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🔹️"El arte,el artista y otras cuestiones"

🔹️Marcelo Rubéns Balboa《Artista plástico,Montevideo,Uruguay🇺🇾》 En la actualidad,estamos inmersos en un mundo alocadamente globalizado,don...

miércoles, 17 de diciembre de 2025

🔸"La indignidad de justificar la propia esclavitud"🔸 🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️

 🔸"Nadie tiene la culpa de haber nacido esclavo,pero,el esclavo que rehuye aspirar su propia libertad,y,encima,justifica y embellece su esclavitud,semejante esclavo es un miserable lacayo que provoca un sentimiento legítimo de indignación,de desprecio y de repugnancia."

☆ V.Lenin ☆


(...)

Nadie elige nacer esclavo. 
Las condiciones materiales,la época histórica,la clase social y la violencia estructural preceden al individuo. 
El sistema de dominación no pide permiso para imponerse: se hereda,se naturaliza y se impone como “normalidad”. 
En ese punto,la víctima no es culpable. 
Lo afirmó Lenin con claridad brutal: no hay culpa en el origen de la opresión.

Pero la historia no se detiene en el origen. 
En algún momento,la conciencia llama. 
Y cuando esa llamada es rechazada,cuando el oprimido decide no aspirar a su propia libertad,el problema deja de ser meramente estructural y se vuelve político y moral.

El esclavo que justifica su esclavitud cumple una función decisiva para el sistema que lo oprime. 
No es solo un dominado: 
es un agente activo de la dominación. 
Es quien explica al explotador,con palabras prestadas,porque la explotación es inevitable, necesaria o incluso beneficiosa. 
Es quien adorna las cadenas y las presenta como estabilidad,orden o realismo.

Ese sujeto no es simplemente débil: es funcional. 
No solo acepta la injusticia,sino que la embellece,la racionaliza,la defiende contra quienes se rebelan. 
Se burla del que lucha,acusa de “utópico” al que sueña,de “violento” al que resiste,de “resentido” al que denuncia. Así,la opresión ya no necesita solo policías,jueces o ejércitos: se reproduce desde abajo,en la voz del propio oprimido.

Por eso Lenin habla de indignación,desprecio y repugnancia. 
No como insulto fácil,sino como juicio histórico. 
Porque ese lacayo no es neutral: traiciona. 
Traiciona a su clase,a su tiempo y a las generaciones futuras. 
Se coloca del lado del amo no por fuerza,sino por convicción domesticada.

En toda época de crisis,estos sujetos abundan. 
Son los que llaman “madurez” a la resignación, “responsabilidad” a la claudicación y “pragmatismo” a la renuncia. Son los que piden paciencia eterna a los de abajo mientras celebran la tranquilidad de los de arriba. Son el lubricante ideológico del sistema.

La emancipación no comienza cuando caen las cadenas materiales,sino cuando se rompe la cadena mental que lleva al esclavo a amar su esclavitud. 
Sin ese quiebre,no hay liberación posible. 
Solo hay administradores dóciles de su propia miseria.

La frase de Lenin no es un gesto de crueldad: es una advertencia histórica. 
No basta con haber sido oprimido para estar del lado de la justicia. 
La dignidad comienza cuando se aspira a la libertad y se rechaza,sin adornos ni excusas,todo intento de justificar la dominación.

Porque el sistema puede tolerar al esclavo sufriente.
Pero necesita desesperadamente al esclavo agradecido.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 


lunes, 15 de diciembre de 2025

•Chile: el regreso del fantasma pinochetista y las lecciones que no se quieren aprender•


Chile vuelve a pararse frente a un espejo incómodo de su propia historia. 

La figura de José Antonio Kast —defensor explícito del legado de Augusto Pinochet y militante activo por el “Sí” en el plebiscito de 1988— condensa algo más profundo que una candidatura o un eventual triunfo electoral: expresa la persistencia estructural del pinochetismo como proyecto de clase,nunca derrotado del todo,apenas administrado con otros ropajes desde la transición.

No se trata de una anomalía. Se trata de una consecuencia.

El pinochetismo no fue solamente una dictadura sangrienta entre 1973 y 1990; fue,sobre todo,una reingeniería brutal del Estado al servicio del capital. Privatización extrema, destrucción del movimiento obrero,mercantilización total de la vida y constitucionalización del neoliberalismo. 

Ese andamiaje no fue desmontado. 

Fue gestionado,maquillado y legitimado durante décadas por gobiernos que prometieron cambios,pero garantizaron continuidades.

En ese marco,el ascenso político de Kast —o su consolidación como fuerza real de poder— no es un rayo en cielo despejado. 

Es el retorno sin complejos de lo que siempre estuvo ahí.

🔸Boric y el límite del progresismo sin ruptura:

La derrota política del actual ciclo progresista en Chile —encarnado en el gobierno de Gabriel Boric— no puede explicarse solo por la ofensiva de la derecha. 

Tiene raíces propias. 

Un gobierno que llegó al poder impulsado por la rebelión popular de 2019 terminó administrando el mismo Estado neoliberal, respetando sus márgenes,sus candados y sus reglas.

Boric jamás fue de izquierda en el sentido histórico del término. 

Fue,en el mejor de los casos, una expresión juvenil de un progresismo institucional que creyó posible humanizar el modelo sin enfrentarlo. Pero en las democracias burguesas,cuando no se es ni chicha ni limonada,el sistema pasa factura. 

La ambigüedad no construye poder popular; lo desmoviliza.

La renuncia a la confrontación con el gran capital,la desactivación del impulso constituyente nacido en la calle,la subordinación a la “gobernabilidad” y al consenso de los de arriba,abrieron el camino para que la derecha más rancia se reagrupe,se radicalice y avance.

🔸🔸La derecha avanza cuando la izquierda administra:

Lo que ocurre en Chile no es un hecho aislado. 

Es parte de una tendencia regional. 

En América Latina,cada vez que los proyectos populares abandonan la lucha de clases para convertirse en gestores “responsables” del capitalismo dependiente,las derechas regresan más violentas,más autoritarias y más desinhibidas.

No vuelven porque sean invencibles. 

Vuelven porque nunca fueron derrotadas.

El pueblo chileno enfrenta, una vez más,tiempos difíciles. 

No solo por la amenaza concreta de retrocesos en derechos,sino porque el pinochetismo que retorna no lo hace con tanques,sino con votos; no con estado de sitio,sino con discurso de orden,seguridad y mercado. 

Es la forma “democrática” de la dominación de siempre.

🔸Tomar nota,por aquí y por todos lados:

La lección es clara y vale para toda la región,incluido Uruguay. 

No alcanza con ganar elecciones. 

No alcanza con discursos amables ni con reformas tibias. 

Sin organización popular,sin ruptura con el poder económico,sin horizonte socialista explícito,el péndulo siempre vuelve hacia la reacción.

Chile vuelve a mostrar que la historia no perdona las medias tintas. 

Cuando la izquierda renuncia a ser izquierda,otros ocupan el vacío. 

Y lo ocupan sin pudor.

El desafío no es frenar a Kast o a cualquier otro nombre propio. 

El desafío es derrotar,de una vez,el proyecto de clase que lo sostiene. 

Todo lo demás es administración de la derrota.

Ⓜ️arcelo Rubèns Balboa ✍️ 

domingo, 14 de diciembre de 2025

•Elegir entre la sed y el agua•°


En la sociedad capitalista,muchas veces se nos presenta la realidad como si estuviéramos frente a una elección inevitable,casi natural: aceptar lo existente o perecer. 

Pero en verdad,elegir entre la sed y el agua no es una metáfora abstracta: es la expresión más brutal de un sistema que convierte las necesidades básicas en mercancías y la supervivencia en un privilegio.

La sed no es solo la falta de agua. 

Es la precarización del trabajo,el salario que no alcanza,la vivienda inaccesible,la salud condicionada al bolsillo,la educación degradada. 

Es la angustia cotidiana de millones de trabajadores y trabajadoras obligados a vivir en un estado permanente de carencia. 

El capitalismo necesita esa sed: necesita cuerpos disciplinados por el miedo,conciencias sometidas por la urgencia,pueblos acostumbrados a agradecer migajas.

El agua,en cambio,representa lo que el sistema nos promete pero no puede entregar de forma universal: dignidad,seguridad material,tiempo para vivir y no solo para sobrevivir. 

Bajo el capitalismo,el agua existe,pero está cercada. 

Se privatiza,se raciona,se encarece. 

No falta agua: sobra acumulación. 

No falta riqueza: sobra apropiación privada del trabajo social.

Desde una visión socialista,esta falsa elección queda al desnudo. 

El socialismo no propone elegir entre la sed y el agua; propone abolir la sed como condición estructural de la sociedad. 

Propone organizar la producción y la distribución en función de las necesidades humanas y no de la ganancia. 

Propone que el agua —en su sentido literal y simbólico— sea un derecho social,no una mercancía.

La ideología dominante intenta convencernos de que siempre habrá sed,que es parte de la “naturaleza humana”,que la competencia es inevitable. 

Pero la sed es histórica,no natural. 

Es el resultado de relaciones de producción concretas,de un orden social donde una minoría concentra el agua y decide quién bebe y quién no. 

El socialismo afirma algo radicalmente distinto: que la humanidad puede organizarse sin condenar a la mayoría a la escasez.

Elegir el agua implica elegir la planificación democrática de la economía,el control social de los recursos estratégicos,la centralidad del trabajo y no del capital. Implica elegir la solidaridad como principio organizador y no la competencia salvaje. Implica entender que la libertad real solo existe cuando las necesidades básicas están garantizadas para todos.

Hoy,a los pueblos se les dice que no hay alternativa: o aceptan los ajustes,o la sed será peor. 

Pero la historia demuestra lo contrario. 

Cada conquista social,cada derecho arrancado,cada experiencia de organización popular ha sido un acto consciente de rebeldía contra esa extorsión permanente. 

Ha sido,en esencia,una decisión colectiva de ir por el agua.

Elegir entre la sed y el agua,entonces,no es una elección individual. 

Es una definición política y de clase. 

O seguimos sosteniendo un sistema que necesita la sed para funcionar,o construimos otro donde el agua fluya para todos. 

El socialismo no promete milagros: promete terminar con la obscenidad de un mundo donde hay agua suficiente,pero millones siguen muriendo de sed.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 


❗América Latina ante la encrucijada histórica: soberanía o repetición del pasado.❗

Mientras el eje del poder mundial se reacomoda y Estados Unidos pierde capacidad de imponer su voluntad en otros tableros —particularmente frente a Rusia y el desgaste de la OTAN—,el imperialismo norteamericano vuelve a hacer lo que mejor sabe cuando se siente amenazado: aferrarse con uñas y dientes a lo que siempre consideró su patio trasero,América Latina. 

No es una novedad,no es una teoría conspirativa ni una exageración retórica: es una constante histórica.

Cada vez que el imperio entra en crisis,gira su mirada hacia el sur. 

Lo hizo durante la Guerra Fría,lo repitió en las décadas del 70 y 80 con un reguero de golpes de Estado, dictaduras militares, desapariciones,deuda externa y destrucción del tejido social. 

Hoy,con otros métodos pero con la misma lógica,vuelve a intentarlo.

La agresión permanente contra Venezuela —económica,diplomática, mediática y política— es la evidencia más clara de este escenario. 

Un país castigado no por ser una amenaza real,sino por atreverse a ejercer soberanía sobre sus recursos y su proyecto político. 

Venezuela funciona como advertencia: esto es lo que les pasa a quienes no se alinean. 

Y el mensaje va dirigido a toda la región.

Pero el problema no se limita a la presión externa. 

Sería cómodo —y falso— atribuir todo a Washington. El avance de las derechas en América Latina no sería posible sin la complicidad activa de las élites locales,de las oligarquías económicas,de los grandes medios de comunicación y de una nueva fauna política aún más peligrosa: los falsos progresistas,los pseudoizquierdistas que hablan de pueblo mientras gobiernan para el capital,que levantan banderas populares solo en campaña y luego administran el mismo modelo de dependencia.

El cipayo del siglo XXI ya no siempre viste uniforme ni se proclama abiertamente antipopular. 

A menudo se presenta con discurso moderno,lenguaje inclusivo y promesas de consenso,pero su función es la misma de siempre: garantizar que nada estructural cambie,que el saqueo continúe,que la región siga fragmentada y subordinada.

Donald Trump —expresión brutal y sin maquillaje del imperialismo en decadencia— lo sabe. 

Por eso Estados Unidos interviene,directa o indirectamente,en cada proceso electoral relevante de la región. Financiamiento externo,operaciones mediáticas,lawfare,presión diplomática,sanciones selectivas: el manual está escrito y se aplica con precisión quirúrgica. 

No hacen falta tanques cuando se puede condicionar gobiernos desde los mercados y las embajadas.

La pregunta,entonces,no es si Estados Unidos intenta recuperar control sobre América Latina. 

Eso es un hecho. 

La verdadera pregunta es otra: ¿se lo vamos a permitir nuevamente?

Porque si algo debería enseñarnos la historia es que la pasividad se paga caro. Los 70 y 80 no fueron una anomalía: fueron la consecuencia de pueblos desorganizados,dirigencias claudicantes y proyectos populares inconclusos. Repetir ese camino no sería una tragedia inevitable,sino una responsabilidad colectiva.

América Latina enfrenta hoy una disyuntiva clara. 

O construye unidad real —no discursiva— entre sus pueblos,defiende la soberanía política, económica y cultural,y enfrenta sin ambigüedades la injerencia imperial; o acepta,una vez más,el rol de periferia obediente, condenada al extractivismo,la desigualdad y la represión cuando el pueblo diga basta.

No hay neutralidad posible. No hay tercer camino cómodo. 

La historia vuelve a llamar a la puerta y,como siempre,exige definiciones. 

Pararlos ahora o repetir la triste historia. 

Esa es la elección.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

viernes, 12 de diciembre de 2025

☭ "Los cuadros pasan,pero el Partido queda" ☭


☭ ¿Por qué el Partido Comunista del Uruguay necesita un cambio de cuadro?

Hay momentos en la historia de una organización en los que la brújula parece temblar,no porque se haya perdido el norte,sino porque quienes la sostienen ya no están a la altura del camino que la clase trabajadora exige transitar. 
Es entonces cuando surge una verdad dura,pero necesaria: los cuadros pasan,pero el Partido queda.
Y cuando los cuadros dejan de representar la energía,
la claridad,la audacia y la disciplina revolucionaria que la época demanda,el Partido —si quiere seguir siendo Partido— debe cambiar.

El Partido Comunista del Uruguay,con toda su tradición de lucha,sacrificio,persecución y coherencia histórica,enfrenta precisamente ese dilema.
En su larga trayectoria se ha levantado como una columna vertebral de ideas,valores y principios que no envejecen. 
Pero los cuadros dirigentes sí pueden envejecer políticamente,no por el paso del tiempo,sino por el desgaste ideológico,por el acomodo,por la tibieza programática o por la incapacidad de leer el pulso real del pueblo trabajador.

Hoy,en un Uruguay golpeado por la desigualdad,un Frente Amplio fragmentado en tensiones internas,y una derecha que avanza con descaro neoliberal,el Partido necesita algo que no es cosmético ni superficial: necesita un recambio de cuadro,un reimpulso,un sacudón interno que le devuelva su filo.
Porque cuando el cuadro no orienta,confunde.
Cuando el cuadro no enfrenta,justifica.
Y cuando el cuadro deja de incomodar a los poderosos, deja de servir al pueblo.

☭ Un partido sin audacia deja de ser una herramienta de combate ☭

La máquina del capital avanza sin descanso: precariza,endeuda,compra conciencias,penetra territorios,captura instituciones.
En este escenario,un Partido Comunista no puede darse el lujo de ser contemplativo ni protocolar.
Tiene que ser punta de lanza,no adorno democrático.
Tiene que ser ruptura,no comentario de coyuntura.
Tiene que ser iniciativa,no acompañamiento silencioso.

Cuando los cuadros se acostumbran a la comodidad institucional,a la lógica electoral o al temor al conflicto,el Partido pierde su rol de vanguardia.
Y el pueblo lo siente,porque deja de ver en él una fuerza que lo represente en su totalidad,con sus dolores,sus deseos,sus urgencias.

🗣️La militancia está viva: exige claridad y coraje:

En las bases,en los sindicatos,en los barrios,en la juventud trabajadora,el espíritu comunista sigue palpitando con la fuerza de siempre. 
La militancia no está agotada. 
Lo que está agotado,en muchos casos,es un estilo dirigencial que ya no conecta,que ya no inspira,que administra pero no conduce.

Los comunistas no estamos para administrar.
Estamos para transformar.
Estamos para organizar la esperanza en fuerza material.

Y para eso se necesita un tipo de cuadro distinto: uno que escuche,que analice,que dispute ideología con precisión,que no baile al ritmo del progresismo edulcorado,que no tema hablar de lucha de clases,que no tema confrontar incluso dentro del propio campo popular cuando la línea se desvía.

🔸Un Partido fuerte necesita cuadros fuertes ☭

El recambio no es un acto punitivo ni una ruptura traumática. 
Es una necesidad histórica. Un Partido comunista que no renueva sus cuadros se fosiliza.
Y un Partido fosilizado no sirve a la clase trabajadora: solo la decora.

El PCU tiene el legado,tiene la historia,tiene la moral,tiene los mártires y tiene la línea programática para volver a ocupar un lugar central. 
Lo que necesita es recuperar una conducción 
a la altura de ese legado,cuadros que vuelvan 
a poner la estrategia,la claridad,el internacionalismo,la lucha de clases y la ideología marxista-leninista en el centro de toda acción.

🔸Cambiar cuadros no es un lujo ni un capricho: es un deber con el pueblo.🔸


↪️En conclusión:

Los nombres pasan.
Las coyunturas pasan.
Los acuerdos circunstanciales pasan.

Pero el Partido queda.
Y porque queda,debe ser capaz de renovarse para seguir siendo lo que fue y lo que debe seguir siendo:
la herramienta política de la clase trabajadora en su camino hacia la emancipación.

❗Somos el Partido del gran Lenin❗

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

•La soberbia neoliberal como programa: el ministro que niega el debate y desprecia al movimiento obrero •🅿️or Marcelo Rubéns Balboa ✍️


Cuando el ministro de Economía y Finanzas Gabriel Oddone afirma con contundencia que “no hay más debate tributario en este período por iniciativa del Poder Ejecutivo,que es el único que tiene iniciativa”,no solo está marcando una posición técnica: está dejando al desnudo una concepción de poder. 
Una visión cerrada, jerárquica,profundamente elitista,donde la sociedad queda relegada a mero espectador mientras unos pocos deciden el rumbo económico del país.

Oddone “valora” —en abstracto y desde la comodidad del despacho— la propuesta del PIT-CNT en la “opinión pública”,pero simultáneamente dicta una sentencia que busca clausurar cualquier posibilidad de incidencia real de los trabajadores,de los sindicatos,de las organizaciones sociales y de la ciudadanía movilizada. 
Ese doble discurso es típico: escuchan para decir que escuchan,pero deciden como si no hubieran escuchado nada.

🔸El gesto autoritario del neoliberalismo:

En el fondo,la frase de Oddone destila lo que siempre ha caracterizado al neoliberalismo en el poder:

La idea de que la economía es un terreno técnico reservado a “expertos”.

El desprecio por la participación popular.

La minimización del conflicto social como si fuera un obstáculo y no una expresión legítima de la democracia.

La convicción de que gobernar es administrar las decisiones previamente tomadas por los intereses del capital.


“No hay debate porque lo digo yo” no es una frase aislada: es una forma de gobierno. 
Es la misma matriz que desmantela derechos laborales mientras habla de “modernización”,que reduce impuestos a los grandes capitales mientras exige sacrificios al pueblo trabajador,que presenta la desigualdad como un daño colateral inevitable.

🔸La clausura del debate como mecanismo de poder:

La economía,entendida desde una perspectiva democrática,es el campo donde se decide quién paga la crisis,quién se beneficia del crecimiento,quién accede a derechos y quién queda afuera. 
Negar el debate tributario es,en esencia,blindar la estructura fiscal que favorece a los de siempre: a los grandes patrimonios, 
a los exportadores concentrados,a las élites financieras.

Cuando el ministro afirma que el Ejecutivo “es el único que tiene iniciativa”,lo que realmente está diciendo es que no está dispuesto a ceder un centímetro a las demandas de quienes viven de su trabajo. 
Esa negativa revela miedo: miedo a que la discusión desnude la injusticia del sistema tributario,miedo a que la presión social obligue a introducir medidas redistributivas,miedo a que los trabajadores planteen una agenda que cuestione el orden neoliberal.

🔸La respuesta obrera: donde el poder real se construye:

El PIT-CNT instaló un debate incómodo para el gobierno: la necesidad de un sistema tributario más justo,donde los que más tienen aporten más y donde el peso fiscal no caiga —como ocurre ahora— sobre los salarios y el consumo popular.

La reacción del ministro confirma que la propuesta tocó un nervio sensible.
Confirma que la discusión fiscal no es técnica: es política.
Confirma que la correlación de fuerzas es lo que define qué se discute y qué se cierra.

Y confirma,sobre todo,que el movimiento obrero mantiene una capacidad intacta: poner temas en la agenda que el poder quisiera ignorar.

La historia demuestra que ningún derecho fue concedido desde un ministerio,y mucho menos desde un ministerio neoliberal. 
Los derechos,las conquistas,los cambios estructurales nacen de la lucha organizada,de la presión popular,de la movilización en las calles.

🔸Un país no se gobierna sin su pueblo:

El desprecio del ministro hacia la deliberación social expresa algo más profundo: la pretensión de gobernar un país de espaldas a quienes lo sostienen. 
Pero incluso el neoliberalismo más arrogante sabe que no puede hacerlo sin generar resistencias; que cada intento de clausura del debate abre una fisura por donde entra la rebeldía popular.

El pueblo trabajador,las organizaciones sociales,el movimiento sindical y los sectores populares no necesitan permiso del Poder Ejecutivo para debatir el país que quieren. 
Y menos aún para defenderlo.

Porque,aunque un ministro declare que el debate está cerrado,la realidad social lo desmiente cada día.
Porque el hambre,la desigualdad,los privilegios y las injusticias no desaparecen por decreto.
Y porque el pueblo —cuando se organiza— es siempre el verdadero poder constituyente.

(...)

🔸Cuando el ministro dice que “el 1% no existe en ningún lugar del mundo”

La afirmación de Oddone de que “el 1% no se aplica en ningún lugar del mundo” pretende funcionar como un argumento técnico,pero en realidad revela otra cosa: 
la defensa cerrada del privilegio fiscal de las élites. Porque si algo ha demostrado la economía global contemporánea es que el 1% más rico —en cualquier país— concentra una porción obscena de la riqueza y ejerce un poder desproporcionado sobre el conjunto de la sociedad.
Decir que un impuesto específico al 1% “no existe” equivale a justificar la inacción,no a demostrar su inviabilidad. 
Durante décadas,numerosos países han aplicado impuestos extraordinarios a grandes patrimonios,a fortunas acumuladas,a ganancias excepcionales o a concentraciones desmedidas de capital. 
Lo que “no existe” es la voluntad política de hacerlo cuando gobiernan sectores subordinados al poder económico.

El 1% es una categoría política antes que fiscal: 
es el símbolo mundial de la desigualdad,la expresión numérica de cómo una minoría ínfima vive con niveles de acumulación que no se generan por méritos individuales sino por estructuras que reproducen privilegios. 
Si Uruguay no posee un impuesto directo y progresivo a ese 1%,el problema no es técnico: es ideológico. 
Es la decisión de proteger a los más ricos mientras se le pide austeridad al resto.

Por eso la frase de Oddone no describe un hecho,sino una renuncia.
Una renuncia a la justicia tributaria,a la redistribución, y a la posibilidad de construir un país donde quienes más tienen aporten en proporción a lo que concentran.
Y cuando un ministro de economía renuncia a corregir la desigualdad,lo que realmente está haciendo es administrarla en favor de los de siempre.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

🔸"El valor de una comunidad representa su trabajo acumulado" 👷



El valor real de una comunidad no se mide en billetes,en inversiones externas ni en estadísticas frías diseñadas para maquillar desigualdades. 
El valor de una comunidad —su dignidad,su fuerza y su capacidad de proyectarse hacia el futuro— es el resultado directo de su trabajo acumulado: del esfuerzo cotidiano de quienes la conforman y la sostienen,muchas veces en silencio,sin reconocimiento y sin los derechos que realmente les corresponden.

Una comunidad es,ante todo,una obra colectiva levantada por generaciones de manos callosas. 
Allí donde algunos solo ven calles,casas y comercios,lo que en verdad existe es la historia sedimentada de infinitos días de labor: 
obreros que forjaron estructuras,maestras que educaron a los hijos del barrio,enfermeras que sostuvieron la salud de todos,mujeres que cargaron con el doble peso del trabajo formal y el trabajo invisibilizado del hogar,jubilados que dieron su vida productiva por un porvenir que muchas veces llega menguado. 
Cada uno de esos aportes es trabajo acumulado,y en su conjunto constituyen la riqueza verdadera de cualquier sociedad.

Pero el sistema dominante intenta apropiarse de ese valor. 
El capitalismo ha perfeccionado el arte de capturar el trabajo acumulado de la comunidad y convertirlo en ganancia privada,despojando a los trabajadores del fruto integral de su esfuerzo. 
No es casual que las zonas con mayor productividad popular sean,paradójicamente,
las más empobrecidas bajo el régimen de la explotación. 
El capital extrae,concentra y exporta: se enriquece con el trabajo ajeno y deja tras de sí comunidades exhaustas,pero nunca derrotadas.

Porque en ese trabajo acumulado también reside la memoria colectiva y la fuerza de resistencia. 
Allí se encuentra la conciencia de que nada de lo que existe fue un regalo de las élites ni una concesión del mercado: cada derecho conquistado surgió de la lucha obrera,de la organización de base,de la solidaridad entre vecinos,de la convicción profunda de que el progreso no puede ser un privilegio sino un bien común.

Por eso,cuando una comunidad reconoce que su valor está en su propio trabajo,da un paso gigantesco hacia la emancipación. 
Empieza a comprender su potencia histórica: 
la capacidad de construir,de transformar y de gobernar su propio destino. 
La comunidad trabajadora no necesita permiso para existir; es ella misma la que sostiene la vida social. 
Sin su esfuerzo,ningún empresario,ningún parlamento y ninguna corporación podría operar siquiera un minuto.

Reivindicar que “el valor de una comunidad representa su trabajo acumulado” es devolverle centralidad a aquello que los poderosos buscan ocultar: que el verdadero motor de la sociedad es el pueblo organizado,no los especuladores. 
Y que allí donde el pueblo toma conciencia de su aporte,también emerge la posibilidad de un nuevo horizonte político y social,uno donde la riqueza no sea secuestrada por unos pocos,sino distribuida entre quienes realmente la producen.

Porque al final,la historia lo demuestra una y otra vez: el valor de todo lo humano proviene de quienes trabajan,crean,construyen y luchan. 
Y cuando una comunidad reconoce esa verdad,se vuelve invencible.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️