, muchas de las manifestaciones del movimiento obrero en Rusia,siguen siendo sucesos puramente locales y pierden la importancia que podrían tener como ejemplos para toda la socialdemocracia rusa y como etapas de todo el movimiento obrero ruso. Debido a esta artesanía,los obreros no adquieren suficiente conciencia del carácter común de sus intereses en toda Rusia; no vinculan,suficientemente,su lucha con las ideas del socialismo ruso y de la democracia rusa. Debido a esta artesanía, las diferentes concepciones de los camaradas en torno a problemas teóricos y prácticos,no se discuten abiertamente en el órgano central,no sirven para elaborar el programa general del partido,la táctica general, sino que se pierden en el límite estrecho de los círculos,o llevan a una desmedida exageración de las particularidades locales y circunstanciales. ¡Basta ya de artesanía! Ya estamos suficientemente maduros para pasar a un trabajo general,a la elaboración de un programa general del partido, a la discusión en común de nuestra táctica nuestra organización partidarias.

Es mucho lo que ha hecho la socialdemocracia rusa para la crítica de las viejas teorías revolucionarias socialistas; no se ha limitado sólo a criticar y teorizar; demostró que su programa no es un programa en el aire,sino que marcha al encuentro del amplio movimiento espontáneo de los sectores populares,o,más exactamente, del proletariado de las fábricas. Ahora tiene que dar el paso siguiente, muy difícil sí,pero también muy importante: crear la organización de este movimiento,adecuada a nuestras condiciones. La socialdemocracia no se limita simplemente a servir al movimiento obrero; ella es "la unión del socialismo con el movimiento obrero" (según la definición de Kautsky,quien reproduce las ideas básicas del Manifiesto Comunista) : su tarea es introducir en el movimiento obrero espontáneo determinados ideales socialistas, ligar este movimiento con las convicciones socialistas,que deben estar al nivel de la ciencia contemporánea,ligarlo con la sistemática lucha política por la democracia,como medio para realizar el socialismo; en una palabra, fundir este movimiento espontáneo en un todo indivisible con la actividad del partido revolucionario. La historia del socialismo y de la democracia en la Europa occidental., la historia del movimiento revolucionario ruso,la experiencia de nuestro movimiento obrero,he aquí el material que debemos dominar para crear una organización y una táctica eficaces para nuestro partido. La "elaboración" de este material deberá ser independiente,pues no tenemos dónde tomar modelos: por una parte, el movimiento obrero ruso se desenvuelve en condiciones muy diferentes que los de Europa occidental,y sería muy peligroso hacernos la menor ilusión en este sentido; por otra parte,la socialdemocracia rusa difiere esencialmente de los viejos partidos revolucionarios de Elisia,de manera tal,que la necesidad de aprender de los viejos corifeos rusos la técnica revolucionaria y conspira ti va (no vacilamos en reconocer esta necesidad),no nos libra de la obligación de considerarlos críticamente y de crear en forma independiente nuestra organización.

Al plantearnos esta tarea, dos problemas principales se imponen con particular fuerza. 1) ¿Cómo coordinar la necesidad de plena libertad de la actividad socialdemócrata local, con la necesidad de formar un partido único y,por lo tanto,centralizado? La socialdemocracia toma su fuerza del movimiento obrero espontáneo que surge de modo desigual y no simultáneo en los distintos centros industriales; la actividad de las organizaciones socialdemócratas locales es la base de toda la actividad del partido. Pero si la actividad de esas organizaciones es la de “artesanos" aislados,entonces, estrictamente hablando,ni siquiera se la puede llamar socialdemócrata, porque no representa la organización ni la dirección de la lucha de clases del proletariado. 2) ¿Cómo coordinar la aspiración de la socialdemocracia de convertirse en un partido revolucionario cuyo principal objetivo es la lucha por la libertad política,con el hecho de que la socialdemocracia se niega terminantemente a participar en complots políticos,se niega a "llamar a los obreros a las barricadas" (según la exacta expresión de P. B. Axelrod),y en general,a imponer a los obreros ciertos "planes" de ataque contra el gobierno,urdidos por algún,grupo de revolucionarios?

La socialdemocracia rusa tiene todo el derecho de creer que ha dado la solución teórica de estos problemas; detenernos en ello sería repetir lo dicho en el artículo Nuestro Programa. Ahora se trata de la solución práctica de estos problemas. Tal solución no puede ser dada por una persona,o por un grupo aislado; sólo puede darla la acción organizada de toda la socialdemocracia. Creemos que,en la actualidad,la tarea esencial consiste en hallar la solución de estos problemas,y que para eso debemos proponernos,como objetivo más inmediato,la organización del periódico del partido,su aparición regular,su estrecha vinculación con todos los grupos locales. Creemos que hacia la organización de esta tarea debe dirigirse,en el futuro inmediato,toda la actividad de los socialdemócratas. Sin ese órgano, el trabajo local seguirá siendo una estrecha "artesanía". Si no se asegura que un determinado periódico sea la expresión fiel de un partido, la creación de ese partido se reduciría en gran medida a palabras y nada más. La lucha económica, si no está unificada en un órgano de prensa central,no puede trasformarse en lucha de clases de todo el proletariado ruso. La prosecución de la lucha política es imposible sin que el partido se exprese en todos los problemas políticos,y sin que dirija las manifestaciones aisladas de esa lucha. La organización de las fuerzas revolucionarias,su disciplina y el desarrollo de la técnica revolucionaria son imposibles,sin la discusión de todos estos problemas en un órgano central,sin una elaboración colectiva de determinadas formas y normas de dirección.,sin establecer por medio del órgano central la responsabilidad de cada miembro del partido ante todo el partido.

Cuando hablamos de la necesidad de concentrar todas las fuerzas del partido —toda la literatura,toda la capacidad organizativa,todos los recursos materiales,etc.— en la fundación y buen funcionamiento del órgano partidario,no pensamos de ningún modo,relegar a un segundo plano los otros aspectos de la actividad,por ejemplo,la agitación local,las manifestaciones, los boicots,la lucha contra los espías y contra algunos representantes de la burguesía y del gobierno,huelgas demostrativas, etc. Por el contrario, estamos convencidos de que todos estos aspectos de la actividad constituyen la base de la actividad del partido,pero si no se las unifica en el órgano del partido,todas estas formas de lucha revolucionaria pierden las nueve décimas partes de su importancia,y no ayudan a la experiencia común del partido,ni a crear tradiciones y continuidad partidarias. El órgano del partido,lejos de competir con esa actividad, ejercerá,por el contrario, una gran influencia en su discusión, fortalecimiento y sistematización de la misma.

La necesidad de concentrar todas las fuerzas en la creación de un órgano del partido,que se publique y se distribuya regularmente, está condicionada por la situación particular de la socialdemocracia rusa,tan diferente de la socialdemocracia de otros países europeos y de los viejos partidos revolucionarios rusos. Los obreros de Alemania,Francia y otros países, tienen,además de los periódicos,una cantidad de otros medios de manifestar públicamente su actividad,otros medios de organizar el movi-miento: la actividad parlamentaria,la agitación electoral, las asambleas populares, la participación en las instituciones locales (en el campo y en la ciudad), el libre funcionamiento de las uniones (profesionales y gremiales), etc., etc. Para nosotros,mientras no hayamos conquistado la libertad política,en lugar de todo eso, nada menos que de todo eso,debemos servirnos del periódico revolucionario,sin el cual no nos será posible ninguna organización amplia del movimiento obrero. No creemos en las conspiraciones,nos negamos a participar en las empresas revolucionarias individuales que pretenden destruir al gobierno; la consigna práctica de nuestro trabajo, está dada por las palabras del veterano de la socialdemocracia alemana,Liebknecht: ''Studieren, propagandieren,organisieren" —estudiar, hacer propaganda, organizar—, y el centro de esta actividad puede y debe ser solamente el órgano del partido.

¿Pero existen posibilidades y las condiciones requeridas para la fundación y el funcionamiento regular y estable de este órgano? De eso hablaremos la próxima vez.

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✔(1)Véase, C. Marx y F. Engels Obras Escogidas,ed. Cartago, 1957, pág. 20.(Ed.) (Esta es una cita tomada del Manifiesto del Partido Comunista,mayormente conocido como el Manifiesto Comunista, escrito por Marx y Engels en 1848.