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🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...

lunes, 13 de octubre de 2025

🅿️or qué es posible la restauración de la Unión Soviética ☭ 🔸Por Marcelo Rubéns Balboa ✍️

Durante décadas,los ideólogos del capitalismo proclamaron la “muerte del socialismo” tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. 
Creyeron que el mundo se rendiría ante la lógica del mercado,la competencia salvaje y la desigualdad estructural. 
Sin embargo,más de treinta años después,los hechos se encargan de demostrar lo contrario: 
la restauración de un proyecto socialista a escala soviética no solo es posible,sino que se vuelve una necesidad histórica frente al fracaso del modelo neoliberal global.

Primero,porque las causas que dieron origen a la Unión Soviética no desaparecieron: 
la explotación,la pobreza, 
el dominio imperialista y la desigualdad entre naciones y clases siguen intactas. 
La caída del socialismo real no eliminó la lucha de clases; la agudizó. 
Millones de ciudadanos en el espacio postsoviético recuerdan que,pese a los errores,en tiempos soviéticos había trabajo, educación gratuita,vivienda,cultura y dignidad. Hoy,tras décadas de “democracia de mercado”, se enfrentan a la desintegración social,la corrupción endémica y la pobreza extendida.

En segundo lugar,porque el capitalismo mundial atraviesa una crisis estructural profunda. 
Las guerras por recursos, 
la concentración obscena de la riqueza y el colapso ecológico son síntomas de un sistema agotado. 
Frente a ese caos,vuelve a surgir la nostalgia por un orden basado en la cooperación y la planificación,donde la economía sirva al pueblo y no a las corporaciones. 
Esa nostalgia no es mero sentimiento: es conciencia histórica. 
Es memoria de una época donde la palabra “futuro” no significaba resignación,sino esperanza.

En tercer lugar,porque el mundo multipolar que emerge abre espacio para nuevas formas de integración socialista. Eurasia,América Latina, África e incluso sectores progresistas de Occidente buscan alternativas al dominio imperial estadounidense. 
En ese contexto,una restauración de la Unión Soviética no tiene por qué ser una simple repetición del pasado,sino una síntesis superior: una Unión renovada,socialista,
humanista,democrática y profundamente internacionalista.

La restauración de la Unión Soviética será posible cuando el pueblo trabajador vuelva a confiar en sus propias fuerzas,cuando comprenda que la historia no terminó y que el socialismo no fue un error,sino una experiencia truncada por el sabotaje, 
la traición y el oportunismo. 
El futuro no pertenece a los oligarcas ni a los burócratas: 
pertenece a los pueblos que se levantan.

Porque,en definitiva,la Unión Soviética no fue solo un Estado: fue una idea.
Y las ideas —cuando encarnan la justicia— no mueren. Renacen.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

•"La diferencia entre ser de izquierda y ser comunista" ☭ •La izquierda “woke”: el espejismo progresista del capitalismo• 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa✍️ ↪️🅰️punte importante: "El verdadero comunismo y las luchas colectivas" 🔸

En tiempos donde las palabras se desgastan de tanto usarlas sin contenido,es necesario volver a poner las cosas en su lugar. 
No es lo mismo ser “de izquierda” que ser comunista. 
Aunque muchos intenten confundir los términos,o usarlos como sinónimos,entre ambos existe una distancia ideológica,política y moral profunda.

Ser “de izquierda” hoy,
en la mayoría de los casos,
se ha convertido en una etiqueta cómoda,
un gesto simbólico,un barniz progresista que no cuestiona las estructuras de poder. 
Es una posición que acepta las reglas del sistema capitalista,que busca “humanizarlo”,hacerlo más amable,pero sin tocar su esencia: la explotación del hombre por el hombre. Muchos gobiernos que se autodenominan de izquierda terminan administrando el mismo orden burgués que dicen combatir,maquillando la injusticia con discursos inclusivos y reformas superficiales.

El comunista,en cambio, 
no busca reformar el capitalismo,sino superarlo. No se conforma con mitigar sus consecuencias,sino que lucha por erradicar sus causas. 
El comunista entiende que mientras existan clases sociales,mientras la riqueza de unos pocos se construya sobre la miseria de las mayorías,no habrá justicia ni libertad verdaderas. 
La lucha comunista no es de gestos ni de modas: es de conciencia,organización y transformación profunda.

La izquierda “progresista” se ha vuelto,muchas veces,el refugio del conformismo político. 
Habla de derechos,pero evita hablar de poder. Defiende ciertas causas populares,pero se alinea con el capital cuando se siente amenazada. 
Prefiere el consenso a la confrontación,el diálogo a la revolución,la tibieza al compromiso total. 
El comunismo,por el contrario,no teme nombrar al enemigo: el imperialismo,el capital,la burguesía. 
No teme hablar de lucha de clases,porque reconoce que sin esa lucha no habrá emancipación.

Por eso,el comunismo no se mide por la cantidad de consignas que uno repite,sino por la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. 
Ser comunista implica asumir una ética del compromiso,una disciplina del trabajo colectivo,una moral revolucionaria. Implica entender que la transformación no es un acto individual ni una moda electoral,sino un proceso histórico donde el pueblo organizado se convierte en protagonista de su destino.

En definitiva,ser de izquierda puede ser una postura; ser comunista es una convicción. 
La izquierda busca suavizar el sistema; el comunismo,abolirlo. 
La izquierda intenta convivir con el capitalismo; el comunismo lucha por enterrarlo. 
Y mientras unos se acomodan en los márgenes del poder,los otros siguen creyendo,con firmeza y esperanza,que otro mundo —sin explotadores ni explotados— es posible y necesario.

Porque el comunismo no es una palabra del pasado. 
Es,aún hoy,el nombre del futuro.

(...)

•La izquierda “woke”: 
el espejismo progresista del capitalismo•


En los últimos años ha surgido una corriente que se autoproclama como la nueva “izquierda moderna”: la llamada izquierda woke. 
Se presenta como progresista,inclusiva, diversa,sensible a las minorías y a los derechos individuales. 
Pero detrás de ese discurso aparentemente emancipador se esconde un profundo vaciamiento político. 
La izquierda woke es,en realidad,una versión domesticada y funcional al sistema que dice combatir.

El término woke —que originalmente significaba “despierto” frente a las injusticias— ha sido absorbido por la lógica del mercado y convertido en una marca,en un producto más del consumo simbólico. Ya no se trata de transformar la realidad material,sino de gestionar las apariencias,de parecer “consciente” en redes sociales mientras nada cambia en el fondo. 
Es la izquierda del hashtag,del eslogan vacío,del gesto moral que reemplaza a la acción colectiva.

Esta nueva izquierda ha desplazado el eje de la lucha: en lugar de enfrentar la raíz del problema —la explotación de clase,el poder del capital,el imperialismo— se concentra en disputas superficiales del lenguaje,en conflictos de identidad o en batallas simbólicas donde el enemigo es una palabra o un gesto,pero nunca el sistema económico. 
Hablan de inclusión,
pero no de expropiación; 
de derechos,pero no de propiedad; de igualdad formal,pero no de justicia material.

El capitalismo,astuto como siempre,la ha adoptado con gusto. 
Las grandes corporaciones ondean banderas del arcoíris,publican mensajes de diversidad y contratan consultores de género,mientras continúan explotando a millones de trabajadores y destruyendo el planeta. 
La izquierda woke sirve así de coartada moral para un capitalismo que se disfraza de progresista. 
Es la revolución sin riesgo,la rebeldía sin consecuencias.

Pero lo más grave es que esta corriente fragmenta la conciencia de clase. 

Al poner el acento en las identidades individuales,en lugar de en la unidad del proletariado,debilita el poder colectivo de los pueblos. 
Divide en lugar de unir. Mientras los obreros del mundo deberían reconocerse como hermanos en una misma lucha,la izquierda woke los separa en categorías,en etiquetas,en luchas parciales que nunca cuestionan el sistema en su conjunto.

Ser verdaderamente de izquierda no es cambiar el lenguaje,es cambiar las relaciones de poder. 
No es crear “espacios seguros”,es crear sociedades justas. 
No es “visibilizar” la opresión,es abolirla. 
La izquierda woke ha olvidado que sin lucha de clases no hay emancipación posible,que sin organización no hay revolución,y que sin revolución no hay justicia.

El comunismo,en cambio,sigue siendo la única corriente que no se deja domesticar por la moda ni por el marketing. 
No se arrodilla ante el capital,no busca likes,no hace del dolor una consigna rentable. 
El comunismo no “pospone” la lucha por respeto al lenguaje: la enfrenta,la asume,la organiza.

En tiempos donde muchos se despiertan solo para posar ante el espejo de su propia corrección,los comunistas seguimos despiertos de verdad: con los pies en la tierra,con los ojos en el horizonte y con el corazón puesto en la transformación total de la sociedad.

Porque la izquierda woke se acomoda; el comunismo se levanta.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

🅰️punte: El verdadero comunismo y las luchas colectivas:


El verdadero comunismo no está en contra de los distintos colectivos ni de las luchas por el reconocimiento de derechos.
Todo lo contrario: comprende que cada opresión específica —sea de género,raza,orientación sexual o cultura— tiene raíces en la estructura de clase que sostiene al capitalismo. 
El comunismo no niega esas luchas; las sitúa en su contexto histórico y material,y las une bajo una misma causa: la emancipación de toda la humanidad.

El núcleo del asunto es unir,no dividir. 
Mientras el sistema promueve identidades fragmentadas que compiten entre sí por pequeñas conquistas,el comunismo busca la unidad consciente de los oprimidos. 
La lucha de clases no excluye las demás luchas: las contiene,las explica y las proyecta hacia su resolución real. 
Porque sin transformar las relaciones de propiedad y poder,ninguna igualdad es completa.

En todos los colectivos existen también personas que,aunque marchen bajo consignas justas,no tienen la menor intención de entregar sus privilegios. Son aquellos empresarios, figuras mediáticas o sectores acomodados que se declaran “aliados” pero no quieren cambiar las condiciones materiales que sostienen su estatus. 
En el fondo,defienden su lugar dentro del sistema,aunque lo adornen con discursos progresistas.

Por eso el comunismo no se deja encandilar por las formas: va al fondo. 
No se detiene en el color de la bandera,sino en quién la sostiene. 
No se pregunta solo por la identidad,sino por la clase. Porque el objetivo no es sustituir una élite por otra más “inclusiva”,sino acabar con toda forma de dominación.

Todas las luchas son,en esencia,luchas de clases.
Y solo cuando los pueblos comprendan esto,podrán vencer realmente al enemigo común que los divide y los explota.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️


sábado, 11 de octubre de 2025

•Las mentiras que durante décadas desde los Estados Unidos y sus satélites, lacayos, han dicho sobre J. Stalin•🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

Durante más de siete décadas,los aparatos ideológicos del imperialismo occidental —sus medios,sus universidades,su industria cultural y sus intelectuales asalariados— han construido una imagen demoníaca de Iósif Vissariónovich Stalin. 
No por amor a la verdad ni por compromiso con la libertad,sino por la necesidad política de destruir el símbolo más contundente de que el socialismo puede vencer,organizar un Estado obrero y derrotar al fascismo.

Las mentiras sobre Stalin nacen,se reproducen y se actualizan cada vez que el capitalismo necesita reafirmar su “superioridad moral”. 
Se lo caricaturiza como un monstruo,un tirano sanguinario,un paranoico que devoró a su propio pueblo. 
Se lo juzga con la vara de los "vencedores ideológicos de la Guerra Fría",los mismos que lanzaron bombas atómicas sobre civiles,que financiaron dictaduras,y que hoy siguen saqueando pueblos enteros bajo el disfraz de la “democracia liberal”.

El objetivo siempre fue el mismo: borrar el recuerdo de que bajo Stalin la Unión Soviética pasó de ser un país semifeudal,destruido por la guerra civil y el bloqueo internacional,
a una potencia industrial,científica y militar capaz de derrotar a la Alemania nazi, liberar Europa del fascismo y sentar las bases para los derechos sociales más avanzados del siglo XX.

Claro que en su tiempo hubo errores,nadie discute eso.
Como en toda epopeya histórica,los procesos revolucionarios no se miden con la vara del individualismo burgués. Pero lo que no se puede negar —aunque se intente ocultar con toneladas de propaganda anticomunista— es que millones de trabajadores y campesinos elevaron su nivel de vida,accedieron a educación,salud,vivienda,
cultura y dignidad.

La campaña contra Stalin fue una necesidad política del capitalismo y también de los revisionistas internos del propio movimiento comunista,que hallaron en la difamación del pasado un modo de justificar su renuncia al socialismo real. Desde Jruschov hasta los liberales de salón,todos repitieron la misma melodía compuesta en Washington y Londres.

Hoy,cuando el mundo vuelve a ver las garras del imperialismo,del fascismo en Ucrania,Palestina,África y América Latina,se hace necesario revisar la historia sin prejuicios. 
No para levantar estatuas,sino para entender por qué el enemigo teme tanto a las figuras que encarnaron la organización,la disciplina y la firmeza revolucionaria. Stalin no fue un santo,pero tampoco el demonio que pintan. 
Fue el dirigente de un pueblo que se levantó sobre sus rodillas y le dijo al capitalismo: hasta aquí.

Mientras los Estados Unidos exportaban guerras y golpes de Estado,la URSS —bajo Stalin— alfabetizaba,electrificaba y planificaba el futuro. 
Esa es la verdad que tratan de ocultar bajo toneladas de mentiras. 
Y por eso,cada vez que alguien pronuncia su nombre con respeto,los voceros del poder tiemblan: porque saben que detrás de esa memoria late todavía la posibilidad de un mundo sin amos.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

“🅾️ctava maravilla"(Canto a Alfredo Zitarrosa) 🅿️oesía-canción en su homenaje•°

Cuando le avisaron a Dios que llegaba Alfredo,
se hizo un silencio de cielo y lucero,
los ángeles quietos dejaron las arpas,
y hasta el viento paró pa’ escuchar su regreso.

Dijo el Señor con voz de ternura:
—Pídanle que cante,que suene su alma pura—,
y entonces el canto cruzó los jardines,
como un río manso de penas y dichas.

Y Dios descubrió,con sonrisa encendida,
que no eran siete las maravillas divinas,
que en la tierra había una más escondida:
¡era Alfredo con su voz querida!

Canta Alfredo,canta,con guitarra y cielo,que tu voz nos junta del campo al pueblo,que en cada milonga sigue tu huella,y el sur te recuerda con luna y estrella.

Tu canto no muere,se siembra en el viento,
es pan de justicia,amor y lamento,de aquellos obreros,del pobre y del niño,del mate,del rancho y del viejo camino.

Cuando le avisaron a Dios que llegaba Alfredo,Dios se emocionó,lo abrazó en silencio,y dijo mirando al mundo con brillo:
—Ahora sí,el cielo tiene su trillo—.

Porque al oír su canto,
tembló la distancia,y la voz del pueblo volvió a la esperanza,que no eran siete las maravillas terrenales…
¡eran ocho,con Alfredo en las eternidades!

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

viernes, 10 de octubre de 2025

📢 "La clase obrera frente al progresismo tibio: entre la apariencia de cambio y la necesidad de transformación real" 👷 🅿️or Marcelo Rubèns Balboa ✍️

En los últimos años,el escenario político internacional ha visto emerger —o más bien consolidarse— un tipo de progresismo tibio,cómodo, funcional al sistema capitalista que dice cuestionar. 
Es un progresismo de consignas suaves,de reformas superficiales,de discursos inclusivos que no alteran las estructuras de poder ni la lógica de la explotación. 
Frente a este fenómeno,la clase obrera debe posicionarse con claridad: no puede dejarse arrastrar por la ilusión de cambio donde solo hay maquillaje del mismo orden.

El progresismo tibio es hijo del neoliberalismo cultural. Habla de derechos,pero no de clases; denuncia la desigualdad,pero no la propiedad privada de los medios de producción; propone “humanizar” el capitalismo,en lugar de superarlo. 
Se presenta como alternativa al conservadurismo,pero en realidad le sirve de contención: canaliza el descontento popular, 
lo disuelve en discursos moralistas y lo devuelve desarmado al sistema.

Para la clase obrera,este tipo de progresismo es un obstáculo tanto como la derecha declarada. 
Porque mientras la derecha defiende abiertamente los privilegios del capital,el progresismo tibio se disfraza de aliado y,bajo la retórica del consenso,desactiva la lucha de clases. 
Promueve la conciliación entre explotadores y explotados,y en nombre de la “gobernabilidad” sacrifica toda posibilidad de transformación profunda.

El trabajador consciente debe comprender que los cambios verdaderos no vendrán de quienes buscan administrar el capitalismo con rostro humano,sino de quienes se propongan abolirlo. 
No se trata de “mejorar” las condiciones de opresión, sino de eliminar sus causas. 
La clase obrera necesita retomar la bandera del marxismo,la organización sindical combativa,la educación política,y la independencia de clase.

En un mundo donde el progresismo tibio celebra reformas cosméticas,la tarea del proletariado es mantener viva la perspectiva revolucionaria. La emancipación de los trabajadores no será obra de gobiernos moderados ni de discursos de marketing político,sino de la acción consciente,unida y organizada de los propios trabajadores.

El futuro no pertenece a los tibios ni a los que pactan con el capital. 
Pertenece a quienes,con convicción y claridad ideológica,están dispuestos a cambiarlo todo desde sus cimientos.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

jueves, 9 de octubre de 2025

⭐ "El legado de Ernesto Che Guevara al proletariado mundial" ⭐ 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

A más de medio siglo de su caída en combate,Ernesto “Che” Guevara continúa siendo una de las figuras más luminosas y,al mismo tiempo,más temidas por las clases dominantes. 
No porque haya empuñado un fusil,sino porque su ejemplo sigue encendiendo conciencias en todos los rincones del planeta. 
El Che no fue un héroe romántico,sino un revolucionario consciente de su tiempo,un hombre que llevó la teoría marxista al terreno de la acción concreta,y que convirtió su vida en una herramienta de transformación.

El legado que el Che dejó al proletariado mundial es, ante todo,moral y político. En tiempos en que el capitalismo pretende convertirlo todo en mercancía —incluso las ideas—,su figura se alza como una denuncia viviente contra la alienación,la indiferencia y el egoísmo. 
El Che encarnó la ética del hombre nuevo, aquel que no mide su valor por la acumulación de bienes,sino por su entrega a la causa común,a la emancipación de los oprimidos.

Su pensamiento,lejos de ser un dogma,es una brújula. 
Entendió que la revolución no es sólo un cambio de estructuras,sino una transformación profunda de la conciencia. 
Por eso insistía en que “el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor”. 
Amor al pueblo,amor a la justicia,amor a la humanidad. 
No un amor abstracto,sino un amor que se expresa en la lucha concreta contra toda forma de explotación.

El Che enseñó que la liberación del proletariado no puede delegarse 
ni esperar milagros institucionales. 
Que la historia se construye con organización,disciplina y voluntad. 
Su paso por África,por el Congo,y luego su sacrificio en Bolivia,son testimonio de una coherencia que pocos hombres en la historia han alcanzado: 
el internacionalismo proletario llevado a su máxima expresión.

Hoy,cuando el sistema capitalista se disfraza con nuevos ropajes,cuando el imperialismo continúa saqueando naciones enteras bajo el nombre de “democracia” o “libre mercado”,el pensamiento del Che vuelve a cobrar fuerza. 
Nos recuerda que la emancipación del hombre sigue siendo una tarea pendiente,y que no habrá justicia social sin revolución.

El rostro del Che,reproducido en banderas, murales y camisetas,ha sido vaciado muchas veces de contenido. 
Pero su verdadero legado no está en la iconografía: está en las fábricas,en los barrios obreros,en las aulas,en cada joven que decide comprometerse con la lucha de los pueblos. 
El Che vive en la memoria activa de quienes no se resignan.

Su vida fue la síntesis de una certeza: 
que otro mundo no sólo es posible, sino necesario. 
Y mientras haya un solo explotado sobre la tierra,su ejemplo seguirá siendo bandera de los trabajadores del mundo.

❗“Hasta la victoria siempre.”❗

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 


lunes, 6 de octubre de 2025

"Los que se dicen de “izquierda” y rechazan a los comunistas deberían leer más la historia" 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

En tiempos donde la palabra “izquierda” se usa con tanta liviandad,no deja de sorprender la cantidad de quienes,autoproclamándose progresistas o socialistas,desprecian o incluso atacan a los comunistas. 

Tal vez no comprendan —o no quieran comprender— que si hoy existen derechos sociales,jornadas laborales limitadas,sindicatos, educación pública o salud gratuita,es en gran parte gracias a las luchas encabezadas por el movimiento comunista internacional.

Decirse de izquierda implica,antes que nada, ubicarse del lado de los oprimidos,de los trabajadores,de quienes producen la riqueza con su esfuerzo cotidiano. 
Pero rechazar al comunismo es negar la raíz misma de esa lucha,es desconocer que las grandes conquistas populares no surgieron del reformismo tibio,sino del sacrificio de quienes soñaron con una sociedad sin explotadores ni explotados.

El comunismo no es una moda ni una consigna: 
es una concepción científica de la historia y una ética de la solidaridad. Es el resultado del pensamiento de Marx,Engels y Lenin,y de millones de hombres y mujeres que,en todos los rincones del planeta,se levantaron contra la injusticia. 
No se trata de un dogma,sino de una praxis: transformar el mundo para que la humanidad deje de estar sometida al capital.

Por eso,quienes se dicen de “izquierda” y al mismo tiempo repiten los prejuicios que la burguesía sembró contra los comunistas,deberían detenerse y leer más. 
Leer la historia real,no la escrita por las plumas esbirras del imperialismo. 

Comprender que cada huelga,cada revolución, cada avance social tuvo detrás el empuje del pensamiento comunista.

Rechazar al comunismo desde la izquierda es como renegar de las raíces de un árbol mientras se presume amar sus flores. 
Es no entender que la verdadera izquierda no busca administrar el capitalismo,sino superarlo.

La historia enseña —a quien se atreve a leerla con honestidad— que solo el comunismo planteó un camino coherente hacia la emancipación humana. 
Por eso,antes de juzgar,hay que estudiar; 
antes de repetir prejuicios,hay que comprender. 
Porque sin comunismo,la palabra “izquierda” se vuelve una simple etiqueta vacía,un gesto sin contenido,un eco apagado de lo que es una causa justa y profundamente humana.

Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️