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lunes, 23 de febrero de 2026

•"Cuando la izquierda abandona el horizonte y se refugia en “lo menos malo”•



 

En los últimos años,bajo la actual conducción del Frente Amplio encabezada por el Movimiento de Participación Popular,se ha consolidado una lógica preocupante dentro de buena parte de la militancia: la idea de que hay que “votar lo menos malo”.

No es una frase inocente. 

No es un simple razonamiento táctico. 

Es,en realidad,la expresión de una derrota política asumida como normalidad.

🔸De la esperanza transformadora a la administración del daño:

El Frente Amplio nació como herramienta de acumulación popular,como síntesis de fuerzas de izquierda que no se conformaban con administrar el capitalismo, sino que aspiraban a transformarlo. 

No era una coalición para “gestionar mejor” el sistema,sino para superarlo gradualmente con reformas estructurales y acumulación de poder popular.

Cuando la militancia comienza a justificar su voto no por convicción,sino por miedo a algo peor,estamos ante un síntoma de agotamiento estratégico.

La lógica del “mal menor” instala tres problemas profundos:

1️⃣➡️ Desmoviliza políticamente: si el objetivo es solo evitar algo peor,se abandona el horizonte transformador.

2️⃣➡️ Reduce la política a gestión electoral: se pierde la construcción ideológica y la formación de conciencia.

3️⃣➡️Naturaliza la moderación permanente: cualquier propuesta estructural pasa a ser vista como “inviable”.

🔸El riesgo de la adaptación permanente:

Cuando una fuerza de izquierda asume que su rol es ser “menos mala” que la derecha,deja de disputar el sentido común y comienza a adaptarse a él. 

Esa adaptación constante termina desplazando el programa histórico hacia posiciones cada vez más moderadas.

La pregunta que deberíamos hacernos es incómoda pero necesaria:
¿Estamos construyendo poder popular o simplemente administrando correlaciones de fuerza adversas sin intentar modificarlas?

Porque si la única motivación para votar es frenar a la derecha,entonces el proyecto deja de ser afirmativo. Y una fuerza política que no ilusiona ni convoca desde la esperanza termina sosteniéndose únicamente por el miedo.

🔸El papel de la militancia crítica:

No se trata de romper por romper. 

Tampoco de desconocer la realidad política concreta. 

Se trata de no naturalizar la resignación como estrategia permanente.

La crítica desde la izquierda no debilita: fortalece.
El silencio cómodo sí debilita.

Una militancia que cuestiona,que exige coherencia programática y que rechaza la lógica del mal menor como destino inevitable,está defendiendo el sentido histórico de la herramienta política.

🔸Recuperar el horizonte:

La izquierda no puede limitarse a administrar lo posible dentro de los márgenes que impone el capital. Su razón de ser es ampliar esos márgenes.

Si la consigna pasa a ser simplemente “que no gane la derecha”,el proyecto pierde densidad ideológica y se vuelve defensivo. Y una izquierda permanentemente defensiva termina cediendo terreno cultural incluso cuando gana elecciones.

El desafío es recuperar la capacidad de proponer,entusiasmar y confrontar estructuralmente. 

No desde la consigna vacía,sino desde un programa claro,coherente y valiente.

Porque cuando la militancia vota “lo menos malo”,algo se ha desplazado profundamente.
Y ese desplazamiento no es técnico: es político e ideológico.

La tarea no es administrar la resignación.
Es reconstruir convicción.

(...)

🔸Para finalizar quiero puntualizar algo que me parece importante como comunista:

Hablar con honestidad implica mirar también hacia adentro.

Si la izquierda se ha deslizado hacia la lógica del “mal menor”,el Partido Comunista no puede limitarse a señalarlo desde la comodidad de la tradición. También debe interpelarse.

Ser comunista no es administrar siglas ni custodiar una historia gloriosa; es asumir,en cada etapa,el papel transformador que la realidad exige. 

Eso implica revisar prácticas,métodos,formas de inserción social y capacidad real de conducción política.

Si el Partido Comunista quiere estar a la altura de su razón de ser,debe volver a ser verdaderamente comunista: 🔸formador de conciencia,organizador de la clase trabajadora y constructor de poder popular.

Y si las circunstancias lo demandan,debe asumir sin complejos el rol de partido de vanguardia para empujar a la izquierda desde adentro,elevando su programa y su coherencia estratégica.

Pero si ese camino se clausura,si la estructura se vuelve impermeable a la transformación,entonces la responsabilidad histórica no desaparece. 

La tarea seguirá siendo construir una herramienta política que represente auténticamente al pueblo trabajador,aunque eso implique hacerlo por fuera.

🔸La lealtad no es a una estructura.

🔸La lealtad es a la clase trabajadora y a la emancipación humana.


🔸Un comunista no milita para adaptarse.

🔸Milita para transformar.

Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️ 


 

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