No viniste del mármol ni del bronce,
sino del polvo rojo del camino,
del llano donde el sol forja gargantas
y la palabra nace como trueno.
Fuiste voz antes que estatua,
latido antes que consigna,
un hombre con la patria en la mirada
y el pueblo entero ardiendo en la garganta.
Hugo,nombre que aún camina descalzo
por los barrios sin mapa,
que todavía se sienta en la mesa humilde
donde el pan se reparte como promesa.
Te dijeron exceso,
te llamaron tormenta,
pero ¿cómo hablar bajito
cuando la historia grita desde abajo?
¿Cómo pedir silencio
a quien escuchó siglos de hambre?
Le hablaste al olvidado como a un igual,
no desde arriba,sino desde el mismo barro
donde la dignidad aprende a ponerse de pie.
Y en esa voz quebrada, humana,
la política volvió a ser abrazo,
y la patria dejó de ser un retrato viejo
para convertirse en pueblo vivo.
Fuiste contradicción y desafío,
fuiste herida abierta y esperanza terca,
pero jamás fuiste indiferente,
jamás neutral frente al dolor.
Hoy,cuando el imperio insiste en borrar nombres y el mercado pretende comprar memorias,tu figura regresa no como mito,
sino como pregunta:
¿quién se atreve todavía a soñar en grande?
Porque no te fuiste del todo, Hugo,
te quedaste en la palabra “nosotros”,
en la certeza de que los de abajo
también pueden escribir la historia.
Y mientras exista un pueblo que no se rinda,
mientras haya una voz que diga “patria”
pensando en justicia y no en privilegio,
tu nombre seguirá latiendo,
no como consigna vacía,
sino como fuego eterno.
Ⓜ️arcelo Rubéns Balboa ✍️
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