Entrada ¨Lagrimas¨

🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"

🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...

viernes, 9 de enero de 2026

🔸La dignidad no se mide por tamaño geográfico,ni por potencia militar,se tiene o no. 🔸



🗣️ Declaraciones de Yamandú Orsi sobre lo sucedido en Venezuela•
•Introducción: 

Las declaraciones de Orsi no solo son equivocadas: son funcionales al relato del agresor. Hablar de “dos partes” o de “conflicto” cuando el propio Donald Trump ha reconocido que Venezuela es el objetivo de su política de asfixia,es una forma elegante de encubrir la agresión imperial. 
Aquí no hay ambigüedades posibles: el único país agredido es Venezuela,
y el agresor tiene nombre 
y apellido.

Más aún: Trump ha sido explícito al no apoyar a María Corina Machado,argumentando que no tiene apoyo popular.
Entonces la pregunta cae por su propio peso y desnuda la hipocresía del discurso:
👉 si María Corina Machado no tiene apoyo popular,¿cómo “ganó” Edmundo González Urrutia?
¿En qué lógica democrática se sostiene esa contradicción? 
¿O es que las elecciones solo valen cuando gana el candidato que bendice Washington?

Orsi,al repetir o legitimar ese marco,no queda como un moderado ni como un prudente: queda como alguien que mira para otro lado mientras se castiga a un pueblo entero con sanciones,bloqueos y amenazas militares. 
No es neutralidad; es alineamiento pasivo con el poder real.

Y digámoslo sin rodeos: el terrorismo no está en Caracas. 
El terrorismo es económico,político 
y mediático,y se ejerce 
desde el Norte. 
El único terrorista en esta historia es Donald Trump,que usa el hambre,el sabotaje 
y la desestabilización como herramientas de política exterior,mientras algunos en el sur prefieren hablar de “preocupación democrática”.
Cuando la agresión es tan evidente,la tibieza no es una virtud: es complicidad.

(...)

•Vamos a ampliar el concepto: 

🔸La democracia según el imperio: secuestros,bombardeos y obediencia colonial🔸

•Se secuestró a un presidente.
•Se bombardeó un país de nuestra Patria Grande.
Y,aún así,Orsi declara que la captura de Nicolás Maduro “es buena” solo si sirve para una transición “democrática” en Venezuela.

•La frase no es un desliz. 
•Es una definición política. 
•Y es profundamente grave.

Porque cuando un dirigente naturaliza un secuestro presidencial y un ataque militar extranjero,siempre que el resultado final sea funcional al libreto del imperio,lo que está haciendo no es defender la democracia: está vaciarla de contenido y reducirla a una coartada.

¿Desde cuándo el secuestro de un jefe de Estado puede ser considerado un paso válido hacia la democracia?
¿Desde cuándo el bombardeo de un país soberano es un “mal necesario” si el objetivo es cambiar un gobierno que no gusta en Washington?

La respuesta es clara y conocida: desde que la mentalidad colonial sigue intacta,incluso en dirigentes que se dicen progresistas.

🔸Esto no es un error de análisis. Es genuflexión.

Orsi no cuestiona el método,solo pide que el botín sea administrado con modales “democráticos”. No condena la agresión,solo exige que el resultado tenga un envoltorio institucional. 
•Es la lógica del capataz obediente: no discute la orden,apenas sugiere que se ejecute con prolijidad.

Pero la democracia 
no nace de los misiles,ni de los secuestros,ni de las sanciones económicas que matan de hambre a los pueblos. 
La democracia no puede ser hija del crimen internacional,porque entonces deja de ser democracia y pasa a ser ocupación con urnas.

Aquí se revela el verdadero núcleo del problema: para el imperio —y para quienes piensan como colonia— Venezuela no es un país soberano,es un territorio a administrar. 
Un “patio trasero” donde todo está permitido: sabotajes,bloqueos,golpes, mercenarios,presidentes autoproclamados y elecciones que solo valen si gana el candidato correcto.

Por eso Donald Trump puede decir,sin ruborizarse,que no apoya a María Corina Machado porque no tiene apoyo popular. Y por eso,al mismo tiempo,se pretende validar como “democrática” una victoria que mágicamente aparece en Edmundo González Urrutia. 
La contradicción no es un error: es la prueba de que la voluntad popular no importa,solo importa la obediencia geopolítica.
Hablar de “transición democrática” después de un secuestro presidencial es aceptar que la soberanía es negociable. 
Es admitir que,si el imperio lo decide,cualquier país puede ser intervenido y luego “normalizado” con elecciones bajo tutela. 
Es exactamente la misma lógica aplicada en Irak,Libia,Afganistán y tantos otros cementerios de democracias importadas.

🔸Y aquí entra el otro socio silencioso pero decisivo: el sionismo político internacional,
aliado estratégico del imperialismo estadounidense en la imposición de un orden mundial donde la legalidad solo rige para los débiles. 
Un orden donde bombardear es “defensa”, bloquear es “presión diplomática” y secuestrar presidentes es “promover la democracia”.

•Frente a eso,no hay lugar para la tibieza.
•No hay lugar para el “sí,pero”.
•No hay lugar para la equidistancia.
🔸O se está del lado de la soberanía de los pueblos,o se está del lado de quienes creen que América Latina sigue siendo una finca administrable desde el Norte.

•Decir que el secuestro de Maduro puede ser “bueno” si desemboca en una transición aceptable para Washington no es pragmatismo: es colonialismo mental. 
•Es aceptar que nuestros países no tienen derecho a decidir su destino sin permiso.
•Y conviene decirlo con todas las letras,aunque incomode: el terrorismo no está en Venezuela. 
El terrorismo es el uso sistemático de la fuerza,del hambre y del miedo como herramientas de política exterior. 
Y hoy ese terrorismo tiene un rostro claro: Donald Trump y el aparato imperial que lo sostiene.

🔸Todo lo demás —incluidas las declaraciones de Orsi— son intentos de maquillar lo injustificable.

Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️

miércoles, 7 de enero de 2026

🇰🇵 "Corea del Norte: el “dictador cruel” que nunca existió" •


La imagen de Corea del Norte y de Kim Jong-un como encarnación del mal absoluto no surge de un análisis honesto ni de una observación directa de la realidad,sino de décadas de propaganda imperialista sistemática. 
Es el mismo libreto que el poder hegemónico ha aplicado contra todo país que se niega a arrodillarse: demonización del liderazgo, caricaturización del pueblo y repetición constante de mentiras hasta que parezcan verdades.

🔸Kim Jong-un no gobierna un país en ruinas,ni una sociedad famélica sometida por el terror,como insisten los grandes medios occidentales. 
🔸Gobierna un Estado que,a pesar de más de 60 años de cerco,sanciones y amenazas militares,ha garantizado a su población lo que el capitalismo niega incluso en sus propias metrópolis: salud,educación,vivienda y trabajo digno para todos.

•Mientras en los llamados países del “primer mundo” millones viven endeudados,sin acceso real a la salud,con jornadas laborales extenuantes y salarios que apenas alcanzan para sobrevivir,Corea del Norte ha organizado su sociedad sobre otras bases. 
Jornadas laborales reducidas,cobertura sanitaria integral,educación universal y vivienda garantizada no son “privilegios”,sino derechos efectivos, materializados por un Estado que prioriza al pueblo y no al capital.

🔸Uno de los mitos más repetidos es el de un pueblo “amenazado”,“reprimido” o “secuestrado” por su propio gobierno. 
🔸Sin embargo,la historia enseña —como bien señaló Ernesto Che Guevara— que si un pueblo se levanta,no hay Estado que pueda contenerlo. 
🔸La estabilidad de Corea del Norte no se explica por el miedo,sino por el consenso social construido frente a una agresión externa permanente.

•Porque no hay que olvidar el contexto: Corea del Norte no vive en paz. 
•Vive bajo asedio militar constante,rodeada de bases estadounidenses,ejercicios militares hostiles y amenazas explícitas de destrucción. 
🔸En ese marco,su desarrollo armamentístico no es una expresión de belicismo,sino una necesidad defensiva. 
🔸El imperio solo entiende un lenguaje: el de la fuerza equilibrada. 
🔸Y Corea aprendió,a un costo altísimo,que desarmarse frente al agresor es firmar la propia sentencia.

•Aquí surge una pregunta clave,que la propaganda evita responder:
🤔 ¿A cuántos países ha bombardeado Corea del Norte? ¿A cuántos pueblos ha invadido? ¿Cuántos civiles ha masacrado fuera de sus fronteras?
La respuesta es simple y contundente: a ninguno.

🔸Estados Unidos,en cambio,acumula guerras,invasiones,golpes de Estado y millones de muertos. 
•Y sin embargo,nunca se habla de “dictadura sanguinaria” cuando se trata de ellos,sino de “intervenciones humanitarias”. 
🔸Esa doble vara revela el verdadero problema: Corea del Norte no es odiada por lo que hace,sino por lo que representa.
🔸Representa la posibilidad —intolerable para el imperio— de un país soberano, autosuficiente,que no se somete ni económica ni militarmente. 
🔸Un país que,gracias a sus recursos y a su organización interna,no puede ser derribado por sanciones,ni comprado por el capital financiero,ni intimidado con amenazas.

🔸Kim Jong-un no es el demonio que pintan los Estados Unidos y sus lacayos mediáticos. 
Es el dirigente de un país que decidió no rendirse. 
Y eso,para el imperialismo,es el peor de los pecados.

🔸Rechazar a Corea del Norte no es un acto de pensamiento crítico; es,en la mayoría de los casos,haber aceptado sin cuestionar el relato del poder. 
Defender su derecho a existir,a defenderse y a construir su propio camino no es idolatría: es coherencia antiimperialista.

Porque al final,lo que molesta no es Kim Jong-un.
Lo que molesta es que Corea no se arrodilla. 🇰🇵

(...)

🔸Ahora bien,la pregunta a los pueblos de nuestra Latinoamérica: ¿por qué en Latinoamérica deberíamos odiar a Corea del Norte y a Kim Jong-un?

Si la pregunta se formula con honestidad intelectual,la respuesta es incómoda para el sentido común fabricado por los grandes medios: no hay razones reales para que los pueblos latinoamericanos odien a Corea del Norte ni a Kim Jong-un. 
Las únicas razones que suelen invocarse no nacen de nuestra historia,ni de nuestros intereses,ni de nuestra experiencia concreta como región,sino de un relato importado,ajeno y funcional a otros poderes.

🔸Latinoamérica no ha sido bombardeada por Corea del Norte.

🔸No ha sufrido golpes de Estado organizados desde Pyongyang.

🔸No ha visto sus recursos saqueados por empresas norcoreanas.

🔸No ha tenido dictaduras militares entrenadas ni financiadas por Kim Jong-un.

•Todo lo contrario: si hay una experiencia histórica que compartimos con Corea del Norte es la del asedio,la amenaza,el castigo por no obedecer. 
Bloqueos,sanciones,estigmatización internacional,campañas de demonización,intentos de aislamiento: 
América Latina conoce muy bien ese manual. 
Cuba,Venezuela,Nicaragua,Chile en su momento,Bolivia,Argentina, Guatemala,Uruguay (mi país)… 
la lista es larga,estos son solo algunos ejemplos.

🤔 Entonces,¿por qué deberíamos odiar a un país que no nos ha hecho daño alguno,pero que sí ha sido castigado por la misma potencia que históricamente nos ha intervenido,saqueado y humillado?
🔸La respuesta suele ser simple y peligrosa:
porque nos enseñaron a odiarlo.

•Nos pidieron que aceptáramos sin cuestionar que hay países “malos” y países “buenos”,líderes “monstruosos” y líderes “democráticos”,sin aplicar jamás la misma vara. 
Nos pidieron que creyéramos que quien resiste al imperio es automáticamente un tirano,y que quien se alinea con él,aunque masacre a su pueblo,es un “aliado estratégico”.

•Odiar a Corea del Norte desde Latinoamérica implica odiar,sin darnos cuenta,el derecho de los pueblos a defenderse,a organizarse según sus propias condiciones,a no ser colonia. 
•Implica asumir como propio el punto de vista del mismo poder que históricamente nos negó soberanía,desarrollo y dignidad.
•Esto no significa idealizar,copiar ni romantizar. •Significa algo mucho más básico y revolucionario: pensar con cabeza propia. •Preguntarnos quién nos pide que odiemos,para qué,y a quién beneficia ese odio.

Porque cuando un latinoamericano odia a Corea del Norte sin haber sufrido jamás una agresión de ese país,lo que en realidad está haciendo es alinearse emocionalmente con el poder que sí lo ha agredido a él.
🔸Y eso no es pensamiento crítico.
🔸Eso es colonización cultural.

Por eso,más que preguntarnos por qué deberíamos odiar a Corea del Norte o a Kim Jong-un,la pregunta correcta es otra,mucho más incómoda:
🤔 ¿Por qué deberíamos odiar a quien no se arrodilla,y no a quien nos arrodilló durante siglos?

🔸Ahí empieza,de verdad, 
el razonamiento.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

martes, 6 de enero de 2026

☭ La URSS que necesitamos: poder,decisión y soberanía frente al imperialismo ☭



En estos momentos en que el imperialismo vuelve a amenazar abiertamente a nuestra región —con sanciones criminales,bloqueos económicos,guerras híbridas,secuestros políticos y operaciones de desestabilización— ya no alcanza con diagnósticos tibios ni con llamados abstractos a la “moderación”. 
La historia ha sido suficientemente clara: cuando el imperio avanza,los pueblos que dudan pagan el precio.
América Latina y el Caribe no están ante un conflicto circunstancial. 
Están,una vez más,ante una ofensiva estructural del capital imperialista que no tolera la soberanía,no admite proyectos emancipadores y no perdona a quienes se niegan a obedecer. 
Venezuela hoy es blanco directo de esta agresión,como lo fue Cuba durante décadas,como lo fueron y lo son todos los pueblos que intentan salirse del rol de colonia.
Ante este escenario,es necesario decirlo sin rodeos ni eufemismos:
necesitamos la experiencia histórica de la Unión Soviética.
Y más aún: necesitamos la URSS de Stalin.
No por nostalgia.
No por fetichismo ideológico.
Sino por necesidad política e histórica.

La URSS de Stalin fue la expresión concreta de un Estado socialista capaz de resistir el cerco imperialista,de industrializarse bajo asedio,de planificar su economía frente al caos del mercado capitalista y de derrotar al fascismo cuando las potencias occidentales especulaban o colaboraban. Fue la demostración de que el poder popular,cuando se organiza y se ejerce con decisión,puede enfrentarse y vencer a fuerzas aparentemente superiores.
Stalin y la dirección soviética comprendieron algo que hoy vuelve a ser urgente recordar:
el imperialismo no se persuade,se enfrenta.
No se lo detiene con concesiones,se lo frena con poder.
No se lo neutraliza con discursos,se lo combate con organización,planificación y disciplina política.

Mientras hoy se nos exige “diálogo” con quienes bloquean pueblos enteros,o “prudencia” frente a quienes amenazan con la guerra,la experiencia soviética enseña que la supervivencia de un proceso revolucionario depende de su capacidad para defenderse,incluso de sus enemigos internos. 
Las revoluciones no caen por exceso de firmeza: caen por subestimar al adversario.

El imperialismo estadounidense no ha cambiado su esencia. Cambió su lenguaje,sus métodos y sus disfraces “democráticos”,pero sigue siendo el mismo sistema que necesita someter naciones, saquear recursos y aplastar cualquier intento de soberanía real. 
Frente a ese enemigo,las medias tintas no son virtud: son debilidad.

Reivindicar la URSS de Stalin es reivindicar:
🔸la planificación económica frente al chantaje del mercado,
🔸el control del poder estratégico frente a la burguesía parasitaria,
🔸la defensa activa del proceso revolucionario frente al sabotaje interno,
🔸la centralización del poder popular frente a la dispersión liberal,
🔸el internacionalismo real frente a la diplomacia hipócrita.

Hoy Venezuela enfrenta un escenario de asedio total. 
Pretender responder a esto solo con institucionalismo liberal o conciliación con el capital es desarmar al pueblo frente al enemigo. 
Cuba comprendió esta verdad resistiendo décadas de bloqueo. 
Los pueblos de Nuestra América deben asumirla como tarea común.

Este no es un llamado al pasado.
Es una advertencia para el presente y una hoja de ruta para el futuro.
América Latina no necesita tutelajes ni “transiciones eternas”. 
Necesita Estados soberanos,poder popular organizado y dirección política con claridad ideológica. 
Necesita recordar que hubo un tiempo en que los pueblos no pedían permiso para existir.

Por eso afirmo,con total claridad histórica:
cuando el imperialismo amenaza,la experiencia de la URSS de Stalin no es un error a olvidar,sino una lección a comprender.

Porque la soberanía no se mendiga.
La justicia social no se negocia.
Y la historia avanza cuando los pueblos se deciden a tomarla en sus manos.

🔸No necesitamos una URSS abstracta,diluida o reconciliada con el capital.

🔸No necesitamos una memoria desarmada ni un socialismo domesticado.

🔸Necesitamos la URSS que supo resistir,planificar y vencer.

🔸Necesitamos la URSS que no pidió permiso para existir.
👉 No necesitamos cualquier URSS: ¡necesitamos la URSS de Stalin! ☭

La experiencia histórica demuestra que el imperialismo no es valiente: es impune. 
•Su audacia no nace del coraje,sino de la certeza de que no habrá respuesta proporcional. 
•Ataca porque puede,amenaza porque no encuentra enfrente una fuerza capaz de detenerlo. 
Esa es su única “valentía”.

☭ Si hoy existiera una URSS con Stalin,esa lógica se derrumbaría de inmediato. 
Antes de tocar a un aliado,antes de lanzar una amenaza o ejecutar una agresión,el cálculo sería otro. 
El costo sería real. 
La respuesta,inmediata. 
Y entonces sí,quedaría expuesta la verdad: sin impunidad,el imperio tiembla. ☭

🔸La historia enseña que cuando existe un poder decidido,organizado y dispuesto a defender a los suyos sin titubeos,el imperialismo retrocede. 
🔸No por razones morales,sino por miedo. 
Porque entiende un solo lenguaje: el de la fuerza que no duda.

🔸Por eso la agresividad actual no es señal de fortaleza,sino de ausencia de contrapeso. 
🔸Y por eso,frente a una URSS con Stalin,la fanfarronería se convertiría en silencio,y la supuesta “valentía” del presidente del imperio quedaría desnuda,reducida a lo que siempre fue: arrogancia sostenida por la falta de resistencia.

La conclusión es tan incómoda como clara:
no es que el imperialismo sea invencible,es que hace demasiado tiempo no encuentra quién lo enfrente.
Y cuando lo encuentra,recuerda rápidamente cuál es su verdadero lugar.

Los fascistas terminaron orinándose frente al Ejercito Rojo y al Camarada Stalin,y crean,este personaje que preside actualmente al imperio,no sería la excepción.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

domingo, 4 de enero de 2026

👷 •El proletariado mundial ante el injerencismo imperial: Venezuela como línea de fuego•🇻🇪💥

 
El injerencismo de los Estados Unidos en Venezuela —expresión cruda del imperialismo contemporáneo— no es un hecho aislado ni un “error de política exterior”. 
Es la continuidad histórica de una doctrina de dominación que,cuando no puede doblegar a un pueblo por la vía económica,recurre al sabotaje,la desestabilización y el secuestro político como método. 
El rapto de un presidente —más allá de los eufemismos diplomáticos— constituye un ataque directo a la soberanía popular y una advertencia al conjunto de los pueblos que se atreven a desafiar el orden neoliberal.

Frente a esto,el proletariado mundial no puede responder con neutralidad,porque la neutralidad,en tiempos de agresión,es complicidad. 
La clase trabajadora internacional debe comprender que lo que hoy se ensaya contra Venezuela mañana se intentará contra cualquier nación que decida poner sus recursos al servicio del bienestar colectivo y no de la rapiña corporativa.

🔸Primero: claridad política.
La respuesta comienza por nombrar las cosas por su nombre. 
No se trata de “crisis institucional”,“conflicto interno” ni “preocupación por la democracia”. 
Se trata de imperialismo. 
De un poder que no tolera proyectos soberanos en su patio trasero y que utiliza sanciones criminales,operaciones encubiertas y secuestros políticos para imponer gobiernos dóciles. 
La batalla es también semántica: desenmascarar el relato hegemónico es una tarea central del proletariado organizado,de sus sindicatos, partidos,movimientos y medios alternativos.

🔸🔸Segundo: solidaridad activa e internacionalista.
La consigna no puede agotarse en declaraciones. 
La historia del movimiento obrero enseña que la solidaridad es una práctica. 
Movilizaciones,actos,pronunciamientos sindicales,boicots a empresas cómplices,presión sobre gobiernos serviles y campañas de información son herramientas legítimas y necesarias. 
La causa venezolana no es “ajena”: es parte de la lucha global contra el capital financiero y el colonialismo del siglo XXI.

🔸🔸🔸Tercero: defensa irrestricta de la autodeterminación.
El proletariado mundial debe exigir el respeto al derecho de los pueblos a decidir su destino sin tutelajes. 
Ninguna potencia tiene autoridad moral para secuestrar dirigentes,imponer sanciones que matan de hambre o dictar desde Washington quién gobierna Caracas. 
Defender la autodeterminación venezolana es defender la posibilidad misma de la democracia popular en cualquier rincón del planeta.

🔸🔸🔸🔸Cuarto: unidad de clase frente al enemigo común.
El imperialismo se aprovecha de las divisiones. 
Por eso la respuesta debe ser unitaria,superando sectarismos y mezquindades. 
La agresión contra Venezuela es un ataque al conjunto de la clase trabajadora mundial. 
Comprender esto es clave para construir una resistencia eficaz,capaz de frenar la barbarie “legalizada” que hoy se presenta como orden internacional.
En definitiva,la pregunta no es solo qué hacer por Venezuela,sino qué hacer por nosotros mismos. 
Si el secuestro de un presidente electo y la asfixia de un pueblo pasan sin respuesta,el mensaje es claro: ningún proceso emancipador está a salvo. 
El proletariado mundial debe responder con conciencia, organización y lucha,porque cuando el imperialismo avanza,retroceder no es una opción. 
La historia no absuelve a los indiferentes.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

💥Cuando el imperio secuestra la soberanía: Venezuela como advertencia❗🇻🇪❗

 
Ante el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro,se abren múltiples signos de interrogación que el tiempo,y la lucha de los pueblos,se encargarán de responder.

Pero más allá de los detalles coyunturales,
de los vericuetos jurídicos o de los relatos mediáticos cuidadosamente construidos, 
hay una certeza que no admite ambigüedades: el imperialismo norteamericano ha vuelto a actuar como lo que es desde hace más de un siglo,una verdadera asociación para delinquir a escala global.
No se trata de un hecho aislado ni de un “exceso” puntual. 
Es un patrón histórico. 
Estados Unidos no reconoce gobiernos,reconoce intereses. 
Cuando un país decide salirse del libreto impuesto —control de recursos,alineamiento geopolítico,subordinación económica— el castigo llega tarde o temprano. 
A veces en forma de sanciones criminales, otras mediante golpes “blandos”, lawfare,asfixia financiera o, directamente,mediante la coerción y la captura política. Venezuela,una vez más,se convierte en el laboratorio y en el mensaje disciplinador.
Hoy es Venezuela. 
Mañana puede ser cualquiera de los países de nuestra Patria Grande. Ninguna nación que aspire a una mínima soberanía está a salvo mientras el imperialismo conserve la capacidad de actuar impunemente,violando el derecho internacional,pisoteando la autodeterminación de los pueblos y arrogándose el papel de juez,jurado y verdugo del mundo. 
Quien crea que esto no lo afecta porque vive en otro país,porque su gobierno es “amigo” de Washington o porque repite obedientemente el discurso dominante,padece una peligrosa ilusión.
Lo más grave no es solo la acción imperial,sino el silencio cómplice —o el aplauso descarado— de sectores políticos, mediáticos y académicos de nuestra región. 
Ese cipayismo contemporáneo,que se disfraza de institucionalismo o defensa de la “democracia”,termina justificando cualquier atropello siempre que venga con sello del Norte. 
Así se normaliza la barbarie,se invierte la carga de la prueba y se criminaliza a los pueblos que resisten.

No se trata aquí de idealizar gobiernos ni de negar contradicciones internas. 
Se trata de algo mucho más profundo y urgente: defender el principio elemental de que ningún imperio tiene derecho a decidir el destino de nuestros países. 
Cuando se acepta la detención,la persecución o el derrocamiento de un dirigente por imposición extranjera,se está aceptando también la colonización política de toda la región.

La historia latinoamericana es clara y brutal con quienes olvidan sus lecciones. Divididos fuimos sometidos; organizados y conscientes logramos,al menos por momentos,torcer el rumbo. 
Por eso,hoy más que nunca,los pueblos dignos deben condenar enfáticamente esta nueva aberración imperial. 
No mañana,no con tibieza,no con cálculos electorales: ahora y con claridad.

La disyuntiva es sencilla, aunque incómoda: o nos unimos en la defensa irrestricta de la soberanía y la autodeterminación,o repetimos la historia de saqueo,humillación y dependencia. Venezuela no es un caso aislado. 
Es una advertencia. 
Y frente a las advertencias de la historia,la neutralidad no existe.

(...)

❗Aplaudir la intervención militar norteamericana es de cipayo❗

Hay palabras que no envejecen porque nombran realidades persistentes. Cipayo es una de ellas. 
No designa simplemente a quien piensa distinto,sino a quien se coloca voluntariamente del lado del poder extranjero cuando ese poder despliega su fuerza sobre pueblos ajenos. 
Aplaudir la intervención militar norteamericana —en cualquiera de sus formas,excusas o disfraces— no es un gesto ingenuo ni una postura “pragmática”: es una toma de partido clara a favor del imperialismo y en contra de la autodeterminación de los pueblos.

La historia latinoamericana es una larga lista de “intervenciones necesarias” que dejaron tras de sí países devastados,sociedades fracturadas y generaciones enteras marcadas por la violencia. 
Guatemala en 1954,República Dominicana en 1965,Chile en 1973,Panamá en 1989,por mencionar solo algunos casos de nuestra región. 
En todos ellos,Estados Unidos actuó no para “defender la democracia” ni los “derechos humanos”, sino para proteger intereses geopolíticos y económicos concretos: recursos naturales,control territorial,alineamiento ideológico. Quien hoy aplaude esas acciones,o sus equivalentes contemporáneos en Medio Oriente,África o Europa del Este,o no conoce la historia o la conoce demasiado bien y decide justificarla.

El discurso es siempre el mismo: se invoca una amenaza,se demoniza a un gobierno,se simplifica un conflicto complejo y se presenta la guerra como una solución moral. 
Pero la guerra imperial nunca trae libertad; trae bases militares,endeudamiento,gobiernos títeres y una dependencia aún más profunda. 
Los misiles no distinguen entre “buenos” y “malos”: caen sobre hospitales, escuelas y barrios obreros. 
Sin embargo,desde la comodidad de las pantallas,hay quienes celebran los bombardeos como si fueran goles,repitiendo el relato del Departamento de Estado como si fuera verdad revelada.

Aplaudir la intervención militar norteamericana también implica un desprecio profundo por la soberanía. 
Significa aceptar que ciertos países —los del Norte global— tienen derecho a decidir quién gobierna,cómo se gobierna y hasta quién vive o muere en el Sur. 
Es una lógica colonial reciclada,sostenida por una élite local que aspira a ser aceptada por el amo,aunque sea a costa de su propio pueblo. 
Ese es el núcleo del cipayismo: la renuncia a la dignidad política a cambio de migajas simbólicas.
No se trata de defender gobiernos ni de idealizar procesos políticos. 
La crítica a cualquier Estado es legítima y necesaria. 
Pero una cosa es la crítica desde la solidaridad entre pueblos y otra muy distinta es pedir,justificar o festejar la intervención armada de una potencia imperial. 
Quien reclama marines,drones o sanciones como solución a los problemas internos de un país ha abandonado toda perspectiva emancipadora. 
Ha cambiado la lucha por la justicia por la fe en la bota extranjera.

En tiempos de confusión ideológica,conviene recordar una verdad elemental: ningún imperio bombardea por altruismo. 
La intervención militar norteamericana no es un error ocasional del sistema; es una herramienta estructural de dominación. 
Aplaudirla no es neutralidad ni lucidez política. 
Es,lisa y llanamente,ser cipayo.

(...)

❓Interrogantes ante un secuestro que sacude certezas❓

El supuesto secuestro exprés de Nicolás Maduro deja una estela de interrogantes que, por ahora,no encuentran respuestas concluyentes. Más allá de las versiones que circulan,de los silencios oficiales y del ruido mediático,hay una pregunta central que atraviesa cualquier análisis serio: ¿cómo es posible que un país que se declara bajo amenaza permanente,con hipótesis de conflicto abiertas y un discurso de alerta constante frente al imperialismo,no haya estado en máxima vigilancia las 24 horas del día?

No se trata de una duda menor ni de una especulación malintencionada. 

Si Venezuela ha sostenido —con razón histórica— que es blanco de agresiones,sabotajes y operaciones encubiertas,resulta inevitable preguntarse por el funcionamiento real de sus sistemas de defensa. 
¿Dónde estaban los dispositivos de seguridad? 
¿Por qué no actuaron las fuerzas armadas ni los mecanismos de protección del Estado? 
¿Fue una falla,una omisión,una infiltración o algo más complejo que aún no se quiere —o no se puede— decir?

El hecho,tal como se lo presenta,tensiona el relato de fortaleza y control que suele acompañar a los Estados bajo asedio. 
Y esa tensión no debe ser leída automáticamente como una condena,sino como un llamado a pensar con mayor profundidad las contradicciones que surgen cuando la amenaza es permanente,pero la respuesta no parece estar a la altura de esa gravedad. 
La historia enseña que los golpes más duros al poder no siempre vienen de afuera con estruendo,sino que muchas veces se filtran por grietas internas,por excesos de confianza o por estructuras que se erosionan con el tiempo.

También es necesario advertir sobre la utilización política del acontecimiento. 
El imperialismo —cuando actúa— no solo busca capturar cuerpos o neutralizar dirigentes,sino sembrar confusión, desmoralización y desconfianza. 
En ese sentido,un secuestro exprés no es solo un hecho de fuerza: es una operación simbólica destinada a demostrar vulnerabilidad, 
a enviar un mensaje disciplinador tanto hacia adentro como hacia afuera.

🔸Sin embargo,sería un error apresurarse a conclusiones definitivas. 
🔸En contextos de alta tensión geopolítica,
la información suele llegar fragmentada,manipulada o directamente falseada. 
El tiempo,como tantas veces,será el encargado de ordenar los hechos,de separar la operación real del montaje,la torpeza del plan deliberado,la traición de la simple falla humana.

🔸Lo que sí queda claro es que este episodio —sea cual sea su desenlace y su verdad final— obliga a repensar los discursos automáticos. 
La defensa de la soberanía no puede reducirse a consignas ni a declaraciones altisonantes; requiere coherencia,preparación efectiva y una vigilancia acorde a las amenazas que se denuncian. 
Cuando eso no ocurre,las preguntas se multiplican y la credibilidad se resiente.

🔸Por ahora,lo único responsable es sostener la duda crítica,rechazar las lecturas simplistas y no regalarle al enemigo la verdad antes de tiempo. 

La historia latinoamericana está plagada de episodios que solo se comprendieron años después. 
Este,probablemente,será uno de ellos.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️

domingo, 28 de diciembre de 2025

🔸"Impuestos encubiertos: cuando cambiar el cálculo es meter la mano en el bolsillo"



Esta película ya la vimos. 
¿Se viene la segunda parte de la saga?  
Todo indica que sí. 

Y lo más grave no es solo el hecho en sí,sino el mecanismo: cambiar reglas técnicas,mover topes y recalcular fórmulas para que el ajuste pase desapercibido, mientras se lo vende como “no aumento”.
Ya lo vimos durante el gobierno de Lacalle Pou.

Primero fue la quita del 2% de descuento del IVA, presentada como modernización.
Después,el cambio en el cálculo de las franjas del IRPF,que en los hechos significó que miles terminaran pagando más, aunque el discurso oficial insistiera en que no se aumentaban impuestos.

Hoy,el libreto vuelve a escena. 
Esta vez,con el Fonasa.
Cambiar el cálculo no es neutral. 
Es una decisión política con consecuencias económicas concretas. 
Y cuando ese cambio implica que trabajadores y jubilados reciben menos dinero en devoluciones,estamos frente a un impuesto encubierto,por más vueltas técnicas que se le quiera dar.
🔸El impacto es claro y triple:
Quienes estaban al borde del tope dejarán de cobrar devoluciones que antes les correspondían.
Quienes ganan un poco más verán reducidos sus retornos,perdiendo parte de un derecho ya adquirido.
Los topeados —especialmente autónomos— pierden ese tope,quedando expuestos a un descuento mayor sin compensación.
🔸El resultado final es brutal: más de 100 millones de dólares menos en los bolsillos de trabajadores y jubilados. 
Dinero que no desaparece: cambia de manos. 
Sale del ingreso popular y engrosa las arcas del Estado,mientras se evita decir la palabra que incomoda: 
ajuste.

Lo más preocupante no es solo la medida,sino el silencio cómplice o la defensa acrítica de sectores qué,cuando estaban en la oposición,denunciaban exactamente estas prácticas. 
Hoy,algunos fundamentalistas del gobierno prefieren justificar lo injustificable antes que asumir que se está aplicando una política regresiva.
Si hay que ajustar,que se diga.
Si hay que discutir prioridades que se dé el debate.
Pero no se puede gobernar con trampas semánticas,ocultando recortes detrás de fórmulas técnicas que solo entienden los contadores del poder.
Porque cuando el relato dice “no suben los impuestos”,pero el recibo de sueldo dice otra cosa,la verdad es simple: el ajuste siempre cae del mismo lado. 
Y la película,efectivamente,se repite.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

*🅰️punte:
Sostener que este es un gobierno de izquierda no es solo un error conceptual: es una renuncia a la honestidad política. 
La izquierda no se define por consignas,símbolos ni relatos edulcorados,sino por a quién protege y a quién le hace pagar el costo de gobernar. 
Cuando los ajustes recaen sobre trabajadores y jubilados,cuando se recortan derechos por la vía técnica y se evita decirlo de frente,lo que hay no es izquierda: es gestión del sistema con retórica progresista.
Lo más grave no es la confusión,sino la complicidad consciente. 
Vender como “progresista” un rumbo que debilita el ingreso popular y naturaliza el ajuste es intoxicar la conciencia colectiva, desarmar la capacidad crítica y convertir a compañeros en meros repetidores de un discurso vacío. 
Eso no construye poder popular: lo desactiva.

La izquierda,si quiere seguir llamándose así,no puede ser ambigua con el ajuste ni pedagógica con el retroceso. 
O se está del lado de quienes viven de su trabajo,o se administra el orden existente con palabras bonitas. 
Todo lo demás es autoengaño… o algo peor.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

🗣️Yo nunca seré obsecuente.
Yo soy Comunista y,en consecuencia profundamente anti derecha y anti fascista.
🗣️Sepan: escribiré lo que a mí criterio crea que es lo más justo en todos los momentos.
Gritaré,si es necesario,
y diré la verdad si pienso que hace falta.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

sábado, 27 de diciembre de 2025

👷Obrera,obrero,asalariados de todos los países: ¿sabés lo que es la plusvalía? 🤔


Si no lo sabés,no es culpa tuya.
El sistema se encarga muy bien de que no lo sepas. Porque si la clase trabajadora entendiera con claridad qué es la plusvalía, entendería también por qué trabaja cada vez más y vive cada vez peor,mientras unos pocos acumulan fortunas obscenas sin producir nada.

•Vamos por partes.
¿Qué es la plusvalía?
La plusvalía es,sencillamente,el trabajo no pago del obrero.
Es la riqueza que vos producís y que el patrón se queda.
Cuando entrás a trabajar,no vendés tu trabajo: vendés tu fuerza de trabajo. 
El capitalista te paga un salario que apenas alcanza para que sobrevivas,comas,pagues el alquiler y vuelvas al día siguiente a trabajar. 
Pero durante la jornada laboral producís mucho más valor del que recibís como salario.
Esa diferencia —ese excedente— es la plusvalía.
Y es la base de toda la ganancia capitalista.
•Un ejemplo simple (porque no hace falta ser economista)...
Supongamos que en 4 horas de trabajo ya generaste el valor equivalente a tu salario diario.
Pero tu jornada es de 8 horas.
Las otras 4 horas,trabajás gratis para el capitalista.
No importa si trabajás en una fábrica,un supermercado,una oficina,una app de reparto o frente a una computadora:
si sos asalariado,generás plusvalía.

🤔 ¿De dónde salen las ganancias de los ricos?

No salen de su “genio”,ni de su “esfuerzo”,ni de “arriesgar capital”.
Salen de:
🔸Jornadas largas🔸
🔸Salarios bajos🔸
🔸Ritmos de trabajo inhumanos🔸
🔸Despidos,precarización y miedo🔸

El capital no crea valor por sí mismo.
El valor lo crea el trabajo humano.
El burgués no es un creador: es un apropiador.

•Plusvalía y explotación: dos caras de lo mismo:

La explotación no es un insulto ideológico.
Es una relación económica concreta.
Mientras exista:
🔸propiedad privada de los medios de producción,
🔸trabajo asalariado,
🔸una clase que vive del trabajo ajeno
existirá plusvalía,y por lo tanto,explotación.

El capitalismo no es injusto “porque funciona mal”.
Es injusto porque funciona exactamente como fue diseñado.

🤔 ¿Por qué no nos lo explican así?
Porque entender la plusvalía es peligroso para el sistema.
Porque cuando el obrero entiende que:
🔸no es pobre porque “no se esfuerza”,
🔸no es explotado por accidente,
🔸no es reemplazable por naturaleza,
empieza a preguntarse por qué otros deciden sobre su trabajo,su tiempo y su vida.
Y cuando la clase obrera empieza a hacerse esas preguntas,empieza también a organizarse,luchar y disputar el poder.

🔸🔸En conclusión: saber es el primer acto de rebeldía:
La plusvalía no es una teoría vieja.
Es una realidad cotidiana.
Está en cada hora extra no paga.
En cada aumento que no llega.
En cada ganancia récord anunciada mientras se recortan derechos.
Por eso,obrera,obrero,asalariado: entender la plusvalía es entender tu lugar en el sistema.
Y entenderlo es el primer paso para cambiarlo.

Porque la historia no la mueven los capitales.
La mueven los pueblos cuando toman conciencia de su fuerza.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️