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🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"

🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...

miércoles, 15 de octubre de 2025

•🏅•El Nobel de la Paz y la degradación de un símbolo: el caso de María Corina Machado•🏅•🅿️or Marcelo Rubèns Balboa ✍️

El Premio Nobel de la Paz,alguna vez considerado el más alto reconocimiento a la lucha por la justicia,la libertad y la dignidad humana,parece haber perdido —una vez más— toda conexión con su propósito original. 
La reciente entrega de este galardón a María Corina Machado no solo evidencia la manipulación política que lo atraviesa,
sino que desnuda la hipocresía de los poderes occidentales que lo utilizan como herramienta de legitimación ideológica.

Machado,representante de la oligarquía venezolana y figura emblemática de la derecha más radical del continente,no es precisamente una defensora de la paz. 
Sus discursos,su cercanía con Washington y su constante llamado a la intervención extranjera en su propio país la ubican,más bien,en el lado opuesto de lo que el Nobel debería representar. 
En lugar de promover el diálogo,la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía nacional,su retórica ha estado marcada por la desestabilización,la confrontación y la subordinación a los intereses del imperialismo norteamericano.

En su primera aparición tras recibir el premio,no tardó en acusar al gobierno de Nicolás Maduro de encabezar una red de narcotráfico —sin pruebas—, y en repetir el viejo guión de Washington sobre “la presencia de grupos terroristas” como Hamás y Hezbolá en territorio venezolano. 
También incluyó en sus ataques a Cuba y Rusia,reforzando la narrativa de que todo país que no se someta al eje estadounidense es,por definición,enemigo de la “libertad”.

Pero lo más grave no fueron sus palabras de odio,sino su mensaje implícito: agradeció y le pidió ayuda a su “mentor”,Donald Trump,para “liberar” a Venezuela. 
En ese eufemismo —tan usado por los voceros de la intervención militar disfrazada de “democracia”— se esconde la intención real: entregar la soberanía nacional y poner los recursos del país al servicio de los grandes consorcios extranjeros.

Resulta entonces indignante que el Comité del Nobel premie a quien representa todo lo contrario a la paz. No es la primera vez que lo hace: ya hemos visto cómo figuras que promovieron guerras,sanciones y bloqueos económicos —verdaderos crímenes silenciosos contra los pueblos— fueron presentadas como “campeones de los derechos humanos”. 
Lo que antes era un símbolo moral universal,hoy parece una medalla que el imperialismo otorga a sus operadores más dóciles.

El Nobel de la Paz se ha convertido en un instrumento de propaganda. 
Premia a quienes defienden los intereses de las grandes potencias y castiga,con el silencio,a quienes luchan de verdad por la independencia y la justicia social. 
Mientras tanto,se ignora a líderes,movimientos y organizaciones que resisten día a día los efectos devastadores del capitalismo y las sanciones,defendiendo su soberanía con dignidad.

Los pueblos conscientes del mundo no deben aceptar esta farsa. No se trata solo de Venezuela,sino de la defensa del principio fundamental de la autodeterminación. Rechazar este “premio” a Machado es,en definitiva,rechazar la manipulación política del concepto mismo de paz.

Porque la verdadera paz no se impone con amenazas,bloqueos o invasiones; se construye con justicia social,respeto a la soberanía y solidaridad entre los pueblos. 
Y nada de eso encarna María Corina Machado ni quienes la premian.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 


•Neoliberalismo y socialismo: dos caminos opuestos frente al destino de la clase obrera• 🅿️or Marcelo Rubèns Balboa ✍️


En el corazón de toda disputa política,económica y moral de nuestro tiempo,late una contradicción fundamental: la que enfrenta al neoliberalismo con el socialismo. 

No es solo una diferencia de enfoques sobre cómo administrar la economía;es una disputa entre dos visiones del mundo,dos proyectos de sociedad irreconciliables. 

Uno busca perpetuar la concentración de la riqueza y el poder en manos de unos pocos,y el otro aspira a redistribuirlos para construir una sociedad verdaderamente justa,donde el trabajo y no el capital sea el eje que lo organice todo.

El neoliberalismo,nacido como respuesta a los avances del Estado de bienestar y a las conquistas sociales del siglo XX,se presenta bajo un manto de “modernización” y “libertad de mercado”. 

En la práctica,significa la privatización de los servicios públicos,la flexibilización laboral,la destrucción de sindicatos,la reducción del Estado a su mínima expresión y la entrega de sectores estratégicos al capital privado —nacional o extranjero—. 

En nombre de la eficiencia,convierte derechos en mercancías: la educación,la salud,la vivienda y hasta el agua pasan a depender del bolsillo y no de la dignidad humana.

Para la clase obrera,las consecuencias son devastadoras: salarios estancados,pérdida de poder adquisitivo,empleos precarios,inseguridad laboral,endeudamiento masivo y una vida cada vez más cara. 

El trabajador,convertido en “recurso humano”,deja de ser sujeto político para transformarse en una pieza reemplazable dentro del engranaje del capital. 

El neoliberalismo no libera,sino que encadena con contratos temporales y promesas falsas de “emprendimiento” individual,donde el éxito de uno se construye sobre el fracaso de muchos.

En contraposición,las políticas socialistas parten de una lógica completamente diferente: la economía debe estar al servicio del ser humano,no el ser humano al servicio de la economía. 

El socialismo busca planificar la producción con un criterio social,orientando los recursos hacia las necesidades colectivas. 

La salud,la educación,la energía y la vivienda son derechos garantizados por el Estado,y el trabajo deja de ser una forma de explotación para convertirse en una actividad digna y socialmente útil.

Cuando el socialismo logra materializarse en políticas concretas —control público de sectores estratégicos,redistribución progresiva de la riqueza,fortalecimiento del salario,participación obrera en la gestión— la clase trabajadora se fortalece: gana poder político,seguridad material y capacidad de decisión sobre su propio destino. 

El Estado no es un mero administrador de intereses privados,sino un instrumento de transformación social.

No obstante,el socialismo no es invulnerable. 

Requiere conciencia de clase,participación activa,y una lucha permanente contra las presiones internas y externas del capital. 

Sin esa base organizada,corre el riesgo de ser desmantelado por los mismos mecanismos que el neoliberalismo usa: la manipulación mediática,la corrupción política y el endeudamiento como forma de dominación.

En síntesis,el neoliberalismo necesita una clase obrera sumisa y desorganizada; el socialismo necesita una clase obrera consciente y protagonista

Uno convierte a los trabajadores en consumidores endeudados; el otro en constructores de su propio destino.

Por eso,cuando la clase obrera elige entre uno u otro modelo,no está escogiendo simplemente entre políticas económicas distintas. Está decidiendo entre su sometimiento o su emancipación.

(...)

✓Pues bien,ordenemos el concepto en términos más claros:

🔸El neoliberalismo y socialismo son dos caminos opuestos frente al destino de la clase obrera.

1️⃣ Dos modelos,dos visiones del mundo:

🔸En el centro del debate político contemporáneo se enfrentan dos concepciones antagónicas: el neoliberalismo y el socialismo. 

🔸No se trata simplemente de distintas formas de administrar la economía,sino de dos proyectos civilizatorios opuestos. 

🔸Uno —el neoliberal— prioriza la ganancia y la acumulación privada; el otro —el socialista— coloca en el centro al ser humano y al trabajo como eje de toda organización social.

🔸El neoliberalismo se presenta con un lenguaje atractivo: habla de “eficiencia”,“libertad de mercado” y “modernización”. 

🔸Pero detrás de esas palabras se esconde una maquinaria que privatiza derechos,desmantela conquistas obreras y concentra el poder económico en cada vez menos manos.


2️⃣ Las consecuencias del neoliberalismo para la clase trabajadora:

🔸Bajo las políticas neoliberales,el Estado se retira,los servicios públicos se degradan o se venden,y los derechos sociales se transforman en mercancías. 🔸Salud,educación,vivienda, energía,agua: todo pasa a depender del bolsillo.🔸

👷La clase obrera,entonces,es empujada a la precariedad. 

🔸Los contratos temporales reemplazan la estabilidad; los sindicatos pierden fuerza; los salarios quedan congelados mientras los precios suben. 

🔸El trabajador deja de ser un sujeto con derechos para convertirse en un engranaje reemplazable del sistema.🔸

🔸El discurso neoliberal de la “libertad individual” termina siendo una trampa: 🔸se exalta el mérito personal mientras se oculta la desigualdad estructural. 🔸En nombre del “emprendimiento”,se promueve la competencia entre los propios trabajadores,debilitando la solidaridad y destruyendo la conciencia de clase.🔸

3️⃣ El horizonte socialista y la dignidad del trabajo:

🔸El socialismo,en cambio,plantea una reorganización profunda de la economía y de la sociedad. 

🔸Propone que la riqueza generada por todos no sea apropiada por unos pocos.🔸 

🔸Por eso defiende el control público de los sectores estratégicos,la redistribución progresiva de los ingresos,y la planificación económica con criterio social.🔸

🔸En un modelo socialista,el trabajo no es un castigo ni un medio de supervivencia,sino una actividad que dignifica,que construye comunidad y que responde a necesidades reales,no a los caprichos del mercado.

🔸Donde el neoliberalismo siembra competencia,el socialismo siembra cooperación. 

🔸Donde uno privatiza y divide,el otro colectiviza y unifica. 

🔸Cuando el socialismo se traduce en políticas concretas —salarios justos,derechos laborales, educación gratuita,participación obrera—,la clase trabajadora no solo vive mejor: recupera el poder de decidir sobre su destino.👷


4️⃣ La batalla política y la conciencia de clase:

🔸Sin embargo,el socialismo no se sostiene por sí solo. 🔸Requiere organización,formación política y una conciencia de clase que sepa identificar al verdadero enemigo. 

🔸Las presiones del capital internacional,la manipulación mediática y la corrupción institucional son las armas que el neoliberalismo utiliza para desmontar los avances populares.🔸

🔸🔸Por eso,cada conquista socialista debe defenderse no solo con leyes,sino con movilización,con educación política y con unidad de la clase obrera.🔸🔸


5️⃣ Conclusión: sometimiento o emancipación:

🔸El neoliberalismo necesita una clase trabajadora dócil,fragmentada,consumista y endeudada.🔸

🔸El socialismo necesita una clase obrera consciente,organizada y solidaria.🔸

🔸Uno perpetúa el sometimiento; el otro abre el camino hacia la emancipación.🔸

🔸🔸En última instancia,cuando los pueblos eligen entre neoliberalismo y socialismo,no están escogiendo entre dos modelos económicos: 🔸están decidiendo entre la explotación o la dignidad,entre el egoísmo del capital o la fraternidad del trabajo.🔸

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa✍️ 

martes, 14 de octubre de 2025

🔸"El capitalismo y la burguesía: el poder detrás del poder" 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

El capitalismo no es simplemente un sistema económico; es una forma de dominación.
Su motor no es el bienestar colectivo ni el desarrollo humano,sino la ganancia privada.
Bajo su estructura,la sociedad queda dividida en dos grandes clases: quienes poseen los medios de producción —la burguesía— y quienes sólo disponen de su fuerza de trabajo —el proletariado.

La burguesía,desde su surgimiento histórico,
se presentó como fuerza “liberadora” frente al feudalismo,y en efecto lo fue; pero sólo para ocupar el lugar de dominación que antes tenían los señores feudales.
Sustituyó el vasallaje por el salario,la servidumbre por la “libertad de mercado”, 
y la propiedad comunal por la propiedad privada concentrada.
Con ello,construyó su hegemonía política, económica y cultural.

El capitalismo se disfraza de progreso.
Habla de democracia,
pero es una democracia con precio.
Los grandes medios,las instituciones financieras y los aparatos ideológicos pertenecen a esa misma clase burguesa que domina el mundo.
En nombre de la “libertad de empresa”,el capitalismo justifica la explotación,la destrucción ambiental y la alienación del ser humano. Nos vende la ilusión de que todos podemos “ascender”, cuando en realidad sólo unos pocos suben mientras millones sostienen su escalera.

La burguesía moderna no necesita ya tronos ni coronas: gobierna desde los directorios de las multinacionales,desde los bancos y desde los ministerios de economía. Son los nuevos monarcas del mundo,aunque se escondan tras el lenguaje técnico de los “mercados” o el “crecimiento sostenible”.

Mientras tanto,el trabajador produce la riqueza que nunca disfruta. 
La plusvalía —esa diferencia entre lo que produce y lo que recibe— sigue siendo el corazón palpitante de la injusticia capitalista. 
Y así,el obrero,el campesino,el docente,el médico,el artista,todos aquellos que viven de su trabajo,son los engranajes de una máquina que no les pertenece.

Por eso,hablar del capitalismo sin hablar de la burguesía es hablar de una sombra sin cuerpo.
Es esa clase la que impone su moral,su estética,su idea del éxito y del fracaso. 
Y es contra esa clase que el pueblo trabajador, consciente de su fuerza histórica,debe organizarse.

El capitalismo no caerá por sí solo. 
Lo sostienen millones de conciencias acostumbradas a la resignación. 
Pero la historia enseña que ninguna clase dominante ha sido eterna. 
La burguesía,que un día fue revolucionaria,hoy es un obstáculo para el progreso real de la humanidad. 
Su tiempo,aunque parezca sólido,también pasará.

Cuando el trabajador deje de creer en los mitos del mercado y comprenda que el mundo puede organizarse no en torno a la ganancia,sino a la necesidad humana,ese día habrá comenzado el fin del capitalismo. 
Y con él,el principio de una nueva historia verdaderamente humana.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

lunes, 13 de octubre de 2025

🅿️or qué es posible la restauración de la Unión Soviética ☭ 🔸Por Marcelo Rubéns Balboa ✍️

Durante décadas,los ideólogos del capitalismo proclamaron la “muerte del socialismo” tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. 
Creyeron que el mundo se rendiría ante la lógica del mercado,la competencia salvaje y la desigualdad estructural. 
Sin embargo,más de treinta años después,los hechos se encargan de demostrar lo contrario: 
la restauración de un proyecto socialista a escala soviética no solo es posible,sino que se vuelve una necesidad histórica frente al fracaso del modelo neoliberal global.

Primero,porque las causas que dieron origen a la Unión Soviética no desaparecieron: 
la explotación,la pobreza, 
el dominio imperialista y la desigualdad entre naciones y clases siguen intactas. 
La caída del socialismo real no eliminó la lucha de clases; la agudizó. 
Millones de ciudadanos en el espacio postsoviético recuerdan que,pese a los errores,en tiempos soviéticos había trabajo, educación gratuita,vivienda,cultura y dignidad. Hoy,tras décadas de “democracia de mercado”, se enfrentan a la desintegración social,la corrupción endémica y la pobreza extendida.

En segundo lugar,porque el capitalismo mundial atraviesa una crisis estructural profunda. 
Las guerras por recursos, 
la concentración obscena de la riqueza y el colapso ecológico son síntomas de un sistema agotado. 
Frente a ese caos,vuelve a surgir la nostalgia por un orden basado en la cooperación y la planificación,donde la economía sirva al pueblo y no a las corporaciones. 
Esa nostalgia no es mero sentimiento: es conciencia histórica. 
Es memoria de una época donde la palabra “futuro” no significaba resignación,sino esperanza.

En tercer lugar,porque el mundo multipolar que emerge abre espacio para nuevas formas de integración socialista. Eurasia,América Latina, África e incluso sectores progresistas de Occidente buscan alternativas al dominio imperial estadounidense. 
En ese contexto,una restauración de la Unión Soviética no tiene por qué ser una simple repetición del pasado,sino una síntesis superior: una Unión renovada,socialista,
humanista,democrática y profundamente internacionalista.

La restauración de la Unión Soviética será posible cuando el pueblo trabajador vuelva a confiar en sus propias fuerzas,cuando comprenda que la historia no terminó y que el socialismo no fue un error,sino una experiencia truncada por el sabotaje, 
la traición y el oportunismo. 
El futuro no pertenece a los oligarcas ni a los burócratas: 
pertenece a los pueblos que se levantan.

Porque,en definitiva,la Unión Soviética no fue solo un Estado: fue una idea.
Y las ideas —cuando encarnan la justicia— no mueren. Renacen.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

•"La diferencia entre ser de izquierda y ser comunista" ☭ •La izquierda “woke”: el espejismo progresista del capitalismo• 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa✍️ ↪️🅰️punte importante: "El verdadero comunismo y las luchas colectivas" 🔸

En tiempos donde las palabras se desgastan de tanto usarlas sin contenido,es necesario volver a poner las cosas en su lugar. 
No es lo mismo ser “de izquierda” que ser comunista. 
Aunque muchos intenten confundir los términos,o usarlos como sinónimos,entre ambos existe una distancia ideológica,política y moral profunda.

Ser “de izquierda” hoy,
en la mayoría de los casos,
se ha convertido en una etiqueta cómoda,
un gesto simbólico,un barniz progresista que no cuestiona las estructuras de poder. 
Es una posición que acepta las reglas del sistema capitalista,que busca “humanizarlo”,hacerlo más amable,pero sin tocar su esencia: la explotación del hombre por el hombre. Muchos gobiernos que se autodenominan de izquierda terminan administrando el mismo orden burgués que dicen combatir,maquillando la injusticia con discursos inclusivos y reformas superficiales.

El comunista,en cambio, 
no busca reformar el capitalismo,sino superarlo. No se conforma con mitigar sus consecuencias,sino que lucha por erradicar sus causas. 
El comunista entiende que mientras existan clases sociales,mientras la riqueza de unos pocos se construya sobre la miseria de las mayorías,no habrá justicia ni libertad verdaderas. 
La lucha comunista no es de gestos ni de modas: es de conciencia,organización y transformación profunda.

La izquierda “progresista” se ha vuelto,muchas veces,el refugio del conformismo político. 
Habla de derechos,pero evita hablar de poder. Defiende ciertas causas populares,pero se alinea con el capital cuando se siente amenazada. 
Prefiere el consenso a la confrontación,el diálogo a la revolución,la tibieza al compromiso total. 
El comunismo,por el contrario,no teme nombrar al enemigo: el imperialismo,el capital,la burguesía. 
No teme hablar de lucha de clases,porque reconoce que sin esa lucha no habrá emancipación.

Por eso,el comunismo no se mide por la cantidad de consignas que uno repite,sino por la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. 
Ser comunista implica asumir una ética del compromiso,una disciplina del trabajo colectivo,una moral revolucionaria. Implica entender que la transformación no es un acto individual ni una moda electoral,sino un proceso histórico donde el pueblo organizado se convierte en protagonista de su destino.

En definitiva,ser de izquierda puede ser una postura; ser comunista es una convicción. 
La izquierda busca suavizar el sistema; el comunismo,abolirlo. 
La izquierda intenta convivir con el capitalismo; el comunismo lucha por enterrarlo. 
Y mientras unos se acomodan en los márgenes del poder,los otros siguen creyendo,con firmeza y esperanza,que otro mundo —sin explotadores ni explotados— es posible y necesario.

Porque el comunismo no es una palabra del pasado. 
Es,aún hoy,el nombre del futuro.

(...)

•La izquierda “woke”: 
el espejismo progresista del capitalismo•


En los últimos años ha surgido una corriente que se autoproclama como la nueva “izquierda moderna”: la llamada izquierda woke. 
Se presenta como progresista,inclusiva, diversa,sensible a las minorías y a los derechos individuales. 
Pero detrás de ese discurso aparentemente emancipador se esconde un profundo vaciamiento político. 
La izquierda woke es,en realidad,una versión domesticada y funcional al sistema que dice combatir.

El término woke —que originalmente significaba “despierto” frente a las injusticias— ha sido absorbido por la lógica del mercado y convertido en una marca,en un producto más del consumo simbólico. Ya no se trata de transformar la realidad material,sino de gestionar las apariencias,de parecer “consciente” en redes sociales mientras nada cambia en el fondo. 
Es la izquierda del hashtag,del eslogan vacío,del gesto moral que reemplaza a la acción colectiva.

Esta nueva izquierda ha desplazado el eje de la lucha: en lugar de enfrentar la raíz del problema —la explotación de clase,el poder del capital,el imperialismo— se concentra en disputas superficiales del lenguaje,en conflictos de identidad o en batallas simbólicas donde el enemigo es una palabra o un gesto,pero nunca el sistema económico. 
Hablan de inclusión,
pero no de expropiación; 
de derechos,pero no de propiedad; de igualdad formal,pero no de justicia material.

El capitalismo,astuto como siempre,la ha adoptado con gusto. 
Las grandes corporaciones ondean banderas del arcoíris,publican mensajes de diversidad y contratan consultores de género,mientras continúan explotando a millones de trabajadores y destruyendo el planeta. 
La izquierda woke sirve así de coartada moral para un capitalismo que se disfraza de progresista. 
Es la revolución sin riesgo,la rebeldía sin consecuencias.

Pero lo más grave es que esta corriente fragmenta la conciencia de clase. 

Al poner el acento en las identidades individuales,en lugar de en la unidad del proletariado,debilita el poder colectivo de los pueblos. 
Divide en lugar de unir. Mientras los obreros del mundo deberían reconocerse como hermanos en una misma lucha,la izquierda woke los separa en categorías,en etiquetas,en luchas parciales que nunca cuestionan el sistema en su conjunto.

Ser verdaderamente de izquierda no es cambiar el lenguaje,es cambiar las relaciones de poder. 
No es crear “espacios seguros”,es crear sociedades justas. 
No es “visibilizar” la opresión,es abolirla. 
La izquierda woke ha olvidado que sin lucha de clases no hay emancipación posible,que sin organización no hay revolución,y que sin revolución no hay justicia.

El comunismo,en cambio,sigue siendo la única corriente que no se deja domesticar por la moda ni por el marketing. 
No se arrodilla ante el capital,no busca likes,no hace del dolor una consigna rentable. 
El comunismo no “pospone” la lucha por respeto al lenguaje: la enfrenta,la asume,la organiza.

En tiempos donde muchos se despiertan solo para posar ante el espejo de su propia corrección,los comunistas seguimos despiertos de verdad: con los pies en la tierra,con los ojos en el horizonte y con el corazón puesto en la transformación total de la sociedad.

Porque la izquierda woke se acomoda; el comunismo se levanta.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

🅰️punte: El verdadero comunismo y las luchas colectivas:


El verdadero comunismo no está en contra de los distintos colectivos ni de las luchas por el reconocimiento de derechos.
Todo lo contrario: comprende que cada opresión específica —sea de género,raza,orientación sexual o cultura— tiene raíces en la estructura de clase que sostiene al capitalismo. 
El comunismo no niega esas luchas; las sitúa en su contexto histórico y material,y las une bajo una misma causa: la emancipación de toda la humanidad.

El núcleo del asunto es unir,no dividir. 
Mientras el sistema promueve identidades fragmentadas que compiten entre sí por pequeñas conquistas,el comunismo busca la unidad consciente de los oprimidos. 
La lucha de clases no excluye las demás luchas: las contiene,las explica y las proyecta hacia su resolución real. 
Porque sin transformar las relaciones de propiedad y poder,ninguna igualdad es completa.

En todos los colectivos existen también personas que,aunque marchen bajo consignas justas,no tienen la menor intención de entregar sus privilegios. Son aquellos empresarios, figuras mediáticas o sectores acomodados que se declaran “aliados” pero no quieren cambiar las condiciones materiales que sostienen su estatus. 
En el fondo,defienden su lugar dentro del sistema,aunque lo adornen con discursos progresistas.

Por eso el comunismo no se deja encandilar por las formas: va al fondo. 
No se detiene en el color de la bandera,sino en quién la sostiene. 
No se pregunta solo por la identidad,sino por la clase. Porque el objetivo no es sustituir una élite por otra más “inclusiva”,sino acabar con toda forma de dominación.

Todas las luchas son,en esencia,luchas de clases.
Y solo cuando los pueblos comprendan esto,podrán vencer realmente al enemigo común que los divide y los explota.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️


sábado, 11 de octubre de 2025

•Las mentiras que durante décadas desde los Estados Unidos y sus satélites, lacayos, han dicho sobre J. Stalin•🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

Durante más de siete décadas,los aparatos ideológicos del imperialismo occidental —sus medios,sus universidades,su industria cultural y sus intelectuales asalariados— han construido una imagen demoníaca de Iósif Vissariónovich Stalin. 
No por amor a la verdad ni por compromiso con la libertad,sino por la necesidad política de destruir el símbolo más contundente de que el socialismo puede vencer,organizar un Estado obrero y derrotar al fascismo.

Las mentiras sobre Stalin nacen,se reproducen y se actualizan cada vez que el capitalismo necesita reafirmar su “superioridad moral”. 
Se lo caricaturiza como un monstruo,un tirano sanguinario,un paranoico que devoró a su propio pueblo. 
Se lo juzga con la vara de los "vencedores ideológicos de la Guerra Fría",los mismos que lanzaron bombas atómicas sobre civiles,que financiaron dictaduras,y que hoy siguen saqueando pueblos enteros bajo el disfraz de la “democracia liberal”.

El objetivo siempre fue el mismo: borrar el recuerdo de que bajo Stalin la Unión Soviética pasó de ser un país semifeudal,destruido por la guerra civil y el bloqueo internacional,
a una potencia industrial,científica y militar capaz de derrotar a la Alemania nazi, liberar Europa del fascismo y sentar las bases para los derechos sociales más avanzados del siglo XX.

Claro que en su tiempo hubo errores,nadie discute eso.
Como en toda epopeya histórica,los procesos revolucionarios no se miden con la vara del individualismo burgués. Pero lo que no se puede negar —aunque se intente ocultar con toneladas de propaganda anticomunista— es que millones de trabajadores y campesinos elevaron su nivel de vida,accedieron a educación,salud,vivienda,
cultura y dignidad.

La campaña contra Stalin fue una necesidad política del capitalismo y también de los revisionistas internos del propio movimiento comunista,que hallaron en la difamación del pasado un modo de justificar su renuncia al socialismo real. Desde Jruschov hasta los liberales de salón,todos repitieron la misma melodía compuesta en Washington y Londres.

Hoy,cuando el mundo vuelve a ver las garras del imperialismo,del fascismo en Ucrania,Palestina,África y América Latina,se hace necesario revisar la historia sin prejuicios. 
No para levantar estatuas,sino para entender por qué el enemigo teme tanto a las figuras que encarnaron la organización,la disciplina y la firmeza revolucionaria. Stalin no fue un santo,pero tampoco el demonio que pintan. 
Fue el dirigente de un pueblo que se levantó sobre sus rodillas y le dijo al capitalismo: hasta aquí.

Mientras los Estados Unidos exportaban guerras y golpes de Estado,la URSS —bajo Stalin— alfabetizaba,electrificaba y planificaba el futuro. 
Esa es la verdad que tratan de ocultar bajo toneladas de mentiras. 
Y por eso,cada vez que alguien pronuncia su nombre con respeto,los voceros del poder tiemblan: porque saben que detrás de esa memoria late todavía la posibilidad de un mundo sin amos.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

“🅾️ctava maravilla"(Canto a Alfredo Zitarrosa) 🅿️oesía-canción en su homenaje•°

Cuando le avisaron a Dios que llegaba Alfredo,
se hizo un silencio de cielo y lucero,
los ángeles quietos dejaron las arpas,
y hasta el viento paró pa’ escuchar su regreso.

Dijo el Señor con voz de ternura:
—Pídanle que cante,que suene su alma pura—,
y entonces el canto cruzó los jardines,
como un río manso de penas y dichas.

Y Dios descubrió,con sonrisa encendida,
que no eran siete las maravillas divinas,
que en la tierra había una más escondida:
¡era Alfredo con su voz querida!

Canta Alfredo,canta,con guitarra y cielo,que tu voz nos junta del campo al pueblo,que en cada milonga sigue tu huella,y el sur te recuerda con luna y estrella.

Tu canto no muere,se siembra en el viento,
es pan de justicia,amor y lamento,de aquellos obreros,del pobre y del niño,del mate,del rancho y del viejo camino.

Cuando le avisaron a Dios que llegaba Alfredo,Dios se emocionó,lo abrazó en silencio,y dijo mirando al mundo con brillo:
—Ahora sí,el cielo tiene su trillo—.

Porque al oír su canto,
tembló la distancia,y la voz del pueblo volvió a la esperanza,que no eran siete las maravillas terrenales…
¡eran ocho,con Alfredo en las eternidades!

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️