El injerencismo de los Estados Unidos en Venezuela —expresión cruda del imperialismo contemporáneo— no es un hecho aislado ni un “error de política exterior”.
Es la continuidad histórica de una doctrina de dominación que,cuando no puede doblegar a un pueblo por la vía económica,recurre al sabotaje,la desestabilización y el secuestro político como método.
El rapto de un presidente —más allá de los eufemismos diplomáticos— constituye un ataque directo a la soberanía popular y una advertencia al conjunto de los pueblos que se atreven a desafiar el orden neoliberal.
Frente a esto,el proletariado mundial no puede responder con neutralidad,porque la neutralidad,en tiempos de agresión,es complicidad.
La clase trabajadora internacional debe comprender que lo que hoy se ensaya contra Venezuela mañana se intentará contra cualquier nación que decida poner sus recursos al servicio del bienestar colectivo y no de la rapiña corporativa.
🔸Primero: claridad política.
La respuesta comienza por nombrar las cosas por su nombre.
No se trata de “crisis institucional”,“conflicto interno” ni “preocupación por la democracia”.
Se trata de imperialismo.
De un poder que no tolera proyectos soberanos en su patio trasero y que utiliza sanciones criminales,operaciones encubiertas y secuestros políticos para imponer gobiernos dóciles.
La batalla es también semántica: desenmascarar el relato hegemónico es una tarea central del proletariado organizado,de sus sindicatos, partidos,movimientos y medios alternativos.
🔸🔸Segundo: solidaridad activa e internacionalista.
La consigna no puede agotarse en declaraciones.
La historia del movimiento obrero enseña que la solidaridad es una práctica.
Movilizaciones,actos,pronunciamientos sindicales,boicots a empresas cómplices,presión sobre gobiernos serviles y campañas de información son herramientas legítimas y necesarias.
La causa venezolana no es “ajena”: es parte de la lucha global contra el capital financiero y el colonialismo del siglo XXI.
🔸🔸🔸Tercero: defensa irrestricta de la autodeterminación.
El proletariado mundial debe exigir el respeto al derecho de los pueblos a decidir su destino sin tutelajes.
Ninguna potencia tiene autoridad moral para secuestrar dirigentes,imponer sanciones que matan de hambre o dictar desde Washington quién gobierna Caracas.
Defender la autodeterminación venezolana es defender la posibilidad misma de la democracia popular en cualquier rincón del planeta.
🔸🔸🔸🔸Cuarto: unidad de clase frente al enemigo común.
El imperialismo se aprovecha de las divisiones.
Por eso la respuesta debe ser unitaria,superando sectarismos y mezquindades.
La agresión contra Venezuela es un ataque al conjunto de la clase trabajadora mundial.
Comprender esto es clave para construir una resistencia eficaz,capaz de frenar la barbarie “legalizada” que hoy se presenta como orden internacional.
En definitiva,la pregunta no es solo qué hacer por Venezuela,sino qué hacer por nosotros mismos.
Si el secuestro de un presidente electo y la asfixia de un pueblo pasan sin respuesta,el mensaje es claro: ningún proceso emancipador está a salvo.
El proletariado mundial debe responder con conciencia, organización y lucha,porque cuando el imperialismo avanza,retroceder no es una opción.
La historia no absuelve a los indiferentes.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
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