En los últimos años,bajo la actual conducción del Frente Amplio encabezada por el Movimiento de Participación Popular,se ha consolidado una lógica preocupante dentro de buena parte de la militancia: la idea de que hay que “votar lo menos malo”.
No es una frase inocente.
No es un simple razonamiento táctico.
Es,en realidad,la expresión de una derrota política asumida como normalidad.
🔸De la esperanza transformadora a la administración del daño:
El Frente Amplio nació como herramienta de acumulación popular,como síntesis de fuerzas de izquierda que no se conformaban con administrar el capitalismo, sino que aspiraban a transformarlo.
No era una coalición para “gestionar mejor” el sistema,sino para superarlo gradualmente con reformas estructurales y acumulación de poder popular.
Cuando la militancia comienza a justificar su voto no por convicción,sino por miedo a algo peor,estamos ante un síntoma de agotamiento estratégico.
La lógica del “mal menor” instala tres problemas profundos:
1️⃣➡️ Desmoviliza políticamente: si el objetivo es solo evitar algo peor,se abandona el horizonte transformador.
2️⃣➡️ Reduce la política a gestión electoral: se pierde la construcción ideológica y la formación de conciencia.
3️⃣➡️Naturaliza la moderación permanente: cualquier propuesta estructural pasa a ser vista como “inviable”.
🔸El riesgo de la adaptación permanente:
Cuando una fuerza de izquierda asume que su rol es ser “menos mala” que la derecha,deja de disputar el sentido común y comienza a adaptarse a él.
Esa adaptación constante termina desplazando el programa histórico hacia posiciones cada vez más moderadas.
La pregunta que deberíamos hacernos es incómoda pero necesaria:
¿Estamos construyendo poder popular o simplemente administrando correlaciones de fuerza adversas sin intentar modificarlas?
Porque si la única motivación para votar es frenar a la derecha,entonces el proyecto deja de ser afirmativo. Y una fuerza política que no ilusiona ni convoca desde la esperanza termina sosteniéndose únicamente por el miedo.
🔸El papel de la militancia crítica:
No se trata de romper por romper.
Tampoco de desconocer la realidad política concreta.
Se trata de no naturalizar la resignación como estrategia permanente.
La crítica desde la izquierda no debilita: fortalece.
El silencio cómodo sí debilita.
Una militancia que cuestiona,que exige coherencia programática y que rechaza la lógica del mal menor como destino inevitable,está defendiendo el sentido histórico de la herramienta política.
🔸Recuperar el horizonte:
La izquierda no puede limitarse a administrar lo posible dentro de los márgenes que impone el capital. Su razón de ser es ampliar esos márgenes.
Si la consigna pasa a ser simplemente “que no gane la derecha”,el proyecto pierde densidad ideológica y se vuelve defensivo. Y una izquierda permanentemente defensiva termina cediendo terreno cultural incluso cuando gana elecciones.
El desafío es recuperar la capacidad de proponer,entusiasmar y confrontar estructuralmente.
No desde la consigna vacía,sino desde un programa claro,coherente y valiente.
Porque cuando la militancia vota “lo menos malo”,algo se ha desplazado profundamente.
Y ese desplazamiento no es técnico: es político e ideológico.
La tarea no es administrar la resignación.
Es reconstruir convicción.
(...)
🔸Para finalizar quiero puntualizar algo que me parece importante como comunista:
Hablar con honestidad implica mirar también hacia adentro.
Si la izquierda se ha deslizado hacia la lógica del “mal menor”,el Partido Comunista no puede limitarse a señalarlo desde la comodidad de la tradición. También debe interpelarse.
Ser comunista no es administrar siglas ni custodiar una historia gloriosa; es asumir,en cada etapa,el papel transformador que la realidad exige.
Eso implica revisar prácticas,métodos,formas de inserción social y capacidad real de conducción política.
Si el Partido Comunista quiere estar a la altura de su razón de ser,debe volver a ser verdaderamente comunista: 🔸formador de conciencia,organizador de la clase trabajadora y constructor de poder popular.
Y si las circunstancias lo demandan,debe asumir sin complejos el rol de partido de vanguardia para empujar a la izquierda desde adentro,elevando su programa y su coherencia estratégica.
Pero si ese camino se clausura,si la estructura se vuelve impermeable a la transformación,entonces la responsabilidad histórica no desaparece.
La tarea seguirá siendo construir una herramienta política que represente auténticamente al pueblo trabajador,aunque eso implique hacerlo por fuera.
🔸La lealtad no es a una estructura.
🔸La lealtad es a la clase trabajadora y a la emancipación humana.
🔸Un comunista no milita para adaptarse.
🔸Milita para transformar.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
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