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sábado, 11 de noviembre de 2017

✔X EL PARTIDO BOLSHEVIQUE EN LA LUCHA POR LA INDUSTRIALIZACIÓN SOCIALISTA DEL PAÍS (1926-1929)☭

✔X EL PARTIDO BOLSHEVIQUE EN LA LUCHA POR LA INDUSTRIALIZACIÓN SOCIALISTA DEL PAÍS (1926-1929)☭

✔1. Las dificultades del periodo de la industrialización socialista y la lucha contra ellas. - Formación del Bloque antibolshevique trotskista-zinovievista. - Actuación antisoviética de este Bloque. - Su derrota. Después del XIV Congreso, el Partido desplegó la lucha por llevar a la práctica la línea general del Poder Soviético respecto a la industrialización socialista del país. En el periodo de restauración de la Economía, el problema consistía en sacar de su postración, ante todo, a la agricultura, en obtener de ésta materias primas y artículos alimenticios y en poner en movimiento, en restaurar la industria, en restaurar las fábricas y empresas industriales existentes. El Poder Soviético resolvió con relativa facilidad estos problemas. Pero el periodo de restauración de la Economía presentaba tres grandes fallas. En primer lugar, sólo existían las viejas fábricas y empresas industriales, con su técnica vieja y atrasada, que podían quedar inservibles en seguida. Planteábase el problema de equipar de nuevo estas fábricas y empresas industriales con arreglo a la nueva técnica. En segundo lugar, el periodo de restauración de la Economía se encontró con una industria cuya base era demasiado reducida, pues entre las fábricas y empresas industriales existentes se echaban de menos decenas y centenares de fábricas de construcción de maquinaria, absolutamente necesarias para el país, fábricas que no existían entonces y que era indispensable construir, ya que sin ellas no puede existir una verdadera industria. Planteábase, por tanto, el problema de crear esas fábricas y de equiparlas con una técnica moderna. En tercer lugar, el periodo de restauración de la Economía se preocupaba, primordialmente, de la industria ligera, a la que desarrolló y puso a flote. Pero este desarrollo de la industria ligera seguía apoyándose en una industria pesada pobre, aparte de que otras exigencias del país reclamaban también, para su satisfacción, una industria pesada progresiva. Planteábase, pues, el problema de hacer pasar a primer plano, en adelante, la industria pesada. Todos estos nuevos problemas eran los que la política de la industrialización socialista tenía que resolver. Era necesario construir de nuevo toda una serie de ramas industriales, desconocidas en la Rusia zarista: construir nuevas fábricas de máquinas y herramientas, de automóviles, de productos químicos, metalúrgicas; organizar una producción propia de motores y de material para la instalación de centrales eléctricas; incrementar la extracción de metales y de carbón, pues así lo exigía la causa del triunfo del socialismo en la U.R.S.S. Era necesario crear una nueva industria de guerra, construir nuevas fábricas de artillería, de municiones, de aviación, de tanques y de ametralladoras, pues así lo exigían los intereses de la defensa de la U.R.S.S., bajo las condiciones del cerco capitalista. Era necesario construir fábricas de tractores, fábricas de maquinaria agrícola moderna, abasteciendo de ella a la agricultura, para dar a los millones de pequeños campesinos individuales la posibilidad de pasar a la gran producción coljosiana, pues así los exigían los intereses del triunfo del socialismo en el campo. Todo esto era lo que tenía que resolver la política de la industrialización, pues en ello consistía, precisamente, la industrialización socialista del país. Es indudable que la construcción de obras básicas tan gigantescas no podía realizarse sin una inversión de miles de millones. Para ello, no había que contar con empréstitos extranjeros, pues los países capitalistas se negaban a concederlos. Había que acometer esta empresa con los propios recursos del país, sin la ayuda de fuera. Y el País Soviético no era todavía, por aquel entonces un país rico. En esto estribaba una de las principales dificultades de este periodo. Los países capitalistas solían crear su industria pesada a expensas de los recursos de afluían a ellos desde fuera: a costa del saqueo de las colonias, de las contribuciones impuestas a los pueblos vencidos y de los empréstitos extranjeros. El país de los Soviets no podía recurrir, por principio, para financiar la industrialización, a esas sucias fuentes de ingreso que brinda el saqueo de los pueblos coloniales o de los pueblos vencidos. En cuanto a los empréstitos extranjeros, la negativa de los países capitalistas a concedérselos cerraba a la U.R.S.S. este camino. Había que encontrar los recursos necesarios dentro del país. Y en la U.R.S.S. se encontraros estos recursos. La U.R.S.S. descubrió fuentes de acumulación desconocidas en todos los Estados capitalistas. El Estado Soviético disponía de todas las fábricas y empresas industriales, de todas las tierras, confiscadas por la Revolución Socialista de Octubre a los capitalistas y terratenientes, del transporte, de los bancos, del comercio exterior e interior. Las ganancias obtenidas por las fábricas y empresas industriales del Estado, por el transporte, por el comercio, por los bancos ya no las consumía la clase parasitaria de los capitalistas, sino que se invertían en seguir desarrollando la industria. El Poder Soviético había anulado las deudas zaristas, por las que el pueblo tenía que pagar todos los años cientos de millones de rublos oro, solamente en concepto de intereses. Al abolir la propiedad de los terratenientes sobre la tierra, el Poder Soviético liberó a los campesinos de la obligación de abonar todos los años a los terratenientes cerca de 500 millones de rublos oro, a que ascendían las rentas de la tierra. Los campesinos, libres de esta carga, podían ayudar al Estado a construir una nueva y poderosa industria. Para ello, estaban vitalmente interesados en disponer de tractores y de maquinaria agrícola. El Estado Soviético disponía de todas estas fuentes de ingresos. De ellas podían salir cientos y miles de millones de rublos para construir la industria pesada. Lo único que hacía falta era abordar el problema de un modo rentable e implantar un severísimo régimen de economía en materia de gastos, racionalizar la producción, reducir los precios de costo de ésta, acabar con los gastos improductivos, etc. Y así fue, en efecto, como procedió el Poder Soviético. Gracias al régimen de economía que se siguió, cada año eran más considerables los recursos que se acumulaban para invertirlos en obras básicas. Y así, fue posible acometer la construcción de empresas tan gigantescas como la Central eléctrica del Dnieper, el ferrocarril del Turquestán a Siberia, la fábricas de tractores de Stalingrado, las fábricas de herramientas, la fábrica de automóviles "AMO" (hoy, fábrica "Stalin"), etc. En 1926-1927, se invirtieron en la industria cerca de mil millones de rublos; tres años después, se pudieron invertir ya en ella unos 5.000 millones. La obra de la industrialización seguía avanzando. Los países capitalistas veían en el fortalecimiento de la Economía socialista de la U.R.S.S. una amenaza para la existencia del sistema capitalista. En vista de esto, los gobiernos imperialistas tomaron todas las medidas imaginables para ejercer una nueva presión sobre la U.R.S.S., para impedir, frustrar, o, por lo menos, amortiguar, la marcha de la industrialización en la Unión Soviética. En mayo de 1927, los conservadores ingleses, los reaccionarios que estaban en el Poder, organizaron un asalto de provocación contra la Sociedad Soviética para el Comercio con Inglaterra ("Arkos"). El 26 de mayo de 1927, el gobierno conservador inglés rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con la U.R.S.S. El 7 de julio de 1927, un guardia blanco ruso, súbdito polaco, asesinó en Varsovia al Embajador de la U.R.S.S., camarada Voikov. Al mismo tiempo, los espías y agentes diversionistas ingleses emboscados en el territorio de la U.R.S.S. arrojaron varias bombas contra un club del Partido en Leningrado, hiriendo a 30 personas, a varias de ellas gravemente. En el verano de 1927, se produjeron casi simultáneamente asaltos contra las embajadas y delegaciones comerciales de la U.R.S.S. en Berlín, Pekín, Shanghai y Tientsín. Esto vino a aumentar las dificultades con que tenía que luchar el Poder Soviético. Pero la U.R.S.S. no se rindió a la presión y rechazó fácilmente los asaltos provocadores de los imperialistas y de sus agentes. No fueron menores las dificultades que originaron al Partido y al Estado Soviético los trotskistas y demás elementos de la oposición, con su trabajo de zapa. No en vano decía el camarada Stalin, por aquel entonces, que contra el Poder Soviético "se formaba una especie de frente único, que va desde Chamberlain hasta Trotski". A pesar de los acuerdos del XIV Congreso del Partido y de las promesas de lealtad hechas por la oposición, sus secuaces no deponían las armas. Lejos de ello, intensificaban cada vez más su labor escisionista y de zapa. En el verano de 1926, los trotskistas y los zinovievistas se unieron en un bloque antibolshevique, agruparon en torno a este bloque a los restos de todos los grupos de oposición derrotados y sentaron las bases para su partido clandestino antileninista, infringiendo con ello gravemente los estatutos del Partido y los acuerdos de sus Congresos, que prohibían la formación de toda clase de fracciones. El Comité Central del Partido advirtió que si este bloque antibolshevique, formado a imagen y semejanza del célebre Bloque menshevique de agosto, no era disuelto, sus componentes podían acabar mal. Pero los elementos que formaban el bloque no cejaron. En el otoño del mismo año, en vísperas de la XV Conferencia del Partido, realizaron una salida en las asambleas del Partido organizadas en las fábricas de Moscú, Leningrado y otras ciudades, intentando imponer al Partido una nueva discusión. Al mismo tiempo, sometieron al juicio de los afiliados al Partido una plataforma que no era más que una copia de la consabida plataforma trotskista-menshevique, antileninista. Los afiliados al Partido salieron enérgicamente al paso de los elementos de la oposición y en algunos sitios los expulsaron de las asambleas, sin andarse con rodeos. El Comité Central volvió a advertir a los componentes del bloque que el Partido no podía seguir tolerando su labor de zapa. Los elementos de la oposición presentaron al Comité Central una declaración suscrita por Trotski, Zinoviev, Kamenev, Sokolnikov, en la que condenaban su labor fraccionaria y prometían mantener en lo sucesivo una actitud leal para con el Partido. No obstante, el bloque siguió existiendo de hecho y sus componentes no cejaron en su actuación clandestina contra el Partido. Siguieron amañando a retazos su partido antileninista, montaron una imprenta clandestina, percibían cotizaciones entre sus secuaces y difundían su plataforma. En relación con esta conducta de los trotskistas y zinovievistas, la XV Conferencia del Partido (noviembre de 1926) y el Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista (diciembre de 1926) pusieron a discusión la cuestión del bloque trotskista-zinovievista y en sus acuerdos estigmatizaron a los componentes de este bloque, como elementos escisionistas que en su plataforma habían descendido hasta las posiciones mensheviques. Pero tampoco esta lección aprovechó a los componentes del bloque. En 1927, en el momento en que los conservadores ingleses rompían las relaciones diplomáticas y comerciales con la U.R.S.S., aquellos elementos volvieron a intensificar sus ataques contra el Partido. Amañaron una nueva plataforma antileninista, la llamada "plataforma de los 83", y comenzaron a difundirla entre los afiliados al Partido, exigiendo que el Comité Central se prestase a abrir una nueva discusión con carácter general. Esta plataforma era, tal vez, la más hipócrita y farisaica de todas las plataformas presentadas por la oposición. De palabra, es decir, en su plataforma, los trotskistas y zinovievistas no oponían ningún reparo a la observancia de los acuerdos del Partido y se pronunciaban en favor de la lealtad hacia éste, pero de hecho infringían del modo más grave los acuerdos del Partido, burlándose de todo lo que significase lealtad para con él y para con su Comité Central. De palabra, es decir, en su plataforma, no oponían el menor reparo a la unidad del Partido y se pronunciaban en contra de la escisión, pero de hecho infringían del modo más grave la unidad del Partido, seguían una línea escisionista y contaban ya con su propio partido clandestino, antileninista, maduro para convertirse en un partido antisoviético, contrarrevolucionario. De palabra, es decir, en su plataforma, se pronunciaban a favor de la política de la industrialización y llegaban incluso a acusar al Comité Central de dirigirla con un ritmo que no era lo suficientemente rápido, pero de hecho denigraban el acuerdo del Partido sobre el triunfo del socialismo en la U.R.S.S., se burlaban de la política de la industrialización socialista, exigían que se entregase a los extranjeros, a título de concesiones, toda una serie de fábricas y empresas industriales y cifraban sus principales esperanzas en las concesiones capitalistas extranjeras en la U.R.S.S. De palabra, es decir, en su plataforma, se manifestaban a favor del movimiento coljosiano, y llegaban incluso a acusar al Comité Central de dirigir la colectivización con un ritmo que no era lo suficientemente rápido, pero de hecho se burlaban de la política de incorporación de los campesinos a la edificación socialista, predicaban que surgirían inevitablemente "conflictos insolubles" entre la clase obrera y los campesinos y cifraban sus esperanzas en los "arrendatarios civilizados" en el campo, es decir, en las explotaciones de los kulaks. Era ésta la plataforma más hipócrita de todas las plataformas hipócritas de la oposición. Su única finalidad era engañar al Partido. El Comité Central se negó a abrir inmediatamente la discusión, declarando a los secuaces de la oposición que aquella sólo podía abrirse como lo preceptuaban los estatutos del Partido, es decir, con dos meses de antelación a un Congreso. En octubre de 1927, dos meses antes de celebrarse el XV Congreso del Partido, el Comité Central declaró abierta la discusión general. Comenzó la batalla. Los resultados de la discusión fueron desastrosos para el bloque trotskista-zinovievista. Votaron a favor de la política del Comité Central 724.000 afiliados y en favor del bloque trotskista y zinovievista 4.000, es decir, menos del uno por ciento. El bloque antibolshevique sufrió un verdadero descalabro. El Partido, animado por un solo espíritu, rechazó por una aplastante mayoría la plataforma del bloque. El Partido, a cuya opinión habían apelado por propia iniciativa los componentes del bloque, expresaba así su voluntad de un modo inequívoco. Pero tampoco esta lección aprovechó a los componentes del bloque. En vez de someterse a la voluntad del Partido, decidieron socavarla. Ya antes de terminar la discusión, viéndose inevitable e ignominiosamente fracasados, acordaron recurrir a formas más agudas de lucha contra el Partido y el Gobierno Soviético. Decidieron organizar una manifestación abierta de protesta en Moscú y en Leningrado. Eligieron para ello la fecha del 7 de noviembre, aniversario de la Revolución de Octubre, en que los trabajadores de la U.R.S.S. desfilan en manifestación revolucionaria con todo el pueblo. Los trotskistas y los zinovievistas proponíanse, por tanto, organizar una manifestación paralela a ésta. Como era de esperar, los secuaces del bloque sólo consiguieron congregar en la calle a un puñado ridículo de comparsas, que fueron barridos y aventados, con sus corifeos, por la manifestación de todo el pueblo. Ahora, ya no podía dudarse de que los trotskistas y los zinovievistas se habían hundido en la charca antisoviética. Si en la discusión general del Partido apelaban a éste contra el Comité Central, ahora, al organizar su lamentable manifestación, se lanzaban ya por la senda de apelar a las clases enemigas contra el Partido y el Estado Soviético. Al trazarse como objetivo la destrucción del Partido bolshevique, tenían inevitablemente que descender hasta la senda de la lucha contra el Estado Soviético, pues en el país de los Soviets, el Partido bolshevique y el Estado son inseparables. Con ello, los corifeos del bloque trotskista-zinovievista se colocaban fuera del Partido, pues era imposible seguir tolerando en las filas del Partido bolshevique a gente que había rodado ya hasta la charca antisoviética. El 14 de noviembre de 1927, en una reunión conjunta del Comité Central y de la Comisión Central de Control, Trotski y Zinoviev fueron expulsados del Partido.

✔2. Exitos de la industrialización socialista. - Retraso de la agricultura. - El XV Congreso del Partido. - Hacia la colectivización de la agricultura. - Aplastamiento del Bloque trotskista-zinovievista. - La doblez política. A fines de 1927 comenzaron a destacarse ya éxitos decisivos en la política de la industrialización socialista. La industrialización, dentro de las condiciones de la NEP, supo lograr importantes avances en poco tiempo. La industria y la agricultura en conjunto (incluyendo la explotación forestal y la pesca), no sólo alcanzaron el nivel de producción global de antes de la guerra, sino que lo rebasaron. El peso específico de la industria dentro de la Economía nacional aumentó hasta el 42 por ciento, alcanzando el nivel proporcional de antes de la guerra. El sector socialista de la industria crecía rápidamente a expensas del sector privado, aumentando desde el 81 por ciento, en 1924-1925, hasta el 86 por ciento en 1926-1927, a la par que el peso específico del sector privado descendía, durante este periodo, del 19 al 14 por ciento. Esto significaba que la industrialización en la U.R.S.S. tenía un carácter socialista que se iba acusando bruscamente, que la industria de la U.R.S.S. se desarrollaba por la senda del triunfo del sistema socialista de producción, que en el terreno de la industria el problema de "quién vencerá a quién" se pronunciaba ya a favor del socialismo. Con la misma rapidez se iba desalojando del comercio a los comerciantes privados; la participación de éstos en el comercio al por menor descendió del 42 por ciento, en 1924-1925, al 32 por ciento en 1926-1927, y no digamos en el comercio al por mayor, donde la participación de los particulares descendió, en este mismo periodo, del 9 al 5 por ciento. Pero aun era más rápido el ritmo con que se desarrollaba la gran industria socialista, que en 1927, es decir, en el primer año después del periodo de restauración de la Economía, vio aumentar su producción en un 18 por ciento, en comparación con la del año precedente. Era éste un record de desarrollo de la producción inasequible hasta para la gran industria de los países capitalistas más adelantados. La agricultura, sobre todo el cultivo de cereales, presentaba, en cambio, un cuadro muy distinto. Aunque, en conjunto, la agricultura había rebasado el nivel de antes de la guerra, la producción global de su rama más importantes, la del cultivo de cereales, sólo arrojaba el 91 por ciento del nivel de antes de la guerra, y la parte mercantil de la producción cerealista, la parte que se destinaba a ser vendida para el aprovisionamiento de las ciudades, apenas representaba el 37 por ciento del nivel de anteguerra; y, además, todos los indicios anunciaban el peligro de que la producción de trigo para el mercado siguiese decreciendo. Esto significaba que el desmenuzamiento de las grandes haciendas productoras de mercancías en el campo en pequeñas explotaciones y el de éstas en otras más diminutas, proceso que había comenzado en 1918, proseguía siempre; que las pequeñas y diminutas explotaciones campesinas se convertían en economías de tipo seminatural, capaces de producir solamente una cantidad mínima de trigo para el mercado, que el cultivo de cereales en 1927, a pesar de que la producción era solamente algo menor que la de antes de la guerra, sólo dejaba margen para vender con destino a las ciudades un poco más de la tercera parte de la cantidad de trigo que los cultivadores de cereales podían vender antes de la guerra. No cabía duda de que si no se acababa con tal estado de cosas en el cultivo de cereales, el ejército y las ciudades de la U.R.S.S. se verían abocadas a una situación de hambre crónica. Tratábase de una crisis del cultivo de cereales, a la que seguiría necesariamente una crisis de la ganadería. Para salir de esta situación, era necesario pasar, en la agricultura, al sistema de la gran producción, capaz de utilizar los servicios de tractores y maquinaria agrícola y de multiplicar el rendimiento del cultivo de cereales para el mercado. Dos posibilidades se abrían ante el país: pasar a la gran producción de tipo capitalista, lo que equivalía a arruinar a las masas campesinas, a hundir la alianza entre la clase obrera y los campesinos, a fortalecer a los kulaks y a dar al traste con el socialismo en el campo, o marchar por la senda de la agrupación de las pequeñas explotaciones campesinas en grandes explotaciones de tipo socialista, en coljoses, capaces de utilizar tractores y otras máquinas agrícolas modernas para desarrollar rápidamente el cultivo de cereales y su producción para el mercado. Es evidente que el Partido bolshevique y el Estado Soviético sólo podían marchar por el segundo camino coljosiano de desarrollo de la agricultura. Para ello, el Partido se basaba en las siguientes indicaciones de Lenin respecto a la necesidad de pasar de las pequeñas explotaciones campesinas a las grandes explotaciones agrícolas colectivas, de artel: a) "Con la pequeña explotación no se puede salir de la miseria" (Lenin, t. XXIV, pág. 540, ed. rusa). b) "Si seguimos aferrándonos rutinariamente a las pequeñas explotaciones, aunque seamos ciudadanos libres sobre la tierra libre, nos amenazará, a pesar de todo, el hundimiento inevitable" (T. XX, pág. 417, ed. rusa). c) "Si la Economía campesina ha de seguir desarrollándose, es necesario asegurar también de un modo sólido su evolución ulterior, y esta evolución ulterior consistirá, inevitablemente, en que, unificándose gradualmente, las pequeñas explotaciones campesinas aisladas, las menos beneficiosas y las más atrasadas, organicen conjuntamente la explotación agrícola colectiva y en grande" (T. XXVI, pág. 299, ed. rusa). d) "Solamente si se consigue hacer ver prácticamente a los campesinos las ventajas del cultivo agrícola social, colectivo, en forma de cooperativas, de artels; solamente si se logra ayudar al campesino, con ayuda del régimen cooperativo, del artel, sólo entonces la clase obrera, que tiene en sus manos el Poder del Estado, demostrará realmente al campesino su justeza, atraerá realmente a su lado, de un modo sólido y auténtico, a la masa de millones y millones de campesinos" (Tomo XXIV, pág. 579, ed. rusa). Tal era la situación en vísperas del XV Congreso del Partido. El XV Congreso se abrió el 2 de diciembre de 1927. Tomaron parte en él 898 delegados con voz y voto y 771 con voz solamente, representando a 887.233 afiliados y 348.957 aspirantes. Señalando en su informe los éxitos de la industrialización y el rápido desarrollo de la industria socialista, el camarada Stalin planteaba al Partido esta tarea. "Desarrollar y fortalecer nuestros puestos de mando socialistas en todas las ramas de la Economía nacional, tanto en la ciudad como en el campo, poniendo rumbo a la liquidación de los elementos capitalistas en la Economía nacional". Haciendo un paralelo entre la agricultura y la industria y señalando el atraso de aquélla, principalmente en el cultivo de cereales, atraso que se explicaba por el desmenuzamiento de la agricultura, incompatible con la aplicación de la técnica moderna, el camarada Stalin subraya que este estado poco satisfactorio de la agricultura representaba un peligro para toda la Economía nacional. "¿Dónde está la solución?" -preguntaba el camarada Stalin. "La solución -contestaba- está en el paso de las pequeñas explotaciones campesinas desperdigadas a las grandes explotaciones unificadas sobre la base del cultivo en común de la tierra, en el paso al cultivo colectivo de la tierra sobre la base de una nueva y más elevada técnica. La solución está en que las pequeñas y diminutas explotaciones campesinas se agrupen paulatina pero infaliblemente, y no por medio de la coacción, sino por medio del ejemplo y la persuasión, en grandes explotaciones, sobre la base del cultivo en común, del cultivo cooperativo, colectivo, de la tierra, mediante el empleo de maquinaria agrícola y de tractores y la aplicación de métodos científicos encaminados a intensificar la agricultura. No hay otra solución". El XV Congreso tomó el acuerdo de desplegar por todos los medios la obra de colectivización de la agricultura. Trazó un plan para desarrollar y afianzar una red de coljoses y sovjoses y dio instrucciones claras y precisas sobre los métodos de lucha en pro de la colectivización de la agricultura. Al mismo tiempo, el Congreso trazó la norma de "seguir desarrollando la ofensiva contra los kulaks y tomar una serie de medidas nuevas que restrinjan el desarrollo del capitalismo en el campo y encaucen la Economía campesina hacia el socialismo" ("Resoluciones del P.C. (b) de la U.R.S.S.", parte II, pág. 260). Finalmente, partiendo del fortalecimiento del principio de la planificación en la Economía nacional y con vistas a la organización con arreglo a un plan de la ofensiva del socialismo contra los elementos capitalistas en todo el frente de la Economía nacional, el Congreso dio a los organismos competentes la norma de establecer el primer Plan quinquenal de la Economía nacional soviética. Después de examinar los problemas de la edificación del socialismo, el XV Congreso del Partido pasó al problema de la liquidación del bloque trotskista-zinovievista. El Congreso reconoció que "la oposición ha roto ideológicamente con el leninismo, ha degenerado en un grupo menshevique, ha abrazado la senda de la capitulación ante las fuerzas de la burguesía internacional e interior y se ha convertido, objetivamente, en un arma de la tercera fuerza contra el régimen de la dictadura proletaria" ("Resoluciones del P.C. (b) de la U.R.S.S.", parte II, pág. 232). El Congreso comprobó que las discrepancias existentes entre el Partido y la oposición se habían agravado, convirtiéndose en divergencias de carácter programático, y que la oposición trotskista marchaba por la senda de la lucha antisoviética. Por eso, el XV Congreso declaró que el pertenecer a la oposición trotskista y el propagar sus ideas era incompatible con la permanencia dentro de las filas del Partido bolshevique. El Congreso refrendó el acuerdo de expulsión del Partido de Trotski y Zinoviev tomado en la reunión conjunta del Comité Central y de la Comisión Central de Control, y acordó la expulsión de todos los elementos activos del bloque trotskista-zinovievista, tales como Radek, Preobrazhenski, Rakovski, Piatakov, Serebriakov, I. Smirnov, Kamenev, Sarkis, Safarov, Lifshitz, Mdivani, Smilga y de todo el grupo de los "centralistas democráticos" (Sapronov, V. Smirnov, Boguslavski, Drobnis y otros). Los secuaces del bloque trotskista-zinovievista, derrotados ideológicamente y deshechos en el terreno de la organización, perdieron los últimos vestigios de su influencia en el pueblo. Al cabo de algún tiempo después del XV Congreso, los antileninistas, expulsados del Partido, comenzaron a formular declaraciones de ruptura con el trotskismo, implorando su readmisión. Naturalmente, el Partido no podía saber aún, por aquel entonces, que Trotski, Rakovski, Radek, Krestinski, Sokolnikov y otros eran, ya hacía mucho tiempo, enemigos del pueblo y espías enrolados en los servicios de espionaje extranjeros; que Kamenev, Zinoviev, Piatakov y otros mantenían ya contacto con los enemigos de la U.R.S.S. en los países capitalistas para "colaborar" con ellos contra el Pueblo Soviético. Pero estaba lo bastante aleccionado por la experiencia para esperar todas las villanías imaginables de estos individuos, que se habían levantado repetidas veces contra Lenin y el Partido leninista en los momentos más difíciles. Por eso, el Partido recibió con desconfianza las declaraciones de los expulsados, y como primera prueba de la sinceridad de los firmantes de aquellas declaraciones, sometió su readmisión a las siguientes condiciones. a) Condenación abierta del trotskismo, como ideología antibolshevique y antisoviética. b) Reconocimiento abierto de la política del Partido, como la única política acertada. c) Sumisión incondicional a los acuerdos del Partido y de sus órganos. d) Fijación de un plazo de prueba, durante el cual el Partido observaría la conducta de los firmantes de las declaraciones y a cuyo término, en vista de los resultados de la prueba, examinaría la conveniencia de readmitir a no a cada uno de los individuos expulsados, por separado. Al proceder así, el Partido entendía que el reconocimiento abierto de estos puntos por los individuos expulsados sería, en todo caso, favorable para el Partido, ya que rompería la unidad de las filas trotskistas-zinovievistas, llevando a ellas la discordia, pondría de manifiesto una vez más la justeza y la pujanza del Partido y daría a éste, caso de que las declaraciones firmadas fuesen sinceras, la posibilidad de readmitir en su seno a sus antiguos militantes, y caso de que fuesen falsas, la de desenmascararlos a los ojos de todos, no ya como gente equivocada, sino como arrivistas sin principios, como embaucadores de la clase obrera y falsarios empedernidos. La mayoría de los expulsados aceptó las condiciones impuestas por el Partido para su reingreso y publicó en la prensa las correspondientes declaraciones. El Partido, apiadándose de ellos y no queriendo privarles de la posibilidad de volver a militar en las filas del Partido de la clase obrera, los restituyó en sus derechos de afiliados al Partido. Sin embargo, andando el tiempo, se puso de manifiesto que las declaraciones firmadas por los "militantes activos" del bloque trotskista-zinovievista, eran, salvo contadas excepciones, mentirosas y falsas, de los pies a la cabeza. Se comprobó que, ya antes de formular sus declaraciones, estos caballeros habían dejado de representar una corriente política capaz de defender sus ideas ante el pueblo, para convertirse en una pandilla de arrivistas sin principios, capaces de pisotear lo que les quedaba de sus ideas a la vista de todos, capaces de ensalzar a la vista de todos las ideas del Partido, extrañas a ellos, capaces de adoptar, como los camaleones, cualquier color, con tal de mantenerse dentro del Partido y dentro de la clase obrera, para poder jugar sucio a la clase obrera y a su Partido. Los "militantes activos" trotskistas-zinovievistas resultaron ser unos estafadores políticos, unos falsarios políticos. Los falsarios políticos suelen comenzar por el engaño, encaminando sus manejos tenebrosos a embaucar el pueblo, a la clase obrera y a su Partido. Pero no se les debe considerar como unos simples embaucadores. Los falsarios políticos son una pandilla de arrivistas políticos sin principio que, habiendo perdido hace ya mucho tiempo la confianza del pueblo, se esfuerzan en captársela de nuevo mediante el engaño, mediante métodos camaleónicos, mediante la estafa, por cualquier procedimiento que sea, con tal de no perder su título de militantes políticos. Los falsarios políticos son una pandilla de arrivistas políticos sin principios capaces de apoyarse en cualquier cosa, aunque sea en elementos presidiables, aunque sea en las heces de la sociedad, aunque sea en los enemigos más rabiosos del pueblo, con tal de poder salir de nuevo a la escena política en el "momento oportuno" y lanzarse al cuello del pueblo como "gobernantes" suyos. A esta calaña de falsarios políticos pertenecían, en efecto, como se demostró, los "militantes activos" trotskistas-zinovievistas. 3. La ofensiva contra los kulaks. - El grupo de Bujarin-Rykov contra el Partido. - Aprobación del primer Plan quinquenal. - La emulación socialista. - Comienza el movimiento coljosiano de masas. La agitación del bloque trotskista-zinovievista contra la política del Partido, contra la edificación del socialismo y contra la colectivización, así como la de los bujarinistas, sosteniendo que los coljoses fracasarían, que no se debía tocar a los kulaks, puesto que ellos mismos "se incorporarían" al socialismo, y que el enriquecimiento de la burguesía no representaba ningún peligro para el régimen socialista; toda esta agitación repercutía considerablemente entre los elementos capitalistas del país y, sobre todo, entre los kulaks. Estos sabían ahora, por lo que se traslucía a través de la prensa, que no estaban solos, que contaban con defensores y abogados como Trotski, Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Rykov y otros. Naturalmente, este hecho no podía por menos de fortalecer el espíritu de resistencia de los kulaks contra la política del Gobierno Soviético. Y, en efecto, los kulaks comenzaron a ofrecer una resistencia cada vez más enconada. Comenzaron a negarse en masa a vender al Estado Soviético el sobrante de trigo, que se acumulaba en grandes cantidades en sus graneros. Comenzaron a emplear el terror contra los coljosianos y contra los activistas del Partido y de los Soviets en la aldea, comenzaron a pegar fuego a los coljoses y a los centros de acopios de cereales del Estado. El Partido dábase cuenta de que, mientras no se aplastase la resistencia de los kulaks, mientras éstos no fuesen derrotados en campo abierto a la vista de los campesinos, la clase obrera y el Ejército Rojo no tendrían pan en cantidad suficiente, y el movimiento coljosiano no adquiriría un carácter de masas. Siguiendo las normas trazadas por el XV Congreso, el Partido pasó a la ofensiva resuelta contra los kulaks. En esta ofensiva, el Partido ponía en práctica la consigna de luchar resueltamente contra los kulaks, apoyándose firmemente en los campesinos pobres y reforzando la alianza con los campesinos medios. Como respuesta a la negativa de los kulaks a vender al Estado el trigo sobrante a precio de tasa, el Partido y el Gobierno aplicaron una serie de medidas extraordinarias contra los kulaks y pusieron en práctica el artículo 107 del Código Penal, en el que se establecía la confiscación judicial del trigo sobrante a los kulaks y especuladores que se negaran a venderlo al Estado a precio de tasa, y concedieron a los campesinos pobres una serie de franquicias, por virtud de las cuales se ponía a su disposición el 25 por ciento del trigo confiscado a los kulaks. Estas medidas extraordinarias surtieron su efecto: los campesinos pobres y medios se enrolaron en la lucha resuelta contra los kulaks, éstos quedaron aislados, y la resistencia de los kulaks y de los especuladores fue aplastada. A fines de 1928, el Estado Soviético disponía ya de reservas suficientes de trigo y el movimiento coljosiano avanzaba con paso más seguro. En este mismo año, se descubrió una gran organización de sabotaje formada por técnicos burgueses, en el sector de Shajti, en la cuenca del Donetz. Estos saboteadores mantenía estrechas relaciones con los antiguos propietarios de las empresas -capitalistas rusos y de otros países- y con el espionaje militar extranjero. Habíanse propuesto como objetivo hacer fracasar el desarrollo de la industria socialista y facilitar la restauración del capitalismo en la U.R.S.S. Dirigían mal los trabajos de explotación en las minas, con objeto de disminuir la extracción de hulla. Destrozaban las máquinas y los aparatos de ventilación, provocaban derrumbamientos, hundían o incendiaban las minas, las fábricas y las centrales eléctricas. Al mismo tiempo, entorpecían el mejoramiento de la situación material de los obreros e infringían las leyes soviéticas sobre la protección del trabajo. Estos saboteadores fueron llevados ante los Tribunales, donde recibieron su merecido. El Comité Central llamó la atención de todas las organizaciones del Partido hacia el proceso de los saboteadores y las invitó a sacar las enseñanzas que encerraba. El camarada Stalin señaló que los bolsheviques que trabajaban en el sector de la Economía debían familiarizarse personalmente con la técnica de la producción, para que en lo sucesivo ningún saboteador salido de las filas de los técnicos burgueses pudiera engañarles, y puso de relieve que era necesario acelerar la preparación de nuevos cuadros técnicos salidos del seno de la clase obrera. Por acuerdo del Comité Central, se perfeccionó la preparación de nuevos especialistas en las escuelas técnicas superiores; miles de hombres afiliados al Partido y a las Juventudes Comunistas y hombres sin partido, fieles a la causa de la clase obrera, fueron movilizados para cursar estas escuelas. Antes de que el Partido pasase a la ofensiva contra los kulaks, mientras estaba ocupado en la liquidación del bloque trotskista-zinovievista, el grupo Bujarin-Rykov se mantuvo relativamente tranquilo, permaneciendo al margen como reserva de las fuerzas contrarias al Partido, sin decidirse a apoyar abiertamente a los trotskistas, y a veces llegando incluso a intervenir contra ellos en unión del Partido. Pero, tan pronto como éste pasó a la ofensiva contra los kulaks y tomó medidas extraordinarias contra ellos, el grupo Bujarin-Rykov se quitó la careta y comenzó a actuar abiertamente contra la política del Partido. El alma de kulak de los componentes de este grupo no pudo aguantar más, y éstos comenzaron a intervenir ya abiertamente en defensa de los kulaks. Exigían que fuesen abolidas las medidas extraordinarias, asustando a los tontos con la amenaza de que en caso contrario sobrevendría una "regresión" de la agricultura y afirmando que esta regresión había comenzado ya. No advirtiendo el desarrollo de los coljoses y los sovjoses, es decir, de las formas más elevadas de la agricultura, y viendo el retroceso de las haciendas de los kulak, presentaban tendenciosamente la regresión de estas haciendas como la regresión de la agricultura. Con el fin de reforzar sus posiciones teóricamente, amañaron la divertida "teoría de la extinción de la lucha de clases", afirmando, sobre la base de esta teoría, que cuantos más éxitos lograse el socialismo en su lucha contra los elementos capitalistas, más se iría amortiguando la lucha de clases, que ésta llegaría pronto a extinguirse totalmente y el enemigo de clase rendiría todas sus posiciones sin lucha, razón por la cual no había por qué emprender la ofensiva contra los kulaks. Con ello, resucitaban su desacreditada teoría burguesa sobre la incorporación pacífica de los kulaks al socialismo y pisoteaban la conocida tesis leninista, según la cual la resistencia del enemigo de clase revestirá formas tanto más agudas, cuanto más sienta vacilar el terreno bajo sus pies, cuantos más éxitos logre el socialismo, por cuya razón la lucha de clases sólo podrá "extinguirse" cuando el enemigo de clase se aniquilado. No era difícil comprender que el Partido tenía ante sí, en el grupo Bujarin-Rykov, un grupo oportunista de derecha, que sólo se diferenciaba del bloque trotskista-zinovievista por la forma, solamente por el hecho de que los trotskistas y los zinovievistas contaban con ciertas posibilidades para disfrazar su fondo capitulador con frases izquierdistas, con frases vocingleramente revolucionarias sobre la "revolución permanente", mientras que el grupo Bujarin-Rykov, que se había levantado contra el Partido al pasar éste a la ofensiva contra los kulaks, no tenía ya la posibilidad de cubrir con una careta su faz capituladora y veíase obligado a defender a las fuerzas reaccionarias del País Soviético y, sobre todo, a los kulaks abiertamente, sin retóricas ni disfraces. El Partido comprendió que, más tarde o más temprano, el grupo Bujarin-Rykov acabaría por tender la mano a los restos del bloque trotskista-zinovievista, para luchar conjuntamente contra el Partido. A la par que actuaba políticamente, el grupo Bujarin-Rykov "trabajaba" en el terreno de la organización para reunir a sus adeptos. A través de Bujarin, iba agrupando a la juventud burguesa, a gentes del tipo de Slepkov, Marietski, Aijenwald, Goldenberg y otros; a través de Tomski, a los dirigentes burocratizados de los sindicatos (Melnichanski, Dogadov, etc.); a través de Rykov, a un puñado de dirigentes degenerados de los Soviets (A. Smirnov, Eismont, V. Schmidt, etc.). Adheríanse a este grupo, muy de buen grado, los elementos políticamente degenerados y que no recataban sus ideas capituladoras. Por aquel tiempo, el grupo Bujarin-Rykov vióse reforzado por un puñado de dirigentes de la organización del Partido en Moscú (Uglanov, Kotov, Ujanov, Riutin, Yagoda, Polonski y otros). Hay que advertir que una parte de los elementos derechistas se mantenía recatada, sin actuar abiertamente contra la línea del Partido. En las columnas de la prensa del Partido en Moscú y en las reuniones del Partido, predicaban la necesidad de hacer concesiones a los kulaks, la conveniencia de no recargarles de impuestos, exponían la carga agobiadora que la industrialización suponía para el pueblo y el carácter prematuro de la organización de una industria pesada. Uglanov se manifestó en contra de la construcción de la Central eléctrica de Dnieper, exigiendo que los recursos destinados a la industria pesada se invirtiesen en la industria ligera. Este y otros capituladores de derecha aseguraban que Moscú era y seguiría siendo el Moscú de las fábricas de percal, que no había para qué levantar en él fábricas de construcción de maquinaria. la organización del Partido en Moscú desenmascaró a Uglanov y a sus adeptos, les conminó por última vez y apretó todavía más sus filas en torno al Comité Central del Partido. En el Pleno del Comité de Moscú del P.C. (b) de la U.R.S.S., celebrado en 1928, el camarada Stalin señaló la necesidad de luchar en dos frentes, concentrando el fuego contra la desviación derechista. Los derechistas son, dijo el camarada Stalin, los agentes de los kulaks dentro del Partido. "El triunfo de la desviación derechista dentro de nuestro Partido desencadenaría las fuerzas del capitalismo, socavaría las posiciones revolucionarias del proletariado y aumentaría las posibilidades de restauración del capitalismo en nuestro país" -dijo el camarada Stalin ("Problemas del Leninismo", ed. rusa, pág. 234). A comienzos de 1929, se puso de manifiesto que Bujarin, por mandato del grupo de los capituladores de derecha, había establecido enlace con los trotskistas, a través de Kamenev, y preparaba un acuerdo con ellos para luchar conjuntamente contra el Partido. El Comité Central desenmascaró esta actuación criminal de los capituladores de derecha y les advirtió que el asunto podía terminar mal para Bujarin, Rykov, Tomski, etc. Pero los capituladores de derecha no cejaron. Se levantaron dentro del Comité Central con una nueva plataforma antibolshevique, con una declaración que fue condenada por el Comité Central. Este les hizo una nueva advertencia, recordándoles la suerte que había corrido el bloque trotskista-zinovievista. A pesar de esto, el grupo Bujarin-Rykov prosiguió su labor en contra del Partido. Rykov, Tomski y Bujarin presentaron al Comité Central la dimisión de sus cargos, creyendo que con ello asustarían al Partido. El Comité Central condenó esta política de sabotaje de los dimitentes. Por fin, el Pleno celebrado en noviembre de 1929 por el Comité Central declaró que la propaganda de las ideas de los oportunistas de derecha era incompatible con la permanencia en el Partido y dispuso que Bujarin, paladín y dirigente de los capituladores de derecha, fuese destituido de su puesto en el Buró Político del Comité Central, y que se conminase seriamente a Rykov, Tomski y demás adeptos de esta oposición. Los corifeos de los capituladores de derecha, viendo que la cosa tomaba mal cariz, suscribieron una declaración reconociendo sus errores y la justeza de la línea política del Partido. Los capituladores de derecha habían decidido replegarse provisionalmente, para evitar que sus cuadros fuesen aplastados. Así terminó la primera etapa de la lucha del Partido contra los capituladores de derecha. Las nuevas discrepancias existentes dentro del Partido no pasaron inadvertidas para los enemigos exteriores de la U.R.S.S. Creyendo que las "nuevas discordias" producidas dentro del Partido eran un signo de quebrantamiento de su fuerza, hicieron un nuevo intento para arrastrar a la U.R.S.S. a la guerra y hacer fracasar la obra de la industrialización del país que aun no estaba afianzada. En el verano de 1929, los imperialistas provocaron el conflicto de China contra la U.R.S.S., la ocupación por los militaristas chinos del Ferrocarril del este de China (que pertenecía a la U.R.S.S.) y la agresión de las tropas chinas blancas contra las fronteras de la Patria Soviética en el Extremo Oriente. Pero, el asalto de los militaristas chinos fue liquidado rápidamente; los militaristas se retiraron, derrotados por el Ejército Rojo, y el conflicto se terminó mediante un convenio de paz con las autoridades de Manchuria. La política de paz de la U.R.S.S. triunfaba una vez más, a pesar de todo, a pesar de los manejos de los enemigos exteriores y de las "discordias" intestinas del Partido. No tardaron en volver a reanudarse las relaciones diplomáticas y comerciales de la U.R.S.S. con Inglaterra, que habían sido rotas en su día por los conservadores ingleses. A la par que rechazaba con éxito los ataques de los enemigos exteriores e interiores, el Partido desarrolló una gran labor encaminada a acelerar la edificación de la industria pesada, a organizar la emulación socialista, a organizar los sovjoses y los coljoses y, finalmente, a preparar las condiciones necesarias para aprobar y llevar a la práctica el primer Plan quinquenal de la Economía nacional soviética. En abril de 1929, se reunió la XVI Conferencia del Partido. El problema principal examinado en esta Conferencia fue el del primer Plan quinquenal. La Conferencia rechazó la variante "mínima" del Plan quinquenal, que defendían los capituladores de derecha, y aprobó como obligatoria, bajo cualesquiera condiciones, la variante "máxima". Fue aprobado, pues, por el Partido el célebre primer Plan quinquenal de edificación del socialismo. Según el Plan quinquenal, el volumen de las inversiones del capital en la Economía nacional durante los años de 1928 a 1933, sería de 64.600 millones de rublos. De ellos, 19.500 millones se invertirían en la industria, incluyendo la electrificación, 10.000 millones en el transporte y 23.200 millones en la agricultura. Era una plan grandioso, destinado a equipar a la industria y a la agricultura de la U.R.S.S. con la técnica moderna. "La misión fundamental del Plan quinquenal -señalaba el camarada Stalin- consistía en crear en nuestro país una industria, capaz de equipar de nuevo y reorganizar, no sólo la industria en su totalidad, sino también el transporte y la agricultura, sobre la base del socialismo" (Stalin, "Problemas del Leninismo", pág. 485, ed. rusa). A pesar de la grandiosidad, este Plan no era, para los bolsheviques, nada inesperado ni anonadador. Era algo que venía preparando toda la marcha del desarrollo de la industrialización y de la colectivización. Lo venía preparando aquel entusiasmo de trabajo que se había apoderado de los obreros y campesinos ya antes del Plan quinquenal y que encontró su expresión en la emulación socialista. La XVI Conferencia del Partido aprobó un llamamiento a todos los trabajadores sobre el despliegue de la emulación socialista. La emulación socialista reveló ejemplos maravillosos de trabajo y de nueva actitud ante él. En muchas empresas y en los coljoses y sovjoses, los obreros y coljosianos presentaron contraplanes. Realizaron maravillas de heroísmo en el trabajo. No sólo ejecutaban, sino que sobrepasaban los planes de edificación socialista trazados por el Partido y por el Gobierno. Cambiaron las ideas del hombre respecto al trabajo. El trabajo dejó de ser una craga forzada y abrumadora, como era bajo el capitalismo, para convertirse "en una cuestión de honor, de gloria, de valentía y de heroísmo" (Stalin). Por todo el país se desarrollaba la nueva y gigantesca edificación industrial. Se acometió la construcción de la Central eléctrica del Dnieper (el "Dnieprogués"). En la cuenca del Donetz se emprendió la construcción de las fábricas de Kramatorsk y Gorlovka y al reconstrucción de la fábrica de locomotoras de Lugansk. Surgieron nuevas minas y altos hornos. En los Urales, se construyeron la fábrica de maquinarias del Ural y los combinados químicos de Beresniki y Solikamsk. Se comenzó la construcción de la fábrica metalúrgica de Magnitogorsk. Se emprendió la construcción de grandes fábricas de automóviles en Moscú y Gorski. Se construían gigantescas fábricas de tractores, de segadoras-trilladoras, y en Rostov sobre el Don se levantó una fábrica formidable de maquinaria agrícola. Se desarrolló la segunda base carbonífera de la Unión Soviética: la cuenca del Kusnietsk. En 11 meses se levantó en la estepa, en Stalingrado, una formidable fábrica de tractores. En la construcción de la Central eléctrica del Dnieper y de la fábrica de tractores de Stalingrado, los obreros batieron los records mundiales de la productividad del trabajo. La historia no había conocido jamás una nueva edificación industrial de tan gigantesca envergadura, un entusiasmo tal por la nueva edificación, tal heroísmo en el trabajo de las masas de millones de hombres de la clase obrera. Era una verdadera oleada de entusiasmo de trabajo de la clase obrera, desplegada sobre la base de la emulación socialista. Esta vez, los campesinos no se quedaron atrás respecto a los obreros. También en el campo comenzó a desarrollarse el entusiasmo de trabajo de las masas campesinas, en la organización de los coljoses. Las masas campesinas comenzaron a marchar resueltamente por la senda coljosiana. A ello contribuyeron considerablemente los sovjoses y las estaciones de máquinas y tractores, dotadas de tractores y de otra maquinaria agrícola. Las masas campesinas acudían a los sovjoses y a las estaciones de máquinas y tractores, veían cómo trabajaban éstos y las máquinas agrícolas, manifestaban su entusiasmo y decidían allí mismo "ingresar en los coljoses". Los campesinos, desperdigados en pequeñas y diminutas explotaciones individuales, carentes de aperos y de fuerza de tracción medio regulares, privados de la posibilidad de roturar las grandes tierras baldías, sin una perspectiva de mejoramiento de sus explotaciones, hundidos en la miseria y en el aislamiento, confiados a sus propias fuerzas, encontraron por fin una salida, el camino hacia una vida mejor: con la agrupación de sus pequeñas explotaciones en explotaciones colectivas, en coljoses; con los tractores, capaces de roturar todas las tierras, por "duras" que fuesen, todos los terrenos baldíos; con la ayuda del Estado en forma de maquinaria, de dinero, de hombres y de consejos; con la posibilidad de librarse de las garras de los kulaks, a quienes el Gobierno Soviético había hecho morder el polvo recientemente, haciéndolos doblar la cerviz, para satisfacción de las masas de millones de campesinos. He aquí la base sobre la que se inició y desarrolló después el movimiento coljosiano de masas, movimiento que se intensificó especialmente a fines de 1929, imprimiendo a los coljoses un ritmo de desarrollo sin precedentes ni siquiera en la misma industria socialista. En 1928, la superficie de siembra de los coljoses era de 1.390.000 hectáreas; en 1929, había pasado a ser de 4.262.000 hectáreas y en 1930, los coljoses contaban ya con la posibilidad de planear el cultivo de 15 millones de hectáreas. "Hay que reconocer -decía el camarada Stalin en su artículo titulado "El año del gran viraje" (1929), refiriéndose al ritmo de desarrollo de los coljoses- que este ritmo impetuoso de desarrollo no tiene precedentes ni aun en nuestra industria socialista, cuyo ritmo de desarrollo se caracteriza por su gran envergadura", Era un viraje en el desarrollo del movimiento coljosiano. Era el comienzo del movimiento coljosiano de masas. "¿Qué es lo que hay de nuevo en el actual movimiento coljosiano?", preguntaba el camarada Stalin en su citado artículo. Y contestaba: "Lo que hay de nuevo y decisivo en el actual movimiento coljosiano es que ahora los campesinos no ingresan en los coljoses por grupos sueltos, como ocurría antes, sino por aldeas enteras, por municipios, por distritos y hasta por departamentos. ¿Qué significa esto? Significa que en los coljoses han comenzado a afluir en masa los campesinos medios. Tal es la base sobre la que descansa ese viraje radical en el desarrollo de la agricultura, que constituye la conquista más importante del Poder Soviético..." Esto significaba que la tarea de liquidación de los kulaks como clase, sobre la base de la colectivización total, iba madurando o estaba ya madura. RESUMEN En la lucha por la industrialización socialista del país, el Partido hubo de vencer, en los años de 1926 a 1929, enormes dificultades de orden interior e internacional. Los esfuerzos del Partido y de la clase obrera condujeron al triunfo de la política de la industrialización socialista del País Soviético. Fue resuelto, en lo fundamental, uno de los problemas más difíciles que planteaba la industrialización: el problema de la acumulación de los recursos necesarios para la construcción de la industria pesada. Se pusieron los cimientos de una industria pesada, capaz de equipar de nuevo toda la Economía nacional. Fue aprobado el primer Plan quinquenal de edificación del socialismo. Se desarrolló, en proporciones gigantescas, la construcción de nuevas fábricas, sovjoses y coljoses. Estos avances en el camino del socialismo fueron acompañados por una agudización de la lucha de clases dentro del país y por un recrudecimiento de la lucha en el seno del Partido. Los resultados más importantes de esta lucha fueron: el aplastamiento de la resistencia de los kulaks, el desenmascaramiento del bloque de los capituladores trotskistas-zinovievistas como un bloque antisoviético, el desenmascaramiento de los capituladores de derecha como agentes de los kulaks, la expulsión de los trotskistas del Partido, el reconocimiento de que las ideas de éstos y de los oportunistas de derecha eran incompatibles con la permanencia dentro del P.C. (b) de la U.R.S.S. Derrotados ideológicamente por el Partido bolshevique y habiendo perdido toda base de actuación entre la clase obrera, los trotskistas dejaron de ser una corriente política para convertirse en una pandilla de arrivistas sin principios y estafadores políticos, en una banda de falsarios políticos. Puestos los cimientos de la industria pesada, el Partido movilizó a la clase obrera y a los campesinos para la ejecución del primer Plan quinquenal de reconstrucción socialista de la U.R.S.S.; se extendió por todo el país la emulación socialista de millones de trabajadores; se levantó una potente oleada de entusiasmo en el trabajo y surgió una nueva disciplina del trabajo. Este periodo termina con el año del gran viraje, que registró éxitos gigantescos del socialismo en la industria y los primero éxitos importantes logrados en el terreno de la agricultura, el viraje de los campesinos medios hacia los coljoses y el comienzo del movimiento coljosiano de masas.   

Mejor...😉

Te regalo mi luna,
mi noche en pleno desvelo,
mi rosa,mi pedacito de cielo,
para que vuelen los sueños
¡bien despiertos!

(...)

Mejor no te la regalo,
por un ratito te la presto,
es que soy muy celoso de la Reina
que alumbra el cielo de Montevideo.

Marcelo Rubèns Balboa✒

El Che ☄América desde el balcón Afroasiático 🌟

《Ernesto 'Che' Guevara 1959》

viernes, 10 de noviembre de 2017

✔V.I Lenin CARLOS MARX ☭ ☞(Breve esbozo biográfico,con una exposición del marxismo) ☭

✔V.I Lenin

CARLOS MARX ☭

☞(Breve esbozo biográfico,con una exposición del marxismo)

☞[1] Escrito: De julio a noviembre de 1914. Publicado por vez primera: En 1915,en el Diccionario Enciclopedico Granat,7a edición,tomo XXVIII.     

Carlos Marx nació el 5 de mayo (según el nuevo calendario) de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío,convertido en 1824 al protestantismo. La familia de Marx era una familia acomodada,culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios de bachillerato,Marx se inscribió en la universidad,primero en la de Bonn y luego en la de Berlín,estudiando jurisprudencia y,sobre todo,historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios universitarios,presentando una tesis sobre la filosofía de Epicuro. Por sus concepciones,Marx era entonces todavía un idealista hegeliano. En Berlín se adhirió al círculo de los "hegelianos de izquierda" (Bruno Bauer y otros),que se esforzaban por extraer de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias. Terminados sus estudios universitarios,Marx se trasladó a Bonn con la intención de hacerse profesor. Pero la política reaccionaria del gobierno, que en 1832 había despojado de su cátedra a Ludwig Feuerbach,que en 1836 le había negado nuevamente la entrada en la universidad y que en 1841 privó al joven profesor Bruno Bauer del derecho a enseñar en Bonn,obligó a Marx a renunciar a la carrera docente. En aquella época,las ideas de los hegelianos de izquierda progresaban rápidamente en Alemania. Ludwig Feuerbach,sobre todo desde 1836,comenzó a someter a crítica la teología y a orientarse hacia el materialismo,que en 1841 (La esencia del cristianismo ) se impone ya definitivamente en su pensamiento; en 1843 ven la luz sus Principios de la filosofía del porvenir. "Hay que haber vivido la influencia liberadora" de estos libros,escribía Engels años más tarde refiriéndose a esas obras de Feuerbach. "Nosotros [es decir, los hegelianos de izquierda, entre ellos Marx] nos hicimos en el acto feuerbachianos." [2] Por aquel tiempo,los burgueses radicales renanos,que tenían ciertos puntos de contacto con los hegelianos de izquierda, fundaron en Colonia un periódico de oposición, la Gaceta del Rin (cuyo primer número salió el 1 de enero de 1842). Marx y Bruno Bauer fueron invitados como principales colaboradores; en octubre de 1842 Marx fue nombrado redactor jefe del periódico y se trasladó de Bonn a Colonia. La tendencia democrática revolucionaria del periódico fue acentuándose bajo la jefatura de redacción de Marx,y el gobierno lo sometió primero a una doble censura y luego a una triple,hasta que decidió más tarde suprimirlo totalmente a partir del 1 de enero de 1843. Marx se vio obligado a abandonar su puesto de redactor jefe en esa fecha, sin que su salida lograse tampoco salvar al periódico,que fue clausurado en marzo de 1843. Entre los artículos más importantes publicados por Marx en la Gaceta del Rin,Engels menciona, además de los que citamos más adelante (véase la Bibliografía ) el que se refiere a la situación de los campesinos viticultores del valle del Mosela. Como su labor periodística le había demostrado que conocía insuficientemente la economía política, Marx se dedicó afanosamente al estudio de esta ciencia. En 1843,Marx se casó en Kreuznach con Jenny von Westphalen,amiga suya de la infancia, con la que se había comprometido cuando todavía era estudiante. Su esposa pertenecía a una reaccionaria familia aristocrática de Prusia. Su hermano mayor fue ministro del Interior en Prusia durante una de las épocas más reaccionarias, desde 1850 hasta 1858. En el otoño de 1843 Marx se trasladó a París con objeto de editar en el extranjero una revista de tendencia radical en colaboración con Arnold Ruge (1802-1880; hegeliano de izquierda,encarcelado de 1825 a 1830, emigrado desde 1848, y partidario de Bismarck entre 1866 y 1870). De esta revista,titulada Anales franco-alemanes, sólo llegó a ver la luz el primer fascículo. Las dificultades con que tropezaba la difusión clandestina de la revista en Alemania y las discrepancias surgidas entre Marx y Ruge hicieron que se suspendiera su publicación. En los artículos de Marx en los Anales vemos ya al revolucionario que proclama la necesidad de una "crítica implacable de todo lo existente",y,en particular, de una "crítica de las armas"[3] que apele a las masas y al proletariado. En septiembre de 1844 llegó a París,por unos días,Federico Engels,quien se convirtió, desde ese momento, en el amigo más íntimo de Marx. Ambos tomaron conjuntamente parte activísima en la vida, febril por entonces,de los grupos revolucionarios de París (especial importancia revestía la doctrina de Proudhon,a la que Marx ajustó cuentas resueltamente en su obra Miseria de la filosofía,publicada en 1847) y,en lucha enérgica contra las diversas doctrinas del socialismo pequeñoburgués,forjaron la teoría y la táctica del socialismo proletario revolucionario,o comunismo (marxismo). Véanse,más adelante,en la Bibliografía, las obras de Marx de esta época,años de 1844 a 1848. En 1845,a instancias del gobierno prusiano,Marx fue expulsado de París como revolucionario peligroso, instalándose entonces en Bruselas. En la primavera de 1847,Marx y Engels se afiliaron a una sociedad secreta de propaganda,la Liga de los Comunistas,tuvieron una participación destacada en el II Congreso de esta organización (celebra do en Londres en noviembre de 1847) y por encargo del Congre so redactaron el famoso Manifiesto del Partido Comunista que apareció en febrero de 1848. En esta obra se traza,con claridad y brillantez geniales,una nueva concepción del mundo: el materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica como la doctrina más completa y profunda del desarrollo; la teoría de la lucha de clases y de la histórica misión revolucionaria universal del proletariado como creador de una nueva sociedad,la sociedad comunista. Al estallar la revolución de febrero de 1848,Marx fue expulsado de Bélgica. Se trasladó nuevamente a París, y desde allí, después de la revolución de marzo, marchó a Alemania,más precisamente,a Colonia. Desde el 1 de junio de 1848 hasta el 19 de mayo de 1849,se publicó en esta ciudad la Nueva Gaceta del Rin,de la que Marx era el redactor jefe. El curso de los acontecimientos revolucionarios de 1848 a 1849 vino a confirmar de manera brillante la nueva teoría, como habrían de confirmarla en lo sucesivo los movimientos proletarios y democráticos de todos los países del mundo. La contrarrevolución triunfante hizo que Marx compareciera,primero,ante los tribunales (siendo absuelto el g de febrero de 1849) y después lo expulsó de Alemania (el 16 de mayo de 1849). Marx se dirigió a París, de donde fue expulsado también después de la manifestación del 13 de junio de 1849[4]; entonces marchó a Londres,donde pasó el resto de su vida. Las condiciones de vida en la emigración eran en extremo duras, como lo revela con toda claridad la correspondencia entre Marx y Engels (editada en 1913). La miseria asfixiaba realmente a Marx y a su familia; de no haber sido por la constante y abnegada ayuda económica de Engels,Marx no sólo no hubiera podido acabar El Capital, sino que habría sucumbido inevitablemente bajo el peso de la miseria. Además,las doctrinas y tendencias del socialismo pequeñoburgués,no proletario en general,que predominaban en aquella época,obligaban a Marx a librar constantemente una lucha implacable,y a veces a repeler (como hace en su obra Herr Vogt [5] los ataques personales más rabiosos y salvajes. Manteniéndose al margen de los círculos de emigrados y concentrando sus esfuerzos en el estudio de la economía política,Marx desarrolló su teoría materialista en una serie de trabajos históricos (véase la Bibliografía ). Con sus obras Contribución a la crítica de la economía política (1859) y El Capital (t. I, 1867),Marx provocó una verdadera revolución en la ciencia económica (véase más adelante la doctrina de Marx). El recrudecimiento de los movimientos democráticos, a fines de la década del 50 y durante la del 60,llevó de nuevo a Marx a la actividad práctica. El 28 de septiembre de 1864 se fundó en Londres la famosa Primera Internacional,la "Asociación Internacional de los Trabajadores". Marx fue el alma de esta organización,el autor de su primer "Llamamiento" y de gran número de sus resoluciones, declaraciones y manifiestos. Unificando el movimiento obrero de los diferentes países,orientando por el cauce de una actuación conjunta a las diver sas formas del socialismo no proletario,premarxista (Mazzini, Proudhon,Bakunin,el tradeunionismo liberal inglés,las vacilaciones derechistas lassalleanas en Alemania,etc.),a la par que combatía las teorías de todas estas sectas y escuelas,Marx fue forjando la táctica común de la lucha proletaria de la clase obrera en los distintos países. Después de la caída de la Comuna de París en 1871,que Marx analizó (en La guerra civil en Francia, 1871) de modo tan profundo,certero,brillante y eficaz, como revolucionario -- y a raíz de la escisión de la In ternacional provocada por los bakuninistas --, esta última ya no pudo seguir existiendo en Europa. Después del Congreso de La Haya (1872), Marx consiguió que el Consejo General de la Internacional se trasladase a Nueva York. La primera Internacional había cumplido su misión histórica y dejaba paso a una época de desarrollo incomparablemente más amplio del movimiento obrero en todos los países del mundo, época en que este movimiento había de desplegarse en extensión, con la creación de partidos obreros socialistas de masas dentro de cada Estado nacional. Su intensa labor en la Internacional y sus actividades teóricas,aún más intensas, minaron definitivamente la salud de Marx. Prosiguió su obra de relaboración de la economía política y se consagró a terminar El Capital,recopilando con este fin multitud de nuevos documentos y poniéndose a estudiar varios idiomas (entre ellos el ruso), pero la enfermedad le impidió concluir El Capital. El 2 de diciembre de 1881 murió su esposa,y el 14 de marzo de 1883 Marx se quedó dormido apaciblemente para siempre en su sillón. Está enterrado,junto a su mujer, en el cementerio londinense de Highgate. Varios hijos de Marx murieron en la infancia en Londres, cuando la familia vivía en la miseria. Tres de sus hijas se casaron con socialistas de Inglaterra y Francia: Eleonora Eveling,Laura Lafargue y Jenny Longuet. Un hijo de esta última es miembro del Partido Socialista Francés.

✔LA DOCTRINA DE MARX

El marxismo es el sistema de las concepciones y de la doctrina de Marx. Este continúa y corona genialmente las tres principales corrientes ideológicas del siglo XIX, que pertenecen a los tres países más avanzados de la humanidad: la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo francés,vinculado a las doctrinas revolucionarias france sas en general. La admirable coherencia y la integridad de sus concepciones -- cualidades reconocidas incluso por sus adver sarios --,que constituyen en su conjunto el materialismo y el socialismo científicos contemporáneos como teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados del mundo,nos obligan a esbozar brevemente su concepción del mundo en general antes de exponer el contenido esencial del marxismo, o sea,la doctrina económica de Marx.    El Materialismo Filosósico Desde 1844-1845, años en que se formaron sus concepciones, Marx fue materialista y,especialmente, partidario de Ludwig Feuerbach, cuyos puntos débiles vio, más tarde, en la insuficiente consecuencia y amplitud de su materialismo. Para Marx, la significación histórica universal de Feuerbach,que "hizo época",residía precisamente en el hecho de haber roto en forma resuelta con el idealismo de Hegel y proclamado el materialismo,que ya "en el siglo XVIII, sobre todo en Francia,representaba la lucha,no sólo contra las instituciones políticas existentes y al mismo tiempo contra la religión y la teología,sino también [. . .] contra la metafísica en general" (entendiendo por ella toda "especulación ebria",a diferencia de la "filosofía sobria") (La Sagrada Familia, en La herencia literaria ). "Para Hegel -- escribía Marx --,el proceso del pensamiento,al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real [. . .]. Para mí lo ideal no es, por el contrario,más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre." (C. Marx,El Capital, t. I,"Palabras finales a la 2a ed."). Mostrándose plenamente de acuerdo con esta filosofía materialista de Marx,F. Engels escribía lo siguiente,al exponerla en su Anti-Dühring (véase ), obra cuyo manuscrito conoció Marx: . . . "La unidad del mundo no existe en su ser, sino en su materialidad, que ha sido demostrada [. . .] en el largo y penoso desarrollo de la filosofía y de las ciencias naturales [. . .]. El movimiento es la forma de existencia de la materia. Jamás,ni en parte alguna,ha existido ni puede existir materia sin movimiento, ni movimiento sin materia [. . .]. Pero si seguimos preguntando qué son y de dónde proceden el pensar y la conciencia,nos encontramos con que son productos del cerebro humano y con que el mismo hombre no es más que un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado en un determinado ambiente natural y junto con éste; por donde llegamos a la conclusión lógica de que los productos del cerebro humano,que en última instancia no son tampoco más que productos de la naturaleza, no se contradicen,sino que corresponden al resto de la concatenación de la naturaleza". "Hegel era idealista,es decir,que para él las ideas de nuestra cabeza no son reflejos [Abbilder,esto es,imágenes, pero a veces Engels habla de "reproducciones"] más o menos abstractos de los objetos y fenómenos de la realidad,sino que los objetos y su desarrollo se le antojaban,por el contrario,imágenes de una idea existentes no se sabe dónde,ya antes de que existiese el mundo." En Ludwig Feuerbach [6], obra en la que Engels expone sus ideas y las de Marx sobre la filosofía de Feuerbach,y cuyo original envió a la imprenta después de revisar un antiguo manuscrito suyo y de Marx, que databa de los años 1844-1845, sobre Hegel,Feuerbach y la concepción materialista de la historia,escribe Engels: "El gran problema cardinal de toda filosofía, especialmente de la moderna,es el problema de la relación entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la naturaleza [. . .]. ¿Qué está primero: el espíritu o la naturaleza? [. . .] Los filósofos se dividieron en dos grandes campos,según la contestación que diesen a esta pregunta. Los que afirmaban que el espíritu estaba antes que la naturaleza y que,por lo tanto, reconocían, en última instancia,una creación del mundo bajo una u otra forma [. . .],constituyeron el campo del idealismo. Los demás, los que reputaban la naturaleza como principio fundamental,adhirieron a distintas escuelas del materialismo". Todo otro empleo de los conceptos de idealismo y materialismo (en sentido filosófico) sólo conduce a la confusión. Marx rechazaba enérgicamente,no sólo el idealismo -- vinculado siempre,de un modo u otro, a la religión --, sino también los puntos de vista de Hume y Kant, tan difundidos en nuestros días,es decir, el agnosticismo,el criticismo y el positivismo en sus diferentes formas; para Marx esta clase de filosofía era una concesión "reaccionaria" al idealismo y, en el mejor de los casos, una "manera vergonzante de aceptar el materialismo bajo cuerda y renegar de él públicamente". Sobre esto puede consultarse, además de las obras ya citadas de Engels y Marx,la carta de este último a Engels, fechada el 12 de diciembre de 1868, en la que habla de unas manifestaciones del célebre naturalista T. Huxley. En ella, a la vez que hace notar que Huxley se muestra "más materialista" que de ordinario,y reconoce que "si observamos y pensamos realmente, nunca podemos salirnos del materialismo",Marx le reprocha que deje abierto un "portillo" al agnosticismo,a la filosofía de Hume. En particular debemos destacar la concepción de Marx acerca de las relaciones entre la libertad y la necesidad: "La necesidad sólo es ciega en cuanto no se la comprende. La libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad" (Engels, Anti-Dühring ) = reconocimiento de la sujeción objetiva de la naturaleza a leyes y de la trasformación dialéctica de la necesidad en libertad (a la par que de la trasformación de la "cosa en sí" no conocida aún, pero cognoscible, en "cosa para nosotros",de la "esencia de las cosas" en "fenómenos"). El defecto fundamental del "viejo" materialismo, incluido el de Feuerbach (y con mayor razón aún el del materialismo "vulgar" de Buchner, Vogt y Moleschott) consistía, según Marx y Engels,en lo siguiente:

☞1) en que este materialismo era "predominantemente mecanicista" y no tenía en cuenta los últimos progresos de la química y de la biología (a los que habría que agregar en nuestros días los de la teoría eléctrica de la materia); ☞2) en que el viejo materialismo no era histórico ni dialéctico (sino metafísico,en el sentido de antidialéctico) y no mantenía consecuentemente ni en todos sus aspectos el punto de vista del desarrollo; ☞3) en que concebían "la esencia del hombre" en forma abstracta, y no como el "conjunto de las relaciones sociales" (históricamente concretas y determinadas),por cuya razón se limitaban a "explicar" el mundo cuando en realidad se trata de "trasformar lo";es decir,en que no comprendían la importancia de la "actividad práctica revolucionaria".    La Dialéctica La dialéctica hegeliana, o sea, la doctrina más multilateral, más rica en contenido y más profunda del desarrollo,era para Marx y Engels la mayor conquista de la filosofía clásica alemana. Toda otra formulación del principio del desarrollo,de la evolución,les parecía unilateral y pobre,deformadora y mutiladora de la verdadera marcha del desarrollo en la naturaleza y en la sociedad (marcha que a menudo se efectúa a través de saltos, cataclismos y revoluciones). "Marx y yo fuimos casi los únicos que nos planteamos la tarea de salvar [del descalabro del idealismo,incluido el hegelianismo] la dialéctica conciente para traerla a la concepción materialista de la naturaleza." "La naturaleza es la confirmación de la dialéctica, y precisamente son las modernas ciencias naturales las que nos han brindado un extraordinario acervo de datos [¡y esto fue escrito antes de que se descubriera el radio, los electrones,la trasformación de los elementos,etc.!] y enriquecido cada día que pasa,demostrando con ello que la naturaleza se mueve, en última instancia,dialéctica,y no metafísicamente."  "La gran idea fundamental -- escribe Engels -- de que el mundo no se compone de un conjunto de objetos terminados y acabados,sino que representa en sí un conjunto de procesos, en el que las cosas que parecen inmutables,al igual que sus imágenes mentales en nuestro cerebro,es decir,los conceptos,se hallan sujetos a un continuo cambio,a un proceso de nacimiento y muerte; esta gran idea fundamental se encuentra ya tan arraigada desde Hegel en la conciencia común,que apenas habrá alguien que la discuta en su forma general. Pero una cosa es reconocerla de palabra y otra aplicarla en cada caso particular y en cada campo de investigación." "Para la filosofía dialéctica no existe nada establecido de una vez para siempre, nada absoluto,consagrado.; en todo ve lo que hay de perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del aparecer y desaparecer,del infinito movimiento ascensional de lo inferior a lo superior. Y esta misma filosofía es un mero reflejo de ese proceso en el cerebro pensante." Así, pues, la dialéctica es,según Marx,"la ciencia de las leyes generales del movimiento,tanto del mundo exterior como del pensamiento humano". Este aspecto revolucionario de la filosofía hegeliana es el que Marx recoge y desarrolla. El materialismo dialéctico "no necesita de ninguna filosofía situada por encima de las demás ciencias". De la filosofía anterior queda en pie "la teoría del pensamiento y sus leyes,es decir, la lógica formal y la dialéctica". Y la dialéctica,tal como la concibe Marx, y también según Hegel,abarca lo que hoy se llama teoría del conocimiento o gnoseología,ciencia que debe enfocar también su objeto desde un punto de vista histórico,investigando y generalizando los orígenes y el desarrollo del conocimiento,y el paso de la falta de conocimiento al conocimiento.  En nuestro tiempo,la idea del desarrollo,de la evolución,ha penetrado casi en su integridad en la conciencia social,pero no a través de la filosofía de Hegel,sino por otros caminos. Sin embargo, esta idea, tal como la formularon Marx y Engels, apoyándose en Hegel,es mucho más completa,mucho más rica en contenido que la teoría de la evolución al uso. Es un desarrollo que,al parecer,repite etapas ya recorridas,pero de otro modo, sobre una base más alta ("negación de la negación"),un desarrollo,por decirlo así,en espiral y no en línea recta; un desarrollo que se opera en forma de saltos,a través de cataclismos y revoluciones,que significan "interrupciones de la gradualidad"; un desarrollo que es trasformación de la cantidad en calidad,impulsos internos de desarrollo originados por la contradicción,por el choque de las diversas fuerzas y tendencias,que actúan sobre determinado cuerpo, o dentro de los límites de un fenómeno dado o en el seno de una sociedad dada; interdependencia íntima e indisoluble concatenación de todos los aspectos de cada fenómeno (con la particularidad de que la historia pone constantemente al descubierto nuevos aspectos),concatenación que ofrece un proceso de movimiento único,universal y sujeto a leyes; tales son algunos rasgos de la dialéctica, teoría mucho más empapada de contenido que la (habitual) doctrina de la evolución. (Véase la carta de Marx a Engels del 8 de enero de 1868,en la que se mofa de las "rígidas tricotomías" de Stein,que sería ridículo confundir con la dialéctica materialista.)    La Concepción Materialista de la Historia La conciencia de que el viejo materialismo era una teoría inconsecuente,incompleta y unilateral llevó a Marx a la convicción de que era indispensable "poner en consonancia la ciencia de la sociedad con la base materialista y reconstruirla sobre esta base". Si el materialismo en general explica la conciencia por el ser,y no al contrario, aplicado a la vida social de la humanidad exige que la conciencia social se explique por el ser social. "La tecnología -- dice Marx (en El Capital,t. I) -- pone al descubierto la relación activa del hombre con la naturaleza, el proceso inmediato de producción de su vida,y,a la vez,sus condiciones sociales de vida y de las representaciones espirituales que de ellas se derivan." Y en el "prólogo a su Contribución a la crítica de la economía política ",Marx ofrece una formulación integral de las tesis fundamentales del materialismo aplicadas a la sociedad humana y a su historia. He aquí sus palabras:  "En la producción social de su vida,los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. "El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad,la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica,y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social,política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario,su ser social el que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto,con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas,estas relaciones se convierten en trabas de ellas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica,se revoluciona,más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones,hay que distinguir siempre entre la revolución material producida en las condiciones económicas de producción,y que puede verificarse con la precisión propia de las ciencias naturales, y las revoluciones jurídicas,políticas, religiosas,artísticas o filosóficas; en una palabra,de las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. "Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de si,no podemos juzgar tampoco estas épocas de revolución por su conciencia,sino que,por el contrario,hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. . ." "A grandes rasgos, podemos señalar como otras tantas épocas de progreso en la formación económica de la sociedad,el modo de producción asiático,el antiguo,el feudal y el moderno burgués." (Véase la breve formulación que Marx da en su carta a Engels del 7 de julio de 1866: "Nuestra teoria de que la organización del trabajo está determinada por los medios de producción".) El descubrimiento de la concepción materialista de la historia, o mejor dicho, la consecuente aplicación y extensión del materialismo al dominio de los fenómenos sociales, superó los dos defectos fundamentales de las viejas teorías de la historia. En primer lugar, estas teorías solamente examinaban, en el mejor de los casos,los móviles ideológicos de la actividad histórica de los hombres,sin investigar el origen de esos móviles,sin captar las leyes objetivas que rigen el desarrollo del sistema de las relaciones sociales,ni ver las raices de éstas en el grado de desarrollo de la producción material; en segundo lugar, las viejas teorias no abarcaban precisamente las acciones de las masas de la población,mientras que el materialismo histórico permitió estudiar,por vez primera y con la exactitud de las ciencias naturales, las condiciones sociales de la vida de las masas y los cambios operados en estas condiciones. La "sociologia" y la historiografía anteriores a Marx proporcio naban, en el mejor de los casos,un cúmulo de datos crudos, recopilados fragmentariamente,y la descripción de aspectos aislados del proceso histórico. El marxismo señaló el camino para un estudio global y multilateral del proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones económico-sociales, examinando el conjunto de todas las tendencias contradictorias y reduciéndolas a las condiciones, perfectamente determinables,de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad,eliminando el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las diversas ideas "dominantes" o en la interpretación de ellas, y poniendo al descubierto las raíces de todas las ideas sin excepción y de las diversas tendencias que se manifiestan en el estado de las fuerzas productivas materiales. Los hombres hacen su propia historia,¿pero qué determina los móviles de estos hombres,y precisamente de las masas humanas?; ¿qué es lo que provoca los choques de ideas y las aspiraciones contradictorias?; ¿qué representa el conjunto de todos estos choques que se producen en la masa entera de las sociedades humanas?; ¿cuáles son las condiciones objetivas de producción de la vida material que crean la base de toda la actividad histórica de los hombres?; ¿cuál es la ley que rige el desenvolvimiento de estas condiciones? Marx concentró su atención en todo esto y trazó el camino para estudiar científicamente la historia como un proceso único, regido por leyes,en toda su inmensa diversidad y con su carácter contradictorio.

La Lucha de Clases Todo el mundo sabe que en cualquier sociedad las aspiraciones de una parte de sus miembros chocan abiertamente con las aspiraciones de otros, que la vida social está llena de contradicciones, que la historia nos muestra una lucha entre pueblos y sociedades,así como en su propio seno; todo el mundo sabe también que se suceden los períodos de revolución y reacción,de paz y de guerras,de estancamiento y de rápido progreso o decadencia. El marxismo nos proporciona el hilo conductor que permite descubrir una sujeción a leyes en este aparente laberinto y caos,a saber: la teoría de la lucha de clases. Sólo el estudio del conjunto de las aspiraciones de todos los miembros de una sociedad dada o de un grupo de sociedades, puede conducirnos a una determinación científica del resultado de esas aspiraciones. Ahora bien, la fuente de que brotan esas aspiraciones contradictorias son siempre las diferencias de situación y de condiciones de vida de las clases en que se divide cada sociedad. "La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días -- dice Marx en el Manifiesto Comunista (exceptuando la historia del régimen de la comunidad primitiva,añade más tarde Engels) -- es la historia de las luchas de clases. Hombres libres y esclavos,patricios y plebeyos, señores y siervos,maestros y oficiales; en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces,y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la trasformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes [. . .]. La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal,no ha abolido las contradicciones de clase. Unicamente ha sustituido las viejas clases,las viejas condiciones de opresion,las viejas formas de lucha, por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo,por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos,en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado." A partir de la Gran Revolución Francesa,la historia de Europa pone de relieve en distintos países,con especial evidencia, el verdadero fondo de los acontecimientos,la lucha de clases. Y ya en la época de la restauración se destacan en Francia algunos historiadores (Thierry,Guizot,Mignet y Thiers) que,al generalizar los acontecimientos,no pudieron dejar de reconocer que la lucha de clases era la clave para la comprensión de toda la historia francesa. Y la época contemporánea,es decir,la época que señala el triunfo completo de la burguesía y de las instituciones representativas, del sufragio amplio (cuando no universal),de la prensa diaria barata que llega a las masas, etc., la época de las poderosas asociaciones obreras y patronales cada vez más vastas,etc., pone de manifiesto de un modo todavía más patente (aunque a veces en forma unilateral,"pacífica" y "constitucional") que la lucha de clases es la fuerza motriz de los acontecimientos. El siguiente pasaje del Manifiesto Comunista nos revela lo que Marx exigía de la ciencia social en cuanto al análisis objetivo de la situación de cada clase en la sociedad moderna y en relación con el examen de las condiciones de desarrollo de cada clase: "De todas las clases que hoy se enfrentan con ía burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio,es su producto más peculiar. Las capas medias -- el pequeño industrial,el pequeño comerciante, el artesano y el campesino -- ,todas ellas luchan contra la burguesía para salvar de la ruina su existencia como tales capas medias. No son,pues, revolucionarias,sino conservadoras. Más todavía,son reaccionarias,ya que pretenden volver atrás la rueda de la historia. Son revolucionarias únicamente cuando tienen ante sí la perspectiva de su tránsito inminente al proletariado; defendiendo así, no sus intereses presentes, sino sus intereses futuros,cuando abandonan sus propios puntos de vista para adoptar los del proletariado". En una serie de obras históricas (véase la Bibliografía ),Marx nos ofrece brillantes y profundos ejemplos de historiografía materialista, de análisis de la situación de cada clase en particular y a veces de los diferentes grupos o capas que se manifiestan dentro de ella,mostrando palmariamente por qué y cómo "toda lucha de clases es una lucha política". El pasaje que acabamos de citar ilustra cuán intrincada es la red de relaciones sociales y fases de transición de una clase a otra, del pasado al porvenir, que Marx analiza para determinar la resultante total del desarrollo histórico. La confirmación y aplicación más profunda,más completa y detallada de la teoría de Marx es su doctrina económica.

✔LA DOCTRINA ECONÓMICA DE MARX

"Y la finalidad última de esta obra -- dice Marx en el prólogo a El Capital -- es,en efecto,descubrir la ley económica que preside el movimiento de la sociedad moderna", es decir,de la sociedad capitalista, burguesa. El estudio de las relaciones de producción de una sociedad dada,históricamente determinada,en su aparición, desarrollo y decadencia: tal es el contenido de la doctrina económica de Marx. En la sociedad capitalista impera la producción de mercancías ; por eso,el análisis de Marx empieza con el análisis de la mercancía.    El Valor La mercancía es,en primer lugar,una cosa que satisface una determinada necesidad humana y, en segundo lugar,una cosa que se cambia por otra. La utilidad de una cosa hace de ella un valor de uso. El valor de cambio (o,sencillamente el valor) es,ante todo,la relación o proporción en que se cambia cierto número de valores de uso de una clase por un determinado número de valores de uso de otra clase. La experiencia diaria nos muestra que, a través de millones y miles de millones de esos actos de intercambio,se equiparan constantemente todo género de valores de uso,aun los más diversos y menos equiparables entre sí. ¿Qué es lo que tienen de común esos diversos objetos,que constantemente son equiparados entre sí en determinado sistema de relaciones sociales? Tienen de común el que todos ellos son productos del trabajo. Al cambiar sus productos, los hombres equiparan los mas diversos tipos de trabajo. La producción de mercancías es un sistema de relaciones sociales en que los distintos productores crean diversos productos (división social del trabajo),y todos estos productos se equiparan entre sí por medio del cambio. Por lo tanto, lo que todas las mercancías encierran de común no es el trabajo concreto de una determinada rama de producción, no es un trabajo de determinado tipo, sino el trabajo humano abstracto,el trabajo humano en general. Toda la fuerza de trabajo de una sociedad dada, representada por la suma de valores de todas las mercancías,es una y la misma fuerza humana de trabajo; así lo evidencian miles de millones de actos de cambio. Por consiguiente, cada mercancía en particular no representa más que una determinada parte del tiempo de trabajo socialmente necesario. La magnitud del valor se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario o por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir cierta mercancía o cierto valor de uso. "Al equiparar unos con otros, en el cambio,sus diversos productos, lo que hacen los hombres es equiparar entre sí sus diversos trabajos como modalidades del trabajo humano. No lo saben, pero lo hacen." El valor es, como dijo un viejo economista,una relación entre dos personas; pero debió añadir simplemente: relación encubierta por una envoltura material. Sólo partiendo del sistema de relaciones sociales de producción de una formación social históricamente determinada, relaciones que se manifiestan en el fenómeno masivo del cambio, repetido miles de millones de veces, podemos comprender lo que es el valor. "Como valores, las mercancías no son más que cantidades determinadas de tiempo de trabajo coagulado." Después de analizar en detalle el doble carácter del trabajo materializado en las mercancías, Marx pasa al análisis de la forma del valor y del dinero. Con ello se propone, fundamentalmente, investigar el origen de la forma monetaria del valor,estudiar el proceso histórico de desenvolvimiento del cambio, comenzando por las operaciones sueltas y fortuitas de trueque ("forma simple, suelta o fortuita del valor", en que una cantidad de mercancía es cambiada por otra) hasta remontarse a la forma universal del valor,en que mercancías diferentes se cambian por una mercancía concreta,siempre la misma, y llegar a la forma monetaria del valor, en que la función de esta mercancía,o sea,la función de equivalente universal,la desempeña el oro. El dinero, producto supremo del desarrollo del cambio y de la producción de mercancías,disfraza y oculta el carácter social de los trabajos privados,la concatenación social existente entre los diversos productores unidos por el mercado. Marx somete a un análisis extraordinariamente minucioso las diversas funciones del dinero, debiendo advertirse,pues tiene gran importancia,que en este caso (como, en general,en todos los primeros capítulos de El Capital ) la forma abstracta de la exposición,que a veces parece puramente deductiva, recoge en realidad un gigantesco material basado en hechos sobre la historia del desarrollo del cambio y de la producción de mercancías. "El dinero presupone cierto nivel del cambio de mercancías. Las diversas formas del dinero -- simple equivalente de mercancías o medio de circulación, medio de pago, de atesoramiento y dinero mundial -- señalan,según el distinto volumen y predominio relativo de tal o cual función,fases muy distintas del proceso social de producción" (El Capital, I).   

✔La Plusvalía

Al alcanzar la producción de mercancías determinado grado de desarrollo,el dinero se convierte en capital. La fórmula de la circulación de mercancías era: M (mercancía) -- D (dinero) -- M (mercancía), o sea, venta de una mercancía para comprar otra. Por el contrario, la fórmula general del capital es D -- M -- D, o sea, la compra para la venta (con ganancia). Marx llama plusvalía a este incremento del valor primitivo del dinero que se lanza a la circulación. Que el dinero lanzado a la circulación capitalista "crece", es un hecho conocido de todo el mundo. Y precisamente ese "crecimiento" es lo que convierte el dinero en capital, como relación social de producción particular,históricamente determinada. La plusvalía no puede brotar de la circulación de mercancías,pues ésta sólo conoce el intercambio de equivalentes; tampoco puede provenir de un alza de los precios,pues las pérdidas y las ganancias recíprocas de vendedores y compradores se equilibrarían; se trata de un fenómeno masivo, medio, social, y no de un fenómeno individual. Para obtener plusvalía "el poseedor del dinero necesita encontrar en el mercado una mercancía cuyo valor de uso posea la cualidad peculiar de ser fuente de valor",una mercancía cuyo proceso de consumo sea, al mismo tiempo, proceso de creación de valor. Y esta mercancía existe: es la fuerza de trabajo del hombre. Su consumo es trabajo y el trabajo crea valor. El poseedor del dinero compra la fuerza de trabajo por su valor,valor que es determinado,como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción (es decir,por el costo del mantenimiento del obrero y su familia). Una vez que ha comprado la fuerza de trabajo el poseedor del dinero tiene derecho a consumirla, es decir, a obligarla a trabajar durante un día entero,por ejemplo,durante doce horas. En realidad el obrero crea en seis horas (tiempo de trabajo "necesario") un producto con el que cubre los gastos de su mantenimiento; durante las seis horas restantes (tiempo de trabajo "suplementario") crea un "plusproducto" no retribuido por el capitalista,que es la plusvalía. Por consiguiente, desde el punto de vista del proceso de la producción,en el capital hay que distinguir dos partes: capital constante,invertido en medios de producción (máquinas, instrumentos de trabajo, materias primas,etc.) -- y cuyo valor se trasfiere sin cambio de magnitud (de una vez o en partes) a las mercancías producidas --, y capital variable,invertido en fuerza de trabajo. El valor de este capital no permanece invariable,sino que se acrecienta en el proceso del trabajo, al crear la plusvalía. Por lo tanto,para expresar el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, tenemos que comparar la plusvalía obtenida,no con el capital global, sino exclusivamente con el capital variable. La cuota de plusvalía, como llama Marx a esta relación,sería, pues,en nuestro ejemplo,de 6:6,es decir,del 100 por ciento. Las premisas históricas para la aparición del capital son: primera, la acumulación de determinada suma de dinero en manos de ciertas personas,con un nivel de desarrollo relativamente alto de la producción de mercancías en general ¡ segunda, la existencia de obreros "libres" en un doble sentido -- libres de todas las trabas o restricciones impuestas a la venta de la fuerza de trabajo,y libres por carecer de tierra y, en general, de medios de producción --, de obreros desposeídos,de obreros "proletarios" que, para subsistir, no tienen más recursos que la venta de su fuerza de trabajo.  Dos son los modos principales para poder incrementar la plusvalía: mediante la prolongación de la jornada de trabajo ("plusvalía absoluta") y mediante la reducción del tiempo de trabajo necesario ("plusvalía relativa"). Al analizar el primer modo,Marx hace desfilar ante nosotros el grandioso panorama de la lucha de la clase obrera para reducir la jornada de trabajo y de la intervención del poder estatal, primero para prolongarla (en el período que media entre los siglos XIV y XVII) y después para reducirla (legislación fabril del siglo XIX). Desde la aparición de El Capital,la historia del movimiento obrero de todos los países civilizados ha aportado miles y miles de nuevos hechos que ilustran este panorama. Al proceder a su análisis de la producción de plusvalía relativa, Marx investiga las tres etapas históricas fundamenta les de la elevación de la productividad del trabajo por el capitalismo: 1) la cooperación simple; 2) la división del trabajo y la manufactura; 3) la maquinaria y la gran industria. La profundidad con que Marx aquí pone de relieve los rasgos fundamentales y típicos del desarrollo del capitalismo nos demuestra, entre otras cosas,el hecho de que el estudio de la llamada industria de los kustares* en Rusia ha aportado un abundantísimo material para ilustrar las dos primeras etapas de las tres mencionadas. En cuanto a la acción revolucionaria de la gran industria maquinizada, descrita por Marx en 1867,durante el medio siglo trascurrido desde entonces ha venido a revelarse en toda una serie de países "nuevos" (Rusia,Japón,etc.). Prosigamos. Importantísimo y nuevo es el análisis de Marx de la acumulación del capital,es decir,de la trasformación de una parte de la plusvalía en capital,y de su empleo, no para satisfacer las necesidades personales o los caprichos del capitalista, sino para renovar la producción. Marx hace ver el error de toda la economía política clásica anterior (desde Adam Smith) al suponer que toda la plusvalía que se convertía en capital pasaba a formar parte del capital variable,cuando en realidad se descompone en medios de producción más capital variable. En el proceso de desarrollo del capitalismo y de su trasformación en socialismo tiene una inmensa importancia el que la parte del capital constante (en la suma total del capital) se incremente con mayor rapidez que la parte del capital variable. Al acelerar el desplazamiento de los obreros por la maquinaria,produciendo riqueza en un polo y miseria en el polo opuesto, la acumulación del capital crea también el llamado "ejército industrial de reserva", el "sobrante relativo" de obreros o "superpoblación capitalista",que reviste formas extraordinariamente diversas y permite al capital ampliar la producción con singular rapidez. Esta posibilidad,relacionada con el crédito y la acumulación de capital en medios de producción, nos proporciona,entre otras cosas,la clave para comprender las crisis de superproducción,que estallan periódicamente en los países capitalistas,primero cada diez años, término medio,y luego con intervalos mayores y menos precisos. De la acumulación del capital sobre la base del capitalismo hay que distinguir la llamada acumulación primitiva,que se lleva a cabo mediante la separación violenta del trabajador de los medios de producción,expulsión del campesino de su tierra, robo de los terrenos comunales,sistema colonial,sistema de la deuda pública, tarifas aduaneras proteccionistas,etc. La "acumulación primitiva" crea en un polo al proletario "libre" y en el otro al poseedor del dinero,el capitalista.  Marx caracteriza la "tendencia histórica de la acumulación capitalista" con las famosas palabras siguientes: "La expropiación del productor directo se lleva a cabo con el más despiadado vandalismo y bajo el acicate de las pasiones más infames,más sucias, más mezquinas y más desenfrenadas. La propiedad privada, fruto del propio trabajo [del campesino y del artesano],y basada, por decirlo así,en la compenetración del obrero individual e independiente con sus instrumentos y medios de trabajo, es desplazada por la propiedad privada capitalista,basada en la explotación de la fuerza de trabajo ajena, aunque formalmente libre [. . .]. Ahora ya no se trata de expropiar al trabajador dueño de una economía independiente,sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos obreros. Esta expropiación la lleva a cabo el juego de las leyes inmanentes de la propia producción capitalista,la centralización de los capitales. Un capitalista derrota a otros muchos. Paralelamente con esta centralización del capital o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos,se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso de trabajo, la aplicación técnica conciente de la ciencia,la explotación planificada de la tierra,la trasformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente,la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social,la absorción de todos los países por la red del mercado mundial y,como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todos los beneficios de este proceso de trasformación,crece la masa de la miseria, de la opresión,del esclavizamiento,de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera,que es aleccionada, unificada y organizada por el mecanismo del propio proceso capitalista de producción El monopolio del capital se convierte en grillete del modo de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que son ya incompatibles con su envoltura capitalista. Esta envoltura estalla. Suena la hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados" (EI Capital, t. I).  También es sumamente importante y nuevo el análisis que hace Marx más adelante de la reproducción del capital social,considerado en su conjunto,en el tomo II de El Capital. Tampoco en este caso toma Marx un fenómeno individual,sino de masas; no toma una parte fragmentaria de la economía de la sociedad,sino toda la economía en su conjunto. Rectificando el error en que incurren los economistas clásicos antes mencionados,Marx divide toda la producción social en dos grandes secciones: ☞1) producción de medios de producción y ☞2) producción de artículos de consumo. Y,apoyándose en cifras,analiza minuciosamente la circulación del capital social en su conjunto,tanto en la reproducción de envergadura anterior como en la acumulación. En el tomo III de El Capital se resuelve, sobre la base de la ley del valor,el problema de la formación de la cuota media de ganancia. Constituye un gran progreso en la ciencia económica el que Marx parta siempre,en sus análisis, de los fenómenos económicos generales, del conjunto de la economía social,y no de casos aislados o de las manifestaciones superficiales de la competencia,que es a lo que suele limitarse la economía política vulgar o la moderna "teoría de la utilidad límite". Marx analiza primero el origen de la plusvalía y luego pasa a ver su descomposición en ganancia, interés y renta del suelo. La ganancia es la relación de la plusvalía con todo el capital invertido en una empresa. El capital de "alta composición orgánica" (es decir,aquel en el cual el capital constante predomina sobre el variable en proporciones superiores a la media social) arroja una cuota de ganancia inferior a la cuota media. El capital de "baja composición orgánica" da,por el contrario, una cuota de ganancia superior a la media. La competencia entre los capitales,su libre paso de unas ramas de producción a otras,reducen en ambos casos la cuota de ganancia a la cuota media. La suma de los valores de todas las mercancías de una sociedad dada coincide con la suma de precios de estas mercancías; pero en las distintas empresas y en las diversas ramas de producción las mercancías,bajo la presión de la competencia, no se venden por su valor, sino por el precio de producción,que equivale al capital invertido más la ganancia media. Así, pues, un hecho conocido de todos,e indiscutible,es decir,el hecho de que los precios difieren de los valores y de que las ganancias se nivelan,lo explica Marx perfectamente partiendo de la ley del valor, pues la suma de los valores de todas las mercancías coincide con la suma de sus precios. Sin embargo,la reducción del valor (social) a los precios (individuales) no es una operación simple y directa,sino que sigue una vía indirecta y muy complicada: es perfectamente natural que en una sociedad de productores de mercancías dispersos,vinculados sólo por el mercado,las leyes que rigen esa sociedad no puedan manifestarse más que como leyes medias, sociales,generales, con una compensación mutua de las desviaciones individuales manifestadas en uno u otro sentido.  La elevación de la productividad del trabajo significa un incremento más rápido del capital constante en comparación con el variable. Pero como la creación de plusvalía es función privativa de éste,se comprende que la cuota de ganancia (o sea, la relación que guarda la plusvalía con todo el capital,y no sólo con su parte variable) acuse una tendencia a la baja. Marx analiza minuciosamente esta tendencia,así como las diversas circunstancias que la ocultan o contrarrestan. Sin detenernos a exponer los capítulos extraordinariamente interesantes del tomo III,que estudian el capítulo usurario,comercial y financiero, pasaremos a lo esencial, a la teoría de la renta del suelo. Debido a la limitación de la superficie de la tierra, que en los países capitalistas es ocupada enteramente por los propietarios particulares,el precio de producción de los productos agrícolas no lo determinan los gastos de producción en los terrenos de calidad media,sino en los de calidad inferior; no lo determinan las condiciones medias en que el producto se lleva al mercado, sino las condiciones peores. La diferencia existente entre este precio y el de producción en las tierras mejores (o en condiciones más favorables de producción) da lugar a una diferencia o renta diferencial. Marx analiza detenidamente la renta diferencial y de muestra que brota de la diferente fertilidad del suelo,de la diferencia de los capitales invertidos en el cultivo de las tierras,poniendo totalmente al descubierto (véase también la Teoría de la plusvalía,donde merece una atención especial la crítica que hace a Rodbertus) el error de Ricardo, según el cual la renta diferencial sólo se obtiene con el paso sucesivo de las tierras mejores a las peores. Por el contrario, se dan también casos inversos: tierras de una clase determinada se trasforman en tierras de otra clase (gracias a los progresos de la técnica agrícola, a la expansión de las ciudades,etc.), por lo que la tristemente célebre "ley del rendimiento decreciente del suelo" es profundamente errónea y representa un intento de cargar sobre la naturaleza los defectos,las limitaciones y contradicciones del capitalismo. Además, la igualdad de ganancias en todas las ramas de la industria y de la economía nacional presupone la plena libertad de competencia, la libertad de trasferir los capitales de una rama de producción a otra. Pero la propiedad privada sobre el suelo crea un monopolio,que es un obstáculo para la libre trasferencia. En virtud de ese monopolio,los productos de la economía agrícola,que se distingue por una baja composición del capital y, en consecuencia,por una cuota de ganancia individual más alta, no entran en el proceso totalmente libre de nivelación de las cuotas de ganancia. El propietario de la tierra, como monopolista,puede mantener sus precios por encima del nivel medio, y este precio de monopolio origina la renta absoluta. La renta diferencial no puede ser abolida mientras exista el capitalismo; en cambio,la renta absoluta puede serlo; por ejemplo,cuando se nacionaliza la tierra, convirtiéndola en propiedad del Estado. Este paso significaría el socavamiento del monopolio de los propietarios privados,así como una aplicación más consecuente y plena de la libre competencia en la agricultura. Por eso los burgueses radicales,advierte Marx,han presentado repetidas veces a lo largo de la historia esta reivindicación burguesa progresista de la nacionalización de la tierra,que asusta,sin embargo,a la mayoría de los burgueses, pues "afecta" demasiado de cerca a otro monopolio mucho más importante y "sensible" en nuestros días: el monopolio de los medios de producción en general. (El propio Marx expone en un lenguaje muy popular,conciso y claro su teoría de la ganancia media sobre el capital y de la renta absoluta del suelo, en la carta que dirige a Engels el 2 de agosto de 1862. Véase Correspondencia,t. III, págs. 77-81, y también en las págs. 86-87, la carta del 9 de agosto de 1862.) Para la historia de la renta del suelo resulta importante señalar el análisis en que Marx demuestra cómo la trasformación de la renta en trabajo (cuando el campesino crea el plusproducto trabajando en la hacienda del terrateniente) en renta natural o renta en especie (cuando el campesino crea el plusproducto en su propia tierra,entregándolo luego al terrateniente bajo una "coerción extraeconómica"),después en renta en dinero (que es la misma renta en especie,sólo que convertida en dinero, el obrok, censo de la antigua Rusia,en virtud del desarrollo de la producción de mercancías) y finalmente,en la renta capitalista, cuando en lugar del campesino es el patrono quien cultiva la tierra con ayuda del trabajo asalariado. En relación con este análisis de la "génesis de la renta capitalista del suelo", hay que señalar una serie de profundas ideas (que tienen una importancia especial para los países atrasados,como Rusia) expuestas por Marx acerca de la evolución del capitalismo en la agricultura."La trasformación de la renta natural en renta en dinero va, además, no sólo necesariamente acompaña da, sino incluso anticipada por la formación de una clase de jornaleros desposeídos,que se contratan por dinero. Durante el período de nacimiento de dicha clase, en que ésta sólo aparece en forma esporádica,va desarrollándose, por lo tanto, necesariamente,en los campesinos mejor situados y sujetos a obrok, la costumbre de explotar por su cuenta a jornaleros agrícolas, del mismo modo que ya en la época feudal los campesinos más acomodados sujetos a vasallaje tenían a su servicio a otros vasallos. Esto va permitiendoles acumular poco a poco cierta fortuna y convertirse en futuros capitalistas. De este modo va formándose entre los antiguos poseedores de la tierra que la trabajaban por su cuenta,un semillero de arrendatarios capitalistas,cuyo desarrollo se halla condicionado por el desarrollo general de la producción capitalista fuera del campo. . ." (El Capital, t. III2a, 332). "La expropiación,el desahucio de una parte de la población rural no sólo 'libera' para el capital industrial a los obreros, sus medios de vida y sus materiales de trabajo,sino que además crea el mercado interior." (El Capital, t. I2a, pág. 778). La depauperación y la ruina de la población del campo influyen,a su vez,en la formación del ejército industrial de reserva para el capital. En todo país capitalista "una parte de la población rural se encuentra constantemente en trance de trasformarse en población urbana o manufacturera [es decir, no agrícola]. Esta fuente de superpoblación relativa flota constantemente [. . .]. El obrero agrícola se ve constantemente reducido al salario mínimo y vive siempre con un pie en el pantano del pauperismo" (El Capital, I2a, 668). La propiedad privada del campesino sobre la tierra que cultiva es la base de la pequeña producción y la condición para que ésta florezca y adquiera una forma clásica. Pero esa pequeña producción sólo es compatible con los límites estrechos y primitivos de la producción y de la sociedad. Bajo el capitalismo "la explotación de los campesinos se distingue de la explotación del proletariado industrial sólo por la forma. El explotador es el mismo: el capital. Individualmente,los capitalistas explotan a los campesinos individuales por medio de la hipoteca y de la usura; la clase capitalista explota a la clase campesina por medio de los impuestos del Estado" (Las luchas de clases en Francia ). "La parcela del campesino sólo es ya el pretexto que permite al capitalista extraer de la tierra ganancias,intereses y renta, dejando al agricultor que se las arregle para sacar como pueda su salario." (El Diecíocho Brumario.) Habitualmente, el campesino entrega incluso a la sociedad capitalista, es decir,a la clase capitalista,una parte de su salario,descendiendo "al nivel del arrendatario irlandés,aunque en apariencia es un propietario privado" (Las luchas de clases en Francia ). ¿Cuál es "una de las causas por las que en países en que predomina la propiedad parcelaria, el trigo se cotice a precio más bajo que en los países en que impera el régimen capitalista de producción"? (El Capital, t. III2a, 340). La causa es que el campesino entrega gratuitamente a la sociedad (es decir, a la clase capitalista) una parte del plusproducto. "Estos bajos precios [del trigo y los demás productos agrícolas] son,pues,un resultado de la pobreza de los productores y no, ni mucho menos,consecuencia de la productividad de su trabajo" (El Capital, t. III2a, 340). Bajo el capitalismo, la pequeña propiedad agraria, forma normal de la pequeña producción, degenera, se destruye y desaparece. "La pequeña propiedad agraria, por su propia naturaleza, es incompatible con el desarrollo de las fuerzas productivas sociales del trabajo,con las formas sociales del trabajo,con la concentración social de los capitales, con la ganadería en gran escala y con la utilización progresiva de la ciencia. La usura y el sistema de impuestos la conduce, inevitablemente,por doquier, a la ruina. El capital invertido en la compra de la tierra es sustraído al cultivo de ésta. Dispersión infinita de los medios de producción y diseminación de los productores mismos. [Las cooperativas,es decir, las asociaciones de pequeños campesinos,cumplen un extraordinario papel progresista desde el punto de vista burgués, pero sólo pueden conseguir atenuar esta tendencia,sin llegar a suprimirla; además,no se debe olvidar que estas cooperativas dan mucho a los campesinos acomodados y muy poco o casi nada a la masa de campesinos pobres, ni debe olvidarse tampoco que las propias asociaciones terminan por explotar el trabajo asalariado.] Inmenso derroche de energía humana; empeoramiento progresivo de las condiciones de producción y encarecimiento de los medios de producción: tal es la ley de la [pequeña] propiedad parcelaria." En la agricultura,lo mismo que en la industria, el capitalismo sólo trasforma el proceso de producción a costa del "martirologio de los productores". "La dispersión de los obreros del campo en grandes superficies quebranta su fuerza de resistencia,al paso que la concentración robustece la fuerza de resistencia de los obreros de la ciudad. Al igual que en la industria moderna, en la moderna agricultura, es decir en la capitalista, la intensificación de la fuerza productiva y la más rápida movilización del trabajo se consiguen a costa de devastar y agotar la fuerza obrera de trabajo. Además,todos los progresos realizados por la agricultura capitalista no son solamente progresos en el arte de esquilmar al obrero,sino también en el arte de esquilmar la tierra [. . .]. Por lo tanto,la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción,minando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre". (EI Capital, t. I, final del capítulo XIII) 

✔EL SOCIALISMO

Por lo expuesto,se ve que Marx llega a la conclusión de que es inevitable la trasformación de la sociedad capitalista en socialista basándose única y exclusivamente en la ley económica del movimiento de la sociedad moderna. La socialización del trabajo,que avanza cada vez con mayor rapidez bajo miles de formas, y que durante el medio siglo trascurrido desde la muerte de Marx se manifiesta en forma muy palpable en el incremento de la gran producción,de los cártels,los sindicatos y los trusts capitalistas,y en el gigantesco crecimiento del volumen y el poderío del capital financiero,es la base material más importante del advenimiento inevitable del socialismo. El motor intelectual y moral de esta trasformación, su agente físico, es el proletariado, educado por el propio capitalismo. Su lucha contra la burguesía,que se manifiesta en las formas más diversas,y cada vez más ricas en contenido,se convierte inevitablemente en lucha política por la conquista de su propio poder político (la "dictadura del proletariado"). La socialización de la producción no puede dejar de conducir a la trasformación de los medios de producción en propiedad social, es decir, a la "expropiación de los expropiadores". La enorme elevación de la productividad del trabajo,la reducción de la jornada de trabajo y la sustitución de los vestigios,de las ruinas de la pequeña producción, primitiva y desperdigada, por el trabajo colectivo perfeccionado: tales son las consecuencias directas de esa trasformación. El capitalismo rompe de modo definitivo los vínculos de la agricultura con la industria pero a la vez,al llegar a la culminación de su desarrollo, prepara nuevos elementos para restablecer esos vínculos, la unión de la industria con la agricultura,sobre la base de la aplicación conciente de la ciencia, de la combinación del trabajo colectivo y de un nuevo reparto de la población (acabando con el abandono del campo, con su aislamiento del mundo y con el atraso de la población rural,como también con la aglomeración antinatural de gigantescas masas humanas en las grandes ciudades). Las formas superiores del capitalismo actual preparan nuevas relaciones familiares,nuevas condiciones para la mujer y para la educación de las nuevas generaciones: el trabajo de las mujeres y de los niños, y la disolución de la familia patriarcal por el capitalismo,asumen inevitablemente en la sociedad moderna las formas más espantosas,miserables y repulsivas. No obstante, "la gran industria, al asignar a la mujer al joven y al niño de ambos sexos un papel decisivo en los procesos socialmente organizados de la producción, arrancándolos con ello a la órbita doméstica,crea las nuevas bases económicas para una forma superior de familia y de relaciones entre ambos sexos. Tan necio es, naturalmente, considerar absoluta la forma cristiano-germánica de la familia,como lo sería atribuir ese carácter a la forma romana antigua, a la antigua forma griega o a la forma oriental, entre las cuales media, por lo demás,un lazo de continuidad histórica. Y no es menos evidente que la existencia de un personal obrero combinado,en el que entran individuos de ambos sexos y de las más diversas edades,aunque hoy,en su forma capitalista primitiva y brutal, en que el obrero existe para el proceso de producción y no éste para el obrero,sea fuente apestosa de corrupción y esclavitud, bajo las condiciones que corresponden a este régimen necesariamente se trocará en fuente de evolución humana" (El Capital, t. I, final del cap. XIII). Del sistema fabril brota "el germen de la educación del porvenir en la que se combinará para todos los niños a partir de cierta edad el trabajo productivo con la enseñanza y la gimnasia,no sólo como método para intensificar la producción social, sino también como el único método que permite producir hombres plenamente desarrollados" (Loc. cit.). Sobre esa misma base histórica plantea el socialismo de Marx los problemas de la nacionalidad y del Estado,no limitándose a una explicación del pasado, sino previendo audazmente el porvenir y en el sentido de una intrépida actuación práctica encaminada a su realización. Los estados nacionales son el fruto inevitable y,además,una forma inevitable de la época burguesa de desarrollo de la sociedad. Y la clase obrera no podía fortalecerse,alcanzar su madurez y formarse,sin "organizarse en el marco de la nación",sin ser "nacional" ("aunque de ningún modo en el sentido burgués"). Pero el desarrollo del capitalismo va destruyendo cada vez más las barreras nacionales,pone fin al aislamiento nacional y sustituye los antagonismos nacionales por los antagonismos de clase. Por eso es una verdad innegable que en los países capitalistas adelantados "los obreros no tienen patria" y que la "conjunción de los esfuerzos" de los obreros, al menos de los países civilizados,"es una de las primeras condiciones de la emancipación del proletariado" (Manifiesto Comunista). El Estado,es decir,la violencia organizada,surgió inevitablemente en determinada fase del desarrollo social, cuando la sociedad se dividió en clases antagónicas y su existencia se hubiera hecho imposible sin un "poder" situado,aparentemente,por encima de la sociedad y hasta cierto punto seperado de ella. El Estado, fruto de los antagonismos de la clase,se convierte en "el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante,que, con ayuda de él,se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida. Así, el Estado de la antiguedad era,ante todo,el Estado de los esclavistas,para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal era el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos,y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado" (Engels, El origen de la familia,la propiedad privada y el Estado, obra en la que el autor expone sus propias ideas y las de Marx). Incluso la forma más libre y progresista del Estado burgués, la república democrática, no suprime de ningún modo este hecho; lo único que hace es variar su forma (vínculos del gobierno con la Bolsa, corrupción -- directa o indirecta -- de los funcionarios y de la prensa, etc.). El socialismo,que conduce a la abolición de las clases, conduce con ello a la supresión del Estado. "El primer acto -- escribe Engels en su Anti-Dühring -- en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de la sociedad, la expropiación de los medios de producción en nombre de la sociedad, es a la par su último acto independiente como Estado. La intervención del poder del Estado en las relaciones sociales se hará superflua en un campo tras otro de la vida social y cesará por sí misma. El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción. El Estado no será 'abolido'i se extinguirá." "La sociedad,reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales, enviará toda la máquina del Estado al iugar que entonces le ha de corresponder: al museo de antiguedades, junto a la rueca y al hacha de bronce" (F. Engels,El origen de la familia,la propiedad privada y el Estado.)  Por último, en relación con el problema de la actitud del socialismo de Marx hacia los pequeños campesinos,que seguirán existiendo en la época de la expropiación de los expropiadores, debemos señalar unas palabras de Engels,que expresan a su vez las ideas de Marx: "Cuando tengamos en nuestras manos el poder estatal,no podremos pensar en expropiar violentamente a los pequeños campesinos (con indemnización o sin ella) como habrá que hacerlo con los grandes terratenientes. Con respecto a los pequeños campesinos,nuestra misión consistirá,ante todo,en encauzar su producción individual y su propiedad privada hacia un régimen cooperativo,no de un modo violento, sino mediante el ejemplo y ofreciéndoles la ayuda social para este fin. Y entonces es indudable que nos sobrarán medios para hacer ver al campesino todas las ventajas que le dará semejante paso,ventajas que le deben ser explicadas desde ahora"[7] (Engels, El problema agrario en Occidente,ed. de Alexéieva, pág. 17; la trad. rusa contiene errores. Véase el original en Neue Zeit ).

✔LA TÁCTICA DE LA LUCHA DE CLASE DEL PROLETARIADO

Después de esclarecer,ya en los años 1844-1845,uno de los defectos fundamentales del antiguo materialismo,que consiste en no comprender las condiciones de la actividad revolucionaria práctica, ni apreciar su importancia, Marx consagra,a lo largo de su vida, una intensa atención,a la vez que a los trabajos teóricos,a los problemas tácticos de la lucha de clase del proletariado Todas las obras de Marx,y en particular los cuatro volúmenes de su correspondencia con Engels,publicados en 1913,nos ofrecen a este respecto una documentación copiosísima. Estos documentos distan mucho de estar debidamente recopilados, sistematizados, estudiados y analizados. Por eso tendremos que limitarnos aquí exclusivamente a algunas observaciones muy generales y breves,subrayando que el materialismo, despojado de e s t e aspecto,era justamente para Marx un materialismo a medias, unilateral,sin vida. Marx trazó el objetivo fundamental de la táctica del proletariado en rigurosa consonancia con todas las premisas de su concepción materialista dialéctica del mundo. Sólo considerando en forma objetiva el conjunto de las relaciones mutuas de todas las clases,sin excepción,de una sociedad dada, y teniendo en cuenta, por lo tanto,el grado objetivo de desarrollo de esta sociedad y sus relaciones mutuas y con otras sociedades, podemos disponer de una base que nos permita trazar certeramente la táctica de la clase de vanguardia. A este respecto,todas las clases y todos los países se examinan de un modo dinámico,no estático; es decir, no como algo inmóvil,sino en movimiento (movimiento cuyas leyes emanan de las condiciones económicas de vida de cada clase). A su vez,el movimiento se estudia, no sólo desde el punto de vista del pasado,sino también del porvenir,y, además, no con el criterio vulgar de los "evolucionistas", que sólo ven los cambios lentos,sino dialécticamente: "En desarrollos de tal magnitud, veinte años son más que un día -- escribía Marx a Engels --,aun cuando en el futuro puedan venir días en que estén corporizados veinte años". (Correspondencia, t. III, pág. 127)[8] La táctica del proletariado debe tener presente, en cada grado de desarrollo,en cada momento,esta dialéctica objetivamente inevitable de la historia humana; por una parte, aprovechando las épocas de estancamiento político o de desarrollo a paso de tortuga -- la llamada evolución "pacífica" -- para elevar la conciencia,la fuerza y la capacidad combativa de la clase avanzada, y por otra parte, encauzando toda esta labor de aprovechamiento hacia el "objetivo final" del movimiento de dicha clase capacitándola para resolver prácticamente las grandes tareas de los grandes días "en que estén corporizados veinte años". Sobre esta cuestión hay dos apreciaciones de Marx que tienen gran importancia: una, de la Miseria de la filosofia, se refiere a la lucha económica y a las organizaciones económicas del proletariado; la otra es del Manifiesto Comunista y se refiere a sus tareas políticas. La primera dice así: "La gran industria concentra en un solo lugar una multitud de personas que se desconocen entre sí. La competencia divide sus intereses. Pero la defensa de su salario, es decir,este interés común frente a su patrono, los une en una idea común de resistencia, de coalición [. . .]. Las coaliciones,al principio aisladas, forman grupos y la defensa de sus asociaciones frente al capital, siempre unido,acaba siendo para los obreros más necesaria que la defensa de sus salarios [. . .]. En esta lucha,que es una verdadera guerra civil,se van aglutinando y desarrollando todos los elementos para la batalla futura. Al llegar a este punto, la coalición adquiere un carácter político". He aquí, ante nosotros,el programa y la táctica de la lucha económica y del movimiento sindical para varios decenios,para toda la larga época durante la cual el proletariado prepara sus fuerzas "para la batalla futura". Compárese esto con los numerosos ejemplos que Marx y Engels sacan del movimiento obrero inglés,de cómo la "prosperidad" industrial da lugar a intentos de "comprar al proletariado" (Correspondencia con Engels, t. I, pág. 136)[9] y de apartarlo de la lucha ¡ de cómo esta prosperidad en general "desmoraliza a los obreros" (II, 218); de cómo "se aburguesa" el proletariado inglés y de cómo "la más burguesa de las naciones [Inglaterra], aparentementlo tiende a poseer una aristocracia burguesa y un proletariado burgués, además de una burguesía" (II, 290)[10]; de cómo desaparece la "energía revolucionaria" del proletariado inglés (III, 124); de cómo habrá que esperar más o menos tiempo hasta que "los obreros ingleses se libren de su aparente contaminación burguesa" (III, 127); de cómo al movimiento obrero inglés le falta "el ardor de los cartistas [11]" (1866; III, 305)[12]; de cómo los líderes de los obreros ingleses forman un tipo medio entre burgués radical y obrero" (caracterización que se refiere a Holyoake,IV,209); de cómo, en virtud de la posición monopolista de Inglaterra y mientras subsista este monopolio, "no hay nada que hacer con el obrero inglés" (IV,433)[13]. La táctica de la lucha económica en relación con la marcha general (y con el desenlace ) del movimiento obrero se examina aquí desde un punto de vista admirablemente amplio, universal,dialéctico y verdaderamente revolucionario. El Manifiesto Comunista establece la siguiente tesis fundamental del marxismo sobre la táctica de la lucha política: "Los comunistas luchan por alcanzar los objetivos e intereses inmediatos de la clase obrera; pero al mismo tiempo defienden también, dentro del movimiento actual, el porvenir de este movimiento". Por eso Marx apoyó en 1848,en Polonia,al partido de la "revolución agraria", es decir, al "partido que hizo en 1846 la insurrección de Cracovia" En Alemania,Marx apoyó en 1843-1849 a la democracia revolucionaria extrema,sin que jamás tuviera que retractarse de lo que entonces dijo en materia de táctica. La burguesía alemana era para él un elemento "inclinado desde el primer instante a traicionar al pueblo [sólo la alianza con los campesinos hubiera permitido a la burguesía alcanzar plenamente sus objetivos] y a llegar a un compromiso con los representantes coronados de la vieja sociedad". He aquí el análisis final hecho por Marx acerca de la posición de clase de la burguesía alemana en la época de la revolución democrático-burguesa. Este análisis es,entre otras cosas, un modelo de materialismo que enfoca a la sociedad en movimiento y, por cierto, no sólo desde el lado del movimiento que mira hacia atrás : ". . . sin fe en sí misma y sin fe en el pueblo; gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo; [. . .] empavorecida ante la tempestad mundial; [. . .] sin energía en ningún sentido y plagiando en todos; [. . .] sin iniciativa; [. . .] un viejo maldito que está condenado a dirigir y a desviar, en su propio interés senil, los primeros impulsos juveniles de un pueblo robusto [. . .]" (Nueva Gaceta del Rin,1848; véase La herencia literaria,t. III, pág. 212)[14]. Unos veinte años después, en carta dirigida a Engels (III, 224), decía Marx que la causa del fracaso de la revolución de 1848 era que la burguesía había preferido la paz con esclavitud a la simple perspectiva de una lucha por la libertad. Al cerrarse el período de la revolución de 1848-1849,Marx se alzó contra los que se empeñaban en seguir jugando a la revolución (lucha contra Schapper y Willich), sosteniendo la necesidad de saber trabajar en la época nueva,en la fase de la preparación,aparentemente "pacífica", de nuevas revoluciones. En el siguiente pasaje, en el que enjuicia la situación alemana en los tiempos de la más negra reacción,en 1856; se muestra en qué sentido pedía Marx que se encauzara esta labor: "Todo el asunto dependerá en Alemania de la posibilidad de cubrir la retaguardia de la revolución proletaria mediante una segunda edición de la guerra campesina" (Correspondencia con Engels,t. II, pág. 108)[15]. Mientras en Alemania no se llevó a término la revolución democrática (burguesa), Marx concentró toda su atención, en lo referente a la táctica del proletariado socialista,en impulsar la energía democrática de los campesinos. Opinaba que la actitud de Lassalle era,"objetivamente,una traición al movimiento obrero en beneficio de Prusia" (III, 210),entre otras cosas porque se mostraba demasiado indulgente con los terratenientes y el nacionalismo prusiano. "En un país agrario -- escribía Engels en 1865, en un cambio de impresiones con Marx a propósito de una proyectada declaración conjunta a la prensa -- es una vileza alzarse únicamente contra la burguesía en nombre del proletariado industrial,olvidando por completo la patriarcal 'explotación a palos' de los obreros agrícolas por parte de la nobleza feudal" (t. III, 217)[16]. En el período de 1864 a 1870, cuando tocaba a su fin la época en que culminó la revolución democrático-burguesa de Alemania, la época en que las clases explotadoras de Prusia y Austria luchaban en torno a los medios para llevar a término esta revolución desde arriba,Marx no sólo condenó la conducta de Lassalle por sus coqueterías con Bismarck, sino que llamó al orden a Liebknecht,que se había dejado ganar por la "austrofilia" y defendía el particularismo. Marx exigía una táctica revolucionaria que combatiese implacablemente tanto a Bismarck como a los austrófilos,una táctica que no se acomodara al "vencedor", al junker prusiano, sino que reanudase inmediatamente la lucha revolucionaria contra él,incluso en la situación creada por las victorias militares de Prusia (Correspondencia con Engels,III,134, 136,147,179, 204,210, 215,418,437, 440-441) [17]. En el famoso llamamiento de la Internacional del 9 de septiembre de 1870,Marx prevenía al proletariado francés contra un alzamiento prematuro; no obstante, cuando éste se produjo, a pesar de todo, en 1871, acogió con entusiasmo la iniciativa revolucionaria de las masas que "tomaban el cielo por asalto"  (carta de Marx a Kugelmann). En esta situación,como en muchas otras, la derrota de la acción revolucionaria representaba,desde el punto de vista del materialismo dialéctico que sustentaba Marx,un mal menor en la marcha general y en el desenlace de la lucha proletaria, en comparación con lo que hubiela representado el abandono de las posiciones ya conquistadas,es decir,la capitulación sin lucha. Esta capitulación habría desmoralizado al proletariado y mermado su combatividad. Marx, que apreciaba en todo su valor el empleo de los medios legales de lucha en los períodos de estancamiento político y de dominio de la legalidad burguesa,condenó severamente,en los años de 1877-1878, después de promulgarse la ley de excepción contra los socialistas,las "frases revolucionarias" de Most; pero combatió con no menos energía, tal vez con más vigor,el oportunismo que por entonces se había adueñado temporalmente del partido socialdemócrata oficial,que no había sabido dar pruebas inmediatas de firmeza,decisión,espíritu revolucionario y disposición a pasar a la lucha ilegal en respuesta a la ley de excepción (Cartas de Marx a Engels, IV, 397, 404, 418, 422 y 424.[18] Véanse también las cartas a Sorge).     

[*] Kustares : productores de objetos industriales que trabajaban para el mercado.