los colores cómplices danzan al compás de ángeles que plasman sobre el lienzo cielo,
constelaciones donde habitan las diosas paganas,
musas que acarician con sus manos las sienes,
que levantan la obra que resplandece ante las pupilas iluminadas del artista.
el río baila hasta el mar que desemboca en su pecho,
caracolas atesorando almas,
corazones contadores de historias.
las estrellas y la luna caen sobre el pigmento,platinando el sueño,
titilando en el desvelo.
un sol que entibia,
una primavera en pleno invierno,
un verano disfrazado de otoño,
una brisa que se hace viento
en el remolino de nubes del poeta sin letras.
las lágrimas de los oprimidos,
las cadenas de los malditos,
la valentía del que se revela ante cualquier injusticia.
el delirio y la locura,
la memoria encendida,
las aves de mal agüero
y las palomas blancas de una paz conquistada,
a pura bala,
a ardiente fuego.
las que amasan el pan compartido
por su único y legítimo dueño,
que da vuelta la tierra
con el sudor honesto;
es tuya,hermano,campesino!
con trazo firme,
con la conciencia plena,
que si un pincel no pinta verdades,
no es pincel,
ni artista,
ni alas,
es uno más con sólo dos colores,
encerrado entre cuatro paredes mudas,
pintando negro sobre blanco,
en el desván olvidado,
moratoria del cobarde indiferente.
y de su pincel con tan pocos colores,
pobre el amor al arte,
pobre voz apagada ...
