Entrada ¨Lagrimas¨
🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"
🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...
domingo, 26 de octubre de 2025
🔸La dictadura del proletariado: el término más malentendido de la historia política🔸🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
miércoles, 22 de octubre de 2025
🅱️olivia se inmoló: el retorno a la condición de colonia• 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
martes, 21 de octubre de 2025
☭ Si Stalin Viviera Hoy: Consejos a la Clase Obrera en Tiempos de Confusión Ideológica ☭ 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
lunes, 20 de octubre de 2025
☭ Si Lenin viviera hoy: consejos a la clase obrera del siglo XXI ☭ 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
sábado, 18 de octubre de 2025
•La clase media es un invento del sistema capitalista• 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️
Durante siglos,la humanidad ha estado dividida en clases sociales,no por naturaleza,sino por la estructura misma del sistema económico que impera.
En el capitalismo,esa estructura necesita del engaño para sostenerse,y uno de sus mayores artificios ha sido la invención de la llamada “clase media”.
El capitalismo,desde su nacimiento,se ha caracterizado por la concentración de la riqueza en manos de una minoría: la burguesía.
Frente a ella,la gran mayoría —el proletariado— produce,trabaja y sostiene con su esfuerzo la maquinaria de acumulación.
Sin embargo,para evitar que los trabajadores reconozcan su verdadera posición en la pirámide social y se organicen contra quienes los explotan,el sistema ideó una categoría intermedia: la “clase media”,una ilusión de ascenso y estabilidad.
Este grupo,según la narrativa dominante,estaría compuesto por profesionales,pequeños comerciantes,empleados o técnicos con cierto poder adquisitivo.
Pero en realidad,su supuesta independencia es frágil: dependen del salario,del crédito,del consumo y de las crisis que las grandes corporaciones y los bancos provocan cíclicamente.
Son trabajadores disfrazados de propietarios, prisioneros de la deuda,del miedo a “caer” y del deseo de “subir”.
El sistema necesita que la clase media se crea diferente al obrero,que mire hacia arriba aspirando a ser rica,en lugar de mirar hacia los costados y reconocerse en la misma lucha.
Así,el capitalismo perpetúa su hegemonía cultural y económica,alimentando la competencia entre iguales en lugar de la solidaridad entre explotados.
La llamada “clase media” es,entonces,una invención útil: amortigua los conflictos,debilita la conciencia de clase y actúa como muro ideológico entre el capital y el trabajo.
Se le concede un espejismo de bienestar —un auto,un crédito hipotecario,unas vacaciones— mientras el capital se asegura su obediencia.
En tiempos de crisis,esa ilusión se desvanece.
La inflación,los despidos y la precarización revelan que no existe tal clase intermedia,sino una única realidad: la del trabajador que vive de su esfuerzo y que,en cualquier momento, puede caer al abismo de la pobreza.
Reconocer que la clase media es una creación artificial del sistema es el primer paso hacia la conciencia.
Solo cuando los pueblos comprendan que todos los que viven de su trabajo pertenecen a la misma clase —la trabajadora— será posible romper las cadenas del engaño y avanzar hacia una sociedad verdaderamente justa,donde nadie viva del esfuerzo ajeno ni de ilusiones impuestas por el poder.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
viernes, 17 de octubre de 2025
•Si el fascismo quiere resurgir como la peste,tendrá que resurgir su vacuna: el comunismo •☭
En los momentos más oscuros de la historia, cuando el miedo se disfraza de orden,cuando la mentira se viste de bandera y cuando los poderosos intentan volver a someter a los pueblos con la bota y el fusil,el fascismo reaparece como una peste que se alimenta de la desesperanza.
Es en esos instantes cuando la humanidad necesita recordar que ya existe una vacuna probada en la historia: el comunismo.
El fascismo no es solo una ideología autoritaria; es el instrumento último de la burguesía cuando siente que pierde el control sobre los trabajadores.
Es el rostro más brutal del capitalismo en crisis,que busca salvar sus privilegios mediante la violencia,el nacionalismo extremo y la represión de toda organización obrera.
En el pasado,el fascismo se levantó sobre el hambre,la desinformación y el miedo, proclamando ser “anticomunista” porque el comunismo era —y sigue siendo— la única alternativa real a su dominio.
Por eso,cada vez que la historia muestra síntomas de fascismo —xenofobia,persecución política,culto al líder,censura del pensamiento crítico,odio a los pobres— también debe aparecer su antídoto: la conciencia de clase,la organización colectiva,la solidaridad internacionalista,la lucha obrera y la bandera roja que representa la emancipación del ser humano.
Eso es el comunismo: la defensa activa de la vida frente a la barbarie.
Hoy,en pleno siglo XXI,cuando los medios manipulan y los gobiernos se arrodillan ante los intereses de las corporaciones,algunos pretenden reescribir la historia y pintar al fascismo como “una opción política más”.
No lo es.
Es una enfermedad social que solo puede ser detenida con la fuerza de la verdad,la justicia y la unión de los pueblos trabajadores.
Si el fascismo quiere resurgir como la peste, tendrá que resurgir su vacuna: el comunismo. Porque no hay otra doctrina que haya enfrentado al fascismo en los campos de batalla,en las fábricas,en las universidades y en las calles con tanta coherencia y sacrificio.
Cada vez que el capitalismo se pudre y genera monstruos,el comunismo se convierte nuevamente en la esperanza,en el llamado urgente a reconstruir un mundo sin opresores ni oprimidos.
Y así será otra vez.
Si el fascismo intenta volver,encontrará de pie a los pueblos conscientes,empuñando no el odio,sino la razón,la organización y la historia.
Porque donde el fascismo destruye,el comunismo construye.
Donde el fascismo siembra muerte,el comunismo siembra futuro. ☭
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
jueves, 16 de octubre de 2025
❗❗Injerencia e impunidad: la CIA y la soberanía venezolana❗❗
La reciente revelación de que el presidente estadounidense Donald Trump autorizó a la CIA a penetrar en territorio venezolano constituye un acto de agresión directa contra la soberanía de una nación libre y un precedente gravísimo en materia de derecho internacional.
No se trata de un hecho aislado,sino de la continuidad histórica de una política imperial que considera a América Latina su “patio trasero”.
Estados Unidos,amparado en su supuesta “defensa de la democracia”,lleva décadas interviniendo política,económica y militarmente en los asuntos internos de los países de la región.
Desde Guatemala en 1954 hasta Chile en 1973, pasando por Nicaragua, Cuba y ahora Venezuela,el modus operandi ha sido siempre el mismo: desestabilizar gobiernos populares,sembrar caos y luego presentarse como salvadores.
Que la CIA haya recibido luz verde para operar dentro de Venezuela revela el carácter criminal de la política exterior estadounidense. Bajo el disfraz de operaciones de “inteligencia” para combatir el supuesto narcotráfico qué,según ellos,opera desde Venezuela y que lo encabeza Nicolás Maduro,el imperio vuelve a atacar al país caribeño.
Pero,lo que realmente buscan es sabotear infraestructuras,fomentar divisiones dentro del Ejército y la población,e incluso preparar el terreno para un golpe de Estado o intervenciones más abiertas.
Es la guerra híbrida en su máxima expresión: psicológica,mediática,económica y encubierta.
Lo verdaderamente inaceptable es que estas acciones violan todos los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Venezuela no es una colonia,y su pueblo tiene el derecho irrenunciable de decidir su destino sin la tutela ni las maniobras de Washington.
El silencio cómplice de gran parte de la prensa occidental y de los organismos internacionales también resulta elocuente: cuando el agresor es Estados Unidos,todo se disimula bajo eufemismos como “operación de inteligencia” o “seguridad hemisférica”.
Pero si un país soberano se defiende,de inmediato se lo tilda de “régimen autoritario”.
La CIA,símbolo de la injerencia y del espionaje global,no puede actuar impunemente.
Los pueblos del mundo deben alzar su voz frente a esta violación flagrante del derecho internacional.
No se trata solo de Venezuela: se trata del respeto a la autodeterminación de todos los pueblos.
El mensaje es claro: no hay soberanía posible si los imperios siguen decidiendo quién gobierna y quién cae. Venezuela,como tantas veces en su historia,está nuevamente en la primera línea de esa resistencia.
Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️