El hombre tiene en su rostro dos pupilas ciegas y en sus manos lágrimas de polvo,desnudo escarba con sus últimas fuerzas pesadillas repetidas.
él se aferra y con un suspiro,apoya su cabeza en su pecho,escucha una canción susurrada al oído,siente paz ; se deja llevar.
aún puede escuchar aquella voz,
sentir sus manos,los latidos de su corazón,pero no logra recordar su rostro.
El hombre acostumbrado al infierno,ahora mira hacia el cielo,ya no bebe con el Diablo,brinda cada noche con la luna hasta caer rendido,esperando en sueños poder ver el rostro de esas alas que en sus llamas creía que no existían...
